SPEECH/10/150
Dacian Cioloș
Miembro de la Comisión Europea
responsable de la Agricultura y el Desarrollo Rural
La agricultura en la Europa del futuro:
convocatoria de debate público
Discurso ante la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo
Bruselas, 12 de abril de 2010
Señor Presidente, querido Paolo, Señor ponente, querido George,
Señoras y Señores diputados:
Es para mí una alegría estar hoy con todos ustedes para continuar el díalogo. Este diálogo que comenzó con la celebración de la audición, hace ya tres meses.
De aquel momento guardo el recuerdo de un intercambio constructivo y fructífero. De una pasión compartida por la agricultura y la Política Agrícola Común. A continuación quisiera dar las gracias por la cálida bienvenida que me han prodigado.
A Paolo de Castro por su invitación de hoy. Y a George Lyon por el trabajo realizado en los últimos tiempos.
Como todos ustedes saben, es necesario escribir una nueva página de la historia de la Política Agrícola Común, la posterior al año 2013. Esta página la escribiremos entre todos.
Deberá inscribirse íntegramente en el marco de la estrategia «UE 2020» de la Comisión. En breve les expondré cómo la agricultura puede hacer una gran aportación al crecimiento inteligente, inclusivo y sostenible. Les hablaré también de cómo el enfoque propuesto para la estrategia «UE 2020» puede situar a la PAC en una línea más acorde con nuestros objetivos para la sociedad y la economía europea de 2020.
Escribir esta nueva página de la Europa agraria es la prioridad principal de mi mandato, y es la razón por la que me encuentro hoy con todos ustedes.
Pero antes de continuar, quisiera referirme a alguien que cuenta mucho para mí. Se trata de mi abuelo.
Mi abuelo era labrador. Vive en Pericei, un pueblo del oeste de Rumanía. Un hombre que iluminó toda mi infancia y juventud con su sabiduría rural. Que sabe trabajar la tierra, y que me lo transmitió a mí. Me enseñó muchas cosas sobre la agricultura y sobre la vida.
Mi abuelo me decía de vez en cuando un viejo refrán: cateodata, nu vezi padurea de copaci – Muchas veces los árboles no dejan ver el bosque.
Cuando se habla de la PAC hoy en día, me viene a la mente esa frase. Veo que algunos han empezado ya a podar árboles. Más allá, otros los están plantando. Cada uno por su lado.
Los debates sobre el futuro de la Política Agrícola Común comenzaron de esta manera. Y está muy bien que sea así. Es una prueba más de que la PAC suscita todavía un enorme interés. Pero no se acaba ahí la cosa.
Algunos comienzan a enfrascarse en detalles muy técnicos: que si el tronco, que si las raíces, que si las hojas del árbol. Yo, que siempre he seguido la agricultura tan de cerca, comprendo esta pasión por los detalles.
Sin embargo, como decía mi abuelo, «los árboles no dejan ver el bosque». Antes de podar, de roturar, de replantar, hay que pararse a pensar. Hay que plantearse lo que queremos hacer con el bosque más adelante.
Hay que tener una visión global de las cosas.
¿Para qué sirve y para qué puede servir este magnífico bosque que es la Política Agrícola Común?
Esta es la pregunta que yo querría plantearles. La pregunta que todos nosotros deberíamos formularnos. Ciudadanos, contribuyentes, consumidores, agricultores, científicos, industriales, comerciantes. Todos los europeos deberíamos pararnos a reflexionar.
Porque tenemos una responsabilidad conjunta.
Europa tiene la responsabilidad de garantizar el abastecimiento de alimentos de los ciudadanos. El Tratado de Lisboa, recientemente adoptado, le encomienda esta tarea a través de la Política Agrícola Común. La historia de la Europa agrícola comenzó en julio de 1958. La primera piedra de la Política Agrícola Común se puso en Stresa, Italia.
Europa disponía todavía de muchas armas, pero no de suficientes máquinas agrícolas. Europa soñaba con la autosuficiencia de alimentos. Era necesario acabar definitivamente con los temores al racionamiento.
Afortunadamente, este periodo no es más que un recuerdo del pasado. Pero el imperativo de la seguridad alimentaria sigue siendo tan fundamental como siempre. Los acontecimientos que ha sufrido el mundo en los últimos años no hacen sino recordárnoslo.
Creo que podemos estar orgullosos de lo que se ha hecho hasta ahora. Pero tenemos también que tener la fuerza y el sentido común para continuar adelante en una Unión compuesta por 27 miembros que, a su vez, es un actor del mundo globalizado.
