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Joe Borg
Miembro de la Comisión Europea Comisario de Asuntos Pesqueros y Marítimos
En camino hacia una política marítima europea
Conferencia de las Regiones Periféricas y Marítimas de Europa
Santiago de Compostela, 14 de enero de 2004

European Commission - SPEECH/05/16   14/01/2005

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SPEECH/05/16












Joe Borg

Miembro de la Comisión Europea Comisario de Asuntos Pesqueros y Marítimos



En camino hacia una política marítima europea
























Conferencia de las Regiones Periféricas y Marítimas de Europa
Santiago de Compostela, 14 de enero de 2004

Sr. D. Claudio Martini (Presidente de la CRPME),

Sr. D. Xavier Gizard (Secretario General de la CRPME),

Sr. D. Jean-Yves Le Drian (Presidente de la Región de Bretaña),

Sr. D. Manuel Fraga Iribarne (Presidente de la Xunta de Galicia),

Miembros del buró político de la CRPME,

Señoras y caballeros,

Permítanme que les dé las gracias por su amable invitación a dirigirme al buró político de la CRPME aquí, en Santiago de Compostela, esta preciosa ciudad situada en una de las principales regiones marítimas de Europa: Galicia.

Me gustaría hablarles hoy de tres asuntos concretos.

En primer lugar, de la importancia de los mares y océanos para Europa y sus habitantes.

En segundo lugar, del porqué de la adopción de medidas en el ámbito europeo.

Y por último, de cuáles son los siguientes pasos que deben darse.

Veamos, en primer lugar, el asunto de la importancia de los mares y océanos para Europa y sus habitantes.

Para no extenderme mucho, creo sinceramente que cuanto se diga de la importancia de los mares y océanos para el desarrollo europeo es poco.

Europa es una gran península con cientos de kilómetros de costa, rodeada por islas, algunas de las cuales son Estados. Más concretamente, la Unión Europea está también rodeada por cuatro mares y un océano, cada uno de los cuales está rodeado por las costas de varios Estados miembros.

Los mares y océanos influyen considerablemente en nuestro clima y, por ende, en la productividad agrícola. Tienen una importancia económica considerable, ya que representan cientos de puestos de trabajo en empresas marinas como la pesca, el turismo, el transporte y la energía. No son menos importantes los usos sociales, recreativos, estéticos y culturales que hacemos de nuestros mares y océanos.

Los hechos que voy a exponer a continuación dan una idea de la importante contribución de los mares a la riqueza europea:

Las regiones marítimas europeas representaban más de 40 % del PIB de la Europa de los quince. Se prevé que este porcentaje sea todavía mayor en la Unión Europea de 25 Estados miembros.

Se calcula que entre el 3 y el 5 % del PIB de Europa procede directamente de las industrias y servicios marinos. En esta cifra no se incluye el valor de materias primas como, por ejemplo, el petróleo, el gas o el pescado, ni se tienen en cuenta los beneficios económicos indirectos producto de otros servicios como el turismo o las propiedades inmobiliarias.

La Unión Europea es el tercer mayor productor pesquero del mundo. Más de medio millón de personas trabajan el sector de la pesca europeo y el consumo medio de pescado de la Unión Europea se sitúa en 24,5 kilogramos por persona al año, cifra considerablemente superior a la media mundial, situada en 16 kilogramos por persona al año.

Otras variables relacionadas como, por ejemplo, el valor monetario de poder predecir exactamente las condiciones marítimas para garantizar la seguridad de los buques o dar aviso de tormentas, son consideradas también importantes por el sector de los seguros. Estos costes serían todavía más elevados si se tienen en cuenta las medidas para prever o reducir las consecuencias de desastres naturales como el reciente tsunami del sureste asiático.

Es también muy difícil cuantificar los beneficios inmateriales, aunque importantes, obtenidos de los mares y océanos, que tienen repercusiones directas en la mejora de la calidad de vida, la salud y el ocio de las personas.

El papel central que desempeñan los mares y océanos europeos en el bienestar de nuestro continente no se pone, pues, en duda. Sin embargo, hasta la fecha, no se ha intentado coordinar los asuntos marítimos en el ámbito europeo.

