Chemin de navigation

Left navigation

Additional tools

Dacian Cioloş Comisario Europeo de Agricultura y Desarrollo Rural Europa, tierra con futuro para el sector cárnico Congreso Mundial de la Carne / París 6 Junio 2012

Commission Européenne - SPEECH/12/419   06/06/2012

Autres langues disponibles: FR EN DE IT RO

Comisión Europea

Dacian Cioloş

Comisario Europeo de Agricultura y Desarrollo Rural

Europa, tierra con futuro para el sector cárnico

Congreso Mundial de la Carne / París

6 Junio 2012

Señoras y señores:

En primer lugar, unas pocas palabras para agradecerles haberme acogido aquí, en este foro internacional. Es una verdadera oportunidad para mí poder presentar las preocupaciones y la visión europea sobre el sector cárnico en esta asamblea internacional.

Mi agradecimiento especial va a Joseph Daul, con quien siempre ha sido un placer para mí departir sobre la ganadería, el porvenir de nuestros canales de distribución, nuestros ganaderos y, más en general, nuestros agricultores.

Puedo afirmar que la ganadería es un sector que nos impulsa a la acción, y no solo en el marco de las reflexiones sobre el futuro de la Política Agrícola Común.

El sector cárnico nos impulsa a la acción, porque es un sector lleno de contrastes, en la encrucijada de numerosos retos de futuro del sector agrícola.

Por un lado, el consumo de carne en el mundo aumenta sin cesar por la demanda de los países emergentes, que ha crecido aproximadamente el 6 % en cinco años. Por otra parte, los consumidores de los países desarrollados reciben muchos mensajes negativos sobre las consecuencias de un consumo supuestamente excesivo de carne. El consumo per cápita se ha estancado en esa región.

Por un lado, la ganadería, especialmente la extensiva de vacuno, ovino y caprino, contribuye a la preservación de la biodiversidad natural y al cuidado del territorio, asuntos fundamentales para la sociedad europea, así como a la conservación de los prados y, en consecuencia, a la lucha contra el cambio climático y al mantenimiento de la biodiversidad. Por otro lado, se oyen críticas sobre el impacto medioambiental de determinados tipos de explotaciones, sobre todo en relación con la cuestión del agua o la de los cambios en el uso de las tierras.

Determinadas regiones aprovechan plenamente el crecimiento de los mercados emergentes, mientras que otras regiones afrontan difícilmente la competencia.

Europa, pese a lo que se oye a veces, ya no «fija» los precios, como pudo hacerlo en el pasado. Por el contrario, tras las sucesivas reformas de la PAC, Europa ha pasado a tener que «aceptar» precios. Es una realidad y un reto como tal para nuestros ganaderos, porque, al mismo tiempo, deben responder a las expectativas específicas de la sociedad europea y aprovechar las oportunidades del mercado mundial.

Otro contraste en Europa, es que la cría de ganado ovino y bovino está ligada a menudo a regiones vulnerables. Suele ser la única actividad agraria posible (y, a veces, la única actividad económica), que convive, en el sector de la carne, con regiones muy integradas en los circuitos comerciales mundiales, con regiones que han basado verdaderamente su desarrollo en la creación de redes muy competitivas.

Tanto en un caso como en otro, sectores enteros de las economías regionales se basan en la ganadería. Europa se enorgullece de ello y desea mantener este potencial considerable.

Sin embargo, estos contrastes son retos para todos los países productores. Tenemos que hacer frente al desafío de la seguridad alimentaria y responder a una demanda creciente, respetando los territorios, el medio ambiente y las fuertes identidades culturales relacionadas con la carne.

Europa está bien situada para conciliar esos desafíos (la producción y la sostenibilidad), sobre todo gracias a los esfuerzos realizados en los últimos años, con una mayor orientación al mercado de nuestra política agrícola; gracias a los esfuerzos que vamos a proseguir con la reforma de la PAC, con una mejor valorización de las prácticas agrícolas más «ecológicas» y, por último, gracias a nuestra capacidad considerable de investigación e innovación.

Aunque Europa está en buena posición (ya volveré a hablar de ello), esto se debe ajustar a un planteamiento internacional coherente, tanto en nuestras relaciones bilaterales como en las multilaterales.

