Navigation path

Left navigation

Additional tools

Comisión Europea

memorando

Bruselas, 15 de abril de 2014

Unión bancaria: restablecimiento de la estabilidad financiera de la zona del euro

1. La unión bancaria en síntesis

Desde el inicio de la crisis en 2008, la Comisión Europea ha trabajado con gran empeño para aprender todas las lecciones de la crisis y crear un sector financiero más seguro y más sólido. La Comisión ha propuesto 28 nuevas normas encaminadas a mejorar la reglamentación, la supervisión y la gobernanza del sector financiero a fin de que en el futuro los contribuyentes no paguen la factura de los errores cometidos por los bancos. La mayoría de estas normas ya están en vigor o se encuentran en fase de finalización.

Gráfico 1: Piezas fundamentales del rompecabezas que constituye la reforma financiera a nivel de la UE

Con la evolución de la crisis financiera hacia la crisis de la deuda de la zona del euro en 2010-2011, resultó evidente que, para los países que compartían una moneda y eran incluso más interdependientes, había que hacer más, y particularmente romper el círculo vicioso entre los bancos y las finanzas nacionales (véase el recuadro 1).

Esta es la razón por la que, en junio de 2012, los Jefes de Estado o de Gobierno acordaron crear una unión bancaria que completase la unión económica y monetaria y permitiese una aplicación centralizada de las normas de la UE a los bancos de la zona del euro (y de los Estados miembros no pertenecientes a la zona del euro que deseasen adherirse a la unión bancaria).

El nuevo marco normativo, con normas comunes para los bancos de los 28 Estados miembros agrupadas en un código normativo único, es el fundamento de la unión bancaria. Las normas comunes (en particular, Directiva y Reglamento sobre requisitos de capital MEMO/13/690) contribuirán, en primer lugar, a prevenir las crisis bancarias y, si finalmente los bancos no consiguen superar las dificultades, a establecer un marco común para gestionar el proceso, particularmente a través de su liquidación de forma ordenada [Directiva en materia de rescate y resolución de los bancos (DRRB) MEMO/14/297]. Las normas comunes también garantizarán que todos los ahorradores de la UE reciban la garantía de que sus depósitos, hasta un máximo de 100 000 EUR (por depositante y banco), estén protegidos en todo momento y en todo lugar de la UE (Directiva relativa a los sistemas de garantía de depósitos (SGD) – DGS MEMO/14/296).

La unión bancaria garantiza la aplicación común de estas normas en la zona del euro. En primer lugar, a partir de noviembre de 2014, el Banco Central Europeo (BCE) será el supervisor de la totalidad de los 6 000 bancos de la zona del euro en el marco del Mecanismo Único de Supervisión (MUS) (MEMO/13/780). Con objeto de garantizar desde el principio que el BCE adquiere una clara visión de la situación de los bancos que supervisa, actualmente se está realizando una evaluación global de la solidez de las finanzas de los bancos.

En segundo lugar, en las escasas ocasiones en que se produzca una quiebra bancaria a pesar del reforzamiento de la supervisión, el Mecanismo Único de Resolución (MUR), recientemente adoptado (MEMO/14/295), permitirá que la resolución bancaria sea gestionada más eficazmente a través de una Junta Única de Resolución y un Fondo Único de Resolución. Si un banco quiebra, el MUR, que cuenta con claras normas decisorias para los bancos transfronterizos y un personal muy experto, será mucho más eficaz en la realización de procedimientos de resolución que el actual mosaico de autoridades de resolución nacionales.

Junto con el nuevo marco reglamentario del sector financiero a escala de la UE, la realización de la unión bancaria constituye un importante paso hacia la integración económica y monetaria de la UE (MEMO/14/244). La unión bancaria pondrá fin a los rescates masivos pagados por los contribuyentes y contribuirá a restablecer la estabilidad financiera. Ello, a su vez, creará las condiciones adecuadas para que fluya el crédito del sector financiero a la economía real, lo que permitirá la recuperación económica y la creación de empleo (véase el recuadro 2).

