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Comisión Europea - Hoja informativa

Reducir el desperdicio de alimentos: la respuesta de la UE ante un reto mundial

Bruselas, 28 de noviembre de 2016

Cada año se desperdician en la UE unos 88 millones de toneladas de alimentos (es decir, aproximadamente el 20 % de todos los alimentos producidos, con los consiguientes costes, estimados en 143 000 millones de euros). Queremos aprovechar todas las oportunidades posibles para evitar el desperdicio de alimentos y reforzar la sostenibilidad del sistema alimentario.

¿Qué es el desperdicio de alimentos?

El desperdicio de alimentos se genera en la producción, la distribución y el consumo de alimentos. Para luchar contra el desperdicio de alimentos es preciso entender en qué circunstancias desperdiciamos alimentos, en qué medida y por qué. Por ese motivo, como parte del Paquete sobre la economía circular adoptado en 2015, la Comisión elaborará un método para medir el desperdicio de alimentos. A la luz de las definiciones de «alimentos» y «desperdicio» de la UE, esta metodología ilustrará qué tipo de material se considera desperdicio y qué tipo de material no se considera como tal, en cada fase de la cadena de suministro de alimentos. Una medición coherente de los niveles de desperdicio de alimentos en la UE y la presentación de informes permitirá a los Estados miembros y a todos los agentes de la cadena de valor de los alimentos efectuar una comparación y un seguimiento de los niveles de desperdicio de alimentos y, por tanto, evaluar la efectividad de las iniciativas de prevención del desperdicio de alimentos.

¿Cuál es el alcance del problema?

El desperdicio de alimentos preocupa enormemente en Europa: Se calcula que cada año se desperdician en la UE unos 88 millones de toneladas de alimentos (aproximadamente el 20 % de todos los alimentos producidos), con los consiguientes costes, por valor de 143 000 millones de euros [1]. Los alimentos se pierden o se desperdician a lo largo de toda la cadena alimentaria: en la explotación agraria, en el proceso de transformación y fabricación, en las tiendas, en los restaurantes y las cantinas, y en el hogar. El desperdicio de alimentos supone una presión indebida sobre unos recursos naturales limitados y sobre el medio ambiente. Según la Organización para la Alimentación y la Agricultura, aproximadamente un tercio de todos los alimentos producidos en el mundo se pierde o se desperdicia, lo que representa una superficie de tierra cultivada del tamaño de China y genera aproximadamente un 8 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Aparte de las repercusiones económicas y medioambientales asociadas, el desperdicio de alimentos tiene también una importante faceta económica y social en un mundo en el que más de 800 millones de personas padecen hambre: debería facilitarse la recuperación y redistribución de los excedentes alimentarios, de manera que alimentos seguros y comestibles lleguen a quienes más lo necesiten.

¿Ha hecho ya la UE algo al respecto? ¿Qué ocurre con las políticas nacionales?

Desde 2012, la Comisión se ha implicado y ha trabajado activamente con todos los agentes para identificar en qué puntos de la cadena alimentaria se genera el desperdicio, dónde se han encontrado barreras a la prevención del desperdicio de alimentos y en qué ámbitos es necesario emprender acciones a escala de la UE. Estas iniciativas han sentado las bases para la elaboración de un plan de acción integrado a fin de luchar contra el desperdicio de alimentos presentado como parte del Paquete sobre la economía circular.

Para ser eficaz, la prevención del desperdicio de alimentos requiere medidas a todos los niveles (mundial, de la UE, nacional, regional y local) y la participación de todos los actores clave con el fin de desarrollar programas integrados necesarios para aplicar los cambios a lo largo de toda la cadena alimentaria . A nivel nacional, algunos Estados miembros han elaborado programas nacionales de prevención del desperdicio de alimentos, que ya han arrojado resultados concretos [2]. En 2016, dos Estados miembros (Francia[3] e Italia[4]) también han adoptado legislación específica para promover y facilitar la implementación de la acción de prevención del desperdicio de alimentos y la cooperación entre agentes clave.

En septiembre de 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030, incluido el objetivo de reducir a la mitad el desperdicio de alimentos por habitante a nivel de la venta al por menor y a nivel del consumidor, y el de reducir la pérdida de alimentos a lo largo de las cadenas de producción y suministro. La UE y sus Estados miembros se han comprometido a cumplir ese objetivo.

¿Qué propone la Comisión para relanzar la acción de la UE en este ámbito?

En el Paquete sobre economía circular de la Comisión se destaca que la prevención del desperdicio de alimentos es un ámbito de acción prioritario y se pide a los Estados miembros que reduzcan la generación de residuos alimentarios en consonancia con los objetivos de desarrollo sostenible. En la nueva propuesta legislativa sobre residuos se pide a los Estados miembros que reduzcan el desperdicio de alimentos en cada fase de la cadena alimentaria, que lleven a cabo un seguimiento de los niveles de desperdicio de alimentos y que presenten informes con el fin de facilitar el intercambio entre los agentes sobre los progresos realizados.

