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Comisión Europea

Neelie Kroes

Vicepresidenta de la Comisión Europea responsable de la Agenda Digital

Estrategia para la consecución del mercado único de las telecomunicaciones

Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor (IMCO), Parlamento Europeo/Bruselas

30 de mayo de 2013

Para hacer algún comentario sobre este discurso, conéctese a http://commentneelie.eu//

Voy a hacer algo poco corriente hoy.

En lugar de pronunciar el discurso que he preparado (con la lista de los avances digitales que hemos alcanzado y los problemas y preocupaciones que se han planteado desde nuestro último encuentro), voy a enviárselo en forma de carta a Malcolm (Harbour).

Mientras releía el discurso en el avión que me llevaba a Egipto este fin de semana, me di cuenta de una cosa: lo que necesitamos es un debate diferente, un debate fundamentalmente político sobre el establecimiento de un mercado único de las telecomunicaciones. Es, pues, esta idea la que presento ahora a todos los diputados de esta Cámara.

Voy a responder, desde luego, a cualquier pregunta que deseen formularme ustedes a propósito de la Agenda Digital y, en especial, de la ciberseguridad. Pero lo que les propongo es que hoy vayamos algo más allá.

Dado que ustedes y yo compartimos un mismo interés en este debate, me permito preguntarles: ¿están dispuestos a unir sus esfuerzos al mío para construir de aquí a las elecciones europeas algo verdaderamente especial?

Me gustaría poder mostrar a los ciudadanos que la UE es de verdad algo importante en sus vidas y que hemos adaptado nuestra normativa digital a sus legítimas expectativas.

Me gustaría que cada uno de ustedes en su país pudiera dirigirse a sus electores y decirles que hemos sido capaces de poner fin a los costes de la itinerancia.

Me gustaría también que pudieran ustedes decirles que hemos salvado para ellos el derecho de acceso a un Internet abierto y que hemos garantizado su completa neutralidad.

Me gustaría, en fin, verles decir que hemos tomado medidas concretas para luchar contra la ciberdelincuencia y contra otros problemas y amenazas.

Ustedes me conocen: soy una persona de ideas firmes. Y no siempre hemos compartido las mismas opiniones.

Pero quiero que sepan que he quedado profundamente impresionada por el compromiso de este Parlamento con las telecomunicaciones y con los problemas del sector digital en general.

Ustedes han seguido luchando por el cambio, y ello incluso frente a la indiferencia o la incomprensión de numerosos líderes. Esta determinación, además de impresionarme, ha influido en mi de forma muy positiva.

Deseo canalizar sus conocimientos y su pasión en las medidas legislativas que necesitamos para crear un verdadero mercado único.

Tengo el convencimiento de que podemos adoptar esas medidas.—un paquete completo y definitivo de medidas— alrededor de la Semana Santa de 2014. Imagínenselo.

Será bueno para Europa.

Será también, qué duda cabe, bueno para la economía, ya que el crecimiento se verá estimulado por la eliminación de las barreras. Pero, cuando hablo de ese paquete de medidas, no pienso en cifras, sino, antes bien, en las personas.

Piensen en los jóvenes, en la generación a la que más le importa estar conectada, pero que menos vota. Necesitan una economía digital fuerte para poder escapar del paro.

Piensen también en nuestros mayores, que necesitan nuevos servicios digitales para mantenerse sanos y activos, sin perder su dignidad ni su independencia.

Si lo hacemos bien, las conexiones digitales darán frutos políticos, y los dividendos digitales podrán producir ventajas sociales.

No les estoy prometiendo una normativa del mercado único que haga realidad todos sus sueños. Para que el paquete de medidas pueda acordarse con rapidez, tendrá que llegarse a un compromiso delicado.

Sí les prometo en cambio invertir los próximos doce meses en construir junto con ustedes un puente que nos conduzca a nuestros ciudadanos, sus electores.

Ya sea para viajar, para comerciar o para realizar transacciones, nuestros ciudadanos necesitan esta reforma.

No conozco a nadie que no se alegre del descenso de las tarifas de la itinerancia. Es algo que incluso los «eurocríticos» reconocen en el haber de la UE. Y es algo que sin ella no habría podido realizarse nunca.