Recuadro 1: Círculo vicioso existente entre los bancos y las finanzas nacionales

La crisis de la deuda soberana de la zona del euro puso de relieve el potencial círculo vicioso entre los bancos y la deuda soberana.

¿Cómo funciona este círculo vicioso?

La unión bancaria contribuirá a eliminar la relación entre los bancos y las deudas soberanas:

  • los bancos serán más fuertes y más inmunes a los cambios bruscos: La supervisión común garantizará la aplicación efectiva de unos requisitos prudenciales más estrictos a los bancos, exigiéndoles mantener un nivel suficiente de liquidez y reservas de capital. Ello aumentará la solidez de los bancos de la UE, reforzará su capacidad de gestionar de forma adecuada los riesgos derivados de sus actividades y permitirá absorber las pérdidas que puedan sufrir.

  • Los bancos en quiebra serán objeto de resolución sin emplear el dinero de los contribuyentes, lo que limitará los efectos negativos sobre las finanzas públicas: La resolución bancaria será financiada por los accionistas y acreedores de los bancos, y por un fondo de resolución financiado por el sector. Los bancos no serán objeto de rescate y no se debilitarán aún más las finanzas públicas.

  • Los bancos ya no serán «europeos al estar en actividad pero nacionales al quebrar», ya que serán supervisados por un mecanismo auténticamente europeo y toda quiebra también será gestionada por un mecanismo auténticamente europeo.

Recuadro 2:

Facilitar a los bancos el préstamo de fondos a las empresas y economías domésticas

La adopción descoordinada de medidas nacionales para hacer frente a las quiebras bancarias, que a veces implican la protección de los fondos dentro de las fronteras nacionales, y el alto grado de interdependencia entre los bancos y los Estados miembros en que estos están establecidos llevaron a una grave fragmentación del mercado único del préstamo y la financiación. Esta fragmentación era particularmente perjudicial dentro de la zona del euro, en donde ha impedido un flujo eficiente de crédito a la economía real, y de esta forma, el crecimiento.

Según datos recientes, el 80 % de las PYME alemanas que solicitan un préstamo obtienen la totalidad del crédito solicitado. Esta proporción baja al 40 % en los países de Europa meridional, y hasta el 25 % en Grecia. Además, persisten diferencias en los tipos de interés ofrecidos a las empresas y a las economías domésticas, lo que podría afectar a la incipiente recuperación.

Dado que en una unión bancaria todos los bancos están sometidos al mismo supervisor y al mismo mecanismo de resolución, aumentará la confianza en todos los bancos. La credibilidad de los bancos en el mercado dependerá de su perfil de riesgo específico y cada vez menos de la fortaleza financiera de los Estados miembros en que estén establecidos. Ello deberá facilitar a los bancos de todos los Estados miembros un acceso a la financiación en condiciones de igualdad, lo que, a su vez, agilizará su concesión de préstamos a las economías domésticas y a las empresas de toda la UE.

2. ¿Cómo crea la unión bancaria un sector bancario más seguro en la zona del euro?

Estamos aprendiendo todas las lecciones de la crisis, y ahora disponemos de un arsenal de medidas para abordar globalmente la situación de los bancos. Estamos:

- en primer lugar, haciendo más seguros a los bancos (prevención de crisis),

- garantizando que, si estos afrontan problemas, los supervisores podrán intervenir rápidamente para solventarlos (intervención temprana), y,

- si no se ha podido evitar lo peor, garantizando que disponemos de las herramientas necesarias para gestionar eficazmente una crisis (resolución bancaria).

2.1. Etapa 1: Prevención de las crisis

La Comisión Europea ha presentado 28 propuestas jurídicas relativas a la totalidad de productos y actores financieros encaminadas a mejorar la reglamentación, la supervisión y la gobernanza del sector financiero. Constituyen el código normativo único. Los bancos deben cumplirlo en todo el mercado único. Esto es fundamental para garantizar que en todas partes exista una reglamentación sólida, sin lagunas, de modo que podamos garantizar unas condiciones de igualdad para los bancos y un auténtico mercado único de servicios financieros. Ello redunda en beneficio de los bancos, del sector financiero en general y de los ciudadanos, los consumidores y los contribuyentes.

