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José Manuel Durão Barroso Presidente de la Comisión Europea Parlamento Europeo Estrasburgo, 7 de septiembre de 2010

European Commission - SPEECH/10/411   07/09/2010

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SPEECH/10/411

José Manuel Durão Barroso

Presidente de la Comisión Europea

Estado de la Unión 2010

Parlamento Europeo

Estrasburgo, 7 de septiembre de 2010

Señor Presidente:

Señorías:

Es para mí un gran privilegio pronunciar el primer discurso sobre el estado de la Unión ante esta Cámara.

A partir de ahora, el discurso sobre el estado de la Unión constituirá la ocasión en que definiremos nuestro trabajo de los 12 siguientes meses.

Muchas de las decisiones que tomemos este año tendrán implicaciones a largo plazo y definirán el tipo de Europa que queremos. Definirán una Europa de oportunidades, en la que se satisfará a los que tengan aspiraciones y no se desatenderá a los necesitados. Una Europa abierta al mundo y a sus ciudadanos. Una Europa que ofrecerá cohesión económica, social y territorial.

A lo largo del año pasado, la crisis económica y financiera supuso para nuestra Unión uno de sus mayores desafíos. La crisis resaltó nuestra interdependencia, y nuestra solidaridad se vio puesta a prueba como nunca antes.

Cuando pienso en nuestra reacción, creo que hemos superado esta prueba. Hemos proporcionado muchas de las respuestas necesarias, sobre asistencia financiera a los Estados miembros que se enfrentaban a circunstancias excepcionales, sobre gobernanza económica, sobre normativa financiera y sobre crecimiento y empleo. Y hemos sido capaces de construir una base desde la cual podemos modernizar nuestras economías. Europa ha demostrado que es capaz de actuar y que habrá que tenerla en cuenta. Los que predijeron el fin de la Unión Europea se equivocaron. Las Instituciones europeas y los Estados miembros han demostrado su liderazgo. Mi mensaje a todos y cada uno de los europeos es que pueden confiar en que la Unión Europea hará lo necesario para garantizar su futuro.

La perspectiva económica de la Unión Europea es hoy mejor que hace un año, en gran medida como resultado de nuestra determinación a la hora de actuar. La recuperación está acelerando su ritmo, aunque de manera desigual dentro de la Unión. El crecimiento de este año será mayor de lo que se había previsto inicialmente. La tasa de desempleo, si bien sigue siendo demasiado alta, ha dejado de crecer. Está claro que sigue habiendo incertidumbres y riesgos, pero en gran medida fuera de la Unión Europea.

No debemos hacernos ilusiones. Nuestro trabajo está lejos de haber terminado. No podemos dejarnos llevar por la autocomplacencia. La expansión presupuestaria desempeñó su papel para contrarrestar el declive de la actividad económica. Pero ya es hora de salir de la crisis. Sin reformas estructurales no crearemos un crecimiento sostenible. Debemos dedicar los 12 próximos meses a acelerar nuestro programa de reformas. Ha llegado el momento de modernizar nuestra economía social de mercado para que pueda competir a nivel mundial y responder al desafío de la demografía. Ha llegado el momento de realizar las inversiones adecuadas de cara al futuro.

Ha llegado la hora de la verdad para Europa. Europa debe demostrar que es algo más que 27 soluciones nacionales diferentes. O nadamos juntos, o nos ahogamos por separado. Solo tendremos éxito si, cada vez que actuamos a nivel nacional, regional o local, lo hacemos con mentalidad europea.

Hoy expondré lo que considero son las prioridades de nuestro trabajo conjunto a lo largo del próximo año. En este momento no me es posible abarcar todos los aspectos de las políticas o iniciativas europeas que adoptaremos. A través del Presidente Buzek, les envío un documento más completo sobre el programa.

Esencialmente, veo que el próximo año se plantean cinco desafíos principales para la Unión:

  • atender a la crisis económica y la gobernanza;

  • restablecer el crecimiento del empleo acelerando el programa de reformas Europa 2020;

  • construir un espacio de libertad, justicia y seguridad;

  • iniciar negociaciones con vistas a un presupuesto moderno para la UE, y

  • reforzar nuestra presencia en la escena mundial.

Empezaré con la crisis económica y la gobernanza. A principios de este año, cuando los miembros de la zona del euro y el mismo euro necesitaron nuestra ayuda, actuamos de manera decisiva.