Y esto nos lleva al segundo asunto: el porqué de la adopción de medidas en el ámbito europeo.

El preámbulo de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar establece claramente que "los problemas de los espacios marinos están estrechamente relacionados entre sí y han de considerarse en su conjunto".

La gobernanza de los mares y océanos ha figurado entre los puntos del orden del día internacional desde la Cumbre de Río de 1992 y ocupó un lugar importante en el Programa 21. El informe anual del Secretario General de las Naciones Unidas sobre los océanos y el Derecho del mar señala repetidamente que los problemas cada vez más frecuentes a los que se enfrentan los océanos se deben, en gran medida, a la falta de cooperación y coordinación en todos los niveles.

Un llamamiento para mejorar esta situación dio lugar a la puesta en marcha, en el año 2000, dentro del Asamblea General de las Naciones Unidas, del Proceso de Consultas Oficiosas sobre los Océanos y el Derecho del Mar de Naciones Unidas (UNICPOLOS). El Plan de Aplicación de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible también destacó la importancia de garantizar un desarrollo sostenible de los mares y océanos.

En este contexto, países como Australia, Canadá y, desde no hace mucho, también los Estados Unidos, han estado elaborando políticas marinas integradas durante los últimos años. Los principios, objetivos y métodos de dichas políticas marinas son, en gran medida, similares.

Todas reconocen la gran contribución de las zonas costeras y de las actividades marinas a su economía, que abarca una amplia gama de sectores: pesca, agricultura, extracción de petróleo en el mar, energía eólica y de las mareas y transporte marítimo. Y todas han llegado a la conclusión de que el desarrollo intenso de estas actividades es un reto para el desarrollo sostenible y la explotación de los recursos y actividades marinos.

A través de esas políticas marinas, se ha intentado, por lo tanto, conseguir unos mejores conocimientos científicos sobre la situación de los océanos con la ayuda de la investigación marina y compartiendo los conocimientos científicos de los interesados, desarrollar actividades económicas marinas, en particular, en lo que se refiere la conservación de los ecosistemas y, lo que no es menos importante, aplicar un nuevo método de gobernanza a una política relacionada con muchos sectores, para más señas, un método que reconozca la necesidad de la participación de una amplia gama de interesados, tanto del sector público como del no gubernamental.

Sin embargo, como la CRMPE señaló en su documento, recientemente publicado, titulado "A favor de una política marítima coherente en Europa: propuesta de un libro verde de la Unión Europea", a pesar de la existencia de una clara tendencia internacional a una gestión más integrada de los mares y océanos, la política europea, hasta la fecha, ha solido considerar los mares y océanos de manera fragmentada. Las políticas comunitarias en áreas como el transporte, el medio ambiente, la pesca, el desarrollo regional, la investigación, la construcción naval, la energía, el turismo, la protección civil y la justicia y asuntos interiores, tratan todas de cuestiones que tienen que ver con los mares y océanos en mayor o menor medida. Aunque cada una de estas políticas ha alcanzado un nivel elevado de sofisticación y organización en su área de competencia, queda por establecer un marco coherente para la elaboración de políticas relacionadas con los mares y océanos.

Hay también signos evidentes de que la importancia de los retos que incluyen aspectos marinos y a los que se enfrenta Europa es tal que sólo pueden solucionarse adecuadamente de manera colectiva.

Así, por ejemplo, es evidente que debemos dedicar recursos considerables, muy superiores a los que dispone cualquier Estado miembro, a mejorar todavía más la ciencia y la investigación marinas. Es necesario para desarrollar nuevas tecnologías y técnicas para usos sostenibles mejorados de los mares y sus recursos como, por ejemplo, el seguimiento de los buques o la exploración en alta mar. Deben tomarse medidas en el ámbito comunitario para poder crear sinergias intersectoriales.

