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Comisión Europea

MEMORÁNDUM

Bruselas, 31 de octubre de 2012

Aumentan las ventajas de los aranceles preferenciales para los países más necesitados: la reforma del Sistema de Preferencias Generalizadas de la UE

El Sistema de Preferencias Generalizadas (SPG) tiene como objetivo ayudar a los países en vías de desarrollo haciéndoles más fácil la exportación de sus productos a la Unión Europea. Para ello se reducen los aranceles que gravan sus mercancías al entrar en el mercado de la UE. Esto les permite participar más plenamente en el comercio internacional y obtener unos ingresos adicionales de exportación. Se trata de una medida autónoma de la UE: no se espera ni se exige que los países beneficiados ofrezcan un acceso recíproco a sus mercados.

El SPG abarca tres regímenes distintos:

  • El SPG «estándar», que actualmente ofrece un acceso preferencial al mercado de la UE a ciento setenta y seis países y territorios en vías de desarrollo.

  • El régimen especial de estímulo conocido como «SPG+», que ofrece reducciones arancelarias adicionales para apoyar a los países en vías de desarrollo vulnerables en la aplicación de convenios internacionales sobre medio ambiente y buena gobernanza.

  • El régimen «Todo menos armas» (TMA), según el cual ningún producto procedente de los países menos desarrollados (PMD) está sujeto a derechos de importación en la UE.

La UE aplica el SPG desde 1971. El sistema aplicable en la actualidad data de 2008 y ha sido revisado sobre la base de la propuesta de la Comisión Europea de mayo de 2011, que el Parlamento Europeo y el Consejo han adoptado.

El nuevo Reglamento SPG se publicó el 31 de octubre de 2012 y las nuevas preferencias serán aplicables a partir del 1 de enero de 2014. Los operadores económicos tendrán, pues, un amplio margen de tiempo para adaptarse sin problemas al nuevo SPG, garantizando así una transición sin contratiempos. Hasta el 1 de enero de 2014, seguirán aplicándose las preferencias del sistema de 2008.

¿Por qué ha reformado la UE el Sistema de Preferencias Generalizadas?

Los objetivos de la reforma son los siguientes:

  • una mejor focalización en los países necesitados;

  • un mayor fomento de los principios básicos de desarrollo sostenible y buena gobernanza;

  • una mayor estabilidad y previsibilidad.

No todos los países en vías de desarrollo tienen las mismas necesidades: en los últimos veinte o treinta años han emergido algunos de ellos, más avanzados, que hoy día son competitivos a escala mundial. Por otro lado, muchos países más pobres están quedando atrasados. Estos se ven afectados por la competencia de países emergentes más avanzados y han sufrido las consecuencias de la crisis económica mundial.

Las economías emergentes avanzadas se cuentan entre las mayores beneficiarias de las preferencias del SPG, y a ellas corresponde actualmente en torno al 40 % de las importaciones preferenciales realizadas dentro del sistema. Entre los beneficiarios del SPG existe una competencia notable. De ahí la necesidad de concentrar las preferencias en aquellos que más las necesitan: países de renta baja o media-baja que no tienen ya otro acuerdo preferencial para acceder al mercado de la UE.

¿En qué modo ha cambiado la «graduación»?

Para garantizar un tratamiento más afinado y uniforme de los productos, se han revisado los principios de «graduación».

El mecanismo de graduación

La graduación supone que las importaciones de ciertos grupos de productos (conocidos como «secciones» en la jerga arancelaria) originarios de un determinado país beneficiario del SPG pierden las preferencias del SPG y el SPG+ si se considera que son competitivas. Conforme al sistema de 2008, la graduación se aplica si, durante tres años, el promedio de las importaciones de una sección procedentes de un país exceden del 15 % de las importaciones SPG de los mismos productos procedentes de todos los países beneficiarios del SPG (la activación se produce con el 12,5 % en el caso de los productos textiles y la ropa). Afecta, por tanto, a las importaciones de países que son competitivos en el mercado de la UE y que, por consiguiente, ya no necesitan el SPG para impulsar sus exportaciones a la UE.

Con el nuevo sistema, los principios de la graduación cambiarán del siguiente modo:

    1) las secciones de productos utilizadas para la graduación pasan de veintiuna a treinta y dos; esto hace que la graduación sea más objetiva, pues los productos incluidos en las categorías son más homogéneos;

    2) los umbrales de graduación pasan del 15 % al 17,5 % (y del 12,5 % al 14,5 % en el caso de los productos textiles);

    3) la graduación no se aplica a los países del SPG+, es decir, países vulnerables con una base de exportación no diversificada. (N.B.: la graduación nunca se ha aplicado a los países TMA, pues todos los países menos desarrollados se consideran vulnerables y carecen de una base de exportación diversificada).

A comienzos de 2013 se publicará una lista con todas las secciones de productos graduadas. Los operadores económicos tendrán así tiempo de sobra para adaptarse, antes de que empiecen a aplicarse las nuevas preferencias a partir del 1 de enero de 2014.

¿Qué ocurre con el SPG+?