Señoras y Señores:
Tenemos una responsabilidad ante los ciudadanos. Nuestras decisiones tendrán consecuencias. Consecuencias para la vida cotidiana de millones de personas en Europa y fuera de ella.
Nuestras decisiones determinan el futuro del proyecto europeo.
Como ya sabemos, algunos ciudadanos se muestran a veces escépticos ante este proyecto. La participación en las últimas elecciones europeas demuestra la importancia de esta tarea. Al mismo tiempo, hay que seguir construyendo Europa y darle consistencia y visibilidad.
A veces los ciudadanos experimentan temores, se plantean interrogantes, tienen legítimas expectativas. Hay que tenerlos siempre presentes. Hay que involucrar a los ciudadanos en el proceso de preparación de las decisiones.
Los ciudadanos deben comprender lo que sucede aquí. Tienen que saber que ellos también están participando. Que su opinión cuenta en las decisiones que se toman. Como ustedes saben, mi compromiso y mis ambiciones para la Política Agrícola Común son inequívocos: la PAC es una de las políticas clave de la construcción y la integración europeas. La PAC es hoy en día una de las políticas europeas más integradas.
No cabe duda de que existen críticas. Y de que existen imperfecciones. Expectativas de reforma. Todas tienen que ser estudiadas. No para debilitar o desmantelar la PAC, sino para que ésta siga siendo un instrumento poderoso para los agricultores de la Unión Europea de hoy.
Para que sea un instrumento del futuro, no del pasado.
(Señoras y Señores):
Yo estoy a favor de una reforma de la PAC para 2013.
Estoy a favor de una Política Agrícola Común cercana a las aspiraciones de los ciudadanos europeos. Cercana a sus aspiraciones para la Europa del futuro.
En primer lugar, la Unión Europea ofrece una respuesta coherente y colectiva a través de la Estrategia «UE 2020».
Se trata de una estrategia para afrontar la crisis financiera y económica. Para hacer frente al problema del cambio climático. Y al de la pérdida de competitividad.
La Política Agrícola Común aporta su contribución a esta estrategia. La PAC es un elemento clave de la dinámica de las zonas rurales. Es un motor para la vitalidad del campo.
Desde siempre y, yo diría, para siempre.
La agricultura puede hacer una gran aportación al crecimiento. Una aportación para conseguir un crecimiento inteligente, sostenible e inclusivo. La agricultura europea tiene mucho que ofrecer. No es el momento de cruzarse de brazos.
La PAC es fundamental para el crecimiento sostenible.
No se puede hablar de utilización racional y eficaz de los recursos naturales sin tener en cuenta la agricultura y la manera en que se gestiona.
La PAC es fundamental para el empleo.
Permite que las zonas rurales desarrollen plenamente su potencial. El empleo agrario constituye a menudo la base de la actividad económica rural. Sin la agricultura y sin la industria agroalimentaria, en muchos de nuestros campos no habría ninguna actividad. Ni trabajo.
La PAC es fundamental para un crecimiento ecológico.
Bien calibrada, y respaldada por la innovación y la investigación, la PAC puede dar buenas respuestas al crecimiento ecológico. Y respuestas pertinentes al cambio climático. La propia actividad agrícola constituye una fuente de energías renovables.
La PAC es fundamental para un crecimiento inteligente.
En el futuro, las técnicas agrícolas deberán adaptarse a los efectos del cambio climático. Habrá que producir más con menos. Habrá que resolver la escasez progresiva de recursos naturales. Habrá que hacer frente a las catástrofes naturales. Que reforzar la capacidad de fijación del carbono. Que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Habrá también que ofrecer a los consumidores productos cada vez más sanos, seguros, variados. Y, para ello, será necesario adaptar las técnicas de producción. Y, ante tantos desafíos, habrá que movilizar nuestra capacidad de investigación y desarrollo.
La agricultura es un sector fundamental de nuestra economía. La PAC es una de nuestras grandes políticas. Su contribución a la agenda de la UE, tal como propone la Comisión en su Comunicación Europa 2020, puede ser significativa.
Para qué tal contribución surta plenamente sus efectos en el proyecto europeo, es necesario reformar de nuevo la Política Agrícola Común.
Desde su creación, la PAC ha experimentado constantes reformas. Ha tenido que adaptarse para responder a los retos de su tiempo. La PAC tal como la conocemos hoy procede de la reforma de 2003, que fue una prolongación de la Agenda 2000. Desde entonces han pasado 10 años.
Ahora son necesarias nuevas e importantes adaptaciones. Este es mi segundo punto.
