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Speech: Discurso del Presidente José Manuel Durão Barroso durante la IV Cumbre Empresarial de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea.

European Commission - SPEECH/13/59   26/01/2013

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Comisión Europea

José Manuel Durão Barroso

Presidente de la Comisión Europea

Discurso del Presidente José Manuel Durão Barroso durante la IV Cumbre Empresarial de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea.

IV Cumbre Empresarial de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea, Santiago de Chile

26 Enero 2013

Senhoras e senhores,

É com grande prazer que me encontro aqui em Santiago do Chile para participar na sétima Cimeira bi-regional entre a Europa e a América Latina, primeira entre a União Europeia e a CELAC. Mesmo antes de começar, este facto, faz com que esta Cimeira de Santiago tenha já um significado histórico.

A parceria económica entre a União Europeia e os países da América Latina e das Caraíbas tem uma longa tradição. Partilhamos a mesma visão de desenvolvimento económico, baseado na abertura dos mercados e na integração regional. Partilhamos as mesmas preocupações em matéria de inclusão social e sustentabilidade ambiental. Partilhamos uma parte da nossa história e queremos partilhar o nosso futuro.

E uma dimensão importante desta comunidade de destino que é o espaço euro-latino-americano têm sido os intercâmbios económicos entre as nossas duas regiões. Ao longo da história o Atlântico tem funcionado mais como ponte do que como fosso.

As ideias, as pessoas, os bens têm circulado como se não houvesse mar. As nossas economias são complementares e estão inter-ligadas. E é com mais cooperação, investimento e abertura comercial que reforçaremos o desenvolvimento em ambas as margens do Atlântico. E por isso felicito a Presidência chilena pela escolha do tema desta Cimeira.

A recente crise económica e financeira global veio travar o ritmo do crescimento económico dos últimos anos e obrigou-nos a repensar o nosso modelo de crescimento. Apesar do impacto diferenciado e das diferentes fases do ciclo económico em que se encontram os nossos dois continentes os efeitos desta crise fizeram-se sentir nos dois lados do Atlântico.

Senhoras e senhores,

Desde o início da crise temos vindo a trabalhar decididamente para resolver precisamente as situações individuais dos Estados Membros mais vulneráveis e reforçar a governação e coesão na zona euro e na União Europeia.

E se olharmos para trás podemos constatar que, em termos de governação económica, a União Europeia de hoje já não é o que era no início da crise. Redesenhámos a nossa arquitetura governativa de forma a que a Comissão Europeia dispõe hoje de novos instrumentos para prevenir e corrigir os desequilíbrios das políticas orçamentais e económicas dos Estados‑Membros.

E estamos agora mais unidos do que antes, forjando uma nova relação entre os Estados‑Membros baseada numa responsabilidade reforçada e numa solidariedade mais forte.

Passo a passo, afastámos a ameaça existencial para o euro que existia há um ano e salvaguardámos a integridade da zona do euro.

Virámos a página da crise e estamos prontos para escrever o próximo capítulo do crescimento económico e integração política na Europa.

Não subestimem o potencial económico de que a União Europeia ainda dispõe.

A Europa é a maior economia do mundo com mais de 500 milhões de consumidores e um PIB de 12,6 biliões de euros.

E na última década a nossa posição manteve-se estável, diferentemente do que aconteceu noutras economias mais desenvolvidas.

A Europa tem excedentes comerciais na indústria transformadora, nos serviços e no sector agrícola. A UE detém também a liderança global em produtos de elevado valor acrescentado e tecnologia de ponta. Continuamos a ser o maior importador tanto de produtos manufaturados como de serviços. E não só continuamos a ter os maiores montantes globais de investimento direto no estrangeiro, como somos também a região do mundo que mais recebe investimento direto estrangeiro.

Para além disso, se olharmos para o rácio dívida/PIB, a média europeia de 82,5% é decididamente menor do que a de outros países desenvolvidos.

Señoras y señores:

El comercio es parte integrante del plan de recuperación europeo.

En un momento en que el crecimiento interno, debido a las restricciones del gasto público y del consumo, será lento durante algún tiempo, deseamos intensificar nuestras relaciones económicas internacionales.

A pesar de la fuerte tormenta económica, Europa ha resistido a la tentación de aumentar los obstáculos al comercio. Por ejemplo, durante el primer semestre de 2012, la UE importó 740 000 millones de euros de productos manufacturados, un 4,5 % más que el año anterior.

Y seguimos el proceso de apertura a través de acuerdos comerciales que hemos negociado, desde Corea del Sur hasta América Central, y seguimos negociando, desde Canadá hasta Mercosur.

Aunque seguimos por la senda de la liberalización, mano a mano con nuestros socios, el proteccionismo global resurge una vez más.

