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LA CONSTRUCCIÓN EUROPEA A TRAVÉS DE LOS TRATADOS >

Una Constitución para Europa


Introducción


Antecedentes del proceso constituyente
Nacimiento de la Constitución
Estructura del Tratado Constitucional
Realizaciones principales
La ratificación: última etapa

ANTECEDENTES DEL PROCESO CONSTITUYENTE

El 29 de octubre de 2004 los 25 Jefes de Estado o de Gobierno firmaron en Roma el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa. La Constitución era el resultado de un largo proceso de integración marcado, a la vez, por la profundización continuada en la integración y por las sucesivas ampliaciones de la Unión.

El primer Parlamento Europeo elegido por sufragio universal fue el que abrió realmente el debate sobre la constitucionalización de Europa al adoptar por amplia mayoría, el 14 de febrero de 1984, el informe de Altiero Spinelli, quien, en su «Proyecto de Tratado de la Unión Europea», proponía una reforma fundamental de la Comunidad Europea (CE).

Desde entonces, los tratados que se han ido sucediendo han permitido avanzar en la construcción europea, aportando las siguientes innovaciones:

Así pues, con esta etapa capital, Europa iniciaba su transformación, pasando de ser una comunidad económica a una unión política. Además, esta reforma abría el camino hacia la unión económica y monetaria y el euro.

La Constitución Europea ha sido concebida como la prolongación del proceso de reformas institucionales emprendidas con el Tratado de Niza.

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NACIMIENTO DE LA CONSTITUCIÓN

Tras la firma del Tratado de Niza, el conjunto del Derecho comunitario se asentaba en ocho tratados, a los que se añadían más de cincuenta protocolos y anexos. Los tratados referidos no se conformaron con modificar el Tratado CE originario, sino que dieron origen a otros textos que se combinaron con él. La adición de esos distintos tratados dio lugar a una arquitectura europea cada vez más compleja y poco comprensible para los ciudadanos europeos.

El Tratado de Niza, cuyas adaptaciones técnicas no sirvieron para clarificar la situación, abrió el camino a un proceso de reforma institucional que resultaba indispensable. Así, la Declaración relativa al futuro de la Unión , anexa al Acta final de la Conferencia Intergubernamental (CIG) de 2000, especifica las etapas que deberán jalonar el camino hacia un nuevo tratado reformador. Es, por lo tanto, a partir de dicha Declaración cuando se pone en marcha el proyecto de Constitución.

En su reunión de Laeken, en diciembre de 2001, el Consejo Europeo convocó la Convención Europea , a la que encargó la misión de preparar la reforma y presentar propuestas. La elección del modelo de Convención constituye un punto de inflexión importante en lo relativo a la revisión de los tratados y plasma la voluntad de abandonar las reuniones celebradas a puerta cerrada y con la participación exclusiva de los responsables de los Gobiernos

La Convención , que reunía a representantes de los Estados miembros, del Parlamento Europeo, de los Parlamentos nacionales y de la Comisión, deliberó públicamente entre febrero de 2002 y julio de 2003, y propuso reformar en profundidad la Unión, para hacerla más eficaz, transparente, comprensible y próxima a los ciudadanos europeos. El fruto de sus trabajos: el Proyecto de Tratado por el que se establece una Constitución para Europa, ha servido de base a las negociaciones de la CIG en 2003/2004 .

Esta CIG se desarrolló entre octubre de 2003 y junio de 2004, logrando el consenso con respecto al Tratado por el que se establece una Constitución para Europa. Este Tratado Constitucional pretendía sustituir todos los tratados acumulados desde hace 50 años, excepto el Tratado Euratom.

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LA ESTRUCTURA DEL TRATADO CONSTITUCIONAL DE LA UE

El Tratado Constitucional se divide en cuatro grandes partes, entre las cuales se ha de señalar que no existe jerarquía alguna. Después de un preámbulo de carácter constitucional que recuerda la historia y las herencias de Europa, y su voluntad de superar sus divisiones, la parte I se consagra a los principios, objetivos y disposiciones institucionales por los que se rige la nueva Unión Europea. La parte I, dividida en nueve títulos, incluye:

La parte II del Tratado Constitucional recoge la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea y comprende siete títulos, precedidos de un preámbulo:

La parte III incluye las disposiciones relativas a las políticas y al funcionamiento de la Unión. En ella se establecen las políticas internas y externas de la Unión, por ejemplo las disposiciones relativas al mercado interior, a la unión económica y monetaria, y al espacio de libertad, seguridad y justicia, así como la política exterior y de seguridad común (PESC) y las disposiciones relativas al funcionamiento de las instituciones. Esta tercera parte comprende también siete títulos:

La parte IV comprende las disposiciones generales y finales del Tratado Constitucional, en particular la entrada en vigor, el procedimiento de revisión de la Constitución y la derogación de los Tratados anteriores.

El Tratado por el que se establece una Constitución para Europa incluye en anexo algunos protocolos, como:

Además, también se han incluido numerosas declaraciones en anexo al Acta final de la CIG.

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REALIZACIONES PRINCIPALES

En aras de la claridad, las principales novedades aportadas por el Tratado Constitucional se han reunido en cuatro capítulos. Dichas novedades se presentan a continuación de manera sintética.

Los principios fundacionales de la Unión

Las instituciones

Los procedimientos de decisión

Las políticas de la Unión

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LA RATIFICACIÓN: ÚLTIMA ETAPA

Para entrar en vigor, el Tratado por el que se establece la Constitución debía ser ratificado por todos los Estados miembros, con arreglo a sus respectivas normas constitucionales, bien mediante ratificación parlamentaria, bien mediante referéndum.

El texto de la Constitución preveía que el proceso de ratificación duraría dos años y que entraría en vigor, a más tardar, el 1 de noviembre de 2006.

Tras las dificultades de ratificación existentes en algunos Estados miembros, los jefes de Estado o de Gobierno decidieron iniciar un «período de reflexión» sobre el futuro de Europa durante el Consejo Europeo de 16 y 17 de junio de 2005. Este período de reflexión debía permitir el inicio de un amplio debate con los ciudadanos europeos.

Finalmente, en el Consejo Europeo de los días 21 y 22 de junio de 2007, los dirigentes europeos alcanzaron un acuerdo. Se convino en un mandato para convocar una CIG encargada de finalizar y adoptar ya no una Constitución, sino un «Tratado de Reforma» para la Unión Europea. El texto final del Tratado elaborado por la CIG fue aprobado en el Consejo Europeo informal celebrado en Lisboa los días 18 y 19 de octubre. El Tratado de Lisboa resultante fue firmado por los Estados miembros el 13 de diciembre de 2007.

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Estas fichas no comprometen jurídicamente a la Comisión Europea, no pretenden ser exhaustivas y no tienen valor interpretativo del texto de la Constitución.


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