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Comisión Europea - Declaración

Declaración del Comisario Karmenu Vella tras la reunión ministerial sobre calidad del aire

Bruselas, 30 de enero de 2018

Muy buenos días, señoras y señores.

Deseo dirigirles unas breves palabras acerca de la reunión ministerial sobre Calidad del Aire que se celebró esta mañana.

Esta Comisión ha afirmado sistemáticamente que desea actuar con altura de miras en las cosas importantes. Y nada más importante que la pérdida de vidas causada por la contaminación del aire.

En primer lugar, debo destacar que he invitado a los ministros a Bruselas porque mi principal preocupación, y también de la Comisión, es la protección de los ciudadanos. Y cuando digo ciudadanos quiero decir la gente que ya está sufriendo y todas las demás personas que se hallan en situación de riesgo. Los niños que padecen asma y sus padres. Los padres que padecen enfermedades pulmonares obstructivas y sus hijos.

Y esa preocupación la comparten los ministros. Quiero darles las gracias por su presencia en un plazo tan breve. Y deseo darles las gracias por compartir mi punto de vista de que proteger a los ciudadanos es la prioridad.

Además, los ministros han expresado la idea de que, para ser creíble ante los ciudadanos, es preciso tomar medidas eficaces, y ello supone respetar el procedimiento que lo garantiza.

Todos los años, las vidas de un asombroso número de ciudadanos se detienen a causa de la contaminación atmosférica. Lo sabemos desde hace décadas y los valores límite de la calidad del aire llevan vigentes casi el mismo tiempo.

Y aún así, todavía hoy, en 2018, cuatrocientas mil personas siguen muriendo prematuramente cada año debido a la ingente y generalizada incapacidad para solucionar el problema. Y muchas más sufren innecesariamente enfermedades relacionadas con la calidad del aire.

Estoy seguro de que quienes han asistido esta mañana a la reunión comparten mi frustración de que el sentido de urgencia no siempre es evidente en todos los Estados miembros y en otros ministerios.

En segundo lugar, debo destacar también que no se trata solo de una iniciativa personal. La reunión celebrada hoy no solo ha contado con el pleno apoyo del presidente Juncker, sino también con todo el apoyo de quinientos millones de ciudadanos. Como Colegio, también estamos resueltos a tratar este problema con la seriedad que requiere.

El compromiso del Estado de la Unión de proteger a los ciudadanos no puede ilustrarse de manera más clara que protegiendo el aire que respiran estos.

Y en tercer lugar, unas palabras para recordar el proceso legal en curso. Hace tiempo que se han rebasado los plazos para cumplir las obligaciones legales.

Y hay quien dice que hemos esperado ya demasiado.

Pero no podemos demorarnos más. Este extremo se lo he dejado muy claro a los ministros esta mañana.

Quiero subrayar que considero a los ministros de Medio Ambiente mis aliados principales para enderezar la situación adoptando todas las medidas posibles sin retraso.

Al igual que la protección de nuestros ciudadanos es una prioridad clave para el presidente Juncker y la totalidad del Colegio de Comisarios, en los Estados miembros, debe convertirse en una prioridad clave de los gobiernos en su conjunto, de todos los ministros, ya sea su cartera la de transporte, energía, industria, agricultura o economía. Nuestra credibilidad depende de ello.

En el intercambio de ideas que hemos mantenido se hicieron algunas sugerencias positivas, si bien a primera vista carecían de peso suficiente como para modificar el panorama general. Sin unas medidas nuevas y eficaces, en muchos casos se seguirán rebasando los niveles de calidad del aire durante meses y años, incluso mucho más allá de 2020. Teniendo presente todo el tiempo transcurrido sin que se hayan tomado medidas importantes y en vista de que el proceso legal en curso seguirá su marcha, insto a todos los Estados miembros a encarar este problema, que supone una amenaza para la vida, con la urgencia que requiere.

La inacción tiene consecuencias. Tiene consecuencias para los ciudadanos y para el aire contaminado que respiran. Los Estados miembros tienen responsabilidades. La responsabilidad de actuar. La inacción también tiene consecuencias jurídicas para los Estados miembros en cuestión. A los ministros se les han recordado estas responsabilidades y las consecuencias jurídicas.

¡Gracias!

STATEMENT/18/508

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