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LA CONSTRUCCIÓN EUROPEA A TRAVÉS DE LOS TRATADOS >

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Los resultados de la Convención Europea


Introducción


Antecedentes
Inicio de la Convención
Desarrollo de los trabajos
Estructura del Proyecto
Realizaciones
Etapas futuras


ANTECEDENTES

Los quince últimos años de la historia de la construcción europea se han caracterizado por una serie de revisiones de los Tratados Europeos. Cada una de estas revisiones fue preparada por una Conferencia Intergubernamental (CIG), que reunía a representantes de los Gobiernos de los Estados miembros. Las dos últimas CIG, que llevaron a la firma de los Tratados de Amsterdam en 1997 y de Niza en 2001, no permitieron ofrecer respuestas satisfactorias a cuestiones institucionales, que, sin embargo, eran fundamentales en vísperas de la ampliación. Después del Tratado de Niza, en particular, se impuso la necesidad de realizar una reforma institucional que fuera más allá de la simple adaptación de las instituciones con vistas a la ampliación.

Por esta razón, el Tratado de Niza , que fue concluido políticamente en el Consejo Europeo de Niza de diciembre de 2000 por los Jefes de Estado o de Gobierno, ya preveía, en la Declaración relativa al futuro de la Unión aneja, las cuestiones que habían de abordarse para proseguir la reforma institucional.

Así, dicha Declaración preveía la instauración de un debate más amplio y profundo sobre el futuro de la Unión Europea (UE), la aprobación de una declaración en el Consejo Europeo de Laeken de diciembre de 2001 que precisara los temas de debate y el método adoptado para la reforma y, finalmente, la convocatoria de una nueva CIG en 2004. Esta Declaración de Niza, adjunta al Acta final de la CIG 2000, preveía ya cuatro temas a los que debería dedicarse, en particular, la reflexión institucional.
En su reunión de Laeken de diciembre de 2001, el Consejo Europeo presentó la convocatoria de una Convención para llevar a cabo la reforma. La elección del modelo de Convención constituye un punto de inflexión en lo relativo a la revisión de los Tratados y plasma la voluntad de abandonar las reuniones a puerta cerrada entre los responsables de los Gobiernos solamente. La instauración de esta Convención representa una innovación institucional, si bien la Convención que elaboró la Carta de los Derechos Fundamentales ya fue en cierto modo un precedente. Esta instancia de nuevo tipo tenía por objeto garantizar una preparación de la próxima CIG tan transparente y amplia como fuera posible gracias a la participación de las principales partes involucradas en el debate: representantes de los gobiernos de los Estados miembros y los países candidatos, representantes de los parlamentos nacionales, representantes del Parlamento Europeo y la Comisión Europea, y observadores del Comité de las Regiones, el Comité Económico y Social Europeo y los interlocutores sociales europeos.

La Declaración de Laeken definió también el contenido del debate a través de sesenta cuestiones centradas en el futuro de la Unión articuladas en cuatro temas:

La Declaración de Laeken preveía que el documento final elaborado por la Convención pudiera «comprender bien diferentes opciones, precisando el apoyo que hubieren recibido, bien recomendaciones en caso de consenso». Por otra parte, se acordó que el Presidente de la Convención presentaría un informe oral sobre el desarrollo de los trabajos en cada Consejo Europeo. Por último, se previó ya en ese momento que el documento final constituiría la base para los debates de la CIG, que adoptaría, en último término, las decisiones definitivas.

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INICIO DE LA CONVENCIÓN

La sesión inaugural de la Convención se celebró el 28 de febrero de 2002 y sus trabajos concluyeron el 18 de julio de 2003 con la entrega del Proyecto final de Tratado por el que se instituye una Constitución para Europa, por parte de su Presidente, Sr. D. Valéry Giscard d'Estaing, a la Presidencia italiana.
De acuerdo con el mandato que le asignó la Declaración de Laeken, la Convención tenía como cometido presentar propuestas para la reforma institucional. Finalmente, fue más allá de este simple requisito previo y tuvo que redactar un Proyecto de Constitución, es decir, una versión única y simplificada de los distintos Tratados existentes, un texto refundador.