Este hecho, sin embargo, plantea también un reto. Me explico. Por un lado, es cierto que que es de mi cartera de la que ha partido esta iniciativa de la UE tan extremadamente popular. Y aprovecho la ocasión para reconocerles a ustedes todo el mérito que en esto les corresponde. Pero, por otro lado, es cierto también que luchamos por conseguir que los otros problemas de las telecomunicaciones y del sector digital puedan situarse a la cabeza de la agenda política.

La respuesta a ese reto es adoptar un sólido paquete de medidas que permitan la consecución del mercado único.

Es así como podemos decir al mundo que la Europa digital es ya una realidad. Y es así también como podemos demostrar a los votantes que la Unión Europea les escucha.

Las telecomunicaciones afectan a todo, y los usuarios han puesto grandes expectativas en ellas.

Es preciso que los mercados, que los aparatos y que las redes funcionen correctamente, y esto exige inversiones. No podemos seguir permitiéndonos que haya todavía en nuestro camino obstáculos tan numerosos como inútiles y artificiales.

Déjenme preguntarles una cosa: ¿por qué se han hecho ustedes diputados del Parlamento Europeo y no de sus parlamentos nacionales?

Supongo que será en parte porque a ustedes no les gustan las fronteras artificiales. Porque están convencidos de que podemos conseguir más si hay más libertad y más competencia, si las oportunidades son mayores y si los derechos de los consumidores son reales!

¿Y no es, de entre todos los sectores, el de las comunicaciones aquel en el que menos lugar hay para las barreras?

¡Es con toda razón como hablamos hoy de una red mundial!

No hay ningún otro sector de nuestro incompleto mercado único europeo en el que las barreras sean hoy tan innecesarias y, sin embargo, tan elevadas.

Ha llegado la hora del cambio.

El cambio ha de venir de todas partes, pero es aquí, en esta Cámara, con todos nosotros, como debe comenzar.

Nuestra responsabilidad común y nuestra mayor contribución será desarrollar un compromiso legislativo radical. Un compromiso en el que los innovadores y los ciudadanos europeos puedan apoyarse para avanzar. Un compromiso que ofrezca resultados tangibles.

Y he medido con cuidado mis palabras en lo que acabo de afirmar.

He dicho «radical» porque un desastre económico exige una acción ambiciosa.

Y he dicho «compromiso» porque cada uno tendrá que dar para poder recibir.

Cada uno de nosotros debe tener en cuenta todas y cada una de las piezas del rompecabezas, y no solo aquellas que más nos gusten o los cambios que resulten más vistosos y atractivos. Es frecuente que las inversiones menos visibles sean tan importantes como las demás para el bienestar de los consumidores a largo plazo. La itinerancia, por ejemplo, solo podrá desaparecer en términos jurídicos o económicos si existe realmente un mercado único verdadero.

Es por esto por lo que debemos poner en su sitio todas las piezas del rompecabezas.

Dicho esto, tenemos que evitar a toda costa un enfrentamiento por las estructuras. El paquete de medidas que adoptemos ha de dar prioridad a los ciudadanos, no a la burocracia.

Por lo demás, vengo a ustedes con la mente abierta sobre el modo de construir el rompecabezas.

Y yo asumiré las responsabilidades que me incumben respondiendo a las preocupaciones de quienes sigan resistiéndose al cambio. No es algo que me dé miedo, porque el potencial es enorme.

Hoy me ven ustedes entusiasmada. Les voy a decir por qué.

Me parece inútil todo esfuerzo en solitario.

Y, aunque contamos en las instituciones con el apoyo de las más altas autoridades, nada puedo hacer sin ustedes.

Estoy convencida de que tenemos suficientes intereses comunes para avanzar juntos y llevar a buen puerto esta empresa.

Contamos con todos los medios políticos precisos:

- los ciudadanos quieren una solución a sus problemas,

- el número de empresas que deseen invertir aumentará si se suprimen las barreras artificiales y

- tenemos ya el aval de los gobiernos nacionales.

Así pues, si creen ustedes en el mercado único, si creen en una Europa fuerte capaz de mejorar de forma concreta la vida de cada ciudadano, entonces, crean ustedes en esta iniciativa.

Es la ocasión de hacernos oír y de que se nos tenga en cuenta. Yo, por mi parte, lucharé sin descanso para que podamos llegar juntos a nuestra meta.


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