La Europa de hoy está compuesta por 27 Estados miembros. Cada uno de ellos alberga una diversidad de religiones, culturas, agriculturas. Esta es una gran riqueza que los europeos desean conservar. Es necesario que fructifique esta diversidad.
Es necesario reforzar la correspondencia entre estas agriculturas y las expectativas de los consumidores. Y entre la producción y los mercados, sean éstos locales, regionales o internacionales.
Hay que rendirse a la evidencia: nos encontramos ante una NUEVA realidad europea. En agricultura ya no podemos hablar de un «modelo único europeo». No tenemos una agricultura homogénea, sino multiforme. No tenemos una única agricultura en la Unión Europea, sino muchas.
Debemos tomar conciencia de esta diversidad y de la RIQUEZA que supone. Debemos hacer lo necesario para protegerla y ponerla al servicio de toda la sociedad.
No nos engañemos. Proteger la diversidad no significa reactivar las políticas nacionales en detrimento de una política comunitaria.
Cuando nos negamos a nosotros mismos la capacidad y la posibilidad de contemplar EL TODO, se hace más difícil, si no imposible, manejar LAS PARTES.
No se puede prescindir de la VISIÓN GLOBAL. Sólo una política comunitaria nos permitirá preservar la diversidad de nuestras agriculturas. Una diversidad a la que tanto ustedes como yo estamos muy apegados.
En tercer lugar, son necesarias adaptaciones porque hay que preparar el futuro.
Hay que hacer que la agricultura responda a los desafíos que le asigna la sociedad: la seguridad alimentaria, la protección del suelo, los recursos naturales, el crecimiento económico de las zonas rurales, el cambio climático.
De esta manera, los ciudadanos, los contribuyentes, comprenderán mejor que la Política Agrícola Común es su política. Una política hecha para ellos.
La Política Agrícola Común no es un ámbito reservado a los agricultores. Todo el conjunto de la sociedad se beneficia de la PAC a través de la alimentación, la ordenación del territorio, el medio ambiente.
Pero, ¿saben esto los ciudadanos?
La respuesta es que no, o al menos no lo suficiente.
La Política Agrícola Común adolece de un déficit de comunicación con la sociedad europea.
Hace algunas semanas, un sondeo del Eurobarómetro mostraba que más del 90 % de los ciudadanos europeos consideran que la agricultura es importante para el futuro. Y esperan que la agricultura proporcione una alimentación sana, segura, de buena calidad. Que proteja los paisajes, que desarrolle la economía. Sobre esto están de acuerdo.
Sin embargo, el sondeo mostraba también que la mayor parte de los europeos no saben realmente qué es la PAC.
Estas cifras hablan por sí mismas, de forma más inmediata que cualquier discurso.
Poco a poco la Política Agrícola Común se ha convertido en un asunto para especialistas. Hay que invertir esta tendencia. Abrir las puertas de par en par. Hablar, discutir sobre la PAC.
Antes de redactar los proyectos de reforma, creo que es necesario recomponer los vínculos con la sociedad.
Antes de formular las respuestas sobre el futuro de la PAC hay que plantearse los interrogantes pertinentes. Y debatirlos.
Hay que involucrar a los ciudadanos, a la sociedad civil. Darles la posibilidad, el espacio y el tiempo para expresarse, para que nosotros a continuación podamos tomar en cuenta su opinión de forma coherente en nuestras futuras iniciativas.
(Señoras y Señores):
Quisiera lanzar un debate público sobre el lugar que corresponde a la agricultura en la sociedad europea. Sobre el lugar de la agricultura en el día de hoy y en el de mañana. Sobre los objetivos que deberá plantearse la PAC.
Es preciso emprender esta tarea antes de discutir sobre los instrumentos necesarios. Antes de hablar del presupuesto, de los programas o de tal o cual medida concreta.
Si no nos paramos a reflexionar y a debatir estas cuestiones, corremos el peligro de estar hablando sobre los medios de una política todavía sin determinar, o que creeríamos haber determinado entre especialistas. Pero, ¿estaríamos seguros de estar respondiendo a las expectativas de nuestros conciudadanos?
Por esta razón, considero necesario emprender un debate amplio y libre sobre las siguientes cuestiones:
¿Cual es la razón de ser de la agricultura europea?
¿Cuál es la razón de ser de la Política Agrícola Común?
A lo largo del debate recogeremos las opiniones y las observaciones de todos los sectores de la sociedad. Las ideas de todos los que quieran participar tanto individualmente como a través de asociaciones, ONG, grupos de reflexión, foros de ideas u organismos constituidos.