Hemos aprendido duras lecciones, y ahora estamos efectuando importantes avances en relación con la gobernanza económica. La Comisión presentó sus ideas en mayo y en junio. Han sido bien recibidas en el Parlamento y en el grupo de acción presidido por el Presidente del Consejo Europeo. Estas ideas constituyen la base sobre la cual se está creando un consenso. El 29 de septiembre presentaremos las propuestas legislativas más urgentes, para no perder nuestro impulso.

Unos presupuestos insostenibles nos hacen vulnerables. La deuda y el déficit llevan a la expansión y la depresión, y deshacen la red de seguridad social. El dinero que se gasta en el servicio de la deuda no se puede gastar en el bienestar social ni en prepararnos para el coste del envejecimiento de la población. Una generación endeudada da origen a una nación insostenible. Nuestras propuestas reforzarán el Pacto de Estabilidad y Crecimiento mediante un incremento de la vigilancia y la aplicación de la normativa.

Y debemos abordar graves desequilibrios macroeconómicos, especialmente en la zona del euro. Este es el motivo por el que hemos presentado tempranamente propuestas para detectar las burbujas de activos, la falta de competitividad y otras fuentes de desequilibrio.

Percibo actualmente un deseo de los Gobiernos de aceptar una supervisión más fuerte, apoyada por incentivos para el cumplimiento y sanciones más tempranas. La Comisión reforzará su papel como autoridad de arbitraje independiente y responsable de la aplicación de las nuevas normas.

Haremos que la unión monetaria vaya acompañada por una auténtica unión económica.

De aplicarse estas reformas tal como lo proponemos, también garantizarán la estabilidad del euro a largo plazo. Se trata de un elemento clave para nuestro éxito económico.

Para que crezca la economía, también necesitamos un sector financiero fuerte y sano. Un sector que sirva a la economía real. Un sector que se precie de una normativa y una supervisión adecuadas.

Hemos actuado para incrementar la transparencia bancaria. Hoy nuestra situación es mejor que hace un año. Con la publicación de los resultados de la prueba de resistencia, los bancos deberán ahora poder hacerse préstamos mutuamente, de modo que el crédito pueda afluir a los ciudadanos y empresas de Europa.

Nos hemos propuesto proteger los ahorros de los ciudadanos hasta un máximo de 100 000 EUR. Propondremos que se prohíba la venta en corto al descubierto. Abordaremos las permutas de cobertura por incumplimiento crediticio. Han quedado atrás los días en que se apostaba por el incendio de una casa ajena. Seguimos insistiendo en que son los bancos, y no los contribuyentes, quienes deben pagar para cubrir los costes de su propio riesgo de fracaso. Estamos legislando para prohibir los beneficios rápidos de hoy, que se convierten en las grandes pérdidas de mañana. Como parte de este enfoque, estoy también defendiendo los impuestos sobre las actividades financieras, y este otoño presentaremos propuestas.

El acuerdo político sobre el paquete de medidas de supervisión financiera que se acaba de alcanzar supone una excelente noticia. Las propuestas de la Comisión basadas en el informe De Larosière nos permitirán disponer de un efectivo sistema europeo de supervisión. Quiero agradecer al Parlamento el papel constructivo que ha desempeñado y confío en que este mes dará su acuerdo definitivo.

También seguiremos avanzando con la reglamentación. Pronto les presentaremos iniciativas sobre medidas derivadas, nuevas medidas sobre las agencias calificadoras de la solvencia crediticia y un marco para la resolución de las crisis bancarias y la gestión de las crisis. Nuestro objetivo es haber reformado el sector financiero para finales de 2011.

Unas finanzas gubernamentales saneadas y unos mercados financieros responsables nos dan la confianza y la fuerza económica necesarias para un crecimiento sostenible. Debemos ir más allá del debate entre la consolidación fiscal y el crecimiento. Podemos conseguir ambos.

Señorías:

Unas finanzas públicas saneadas constituyen el medio para conseguir un fin: el crecimiento del empleo. Nuestro objetivo es el crecimiento, el crecimiento sostenible, el crecimiento integrador. Esta es nuestra prioridad fundamental. Aquí es donde tenemos que invertir.

Ahora es cuando da comienzo la Estrategia Europa 2020. Debemos anticipar y acelerar las reformas de nuestro programa que más promuevan el crecimiento. Ello podría incrementar los niveles de crecimiento en más de un tercio para 2020.

