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Actualizado : 25/11/2016

Precios desleales

En toda la UE, los vendedores deben indicar los precios de los productos con claridad suficiente como para que puedas comparar fácilmente productos similares y elegir con conocimiento de causa, sin que importe cómo están embalados o cuántas unidades se venden juntas.

Al anunciar o vender productos, la ley obliga a las empresas a indicar con toda claridad el precio que tienes que pagar.

Información completa sobre el precio

El precio indicado en una oferta debe incluir todos los impuestos y los gastos de envío. Si hay costes adicionales que no pueden determinarse de antemano, también deben decírtelo de inmediato.

Ejemplo

Steven, de Escocia, encuentra en la web de una compañía aérea unos vuelos muy baratos a España. Sin embargo, cuando termina de hacer la reserva se encuentra con que el precio final se ha duplicado: ahora incluye toda una serie de recargos que en ningún momento del proceso se habían mencionado.

Steven se pone en contacto con el servicio de atención al cliente, que le dice que el precio inicial era solo indicativo. Pero basta una llamada al centro de consumidores escocés para confirmar que, aunque las compañías aéreas tienen derecho a cobrar recargos por equipaje o comidas a bordo, deben indicarlo desde el principio, al igual que cualquier tasa, impuesto, etc. El precio anunciado debe incluir siempre todos los costes adicionales que no sean facultativos, como las comisiones o los gastos de gestión.

Tras intervenir el centro de consumidores, ahora la compañía indica todos los suplementos, de manera clara e inequívoca, al inicio del proceso de reserva.

Cuando algo se anuncia como "gratuito", no te pueden obligar a pagar por cualquier otro concepto que no sea:

  • responder al anuncio
  • recoger el artículo o hacer que te lo entreguen.

Comparar fácilmente: precio por unidad

También debes poder comparar precios entre distintas marcas y tamaños de envase, para ver, por ejemplo, cuánto ahorrarías si compraras un paquete grande de cereales para el desayuno en lugar de un paquete pequeño.

Para ello, la etiqueta no solo debe indicar el precio de venta, sino además el precio unitario: por ejemplo, por kilo o por litro. Esta información debe ser inequívoca, bien legible y fácilmente identificable.

La norma también se aplica a toda publicidad en la que se mencione el precio de venta.

Ejemplo

Nadine vive en Bélgica, cerca de la frontera alemana, con su hija de 5 meses. Pensando en ahorrar dinero, empieza a comparar el precio de los pañales en diferentes tiendas, tanto en Bélgica como al otro lado de la frontera, en Alemania.

En este último país hay una tienda que vende paquetes de los mismos pañales que Nadine compra en Bélgica y al mismo precio, pero, al fijarse en el precio por unidad, Nadine comprueba que el paquete alemán contiene 140 pañales, mientras que en el belga sólo hay 90: este último es bastante más caro. A partir de ahora, Nadine solo comprará pañales en la tienda alemana.

Comprueba siempre cuál es el precio unitario antes de comprar.

Excepciones

Los siguientes son ejemplos de productos a los que podrían no aplicarse las normas sobre precios unitarios, bien porque podría llevar a confusión, bien debido al carácter o uso particular del producto:

  • productos vendidos en distribuidores automáticos
  • artículos vendidos en subastas
  • obras de arte o antigüedades

Para más información: Ejecución y aplicación de la Directiva sobre prácticas comerciales deslealesEnglish

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