Espero las reacciones y las observaciones de los agricultores y las asociaciones profesionales, pero también las de organismos de protección del medio ambiente, los consumidores, el bienestar de los animales. Las reacciones de todos los que trabajan en la seguridad alimentaria, el desarrollo sostenible, el desarrollo rural; en definitiva, en todos los ámbitos ligados a la agricultura.
Es necesario abrir el debate lo más posible.
Señoras y Señores:
Los interrogantes sobre el futuro que queremos dar a la agricultura y a nuestra sociedad son muy numerosos. Hay muchos aspectos que analizar. A mi modo de ver, el debate podría articularse en torno a cuatro cuestiones estratégicas:
1- ¿Cuál es la razón de ser de la Política Agrícola Común?
2- ¿Cuáles son los objetivos que la sociedad asigna a la agricultura en toda su diversidad?
3- ¿Por qué hay que reformar la PAC actual y cómo hacer que responda a las expectativas de la sociedad?
4- ¿Cuáles serán los instrumentos de la PAC del futuro?
Cada una de estas grandes cuestiones es a su vez origen de otros interrogantes:
¿Qué instrumentos permitirán a la Unión Europea responder a los desafíos que le reserva el futuro, mientras que los mercados son cada vez más inestables, y las expectativas cada vez mayores?
¿Cómo hacer para que la Unión Europea responda al desafío de la seguridad alimentaria? En las próximas décadas nos veremos confrontados a una aceleración y una modificación de la demanda mundial, fruto del crecimiento demográfico, el cambio del régimen alimentario de los países emergentes y los riesgos derivados del cambio climático.
¿Cómo garantizar que los consumidores accedan a unos alimentos seguros, de alta calidad y con precios asequibles? ¿Qué hay que hacer para mantener la calidad y la diversidad de los productos europeos, respondiendo a la vez a las expectativas del sector agroalimentario y de los mercados regionales y locales?
¿Cómo garantizar el crecimiento económico y el crecimiento ecológico de las zonas rurales? Estas regiones pueden desempeñar un importante papel en la economía, el empleo y el medio ambiente. Es necesario dar rienda suelta a este potencial, encontrar instrumentos aplicables a todas las regiones (las periurbanas, las de gran potencial productivo, las desfavorecidas, las frágiles, las montañosas). Sin un sector agrario sólido en estas regiones, el peligro de desestructuración del tejido económico y social es enorme. ¿Cómo hacer para dinamizar la economía rural? ¿Qué aportación, aún más decisiva, puede realizar la PAC para la Europa 2020 que todos deseamos?
¿Qué herencia queremos trasmitir a las generaciones futuras en materia de medio ambiente (calidad del suelo, del agua, del aire)? No hay que olvidar que los agricultores (menos del 5 % de la población europea) tienen en sus manos un 80 % del territorio. ¿Cómo gestionar mejor los recursos naturales sin detener la producción? ¿Cómo mantener y recuperar la biodiversidad del espacio europeo?
El cambio climático no es ya una cuestión teórica. La sociedad espera soluciones del sector agrario. La agricultura ha demostrado ya su capacidad de contribuir de forma significativa a la reducción de los gases de efecto invernadero (con una reducción del 20 % entre 1990 y 2007, frente a una disminución del 8% en los demás sectores). Pero todavía puede mejorar este resultado. Hay que ayudarla. Hay que reinventar la relación que une a la investigación y la agricultura.
¿Cuál es el futuro de Europa en los mercados internacionales? ¿Cuáles son nuestros puntos fuertes? ¿Cómo aprovechar mejor nuestras ventajas competitivas y ofensivas? ¿Cómo dar respuesta a nuestras exigencias cualitativas en un mercado comunitario cada vez más abierto a las importaciones de terceros países, en ausencia de acuerdos internacionales sobre este aspecto? Y permítanme citar un ejemplo sobre este punto: el bienestar de los animales.
Existen, por supuesto, otros desafíos para la Europa del futuro. Innumerables. Pero para todos ellos puede proporcionar una respuesta a la agricultura europea. Hay que discutir sobre todo ello.
De estos desafíos saldrán los objetivos y los instrumentos para una Política Agrícola Común equilibrada y sostenible. Esta será nuestra hoja de ruta. También tendremos que abordar las cuestiones siguientes:
¿Cómo crear instrumentos más visibles para que los contribuyentes comprendan la relación que existe entre las ayudas a la agricultura, el abastecimiento de los mercados y la remuneración de los bienes públicos suministrados por los agricultores?