Ello supone concentrarse en tres prioridades: dar empleo a más personas, fomentar la competitividad de nuestras empresas y profundizar el mercado único.

Empezaré con las personas y el empleo.

Más de 6,3 millones de personas han perdido sus puestos de trabajo desde 2008. Cada una de ellas debería tener la oportunidad de recobrar su puesto de trabajo. La tasa media de empleo en Europa es del 69 % para las edades comprendidas entre los 20 y los 64 años. Hemos acordado que suba al 75 % para 2020, incluyendo en particular más mujeres y más trabajadores de mayor edad en la mano de obra.

La mayor parte de las competencias relativas a la política de empleo siguen correspondiendo a los Estados miembros. Pero no nos quedaremos mirando desde la barrera. Quiero una Unión Europea que ayude a sus ciudadanos a aprovechar las nuevas oportunidades, y quiero una Unión que sea social e integradora. Esta es la Europa que construiremos si los Estados miembros, las Instituciones europeas y los interlocutores sociales llevan adelante nuestro programa común de reformas.

Deberá centrarse en las cualificaciones y puestos de trabajo y en la inversión en formación permanente.

Y deberá centrarse también en liberar el potencial de crecimiento del mercado único para construir un mercado único más fuerte para la creación de empleo.

Disponemos de oportunidades para ello. Tenemos niveles muy altos de desempleo, pero Europa cuenta actualmente con 4 millones de ofertas de empleo. La Comisión propondrá antes de final de año un «sistema europeo de seguimiento de la oferta de empleo», que indicará a los ciudadanos dónde pueden encontrar puestos de trabajo en Europa y qué cualificaciones se necesitan. También presentaremos planes para un pasaporte europeo de cualificaciones.

También debemos abordar los problemas de la pobreza y la exclusión. Tenemos que asegurarnos de que no se deje atrás a los más vulnerables. En esto se centrará nuestra «Plataforma contra la pobreza», que concentrará toda la actuación europea en favor de grupos vulnerables como los niños y los ancianos.

Dado que cada vez es mayor el número de personas que viajan, estudian o trabajan en el extranjero, también reforzaremos los derechos de los ciudadanos que cruzan las fronteras. La Comisión abordará este mismo otoño los obstáculos que aún existen.

Señorías:

El crecimiento debe basarse en la competitividad de nuestras empresas.

Debemos seguir facilitando la vida a nuestras pequeñas y medianas empresas, que proporcionan dos de cada tres puestos de trabajo del sector privado. Entre sus principales problemas están la innovación y los trámites burocráticos, y estamos trabajando en relación con ambos.

Poco antes del verano, la Comisión anunció el mayor paquete de medidas procedente hasta este momento del Séptimo Programa Marco de Investigación, por un valor de 6 400 millones EUR. Esta suma se destinará a las PYME, así como a los científicos.

Investigar en la innovación también significa promover universidades con prestigio a nivel mundial. Quiero que nuestras universidades atraigan a los mejores y más brillantes estudiantes de Europa y del resto del mundo. Tomaremos una iniciativa para modernizar las universidades europeas. Quiero una Europa que destaque en ciencia, educación y cultura.

Tenemos que mejorar el rendimiento europeo en materia de innovación; no solo en las universidades, sino también a lo largo de toda la cadena, desde la investigación hasta la venta al por menor, particularmente mediante asociaciones de innovación. Necesitamos una Unión por la innovación. El próximo mes, la Comisión expondrá la manera de alcanzar este resultado.

Otra prueba decisiva la constituirá el hecho de que los Estados miembros estén dispuestos a avanzar en relación con una patente válida en toda la Unión Europea. Nuestros innovadores pagan a menudo diez veces más que sus competidores en Estados Unidos o Japón. Hemos presentado una propuesta que reducirá el coste fundamentalmente y duplicará la cobertura. Después de décadas de debates, ya es hora de tomar una decisión.

También debemos seguir actuando en relación con los trámites burocráticos. Las PYME se pierden en el laberinto reglamentario. El 71 % de los presidentes de los consejos de administración dicen que el principal obstáculo a su éxito es la burocracia. La Comisión ha presentado propuestas para generar ahorros anuales de 38 000 millones EUR para las empresas europeas.