Igualmente, la destrucción casi completa de una serie de ecosistemas marinos y recursos pesqueros de las aguas europeas, con los inevitables daños económicos y sociales que conlleva, no pueden resolverla las Estados miembros cada uno por su lado o sin considerar otros factores que pueden tener repercusiones en los ecosistemas.

La mayor conciencia de que es necesaria una gestión y un desarrollo costeros integrados ha empezado también a sentirse en la política regional europea. Debe fomentarse esa tendencia, aún más por el fuerte desarrollo urbano, de infraestructuras y turístico de las regiones costeras.

Las repercusiones de la mundialización y la relocalización de actividades manufactureras fuera de Europa suponen también un desafío importante para el sector del transporte marítimo. Aproximadamente el 90 % de las mercancías se transportan por mar y el transporte europeo de alta calidad desempeña un papel muy importante. Todo ello, combinado con los altos costes ambientales del transporte por carretera, aumenta continuamente la importancia del transporte marítimo en comparación con otros medios de transporte.

Para que Europa saque el máximo partido de su potencial marítimo, es imprescindible un marco político en el ámbito europeo que tenga en cuenta todos estos elementos divergentes y frecuentemente contradictorios, respetando totalmente el principio de subsidiaridad.

Nuestro proyecto es, pues, que Europa tenga una economía marítima dinámica en armonía con el medio ambiente marino, apoyada por una investigación y tecnología científicas marinas sólidas, que permita a los seres humanos seguir cosechando las riquezas de los mares de manera sostenible.

Veamos cuáles son, pues, los pasos siguientes que debemos dar.

Es evidente que el grupo de trabajo sobre política marítima que el Presidente Barroso me ha comentado que dirija deberá guiarse por el reconocimiento de la necesidad de un planteamiento integrado, intersectorial e interdisciplinario de los mares y océanos, la concienciación y el reconocimiento de las amenazas y problemas ambientales y la conciencia de la importancia de los mares y océanos como continuación del territorio europeo para fines de ordenación territorial, gestión y conservación.

El grupo de trabajo estará bajo la dirección política de un grupo de comisarios, cuyas áreas de competencia tienen una relación directa con los temas marítimos. Desde un punto de vista técnico, tendrá que aprovechar los conocimientos especializados sobre una amplia gama de campos como, por ejemplo, la protección y la contaminación ambientales marinas, la biodiversidad marina, la gestión integrada de los estuarios y las zonas marítimas costeras, la ciencia y la tecnología marinas, el Derecho del mar, la seguridad marítima, la pesca y la acuicultura, el transporte y los puertos marítimos, la gestión de barcos y flotas, la construcción naval y la reparación de buques, la energía, la creación de puestos trabajo, la formación, el turismo y la gestión, entre otros.

El objetivo del grupo de trabajo será elaborar, lo más pronto posible dentro de 2006, un libro verde que tratará de los siguientes temas:

  • la contribución del sector marítimo europeo a los objetivos de Lisboa y Gotemburgo
  • la medida en que los aspectos marítimos se tienen cuenta en las diferentes políticas sectoriales y regionales, destacando las coherencias e incoherencias
  • el alcance de la política, es decir, cuál debería ser su exhaustividad
  • el marco legislativo, si se apoyará en los marcos existentes o creará uno superior que incluya tanto la legislación existente como la nueva
  • el marco institucional y operativo que deberá crearse para garantizar una gobernanza coherente e integrada.

A pesar de que el libro verde servirá de base para una consulta amplia y sistemática de todos los interesados, tengo la intención de pedir la opinión de estos también durante su fase de elaboración. A este respecto, estoy muy interesado por continuar dialogando y recibir aportaciones de la CRPME el año que viene. Las regiones marítimas europeas son uno de los principales interesados en estos trabajos y será muy útil lo que puedan aportar a este proyecto común.

Señoras y caballeros,

Trabajar en pro de la futura política marítima europea es un reto considerable y apasionante.

No obstante, exige tanto paciencia como prudencia.

Confío en que en los próximos años podamos ponernos decididamente en marcha hacia una política marítima integrada, completa y efectiva.

Y estoy convencido de que contaré con todo su apoyo.

Muchísimas gracias.


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