2.1.1. Un supervisor más fuerte e independiente para garantizar que los bancos aplican la normativa

El Mecanismo Único de Supervisión hace recaer en el Banco Central Europeo (BCE) la función de supervisión de los bancos de la zona del euro (y de otros Estados miembros participantes en dicho mecanismo).

El BCE garantizará un auténtico mecanismo de supervisión europeo que no tienda a la protección de los intereses nacionales, debilitará la relación existente entre los bancos y las finanzas nacionales y tendrá en cuenta los riesgos para la estabilidad financiera. El BCE asumirá su nueva función de supervisor único en noviembre de 2014. Garantizará que el código normativo único se aplica de forma constante y coherente en la zona del euro. Entretanto, el BCE está llevando a cabo una evaluación global de los grandes bancos y del balance de estos. Danièle Nouy ha sido designada primer presidente de la Junta del Mecanismo Único de Supervisión (MEMO/13/1155).

2.1.2. Requisitos prudenciales más estrictos para unos bancos más resistentes

La serie de disposiciones sobre los requisitos de capital de los bancos —el denominado «paquete DRC IV» (consistente en la Directiva sobre requisitos de capital IV y el Reglamento sobre requisitos de capital) (véase MEMO/13/690)— aplica las nuevas normas internacionales sobre el capital de los bancos (conocidas generalmente como el marco de Basilea III) en el marco jurídico de la UE.

Las nuevas normas, en vigor desde el 1 de enero de 2014, garantizan que los bancos mantengan actualmente un nivel suficiente de capital, tanto en términos de cantidad como de calidad. Con estas normas, la UE ha cumplido su compromiso con el G-20 de aplicar de forma oportuna el marco de Basilea III.

2.1.3. Planificación oportuna para los bancos en situación crítica

El sector financiero de toda la Unión Europea puede contar ahora con un marco sólido para los bancos en dificultades. Este marco relativo a las crisis y resolución de los bancos (MEMO/14/297) requiere que estos elaboren planes de recuperación que describan las medidas que tomarían para seguir siendo viables en caso de deterioro de su situación financiera y planes de resolución para su resolución ordenada si dejan de ser viables.

En la unión bancaria, la autoridad competente en este ámbito es el Banco Central Europeo. En estos planes se deberán indicar las opciones para aplicar instrumentos de resolución (por ejemplo, transferencia de activos a un banco puente, depreciación de instrumentos de capital o de otros pasivos en un proceso de recapitalización), así como las formas de garantizar la continuidad de las funciones esenciales.

2.2. Etapa 2: Intervención correctora oportuna cuando ocurren los problemas - intervención temprana

Ahora disponemos de normas que permiten una rápida intervención cuando los bancos sufren problemas. Los supervisores bancarios han recibido nuevas competencias que les permiten intervenir en caso de que una entidad encuentre dificultades financieras (por ejemplo, cuando un banco no cumple, o está a punto de incumplir, los requisitos de capital), pero antes de que los problemas pasen a ser críticos y su situación financiera se deteriore de forma irreparable. Se exponen en los planes de recuperación de los bancos e incluyen la posibilidad de despedir al equipo directivo y nombrar un administrador especial, convocar una junta de accionistas con el objetivo de adoptar reformas urgentes y prohibir la distribución de dividendos o primas. Otras medidas en las que puede insistir el supervisor competente son exigir a los bancos que reduzcan su exposición a determinados riesgos, aumenten su capital o introduzcan cambios en sus estructuras jurídicas o empresariales.

En la unión bancaria, si se considera que está en peligro la viabilidad de un banco, el BCE, como supervisor único, supervisará la intervención temprana en coordinación con las autoridades de resolución competentes.

2.3. Etapa 3: Deterioro irreparable de la situación financiera de un banco: gestión de la crisis protegiendo a los depositantes y contribuyentes

2.3.1. Protección de los contribuyentes

Los reiterados rescates de bancos han aumentado la deuda pública e impuesto una carga muy pesada a los contribuyentes. Las medidas de ayuda estatal (recapitalización y rescate de activos) aprobadas entre octubre de 2008 y diciembre de 2012 ascienden a 591 900 millones EUR, lo que equivale al 4,6 % del PIB de la UE en 2012 (Comisión). Si se incluyen las garantías, esta cifra asciende a 1,6 billones EUR, el 13 % del PIB de la UE (Comisión), para el periodo 2008-2010 únicamente. Véase IP/13/1301.