Estimular la innovación, reducir los trámites burocráticos y desarrollar una mano de obra altamente cualificada es la manera de garantizar que la industria manufacturera europea mantenga su prestigio a nivel mundial. Una próspera base industrial en Europa es de capital importancia para nuestro futuro. El próximo mes, la Comisión presentará una nueva política industrial para la era de la globalización.

Tenemos a las personas y tenemos las empresas. Lo que ambas necesitan es un mercado único abierto y moderno.

El mercado interior constituye la principal baza de Europa, y no la estamos utilizando suficientemente. Tenemos que profundizar en él urgentemente.

Solo el 8 % de los 20 millones de PYME europeas se dedican al comercio transfronterizo, y son muchas menos las que realizan inversiones transfronterizas. E incluso con internet, más de un tercio de los consumidores carece de la confianza suficiente para realizar compras transfronterizas.

A petición mía, Mario Monti ha presentado un informe pericial y ha identificado 150 enlaces perdidos y obstáculos en el mercado interior.

El próximo mes expondremos cómo profundizar el mercado único en una exhaustiva y ambiciosa Acta del Mercado Único.

La energía es un motor clave del crecimiento y una prioridad fundamental para la acción: debemos completar el mercado interior de la energía, construir e interconectar las redes energéticas y garantizar la seguridad energética y la solidaridad. Tenemos que hacer por la energía lo que hemos hecho por los teléfonos móviles: dotar de una capacidad real de elección a los consumidores en el mercado único europeo.

Ello nos permitirá disponer de una auténtica comunidad energética en Europa.

Debemos lograr que las fronteras no afecten a los conductos de petróleo y gas ni a los cables de energía.

Debemos disponer de una infraestructura para la energía solar y eólica.

Debemos disponer de una norma común en toda Europa, de modo que recargar las baterías de los automóviles eléctricos sea algo tan sencillo como llenar el depósito de gasolina.

El próximo año presentaremos un plan de acción energética, un paquete de medidas de infraestructura y un plan de acción de eficiencia energética para hacer realidad esta visión. Yo viajaré a la región del Mar Caspio antes de finales de este año para promover el Corredor Meridional como medio de mejorar nuestra seguridad de suministro.

Para construir una Europa eficiente en términos de recursos, debemos mirar más allá de la energía. En el siglo XX, el mundo experimentó un extraordinario crecimiento consumidor de recursos. En el siglo XX, la población mundial se multiplicó por 4 y la producción económica por 40. Pero en el mismo período, nuestra utilización de combustibles fósiles se multiplicó por 16, nuestras capturas de peces por 35, nuestro consumo de agua por 9 y nuestras emisiones de carbono por 17.

Ello implica que tenemos que basarnos en nuestro paquete de medidas sobre el clima y la energía como motor fundamental del cambio. Ello implica que tenemos que integrar los diferentes capítulos de la política sobre el cambio climático, la energía, el transporte y el medio ambiente en un enfoque coherente sobre la eficiencia energética y un futuro con pocas emisiones de carbono.

Un sector agrícola con visión de futuro desempeñará un papel importante en las medidas europeas para abordar algunos de los principales desafíos que nos aguardan, como la seguridad alimentaria mundial, la pérdida de biodiversidad y la gestión sostenible de los recursos naturales. Lo mismo ocurre con nuestra política marítima.

Todo esto, no solamente reforzará nuestra economía del futuro, sino que también proporcionará nuevas aperturas en el presente. Los puestos de trabajo de la industria ecológica se han incrementado en un 7 % anual desde 2000. Quiero disponer para 2020 de 3 millones de «trabajadores verdes», 3 millones de puestos de trabajo ecológicos que complementen a nuestros obreros y a nuestro personal administrativo.

Necesitamos un crecimiento sostenible, y necesitamos un crecimiento inteligente. La mitad del crecimiento de la productividad europea de los 15 últimos años fue impulsado por las tecnologías de la información y la comunicación. Esta tendencia se está intensificando. Nuestra Agenda Digital Europea producirá para 2020 un mercado digital único por valor del 4 % del PIB de la UE.

Señorías:

Todo lo que estamos haciendo es por los ciudadanos de Europa. Una dimensión fundamental de nuestro proyecto europeo es precisamente construir un espacio de libertad, seguridad y justicia.

Estamos trabajando intensamente para ejecutar el Plan de Acción de Estocolmo, y avanzaremos particularmente en lo tocante al asilo y la migración.