El primer elemento es, naturalmente, la Ronda de Doha. Como saben, no nos encontramos en una fase dinámica. Un acuerdo multilateral podría impulsar la agricultura mundial, siempre que tuviera en cuenta la realidad de las zonas rurales vulnerables de todo el mundo. Generalmente, la ganadería es una actividad crucial en esas regiones y forma parte de las actividades rurales esenciales, aunque vulnerables, por lo que la carne suele ser un producto sensible que debe ser reconocido como tal.

Esto se aplica tanto a la negociación multilateral como a las negociaciones bilaterales, que han adquirido importancia creciente en los últimos años. En ambos casos, las negociaciones deben tener en cuenta criterios de sostenibilidad social, medioambiental y económica.

Con el Acuerdo SPS de la última ronda de negociaciones multilaterales hemos avanzado en materia de normas sanitarias y fitosanitarias. Se trata de normas aplicables a todos los productos, basadas en argumentos científicos sólidos, que persiguen garantizar la protección de los consumidores, de la salud animal y vegetal y del medio ambiente.

Yo presto mucha atención al respeto de esas normas. No se deben desvirtuar en ningún caso para crear barreras a los intercambios. Desde el inicio de mi mandato, me ha preocupado mucho el cumplimiento de los compromisos. Puedo asegurarles que seguiré estando muy atento a estas cuestiones, junto con mi homónimo el Comisario de Sanidad, John Dalli.

Pero hay opciones políticas, sociales y éticas que también se deben tener en cuenta. Me refiero sobre todo al bienestar de los animales. No se trata de crear indirectamente barreras arancelarias de uno u otro tipo. Al contrario, se trata de escuchar a la sociedad, de responder a sus preocupaciones. Y estas expectativas no se limitan a Europa, sino que las comparte cada vez más el resto del mundo.

Es cierto que, en materia de bienestar de los animales o de normas medioambientales, Europa suele ser pionera, gracias a unos compromisos muy concretos. Estos compromisos tienen un coste para los productores. Sin embargo, si bien esas normas corresponden a unas expectativas sociales con un alcance cada vez mayor a nivel mundial, no se tienen lo suficientemente en cuenta en las negociaciones internacionales. No obstante, me congratulo de los debates entablados sobre este tema en el seno de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).

Por último, tanto la volatilidad excesiva de los precios mundiales, que afecta muy directamente a los ganaderos, especialmente a los que son muy dependientes de las importaciones para la alimentación de los animales, como la multiplicación de los riesgos sanitarios, ligada al cambio climático y al aumento de los intercambios, indican que resulta necesario intensificar la cooperación y el diálogo a escala mundial para los agricultores y los ganaderos (G20-FAO).

También es necesario fomentar los intercambios comerciales. Europa va a mantener sus esfuerzos en este sentido, como acabamos de hacerlo concretamente en relación con Corea del Sur. Trabajamos para alcanzar otros acuerdos, porque Europa cuenta con ventajas para estar presente en el mundo y satisfacer la demanda mundial.

Somos quizá el primer importador mundial de productos agrícolas y agroalimentarios, lo que demuestra bien a las claras la apertura de Europa. También somos el primer exportador y tenemos la voluntad de crear mercados, no solo gracias a nuestra competitividad, sino también mediante la promoción y mi compromiso personal, en calidad de Comisario, para apoyar a nuestros exportadores. Así lo hice en China el año pasado. Regreso a China mañana y en seguida iré a Corea del Sur y Japón para dar a conocer los valores del sector europeo y presentar nuestras bazas en materia de seguridad sanitaria, calidad y conocimientos técnicos.

Los poderes públicos deben ayudar al sector a superar los retos y a responder a las expectativas de los ciudadanos. Es lo que queremos hacer mediante la reforma de la PAC.

En primer lugar, un breve paréntesis: no se destaca suficientemente que la PAC ha cambiado. Se ha hecho mucho en los últimos años. Y el sector ganadero lo ha vivido muy directamente, por ejemplo, con el recurso marginal a herramientas tales como las restituciones a la exportación o las ayudas al almacenamiento privado, que se han sustituido por redes de seguridad. Estas han dejado de ser un elemento influyente en nuestros mercados y solo se ponen en marcha en caso de crisis muy grave.

