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Permiso de residencia para estudiar en Europa

Dina Filipovic nació en Derventa (Bosnia y Herzegovina) hace 29 años. Ahora, después de acabar un máster en Austria, está trabajando en Bruselas (Bélgica). Así obtuvo su permiso de residencia de estudiante.

 "Cuando acabé el grado en Económicas en Sarajevo, en una feria de la educación encontré algunos programas de estudio interesantes en Europa. Me llamó la atención especialmente un máster en Control, Contabilidad y Gestión Financiera que se impartía en Austria. Presenté la solicitud y, tras una entrevista online, me admitieron".

 

Así empezó la trayectoria de Dina en el extranjero. El paso siguiente a la admisión en una institución de educación superior en el espacio Schengen es pedir el permiso de residencia de estudiante.

 

"Fui a la embajada de Austria en Sarajevo y pregunté por el permiso pero, como me habían admitido a mediados de julio y las clases empezaban en septiembre, me recomendaron que lo solicitara directamente a la autoridad de inmigración de Austria". Fui a Austria en septiembre con mi pasaporte  y pedí ahí directamente el permiso de residencia de estudiante. Me lo dieron después de un mes y medio".

 

Además de la carta de admisión de la universidad en que vas a estudiar, para que te den el permiso de residencia de estudiante tienes que demostrar que cumples algunas condiciones, entre ellas que tienes suficiente dinero para cubrir tus gastos durante la estancia. "Para eso hay que presentar la prueba de que tienes una beca o un trabajo, o si no, un documento bancario en el que conste que tienes una determinada cantidad de dinero en el banco o una persona que te avale. En otras palabras, tienes que demostrar que puedes correr con tus gastos".

 

Además, te pueden pedir otros documentos. Eso depende del país. "En mi caso, en Austria me pidieron un seguro médico, y tuve que hacerme una póliza en una aseguradora austriaca".

El permiso de residencia de estudiante tiene una validez de un año, y se puede renovar si se siguen cumpliendo las condiciones necesarias. "Recomiendo a todo el mundo que vaya al extranjero", dice Dina. "Tienes más oportunidades de abrirte perspectivas, especialmente en sentido profesional, y a partir de ahí puedes ayudar a tu familia y tu país aportando tus conocimientos, tu experiencia y otros puntos de vista".