Los migrantes legales hallarán en Europa un lugar en el que se respetan y aplican los derechos humanos. Al mismo tiempo, tomaremos medidas represivas contra la explotación de los inmigrantes ilegales dentro de Europa y en nuestras fronteras. La Comisión efectuará nuevas propuestas para mantener el orden en nuestras fronteras exteriores. Y presentaremos una estrategia de seguridad interior para abordar las amenazas de la delincuencia organizada y el terrorismo.

Los europeos descubrirán que sus derechos y obligaciones fundamentales existen dondequiera que vayan. Todos los europeos deben respetar la ley, y los Gobiernos deben respetar los derechos humanos, incluidos los de las minorías. El racismo y la xenofobia no tienen cabida en Europa. Cuando se plantee un problema sobre estas delicadas cuestiones, todos debemos actuar con responsabilidad. Hago un enérgico llamamiento para que nadie despierte a los fantasmas del pasado de Europa.

Un espacio de libertad individual y política, y de seguridad creará un lugar en el que los europeos podrán prosperar.

Señorías:

Otro desafío es el de debatir el futuro presupuesto de la Unión Europea.

El próximo mes presentaremos las primeras ideas de la Comisión para la revisión del presupuesto. Así se pondrá en marcha un debate abierto sin tabúes para preparar nuestras propuestas legislativas, que serán presentadas en el segundo trimestre del próximo año.

Tenemos que gastar nuestro dinero donde más provecho obtengamos con él. Y debemos invertirlo donde estimule el crecimiento e impulse nuestro programa europeo. La calidad del gasto deberá ser nuestro parámetro común.

Por ello, no solo es importante debatir la cantidad, sino también la calidad del gasto y de la inversión.

Creo que Europa ofrece un auténtico valor añadido. Por ello voy a propugnar un ambicioso presupuesto post-2013 para Europa.

Creo que debemos aunar medios para respaldar nuestras prioridades estratégicas.

No se trata de gastar más o menos, sino de gastar de forma más inteligente, teniendo en cuenta a la vez el presupuesto europeo y los presupuestos nacionales. El presupuesto de la UE no está destinado a Bruselas, sino a los ciudadanos a los que ustedes representan: al trabajador desempleado que recibe una nueva formación con cargo al Fondo Social, a los estudiantes que participan en el programa Erasmus, a las regiones que se benefician del Fondo de Cohesión.

Las interconexiones energéticas, la investigación y la ayuda al desarrollo son ejemplos obvios de que un euro gastado a nivel europeo es más productivo que un euro gastado a nivel nacional. Algunos Estados miembros ya son conscientes de esta lógica, incluso en ámbitos de competencia esencialmente nacional, como la defensa, y reconocen que podrían conseguir enormes ahorros si pusieran en común algunos de sus medios y actividades. La puesta en común de fondos a nivel europeo permite a los Estados miembros reducir costes, evitar solapamientos y conseguir más beneficios por sus inversiones.

Este es el motivo por el que también debemos explorar nuevas fuentes de financiación para los principales proyectos europeos de infraestructura. Por ejemplo, propondré la creación de bonos de proyectos de la UE, conjuntamente con el Banco Europeo de Inversiones. También seguiremos desarrollando las asociaciones entre el sector público y el sector privado.

El Parlamento ha dejado claro que también debemos atender a la cuestión de los recursos propios. El sistema actual ya ha alcanzado sus límites, y solo se mantiene en pie gracias a un conjunto de complicadas correcciones. Nuestros ciudadanos se merecen un sistema más equitativo y más eficiente y transparente. Algunos no estarán de acuerdo con todas las ideas que propongamos; me parece extraordinario que algunos estén ya rechazándolas, incluso antes de conocerlas.

Sé que una cuestión que interesa al Parlamento es la duración del siguiente presupuesto. Existen varias opciones. Quisiera optar por un marco de diez años, con una evaluación intermedia de la dimensión financiera al cabo de cinco años, una opción «cinco más cinco». Ello nos permitirá disponer de una planificación a más largo plazo y de un vínculo más claro con los mandatos de nuestras dos Instituciones.

Es evidente que uno de los aspectos de un presupuesto europeo creíble es la rigurosa búsqueda de ahorros. Estoy examinando los costes administrativos de la Comisión y otros organismos comunitarios, como las agencias. Debemos eliminar todas las áreas de ineficiencia. Nos basaremos en las recomendaciones del Tribunal de Cuentas para mejorar la gestión financiera.

