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Empezar

Los futuros emprendores se ven a menudo desmotivados por los gravosos, onerosos o complejos trámites necesarios para crear una empresa, incluso en su propio país de la UE. Sin embargo, las autoridades públicas y las redes de apoyo pueden ayudarles.

Por ejemplo, mediante ventanillas únicas para todos los sectores, incluido el sector servicios, que simplifiquen los trámites necesarios para la inscripción registral de una empresa, de tal modo que el emprendedor pueda realizar esta operación en un sólo paso, con el consiguente ahorro de tiempo y dinero.

En otros países de la UE distintos del suyo propio, se aplica el principio de libertad de establecimiento, gracias al cual el emprendedor puede crear una empresa en cualquier país de la UE en condiciones de igualdad con los ciudadanos de ese país. Al igual que éstos, el emprendedor ha de cumplir ciertos requisitos, como son aceptar el cumplimiento de códigos deontológicos, solicitar la oportuna autorización y demostrar su cualificación profesional.

El emprendedor incipiente puede optar también por adquirir una empresa ya existente, en lugar de crear una nueva, opción que resulta interesante por ofrecer ventajas tales como disponer de estructuras de producción, de una cartera de clientes y de una reputación ya hechas.

Aunque una empresa se enfrenta siempre al riesgo latente de quiebra, son muchas las empresas de éxito que, si existen hoy en día, es porque sus creadores se negaron a arrojar la toalla tras la quiebra y se dieron una segunda oportunidad.