El plan de acción de la Comisión para prevenir el desperdicio de alimentos en la UE incluye:

  • elaborar una metodología común de la UE para medir el desperdicio de alimentos y definir los indicadores pertinentes (acto de ejecución que deberá ser presentado tras la aprobación de la propuesta de la Comisión de revisión de la Directiva marco sobre residuos);
  • crear una Plataforma de la UE sobre pérdidas y desperdicio de alimentos que reúna a los Estados miembros y a todos los agentes de la cadena alimentaria para contribuir a definir las medidas necesarias para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible sobre desperdicio de alimentos y compartir las mejores prácticas y los resultados obtenidos;
  • tomar medidas para aclarar la legislación de la UE relativa a residuos, alimentos y piensos, y facilitar la donación de alimentos, así como la reutilización en la alimentación animal de restos de alimentos y de subproductos, sin poner en peligro la seguridad de los alimentos y los piensos;
  • estudiar la manera de mejorar el uso de la indicación de la fecha por los agentes de la cadena alimentaria y su interpretación por los consumidores, en particular en el caso de la mención «consumo preferente».

¿Qué piensa hacer la Comisión para evitar el desperdicio de productos comestibles?

La Comisión desarrollará, en cooperación con los Estados miembros y las partes interesadas, directrices sobre la donación de alimentos en la UE para ayudar a donantes, a bancos de alimentos y a otras organizaciones benéficas a cumplir la legislación pertinente de la UE (seguridad alimentaria, higiene alimentaria, trazabilidad, etiquetado, etc.), cuya adopción está prevista para finales de 2017.

La Comisión también elaborará las directrices para la utilización de restos de alimentos en los piensos y ya ha claramente excluido del ámbito de la propuesta legislativa sobre residuos las materias primas para la alimentación animal. De este modo se garantizará que los restos de ‎alimentos (por ejemplo, galletas rotas o pan duro) que sean seguros, pero no puedan entrar en la cadena alimentaria por razones comerciales, no se consideren «residuos» en ningún lugar de la UE y puedan, por tanto, utilizarse para producir piensos.

¿Qué es la Plataforma de la UE sobre las pérdidas y el desperdicio de alimentos?

La Plataforma, que se reúne por primera vez el 29 de noviembre de 2016, será el foro clave a nivel de la UE para ayudar a todos los actores a identificar y aplicar soluciones que eviten el desperdicio de alimentos con vistas a la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible. Es importante señalar que la Plataforma promoverá la cooperación intersectorial y el intercambio de las mejores prácticas y los mejores resultados. La Plataforma de la UE sobre pérdidas y desperdicio de alimentos tiene por objeto ayudar a todos los agentes de la cadena de valor a replantearse una cadena alimentaria en la que se reduzca al mínimo el desperdicio de alimentos y se maximice el valor añadido de los alimentos producidos, facilitando así la transición hacia una economía circular y unos sistemas alimentarios más sostenibles.

En lo que respecta a la composición de la Plataforma, la Comisión ha tratado de garantizar no solo un nivel elevado de conocimientos técnicos, sino también una representación equilibrada de los ámbitos de interés y de conocimientos técnicos en la cadena de valor alimentaria, teniendo en cuenta el mandato de la Plataforma y los ámbitos de acción futura.

Al final, un total de 70 miembros formarán parte de la Plataforma. Estarán representados 33 entidades públicas de los Estados miembros de la UE, los países de la AELC, los órganos de la UE (Comité de las Regiones y Comité Económico y Social Europeo), organizaciones internacionales [OCDE, Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)] y 37 representantes del sector privado, seleccionados tras una convocatoria pública de candidaturas.

Los miembros, nombrados para el mandato de la Comisión actual (es decir, hasta el 31 de noviembre de 2019) se reunirán periódicamente (ya se han previsto dos reuniones para 2017).

También están previstos un intercambio y un diálogo con las organizaciones no representadas en la Plataforma a través de redes y herramientas consultivas, reuniones y conferencias públicas.

La Comisión también podrá invitar, de forma puntual, a otras organizaciones a las reuniones de la Plataforma o sus subgrupos a fin de que aporten nuevos conocimientos en ámbitos específicos.

La Comisión publicará periódicamente en su sitio web la información sobre los trabajos de la Plataforma y tiene previsto retransmitir por internet las reuniones de la Plataforma, a fin de ampliar su alcance.

¿Y la información relativa al marcado de fechas? ¿Es una buena forma de abordar la cuestión?

Un Eurobarómetro [5] efectuado en 2015 revela que, si bien la mayoría de consumidores (58 %) indican que al comprar y preparar las comidas siempre miran el marcado de fechas indicadas en la etiqueta de los alimentos (es decir, «fecha de caducidad» y «fecha de consumo preferente»), menos de la mitad entiende su significado. Se estima que el hecho de que los consumidores interpreten erróneamente la fecha indicada tienen un impacto significativo sobre el desperdicio de alimentos en el hogar (entre el 15 y el 33 %, dependiendo del estudio).