¿Qué instrumentos garantizan una estabilidad mínima de los ingresos agrícolas? ¿Qué ayudas directas deben recibir los productores agrarios? ¿Con qué contrapartidas? ¿Cuáles son los elementos fundamentales de un reparto equitativo de las ayudas (entre Estados miembros, entre agricultores, entre tipos de agricultura, entre zonas económicamente homogéneas)?
¿Cómo responder a la volatilidad creciente de los mercados? ¿Cómo asegurarse de que una crisis económica no destruya todo un sector? ¿Qué hacer para mantener una relación equilibrada entre los agentes económicos de los sectores agroalimentarios? ¿Cómo asegurarse de que los consumidores paguen un precio razonable, y de que los agricultores perciban a su vez unos ingresos razonables?
¿Cómo garantizar que la agricultura europea en toda su diversidad tenga un futuro? ¿Cómo tener más en cuenta la problemática particular de los pequeños agricultores y las posibilidades de mercados locales?
¿Qué reforma es necesaria para conferir más competitividad a la agricultura europea? ¿Cuáles son las zonas con los sectores que más necesitan de la modernización y la reestructuración? ¿Cómo respaldar de forma eficaz esta reestructuración y modernización?
¿Cómo ligar la economía agraria con la economía general y la ordenación del territorio? ¿Mediante qué instrumentos?
¿Qué respuestas pertinentes pueden darse a la problemática propia del segundo pilar de la PAC? ¿Cómo desarrollar a escala local los sectores agrícola y agroalimentario? ¿Cómo hacer del crecimiento ecológico un elemento dinamizador de la economía rural? ¿Cómo potenciar de forma sostenible los recursos naturales y humanos de las regiones rurales? ¿Qué puede hacerse para detener la desertificación de determinadas zonas rurales?
Pero existen muchas preguntas más:
¿Qué incentivos o, posiblemente, qué obligaciones deben imponerse en materia de medio ambiente o de calidad? ¿Deben existir objetivos comunitarios aplicables a todos los Estados miembros? ¿Cuál es el papel de la subsidiariedad?
¿Cuál es nuestra respuesta al cambio climático?
Y finalmente, ¿qué Europa agrícola legaremos a nuestros hijos?
Soy consciente de que he planteado numerosas preguntas. Pero vds. tienen varios meses para responder. No pretendo que se me responda inmediatamente.
Tómense su tiempo. El tiempo necesario para escuchar las expectativas y las ideas de los sectores de la sociedad europea.
El debate público que les invito a lanzar conjuntamente, aquí y hoy, durará hasta junio de 2010.
Este periodo servirá para dilucidar las expectativas de Europa en relación con su agricultura. Yo intentaré desde ahora impulsar el debate en los Estados miembros y en las distintas redes y plataformas de la sociedad civil.
El debate público va a originar nuevas ideas. Éstas alimentarán la actividad necesaria para el proceso de decisión sobre el futuro de la PAC después de 2013.
Está ya a disposición de todos un sitio de internet http://ec.europa.eu/agriculture/cap-debate que darán cabida a las aportaciones de todos los que quieran contribuir. En el mes de junio un organismo independiente hará una síntesis de las aportaciones.
A mediados de julio tengo la intención de organizar una conferencia que sintetice los resultados del debate público. Allí debatiremos las principales ideas que surjan del proceso. Ustedes están ya invitados.
Estoy convencido de que surgirán ideas sólidas e innovadoras.
Éstas ideas podrán alimentar el estudio de la Comisión Europea ante la perspectiva de su Comunicación sobre la PAC para después de 2013. La Comunicación, prevista para finales de 2010, propondrá diferentes opciones para el futuro de la agricultura europea y de su Política Agrícola Común.
Corresponde también a ustedes, representantes elegidos por los ciudadanos europeos, abordar este tema y hacerlo avanzar en la sociedad. Yo tengo una gran confianza en su apoyo.
En breve plazo intervendré también ante el Comité Económico y Social Europeo y ante el Comité de las Regiones de la UE.
Todos juntos agudizaremos nuestra atención para construir una visión común del futuro de esta política europea. Una visión común, no sólo de los Estados miembros y del Parlamento Europeo, sino del conjunto de la sociedad civil y los ciudadanos europeos.
Tenemos la obligación de obtener resultados. Debemos actuar de forma que la PAC sea, no sólo más eficaz, sino también más visible para toda la sociedad.
En ese momento nos encontraremos todos en un mismo bosque, en el bosque que habremos determinado y creado conjuntamente.
Muchas gracias por su atención.