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Ideas de economía alternativa: Bancos del tiempo

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Un banco del tiempo es un sistema de intercambio de servicios por tiempo. En él la “moneda” de cambio no es el dinero habitual sino una medida de tiempo, por ejemplo la hora.

Es un sistema de intercambio de servicios por servicios o por llamarlo de otra manera, de favores por favores. Propone la ventaja de fomentar las relaciones sociales y la igualdad entre las personas. Se plantea su uso para solucionar diversos problemas presentes en la economía actual, a modo de economías complementarias o mercados alternativos.

Entre sus precedentes más claros encontramos en el siglo XIX la Tienda de Tiempo de Cincinnati (Time Store) promovida desde el movimiento anarquista, en la que las personas podían cambiar parte de su tiempo por mercancías que necesitaran, y que asumieron el maíz como elemento de control del cambio. En la actualidad funcionan de manera diferente, aunque conservan su esencia.

Todas las personas tenemos capacidades con las que nos desenvolvemos cotidianamente, según nuestras necesidades, intereses, trabajo y forma de vida. Estas ocupaciones nos dan unas experiencias y habilidades que podemos aplicar para realizar diversas tareas. Lógicamente las personas tenemos un límite que no nos permite tener todas las ocupaciones y capacidades que nos gustaría, o que necesitaríamos. Y esa es la base fundamental sobre la que se sustenta los bancos de tiempo. En ellos intercambiamos nuestro tiempo realizando tareas en las que podamos ayudar a otras personas, normalmente prestando un servicio de acuerdo a nuestra formación o experiencia, para poder aprovechar ese tiempo “invertido” en alguna otra persona para que realice una tarea para la que no tenemos capacidad y que necesitamos.

Si bien todas las personas de cualquier edad son potenciales usuarias de un banco del tiempo, es la juventud la que en mayor medida participa en estas iniciativas. Buena muestra de esto es que una gran mayoría de estos bancos existentes en ayuntamientos españoles son promovidos por las Concejalías de Juventud. Las personas jóvenes somos un grupo que, no teniendo una gran disponibilidad económica, sí que aún disfrutamos de mayor tiempo libre por lo que iniciativas como estas pueden llegar a ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida para conseguir acceder a algunos servicios que de otra manera no podríamos.

Si no conocíamos este tipo de iniciativa nos sorprenderá saber que los bancos del tiempo son una iniciativa muy extendida en Europa, además de ser puestos en marcha desde diferentes sectores de la sociedad, tanto desde la iniciativa pública como de la privada en pequeños grupos organizados de población civil. En ciudades como Sevilla podemos encontrar varios, promovidos desde diferentes ámbitos.

A continuación como ejemplo de su presencia en el territorio europeo damos algunas características del mismo en diferentes países:

 Sascha PohfleppItalia

Es el pionero en Europa en este formato paralelo de economía alternativa. Los intercambios de tiempo llegan a Italia en 1992 por medio del sindicato de pensionistas de Parma. En la actualidad ya son 300 bancos de tiempo.

Reino Unido

Llega en 1998 procedente de EEUU, en la que se realiza una Campaña para respaldar la creación de nuevos bancos de tiempo apoyada por la BBC. En la actualidad existen redes regionales en las que colaboran más de 300 Bancos del tiempo.

Portugal

Comenzó a partir del programa de Acción Comunitario para la Igualdad de oportunidades entre Mujeres y Hombres de la Unión Europea: el Movimiento Internacional Católico de Mujeres. Actualmente tienen una auténtica red de sucursales por todo el país, con una oficina central en Lisboa, encargada de promover, asesorar e intercambiar experiencias entre todas las sucursales. Están involucradas más de 30 organizaciones.

Francia

En el país galo, los bancos de tiempo nacen promovidos por las Redes de Intercambio de Conocimientos. A través de ellas se ponen en contacto personas que quieren aprender o adquirir formación con personas que quieran enseñar o comunicar conocimientos, informaciones o destrezas. La principal diferencia con los bancos del tiempo tradicionales es que no se produce pago o cobro por hora de intercambio, no existe una contabilidad o cuenta para cada socio. Se fomenta el intercambio: el que aprende, enseña también, y viceversa. La moneda de intercambio es en este caso el saber, el conocimiento y el compromiso.

En cada país y región europea podemos encontrar nuestro banco del tiempo, y siempre habrá alguno cercano en el que podamos colaborar, o al menos participar para mediante el intercambio social podamos acceder a bienes y servicios a los que de otra manera no podríamos. Os animamos a que participéis de esta iniciativas y que busquéis vuestro banco de tiempo.

¡Ánimo y a aprovechar el tiempo!

Escrito por Multiplicador Cualificado Eurodesk, Mairena del Aljarafe