Señorías:

El desafío final que quiero abordar hoy es cómo dar toda nuestra medida en la escena mundial.

Al enfrentarnos a nuestros problemas cotidianos, hay ocasiones en que perdemos la perspectiva y olvidamos nuestros logros. Una transición pacífica y con éxito a una Unión Europea que ha duplicado su dimensión y que está negociando nuevas adhesiones. Una moneda fuerte, el euro, que es una de las principales monedas del mundo. Una intensa colaboración con nuestros vecinos, que nos favorece a todos. Si actuamos con decisión, no tenemos nada que temer del siglo XXI.

Conforme vayan emergiendo las asociaciones estratégicas del siglo XXI, Europa deberá aprovechar la oportunidad de definir su futuro. Estoy impaciente por ver a la Unión desempeñar en los asuntos mundiales el papel que corresponde a su peso económico. Nuestros socios están pendientes de nosotros y confían en que actuemos como Europa, y no simplemente como 27 países individuales. Si no actuamos conjuntamente, Europa no será una potencia mundial, y nuestros socios seguirán adelante sin nosotros: sin la Unión Europea, pero también sin sus Estados miembros. Este es el motivo por el cual, en mis directrices políticas, exhorté a Europa a ser un interlocutor mundial, un líder mundial, lo que constituye una tarea clave y una prueba para nuestra generación.

Conjuntamente con la Alta Representante y Vicepresidenta Ashton, presentaré nuestra visión de cómo maximizar el papel de Europa en el mundo. Gracias al Servicio Europeo de Acción Exterior, disponemos de los medios para realizar nuestras aspiraciones.

En este mundo globalizado, las relaciones que creamos con los socios estratégicos determinan nuestra prosperidad. Para ser efectivos en la escena internacional, necesitamos el peso de la Unión Europea. La dimensión es importante, ahora más que nunca.

Un buen ejemplo lo constituye la lucha contra el cambio climático. Copenhague nos ha demostrado que, aunque otros no estuvieron a la altura de nuestras ambiciones, nos hicimos un flaco servicio al no hablar con una sola voz. Puede que las negociaciones hayan reducido su ritmo, pero el cambio climático no lo ha hecho. Quiero que intensifiquemos nuestro compromiso con los socios internacionales para que sus declaraciones en la prensa se conviertan en compromisos creíbles de reducir las emisiones y se pueda avanzar gracias a una financiación inmediata.

Los dos próximos meses verán la celebración de cumbres cruciales con los socios estratégicos. Cuanto más capaces seamos de establecer un programa común con intereses europeos claramente definidos, tanto más conseguiremos. Por ejemplo, veo un enorme potencial en el desarrollo de un programa transatlántico para el crecimiento y el empleo.

Donde sí estamos dando ya nuestra medida es en el G20, el foro en el que los principales interlocutores económicos mundiales se enfrentan a los desafíos comunes. Cuando el Presidente Van Rompuy y yo vayamos en noviembre a Seúl, representando a la Unión Europea, queremos obtener resultados concretos:

Un mayor avance en la coordinación económica mundial.

Unos mercados financieros más estables y responsables y un acuerdo sobre la reforma de las instituciones financieras internacionales.

Unas redes mundiales de seguridad financiera más efectivas.

Un mayor avance en relación con un programa de desarrollo del G20.

Seguiremos mostrando nuestro liderazgo en este foro, y el próximo año trabajaremos estrechamente con la Presidencia francesa del G8/G20

También queremos que se preste apoyo a la Ronda de Doha. El comercio favorece el crecimiento y la prosperidad. También buscaremos acuerdos de libre comercio bilaterales y regionales. En octubre, la Comisión presentará una política comercial renovada a fin de obtener nuevos beneficios para Europa.

Estar abierto al mundo también significa apoyar estrechamente a los países en desarrollo, especialmente a los de África. Cuando dentro de dos semanas vaya a la reunión de alto nivel de Nueva York sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, tengo la intención de comprometer, con el apoyo de ustedes y en nombre de la Unión Europea, 1 000 millones EUR suplementarios para los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Ser un interlocutor mundial también significa defender nuestros valores. Los derechos humanos no son negociables. Me indigna ver cómo se infringen los derechos de las mujeres en muchos países. Me horroriza que Sakineh Mohammadi Ashtiani haya sido condenada a morir lapidada. No hay palabras para describir semejante barbarie. En Europa condenamos dichos actos, que no están justificados por ningún código moral o religioso.

