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CONSEJO EUROPEO | ES |
Madrid, 29 de agosto de 2012 (OR. en) |
EUCO 152/12 |
PRESSE 361 PR PCE 131 |
Declaración de prensa del Presidente del Consejo Europeo, |
El Primer Ministro D. Mariano Rajoy y yo mismo acabamos de tener un almuerzo de trabajo y un intercambio de pareceres muy constructivos en relación con la actual situación europea y española.
Respecto a España, compartimos una misma valoración de fondo de la situación. España está siendo golpeada por una crisis financiera y económica cuyo origen reside en gran medida en un endeudamiento excesivo del sector privado debido a una burbuja inmobiliaria insostenible. Estos desequilibrios, que tienen unas consecuencias importantes para la competitividad global de la economía española, se crearon internamente pero también fueron posibles por las deficiencias existentes entonces en la arquitectura del euro. Por consiguiente, unos y otros tenemos la responsabilidad de solucionar estos problemas conjuntamente, y eso es lo que hacemos en este momento.
En lo relativo a España, el gobierno del Primer Ministro Sr. Rajoy se ha embarcado en un programa de ajustes muy valiente y ambicioso, al tiempo que los socios de la zona de euro se han comprometido en un programa de asistencia de 100 000 millones de euros específicamente orientado a la reestructuración del sector financiero español. En este contexto, ya se han aprobado unos 30 000 millones de euros y estamos preparados para actuar con celeridad para salvaguardar la estabilidad financiera.
Confío en que la reestructuración financiera en curso, de llevarse a cabo en su integridad, de forma rápida y exhaustiva, arroje plena claridad sobre la situación del sistema bancario y restaure la confianza de los contribuyentes españoles. Además, todos los socios europeos reconocen la magnitud de las reformas estructurales y fiscales ya emprendidas y de las previstas. Habrá que cumplirlas en su totalidad. Puede que sean costosas y difíciles a corto plazo, pero, a medio plazo, contribuirán al crecimiento y a la creación de empleo.
Estos ajustes son difíciles y necesitan tiempo para ofrecer resultados. Pero, de persistir la desconfianza de los mercados financieros durante este período de ajuste, los dirigentes europeos ya declararon durante el Consejo Europeo del pasado mes de junio su disposición a ayudar a las autoridades españolas en mayor medida. A este respecto, el BCE presentó el pasado 2 de agosto un plan de trabajo que traza las posibles líneas de intervención y que suscribo plenamente.
Por lo que respecta a la zona del euro en su conjunto, hemos iniciado una reflexión común para reconsiderar su arquitectura con el fin de asegurarnos de que estas crisis no vuelvan a ocurrir de nuevo.
La actual situación nos ha forzado a reconocer algunas de las lagunas en la configuración original de la zona del euro y hasta qué punto dichas lagunas han alimentado y dado alas a la crisis actual. Se trata de un camino largo pero necesario respecto del que informaré a los Consejos Europeos de octubre y diciembre. Deseo agradecer a las autoridades españolas su gran contribución a nuestra reflexión colectiva en este ámbito. Seguimos trabajando en ello y pondremos a punto los cuatro componentes básicos presentados al Consejo Europeo del pasado mes de junio en el informe titulado "Hacia una auténtica Unión Económica y Monetaria."
Se trata de :
(i) un marco financiero integrado, la llamada "unión bancaria", para reforzar la estabilidad financiera y evitar que los riesgos financieros se conviertan en riesgos para los contribuyentes,
(ii) una especie de unión fiscal que reconozca nuestra profunda interdependencia económica y la necesidad de una actuación colectiva,
(iii) una unión económica que apoye la competitividad de la zona del euro en su conjunto pero que también corrija las divergencias macroeconómicas perjudiciales dentro de la zona del euro y
(iv) una unión política que sustente una unión económica más integrada mediante los mecanismos de responsabilización apropiados
Tal como ha puesto de manifiesto la crisis en España, el avance para lograr una unión bancaria es particularmente urgente. Crear un supervisor bancario único que abarque todos los bancos de la zona del euro es esencial en este contexto. Para ello, la Comisión presentará en septiembre propuestas legislativas concretas.
Que no quepa duda alguna de que el euro es irreversible. Déjenme insistir nuevamente: el futuro de Grecia se encuentra indudablemente en la zona del euro. Pero solo combinando la acción individual de cada Estado miembro con decididas intervenciones colectivas podremos dejar atrás la crisis. Ello exige abordar los efectos a corto plazo de la crisis, como el acceso a los mercados de deuda pública o las incertidumbres que rodean a la zona del euro, pero también atajar los desafíos de mayor calado y a más largo plazo a que se enfrenta la zona del euro. Y, de nuevo, eso es lo que están haciendo los dirigentes europeos en la actualidad.