Para llevar a cabo este Proyecto, la Convención reunió durante toda la duración de sus trabajos a ciento cinco Miembros de la Convención y sus suplentes.

El Consejo Europeo designó al Sr. D. Valéry Giscard d'Estaing como Presidente de la Convención, y a los Sres. Giuliano Amato y Jean Luc Dehaene como Vicepresidentes. Además de estas tres personalidades, la Convención estaba compuesta por:


El Comité Económico y Social Europeo (tres representantes), el Comité de las Regiones (seis representantes), los interlocutores sociales (tres representantes) y el Defensor del Pueblo Europeo fueron invitados en calidad de observadores.
Los países candidatos a la adhesión pudieron participar plenamente en las deliberaciones sin, por ello, poder impedir el consenso que pudiera alcanzarse entre los Estados miembros. A partir de la firma del Tratado de Adhesión con los diez países candidatos, sus observadores se convirtieron en Miembros de pleno derecho.

Los trabajos de la Convención se desarrollaron bajo la dirección de un Præsidium compuesto por el Presidente de la Convención, los dos Vicepresidentes, dos representantes del Parlamento Europeo (Sres. Méndez de Vigo y Klaus Hänsch), dos representantes de la Comisión (Sres. Barnier y Vittorino), dos representantes de los parlamentos nacionales y representantes de los Gobiernos español, danés, y griego (los países que durante la Convención ostentaron la Presidencia del Consejo de la Unión Europea).
El Præsidium se reunió regularmente, normalmente dos veces al mes antes de cada sesión plenaria de la Convención y una vez entre cada dos sesiones, y desempeñó un papel particular en la elaboración de los proyectos del orden del día de las sesiones plenarias y en la supervisión de las actividades.

Por último, la Convención estuvo asistida por una Secretaría, que preparaba, en particular, los documentos de trabajo de la Convención, redactaba documentos de reflexión y elaboraba la síntesis de los debates.

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DESARROLLO DE LOS TRABAJOS

Los trabajos de la Convención se organizaron en tres etapas: una fase de consultas, una fase de estudio y una fase dedicada a la elaboración del texto. La Convención se reunió en sesiones plenarias de dos o tres días de duración, a razón de una o dos reuniones al mes, en los locales del Parlamento Europeo en Bruselas. El Præsidium se reunió entre estas sesiones plenarias para prepararlas y para redactar, en la fase final, los artículos que podían ser objeto de consenso en la Convención.

Los trabajos de la Convención comenzaron con una fase de consultas caracterizada por numerosos contactos con la sociedad civil. La Convención puso en marcha un amplio debate transeuropeo a varios niveles:

La Convención hizo hincapié en la participación de los jóvenes. Se organizó una Convención que les permitió formular su visión de Europa. Esta Convención se celebró entre el 10 y el 12 de julio de 2002 y presentó sus propuestas al Præsidium. También se crearon algunos grupos de contacto para establecer un lugar de encuentro y diálogo con la sociedad civil sobre temas como el medio ambiente, la cultura, las regiones, etc.

La primera sesión plenaria de la Convención se dedicó, en particular, a la organización concreta de la fase de consultas y a la determinación del método de trabajo de la Convención. Según el método de trabajo seleccionado, la Convención debía encontrar un consenso sobre las propuestas que elaborara sin recurrir a la votación, incluso para la versión final del texto. Esto debía permitir evitar que, al final de los trabajos, se entregara al Consejo Europeo un texto que incluyera varias opciones.