Si la situación financiera de un banco se deteriorase de forma irreparable, la Directiva en materia de rescate y resolución de los bancos garantizaría que los accionistas y acreedores de los bancos pagarían su parte de los costes por medio de un mecanismo de «recapitalización» (véase el recuadro 3).

El Mecanismo Único de Resolución garantiza la aplicación centralizada y efectiva de estas normas en la unión bancaria, y que, cuando se produzca un procedimiento de resolución, particularmente una resolución transfronteriza, las complicadas negociaciones necesarias puedan adoptarse rápidamente y tengan efecto vinculante para todos los Estados miembros de la unión bancaria.

El Mecanismo Único de Resolución se articula en torno a una Junta Única de Resolución fuerte, y en él participarán miembros permanentes, así como la Comisión, el Consejo, el Banco Central Europeo y las autoridades nacionales de resolución. En la mayoría de los casos, cuando un banco de la zona del euro o establecido en un Estado miembro que participe en la unión bancaria deba ser objeto de resolución, el BCE notificará el asunto a la Junta, a la Comisión y a las autoridades nacionales de resolución competentes. Los procedimientos de adopción de decisiones se han calibrado detenidamente a fin de que sea posible decidir acerca de un asunto de resolución en el transcurso de un fin de semana (véase el gráfico 2).

Gráfico 2:

Para evitar que se recurra al dinero del contribuyente, todos los bancos de la UE deberán pagar una contribución a un fondo destinado a favorecer un proceso de resolución homogénea. En la unión bancaria, estos fondos se agrupan gradualmente, de modo que, si se requieren recursos adicionales para poner a disposición del banco financiación a medio plazo que le permita seguir operando mientras está siendo reestructurado, dichos recursos se tomarían del Fondo Único de Resolución al que todos los bancos de los países de la unión bancaria contribuirán a partir de 2016, y que estará dotado con 55 000 millones EUR en 2024.

Recuadro 3: Funcionamiento del mecanismo de recapitalización en la práctica

Recapitalización («bail-in»): La recapitalización mediante la depreciación de pasivos y/o su conversión en acciones permitiría a la entidad continuar en funcionamiento, evitaría una perturbación del sistema financiero provocada por la finalización o la interrupción de sus servicios esenciales y dejaría a las autoridades tiempo para reorganizarla o liquidar de forma ordenada determinadas partes de su actividad.

En breve: si un banco debe recurrir a la recapitalización, las autoridades deberán, en primer lugar, depreciar el valor de todas las acciones y, a continuación, seguir un orden predeterminado en la depreciación de otros pasivos. Los accionistas y otros titulares de instrumentos tales como obligaciones convertibles y obligaciones subordinadas sufrirán las pérdidas en primer lugar.

Nunca se tocarán los depósitos por debajo de 100 000 EUR: los mismos gozarán de una protección completa en todo momento.

En la mayor medida posible, la responsabilidad de cubrir las pérdidas de los bancos se hará recaer en los inversores privados de los bancos y del sector bancario en general, y no en los contribuyentes.

2.3.2. Protección de los depositantes

Los depósitos bancarios seguirán estando garantizados en todos los Estados miembros hasta un importe máximo de 100 000 EUR por depositante y por banco, incluso en caso de quiebra del banco. Esta garantía da a los ahorradores una sensación de estabilidad financiera, haciendo que no se precipiten para obtener reintegros excesivos en sus bancos, evitándose así graves consecuencias económicas.