Nuestros valores también significan que debemos acudir en ayuda de quienes se enfrentan a una situación de crisis en cualquier parte del mundo.

Nuestra ayuda humanitaria a Pakistán constituye el ejemplo más reciente de la solidaridad de Europa en acción, y constituye un ejemplo llamativo de la necesidad de presentar las diferentes contribuciones de la Comisión y los Estados miembros como un paquete de medidas de ayuda auténticamente europeas. Los Estados miembros disponen de helicópteros y de equipos de protección civil. Lo que ahora necesitamos es ponerlos en común para crear una auténtica capacidad europea de respuesta ante las crisis. Esto es lo que la Comisión propondrá en octubre. Exhorto a los Estados miembros a demostrar que desean efectivamente que la Unión dé su medida en este ámbito.

Estamos avanzando en relación con una política exterior común. Pero no nos hagamos ilusiones: no tendremos el peso que nos corresponde a nivel mundial sin una política de defensa común. Creo que ha llegado el momento de abordar este desafío.

Señorías:

Todavía estamos poniendo los cimientos de la nueva estructura institucional de Europa creada por el Tratado de Lisboa.

Lo que realmente importa es lo que las Instituciones aportan a los ciudadanos. Lo que importa es el cambio que Europa aporta a sus vidas diarias.

El secreto del éxito de Europa es su modelo comunitario único. Más que nunca, la Comisión debe impulsar el programa político con su visión y sus propuestas.

He abogado por una relación especial entre la Comisión y el Parlamento, las dos Instituciones comunitarias por excelencia. Estoy intensificando mi cooperación política con ustedes.

Europa no es solamente Bruselas o Estrasburgo, sino también nuestras regiones, las aglomeraciones urbanas, las ciudades y los pueblos de los que proceden ustedes. Cuando visitan sus circunscripciones, pueden señalar los proyectos europeos que tan importantes son para su prosperidad.

A fin de cuentas, estamos todos en la misma nave, las Instituciones europeas, los Estados miembros, las regiones. La Unión no conseguirá sus objetivos a nivel europeo sin los Estados miembros. Y los Estados miembros no conseguirán sus objetivos a nivel mundial sin la Unión Europea.

Señorías:

Los ciudadanos de Europa confían en que haremos lo necesario para salir de esta crisis.

Debemos demostrarles que los esfuerzos conjuntos que hoy estamos realizando tendrán como resultado nuevos puestos de trabajo, nuevas inversiones y una Europa preparada para el futuro.

Tengo la seguridad de que Europa dispone de todo lo necesario para ello. Conseguiremos los resultados que estamos buscando.

Una cosa es segura: no vamos a ganar esta batalla con pesimismo, sino con confianza y con una fuerte voluntad común.

Hoy he expuesto de qué manera creo que la Unión Europea llegará a conseguirlo.

Me he comprometido a realizar las propuestas para construir nuestra unión económica.

He argumentado en favor de acelerar nuestro programa de reformas.

He expuesto la manera de modernizar nuestra economía social de mercado para favorecer el crecimiento y el empleo en una economía inteligente, sostenible e integradora mediante nuestras iniciativas emblemáticas de Europa 2020.

He expuesto cómo conseguir una política energética común en Europa.

He defendido la idea de un espacio de libertad, seguridad y justicia, en el que los europeos descubran que sus derechos y obligaciones fundamentales existen dondequieran que vayan.

He dejado claro que la Comisión se esforzará por un presupuesto ambicioso.

He propuesto desarrollar unos bonos de proyectos de la UE para financiar los grandes proyectos europeos.

He anunciado nuestro compromiso reforzado de cara a los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

He argumentado claramente en favor de nuestra necesidad de una capacidad común de respuesta ante las crisis y también de una política exterior común y una política de defensa común.

Y he exhortado a los líderes europeos a que actúen conjuntamente si quieren que Europa sea un interlocutor mundial y a que defiendan los intereses europeos.

Se trata ciertamente de un programa de transformación, ambicioso y difícil.

Para que Europa tenga éxito, la Comisión necesita su apoyo para una Europa más fuerte y equitativa en beneficio de nuestros ciudadanos.

Gracias.

MEMO/10/393


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