Tras la fase de consultas, los Miembros de la Convención pasaron a una fase de trabajo en la que debían formular concretamente sus ideas, debatir textos y enmiendas propuestos y acercarse gradualmente al texto final.
Para preparar los debates sobre algunos temas, la Convención decidió crear once grupos de trabajo, que se ocuparon de los siguientes temas:

Estos grupos de trabajo, cuyos debates estaban abiertos a todos los Miembros de la Convención interesados, tenían como cometido intentar lograr un consenso sobre las distintas propuestas y presentar los resultados de sus debates a la Convención, que decidía sobre los detalles no resueltos. A partir de la segunda mitad de 2002, la Convención entró, por tanto, en una fase de estudio concreto de las distintas propuestas. Los debates celebrados en ella debían permitir establecer sobre qué puntos era posible llegar a un consenso y determinar qué propuestas no iban a poder ser objeto de un acuerdo entre los Miembros de la Convención.

En octubre de 2002, el Presidente de la Convención presentó al Consejo Europeo de Bruselas la estructura del texto constitucional en forma de anteproyecto. Continuaron los debates sobre los distintos temas, en particular la reforma institucional y los resultados de los grupos de trabajo, al tiempo que el Præsidium preparaba la primera versión de los artículos de la parte I del futuro Tratado Constitucional.

En febrero de 2003, la Convención entró en la fase final de sus trabajos: redacción de artículos, debate sobre enmiendas y búsqueda de un compromiso. En cada sesión plenaria, el Præsidium proponía nuevos artículos y la Convención los debatía. Las propuestas sobre las cuales se llegaba a un consenso eran integradas en el texto por el Præsidium. Poco a poco, el Proyecto de Tratado Constitucional iba tomando forma.

Dado el número de enmiendas, así como las limitaciones de tiempo, cada vez estaba más claro que no sería posible terminar los trabajos de la Convención con suficiente antelación al Consejo Europeo de Salónica de junio de 2003. La Convención concentró entonces sus esfuerzos en la finalización de las partes I y II del texto y la elaboración de un compromiso sobre la reforma institucional de la Unión. Estas dos primeras partes se presentaron, en su versión final, al Consejo Europeo el 20 de junio de 2003.

Quedaban aún por debatir, en una última sesión plenaria que se celebró en julio de 2003, las partes III y IV del Proyecto de Constitución. Todavía se debatieron e integraron propuestas de enmiendas relativas a las políticas de la Unión y, en particular, la votación por mayoría cualificada en el texto final, que se entregó a la Presidencia italiana el 18 de julio de 2003 en Roma.
Después de diecisiete meses de trabajos y debates, la Convención había cumplido su cometido y proponía a los ciudadanos europeos un Proyecto de Tratado por el que se instituye una Constitución para Europa.

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ESTRUCTURA DEL PROYECTO

La Convención llegó a un consenso sobre un Proyecto de Tratado por el que se instituye una Constitución para Europa. Se trata de un documento único, sin opciones. Este Proyecto final ha sido concebido para sustituir, por un solo Tratado Constitucional nuevo, los Tratados acumulados desde hace cincuenta años.

El Proyecto de Tratado Constitucional se divide en cuatro grandes partes. Después de un preámbulo de carácter constitucional, que recuerda la historia y las herencias de Europa, así como su voluntad de superar sus divisiones, la parte I se consagra a los principios, objetivos y disposiciones institucionales por los que se rige la nueva Unión Europea. La parte I, dividida en nueve títulos, incluye:

La parte II del Proyecto Constitucional recoge la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Esta parte comprende siete títulos, precedidos por un preámbulo:

La parte III incluye las disposiciones relativas a las políticas y al funcionamiento de la Unión. En ella se establecen las políticas internas y externas de la Unión, por ejemplo las disposiciones relativas al mercado interior, a la unión económica y monetaria, y al espacio de libertad, seguridad y justicia, así como la política exterior y de seguridad común (PESC) y las disposiciones relativas al funcionamiento de las instituciones. Esta tercera parte comprende también siete títulos:

La parte IV comprende las disposiciones generales y finales del Proyecto Constitucional, en particular la entrada en vigor, el procedimiento de revisión de la Constitución y la derogación de los Tratados anteriores.