Una y otra vez, los líderes de los países del G-20 han reafirmado su compromiso de rechazar el proteccionismo, de abstenerse de levantar barreras comerciales y de no cerrarse en sí mismos en momentos de incertidumbre económica. Sin embargo, en la práctica, el libre comercio está cada vez más sometido a presiones.

Los mercados abiertos benefician a todos y es nuestra responsabilidad mantenerlos así.

Las economías de América Latina y el Caribe ofrecen numerosas oportunidades.

A pesar de la crisis o más aún, debido a la crisis, las empresas europeas están ahora más interesadas en invertir en esas economías.

Europa es el segundo socio comercial de América Latina y la principal fuente de inversión extranjera directa (IED). Con más de 385 000 millones de euros, el importe total de las inversiones de la UE en la región es mayor que la suma de las inversiones en Rusia, China y la India.

Creemos en el dinamismo de estas economías. A pesar del predominio de la inseguridad en los mercados financieros mundiales, los países de América Latina y el Caribe han seguido atrayendo importantes flujos de IED de todo el mundo.

Y sin embargo, la proporción de las inversiones europeas en la región se ha mantenido prácticamente invariable a lo largo de la última década, pese al significativo incremento de los flujos de inversiones extranjeras directas procedentes de empresas translatinas y asiáticas.

Por término medio, las empresas europeas invirtieron unos 30 000 millones de dólares al año en la región, lo que representa el 40 % de la inversión extranjera directa total.

Esto pone de manifiesto tanto el potencial económico de la región como la voluntad de Europa de liberarlo.

Además, esta relación tiene más elementos de los que sugieren los datos generales: las inversiones europeas están muy diversificadas, desde los sectores con una presencia tradicional europea, como el comercio y el turismo, hasta nuevos sectores como la construcción, la logística y las finanzas.

Una proporción significativa se encuentra en sectores estratégicos como la electricidad, así como en sectores de tecnología punta.

Constituyen, por tanto, un medio poderoso para el desarrollo del conocimiento y la transferencia de tecnología. Casi dos tercios de las inversiones en proyectos de I+D en América Latina y el Caribe proceden de la UE. Además, la mitad de todas las inversiones de nueva planta en 2010 fueron realizadas por empresas de la UE.

E también las inversiones del Banco Europeo de Inversiones, que es el brazo financiero de la Unión Europea, alcanzaran 2800 Millones de Euros en el periodo 2007-2013 y han financiado proyectos en temas de futuro como las energías renovables.

Pero para que el nivel y la calidad de las inversiones se mantenga es fundamental garantizar un marco jurídico transparente y estable que respete las normas internacionales y evite la arbitrariedad.

Ahora bien, los mercados realmente abiertos nunca lo son en un solo sentido. Los flujos de inversión circulan en ambas direcciones, con las empresas latinoamericanas incrementando sus inversiones en Europa durante los últimos años como prolongación de sus ventajas competitivas en los mercados mundiales.

Estas inversiones respaldan un compromiso duradero, un vínculo indisoluble entre nuestras regiones, construido en igual medida por las empresas, los responsables políticos y los ciudadanos.

Hacen que seamos mucho más que meros socios comerciales. Formamos partes verdaderamente entrelazadas de las cadenas de valor mundiales que constituyen el núcleo de la economía actual.

Señoras y señores:

Para América Latina y los países del Caribe, una firme asociación con Europa, hoy y en el futuro, sigue siendo la clave para la próxima fase de desarrollo económico. Y para Europa una cooperación más estrecha con América Latine y el Caribe es un poderoso estímulo para el relanzamiento del crecimiento.

Esta es la razón por la que la UE ha celebrado acuerdos de libre comercio con México, Chile, Colombia, Perú y América Central y está tratando de llegar a un acuerdo con Mercosur. Por eso tenemos el Acuerdo de Partenariado Económico con los países del Cariforum, para ayudarles a vincularse de manera gradual y fluida con la economía mundial.

Creemos que aún existe un gran potencial de crecimiento. Para poder aprovechar plenamente este potencial tenemos que actualizar el marco de nuestras relaciones económicas. Necesitamos un compromiso político sólido para frenar el proteccionismo y promover la liberalización.

Ustedes, más que nadie, saben la importancia de la reducción de los aranceles aduaneros, de la simplificación de los procedimientos aduaneros, de un marco jurídico estable, y así sucesivamente.

Ustedes crean los lazos económicos entre nuestras regiones.

Sé que puedo contar con su apoyo activo y declarado para sostener nuestros esfuerzos.

De la misma manera, sus esfuerzos contarán siempre con nuestro respaldo.

Muchas gracias.


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