Además, la forma en que los explotadores de empresas alimentarias y las autoridades reguladoras utilizan la fecha para gestionar la cadena de suministro de alimentos también puede tener un impacto significativo sobre el desperdicio de alimentos.

Por consiguiente, la Comisión está estudiando la forma de mejorar la comprensión y el uso de las normas relativas al marcado de fecha por parte de todos los agentes en cada una de las fases de la cadena alimentaria a fin de evitar que se tiren alimentos que siguen siendo seguros y comestibles.

La Comisión ha elaborado un folleto informativo en todas las lenguas de la UE y una infografía para explicar la diferencia entre estas dos fechas en los envases de alimentos.

¿Cómo tiene previsto la Comisión abordar el problema de la confusión de «las fechas de las etiquetas» de los alimentos?

Con el fin de ayudar a informar de sus futuros trabajos sobre la indicación de la fecha, la Comisión ha encargado un estudio externo para analizar la información relativa al marcado de fechas utilizado en el mercado por los explotadores de empresas alimentarias y las autoridades de control. Los resultados de esta investigación, previstos para finales de 2017, contribuirán a la elaboración de las políticas en relación con la indicación de la fecha y la prevención del desperdicio de alimentos.

Habida cuenta de que los operadores de empresas alimentarias son responsables de determinar la indicación de la fecha, la Comisión también podrá desarrollar futuras orientaciones para ayudar a la industria y facilitar una utilización más coherente de las fechas, basada en que todos entiendan la terminología de la misma forma.

Con respecto a las normas de etiquetado, la Comisión está estudiando posibles opciones para simplificar la indicación de la fecha en los productos alimenticios, por ejemplo, ampliando la lista de los alimentos exentos de la obligación de incluir una fecha de consumo preferente en su etiquetado. En la actualidad, entre estos cabe citar artículos como el vinagre, el azúcar, la sal o el chicle, pero podrían incluirse otros alimentos para los cuales la supresión de la indicación de la fecha no supondría ningún problema de seguridad.

La Comisión también puede proponer que se modifique la terminología utilizada para la indicación de la fecha en el etiquetado de los alimentos si se ha demostrado que un texto alternativo se entiende mejor y es más útil para los consumidores.

La Comisión debatirá en profundidad estas opciones con los Estados miembros y las partes interesadas, a fin de garantizar que cualquier cambio propuesto contribuya a la prevención del desperdicio de alimentos, responda a las necesidades de información de los consumidores y, lo que es más importante, no ponga en peligro la seguridad de los consumidores.

La Comisión también seguirá informando sobre el significado de la información relativa a la indicación de la fecha en los productos alimenticios, procurando complementar las iniciativas llevadas a cabo por las autoridades públicas y las partes interesadas a nivel nacional. En este contexto, la Plataforma de la UE sobre pérdidas y desperdicio de alimentos será un foro importante para que los miembros puedan compartir experiencias e identificar las mejores prácticas para promover una mejor comprensión de la indicación de la fecha por parte del consumidor.

¿Qué puedo hacer como consumidor de la UE para contribuir a reducir el desperdicio de alimentos?

Hay cosas sencillas que podemos hacer cada día para no tirar alimentos y ahorrar dinero en la cesta de la compra. La Comisión ha publicado un folleto en el que se proponen diez sencillos consejos para ayudar a los consumidores a luchar contra el desperdicio de alimentos: ¿Qué puedo hacer cada día para generar menos residuos alimentarios?

Ejemplos de campañas dirigidas a los consumidores sobre la prevención del desperdicio de alimentos, organizadas a nivel local, regional, nacional y mundial pueden consultarse en el sitio web sobre los residuos alimentarios de la Comisión. Entre otras, cabe citar la campaña del Reino Unido «Love Food – Hate Waste» (Comer sin desperdiciar), que contribuyó a reducir en un 15 % los niveles de residuos alimentarios domésticos entre 2007 y 2012, así como campañas multilaterales mundiales, como la campaña Think.Eat.Save puesta en marcha por el PNUMA y la FAO y por otros socios como parte de la iniciativa Save Food.

Información complementaria:

http://ec.europa.eu/food/safety/food_waste_en

 

[1] Estimates of European food waste levels (Estimaciones de los niveles de desperdicio de alimentos en Europa), FUSIONS (proyecto FUSIONES), marzo de 2016

[2] EU FUSIONS – Country Reports (Informes por países): http://www.eu-fusions.org/index.php/country-reports

[3] LOI n° 2016-138 du 11 février 2016 relative à la lutte contre le gaspillage alimentaire (Ley sobre la lucha contra el desperdicio de alimentos)

[4] Legge sugli sprechi alimentari (Ley sobre el desperdicio de alimentos) (Legge 19 agosto 2016 n.166).http://www.gazzettaufficiale.it/eli/id/2016/08/30/16G00179/sg

[5] Flash del Eurobarómetro 425 sobre el desperdicio de alimentos y la indicación de la fecha, Octubre de 2015

MEMO/16/3989

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