La Convención propone que se incluyan cinco Protocolos y tres Declaraciones como anexo al Tratado por el que se instituye la Constitución, en concreto:

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REALIZACIONES

En aras de la claridad, las principales novedades aportadas por el Proyecto de Tratado Constitucional se han reunido en cuatro capítulos. Dichas novedades se presentan a continuación de manera sintética.

Los principios fundacionales de la Unión

Definición por primera vez de los fundamentos democráticos de la Unión, entre ellos la democracia participativa, e instauración de un verdadero derecho de iniciativa popular.

Las instituciones

Los procedimientos de decisión

Las políticas de la Unión

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ETAPAS FUTURAS

El texto presentado por la Convención es un Proyecto que debe constituir la base de los trabajos de la CIG, que es la única que puede adoptar decisiones definitivas relativas al contenido del futuro Tratado por el que se instituye una Constitución para Europa.

La CIG comenzó sus trabajos el 4 de octubre de 2003 en una sesión de los Jefes de Estado o de Gobierno que se celebró en Roma. La CIG tiene lugar al más alto nivel, ya que sólo los Ministros de Asuntos Exteriores y los Jefes de Estado o de Gobierno debaten las propuestas de la Convención. El Presidente de la Convención no participa en la CIG, pero se invita a los observadores del Parlamento Europeo.

Durante más de dos meses, los Ministros de Asuntos Exteriores y los Jefes de Estado o de Gobierno se reunieron periódicamente para intentar llegar a un compromiso. En las primeras reuniones y toma de posiciones había cierta incertidumbre, ya que algunos países reivindicaban el derecho a abrir de nuevo el debate sobre los aspectos que habían sido objeto de consenso en la Convención. El riesgo que se corría si se abría de nuevo el debate sobre el conjunto del Proyecto era que cada Gobierno pudiera intentar hacer valer sus pretensiones nacionales y favorecer la práctica del sistema de concesiones recíprocas que había sido tan perjudicial en la anterior CIG.
En el Consejo Europeo de Bruselas, que se celebró los días 12 y 13 de diciembre de 2003, no fue posible llegar a un acuerdo global sobre la Constitución. Los Estados no consiguieron ponerse de acuerdo sobre dos cuestiones fundamentales, a saber, las modalidades futuras de la votación mayoritaria en el Consejo y la composición de la Comisión.
En vista de ello, la Conferencia Intergubernamental pidió a la Presidencia irlandesa que continuara las consultas.

Como consecuencia de los trabajos de la CIG, el 18 de junio de 2004 logró alcanzarse un acuerdo político: el proyecto de Constitución se envió a los Jefes de Estado, y éstos procedieron a su firma el 29 de octubre de ese mismo año.

La ratificación de la Constitución era la última etapa a superar antes de su entrada en vigor. La Constitución debía, así, ser ratificada por todos los Estados miembros, con arreglo a sus respectivas normas constitucionales, bien mediante ratificación parlamentaria, bien mediante referéndum.

A raíz de las dificultades que hubo en determinados Estados miembros en lo concerniente a la ratificación, en el Consejo Europeo de los días 16 y 17 de junio de 2005 los Jefes de Estado o de Gobierno decidieron iniciar un «período de reflexión» sobre el futuro de Europa.

Finalmente, en el Consejo Europeo de los días 21 y 22 de junio de 2007, los dirigentes europeos alcanzaron un acuerdo. Se convino en un mandato para convocar una CIG encargada de finalizar y adoptar ya no una Constitución, sino un «Tratado de Reforma» para la Unión Europea. El texto final del Tratado elaborado por la CIG fue aprobado en el Consejo Europeo informal celebrado en Lisboa los días 18 y 19 de octubre. El Tratado de Lisboa resultante fue firmado por los Estados miembros el 13 de diciembre de 2007.

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Estas fichas no vinculan jurídicamente a la Comisión Europea, no pretenden ser exhaustivas y no tienen valor interpretativo del texto de la Convención.


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