Decía al comienzo que Europa «acepta» ahora los precios de forma muy abierta y la influencia de la economía mundial. Tenemos una mayor orientación hacia el mercado; esto es una realidad. Sin embargo, también tenemos la ambición de satisfacer las expectativas de la sociedad, de reconocer y mantener un sector cárnico sólido en Europa. Se trata de un elemento de la seguridad alimentaria, de la buena gestión de nuestros recursos naturales y del desarrollo de nuestro territorio.

Por supuesto, sin cuestionar la orientación hacia el mercado y en el marco de nuestros compromisos internacionales, abrigamos una gran ambición, en el sector cárnico, con la reforma de la PAC.

Hemos querido reconocer al mismo tiempo el papel positivo de la ganadería y estimular a los ganaderos. Es una dimensión fundamental del reverdecimiento y la prominencia de los prados permanentes. Por lo demás, aprovecho para señalar que, en las últimas semanas, la Comisión ha demostrado su voluntad de procurar que esta herramienta sea eficaz, así como lo más claramente aplicable, inclusive en la ganadería. No somos partidarios de posiciones dogmáticas, pero también quiero hacer hincapié en que la reforma de la PAC no se limita a lo «ecológico» en cuanto a la ganadería.

Otras orientaciones son igual de esenciales:

  • La de un apoyo más justo, con ayudas directas mejor calibradas, más altas en los primeros años, para ayudar a los jóvenes agricultores a tomar el testigo, ya que la sucesión de generaciones en el sector cárnico constituye un reto de gran importancia.

  • La posibilidad de los Estados miembros de la UE de apoyar en mayor medida a las zonas desfavorecidas, que también suelen ser regiones ganaderas.

  • Instrumentos de consolidación de la estructuración de los canales de distribución (agrupaciones de productores). Tenemos que avanzar hacia una nueva forma de gestión de los mercados, que se base en una mayor capacidad de acción de los propios productores y en una mejor articulación entre el papel de las autoridades públicas y el de los profesionales. No se trata de cuestionar la orientación hacia el mercado, sino de garantizar el buen funcionamiento de la cadena agroalimentaria.

  • Mantenimiento de herramientas eficaces de estabilización de los mercados, con un estímulo muy claro a la creación de mecanismos de seguros y de mutuas.

  • Y, por último, un mayor esfuerzo por comunicar mejor, por dar primacía a la calidad, reflexionando en especial sobre la política de promoción.

Añadiré que deseamos hacer un esfuerzo sin precedentes en el seno de la PAC en favor de la investigación y la innovación. La ganadería jugará un gran papel a este respecto.

Me gustaría acabar hablando de un aspecto que nos afecta y preocupa a todos, crisis, tras crisis, el de la sanidad animal. Sin entrar en detalles sobre este tema, sobre el que colaboro estrechamente con el Comisario Dalli, quiero decirles que, en mi opinión, la primera red de seguridad para garantizar una buena salud animal, es la salud económica y ecológica de nuestras explotaciones ganaderas y nuestros territorios. Se trata también de una política preventiva de gestión de los riesgos sanitarios. Debemos crear las condiciones para que esto sea posible. Es lo que perseguimos.

En definitiva, puedo decirles que Europa es verdaderamente ambiciosa en lo relativo a su sector cárnico. Se ataca con demasiada frecuencia a este sector y no se le respeta lo bastante. No se habla lo suficiente del trabajo muy difícil que realizan todos los días los ganaderos, ni tampoco de los positivos efectos externos económicos, ecológicos y sociales de este sector para toda la sociedad. Repito, no se habla lo suficiente de ello.

En cualquier caso, yo, en mi calidad de Comisario Europeo, y, más en general, la Unión Europea, valoramos nuestro sector cárnico. Y estamos muy decididos a desarrollarlo y a responder a las señales positivas de los mercados.


Side Bar

Mon compte

Gérez vos recherches et notifications par email


Aidez-nous à améliorer ce site