Por otro lado, a los depositantes se les pagará más rápidamente, en un plazo de siete días laborables (frente a los 20 días laborables aplicables actualmente), y los sistemas nacionales de garantía de depósitos estarán mucho mejor financiados para respaldar sus garantías, particularmente a través de un nivel significativo de financiación ex ante: en un periodo de 10 años se recaudará de los bancos el 0,8 % de los depósitos cubiertos. Si los fondos ex ante resultan insuficientes, el sistema de garantía de depósitos recaudará contribuciones ex post inmediatas del sector bancario y, como último recurso, tendrá acceso a mecanismos alternativos de financiación, tales como préstamos concedidos por terceros de los sectores público o privado. También habrá un mecanismo voluntario de préstamo mutuo entre sistemas de garantía de depósitos de diferentes países de la UE (MEMO/13/1176).


En el marco de la Directiva sobre rescate y resolución de los bancos, los particulares y las empresas pequeñas con depósitos de más de 100 000 EUR recibirán un trato preferente («preferencia a los depositantes»). No sufrirán ninguna pérdida antes que otros acreedores no garantizados, y por tanto se sitúan en el extremo inferior de la jerarquía en el proceso de recapitalización. Los Estados miembros pueden incluso optar por hacer uso de cierta flexibilidad para excluirlos totalmente.

2.3.4 Mecanismos de protección

Una vez que los dispositivos descritos se hayan establecido, en la gran mayoría de los casos no será necesario un apoyo financiero público a costa de los recursos de los contribuyentes. Sin embargo, en circunstancias excepcionales pueden ser necesarios recursos adicionales, y para tales casos habrá de llegarse a unos acuerdos claros y adecuados sobre mecanismos de protección. Todo mecanismo de protección ha de ser neutro a medio plazo para las finanzas públicas y ser reembolsado con el tiempo por el sector bancario mediante tasas aplicadas al mismo.

El Reglamento sobre el Mecanismo Único de Resolución dispone que la Junta, en colaboración con los Estados miembros, debe contratar una línea de crédito para reforzar la capacidad de empréstito del Fondo cuando entre en vigor el Reglamento. Este Reglamento no establece por ahora un mecanismo de protección común para el Fondo, que deberá estudiarse en los próximos años conforme a una declaración del Consejo realizada en el mes de diciembre1.

3. ¿Qué ocurrirá si surgen problemas antes de que sea operativo todo el sistema?

El BCE y la Autoridad Bancaria Europea están llevando a cabo un amplio ejercicio para evaluar la situación de los bancos y su resistencia antes de que el Mecanismo Único de Supervisión sea plenamente operativo en noviembre de 2014.

Si se determina que los bancos de la unión bancaria no disponen de capital suficiente, se iniciará el procedimiento de recapitalización siguiendo la secuencia acordada: en primer lugar, los bancos deberán obtener capital de los mercados o a través de otras fuentes privadas. En caso de que esto no sea suficiente, podrá hacerse uso del dinero público a nivel nacional, bajo condiciones estrictas y de conformidad con la normativa sobre ayudas estatales (véase el recuadro 4). En segundo lugar, si los mecanismos de protección nacional no son suficientes, podrán utilizarse instrumentos a escala europea, tales como el Mecanismo Europeo de Estabilidad2. Si los bancos ya no son viables podrán someterse a un procedimiento de resolución con arreglo a los regímenes nacionales.

Recuadro 4: normativa sobre ayudas estatales

La Comisión Europea ha adaptado su normativa sobre ayudas estatales temporales en relación con el apoyo público a entidades financieras durante la crisis. Una Comunicación de la Comisión Europea establece las normas actualizadas de la UE relativas a las ayudas estatales a los bancos durante la crisis a partir del 1 de agosto de 2013.

El principal cambio ha sido un reforzamiento del «reparto de la carga»: se exige a los bancos que elaboren un plan adecuado para su reestructuración o su liquidación ordenada antes de poder beneficiarse de recapitalizaciones o medidas de protección de activos. Por otro lado, se han reforzado las exigencias de reparto de cargas: si los bancos están insuficientemente capitalizados, se obligará a los accionistas y a los acreedores subordinados a contribuir en primer lugar, antes de la concesión de apoyo público.

. Véase IP/13/672 y MEMO/13/886

1 :

http://www.eurozone.europa.eu/media/502738/20131218-SRM-backstop-statement.pdf


Side Bar

My account

Manage your searches and email notifications


Help us improve our website