La UE se propone seguir promoviendo los derechos humanos y laborales fundamentales, así como los principios del desarrollo sostenible y la buena gobernanza. Con este fin, ofrecerá más incentivos para que los países se adhieran al SPG+, aumentando al mismo tiempo su influencia para garantizar el respeto de esos derechos y principios.

Entre los incentivos para unirse al SPG+ está el de una menor competencia de las economías emergentes más avanzadas. Además, los países del SPG+ dejarán de estar graduados. Los criterios de vulnerabilidad son una de las dos condiciones económicas para que un país pueda acceder al SPG+. Con arreglo al nuevo SPG, dichos criterios se abrirán para que se beneficien más países y las solicitudes podrán estudiarse en cualquier momento (en lugar de una vez cada año y medio, como era el caso hasta ahora). La apertura de los «criterios de vulnerabilidad» es un elemento clave de apertura del nuevo SPG.

Los criterios de vulnerabilidad

Todo beneficiario del SPG+ debe considerarse «vulnerable» en cuanto a su tamaño o a la reducida diversificación de sus exportaciones. Con arreglo al sistema de 2008, el criterio de proporción de las importaciones determina que un país solo es elegible si sus importaciones acogidas al SPG representan menos del 1 % de las importaciones en la UE procedentes de todos los beneficiarios del SPG. En relación con el criterio de no diversificación, las cinco mayores secciones de productos del país deben abarcar por lo menos el 75 % de sus exportaciones totales a la UE. Los criterios de vulnerabilidad garantizan que solo puedan optar a las ventajas del SPG+ los países que no sean competitivos en el mercado de la UE y no tengan una base de exportación diversificada.

Conforme al nuevo sistema, el criterio de proporción de las importaciones se relajará, pasando del 1 % al 2 %, mientras que el criterio de diversificación permanecerá estable en el 75 % de las exportaciones de un país a la UE, pero con respecto a sus siete (no cinco) mayores secciones. Este incremento del número de secciones se deriva del aumento del número de secciones de productos. En consecuencia, la proporción de secciones empleadas con este fin permanece estable (justo por debajo del 25 %: cinco de veintiuna, en el sistema antiguo, y siete de treinta y dos, en el nuevo).

Sin embargo, el cumplimiento de los criterios de vulnerabilidad no es en sí mismo suficiente para beneficiarse del SPG+. Los solicitantes tendrán que ratificar convenios y contraer compromisos vinculantes para garantizar la aplicación (en consonancia con el carácter incentivador del sistema). Como ejemplos de tales convenios cabe citar la Convención sobre los Derechos del Niño, el Convenio relativo a la Libertad Sindical y a la Protección del Derecho de Sindicación y la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres. En el nuevo SPG desaparece uno de los veintisiete convenios, el relativo al apartheid, y se añade la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Con el nuevo sistema, la UE tendrá más fuerza para alcanzar los objetivos del SPG+:

  • en caso de incumplimiento de los compromisos vinculantes, los procedimientos de exclusión serán rápidos;

  • se reforzarán los procedimientos de seguimiento, con la publicación de un informe cada dos años;

  • el Consejo de Ministros y el Parlamento Europeo ejercerán un mayor control y podrán emitir su opinión cada dos años (en lugar de cada tres, como ocurre actualmente);

  • y un aspecto crucial: los beneficiarios tendrán que demostrar que respetan sus compromisos, en lugar de ser la Comisión la que deba demostrar que los rompen.

Los mecanismos de retirada serán más eficaces, asimilando lo aprendido con la investigación del caso de Sri Lanka:

  • la UE tendrá acceso a más fuentes de información, sin limitarse a los sistemas de presentación de informes de las Naciones Unidas o la Organización Internacional del Trabajo;

  • la «aplicación efectiva de los convenios», como punto de referencia, se definirá con mucha mayor precisión;

  • el Reglamento profundiza en los papeles específicos de todas las partes contribuyentes;

  • y, de nuevo, los beneficiarios tendrán que demostrar que están cumpliendo sus obligaciones.

Esta «inversión de la carga de la prueba» constituirá una herramienta especialmente potente para garantizar que los beneficiarios del SPG+ alcancen en la práctica los niveles relativos a derechos humanos y laborales, protección del medio ambiente y gobernanza.

Todos los países que deseen beneficiarse del SPG+ deben solicitarlo formalmente, incluidos los actuales beneficiarios.

¿Y el régimen TMA?

El régimen «Todo menos armas» es ya un sistema de duración indefinida y no va a cambiar. Los países menos desarrollados siguen beneficiándose de un acceso al mercado europeo libre de derechos y de cuotas para todos los productos, excepto armas y municiones. Los PMD también continuarán beneficiándose de las normas de origen del SPG, recientemente modificadas para hacerlas más favorables.

Con arreglo al nuevo SPG, el régimen TMA será más eficaz. Al reducir el número de beneficiarios del SPG se reducirá la presión competitiva y las preferencias se harán más valiosas para los PMD, proporcionándoles nuevas oportunidades de exportación.

¿Qué pasa con la estabilidad y la previsibilidad para las empresas?

Los importadores y exportadores necesitan estabilidad y previsibilidad para utilizar realmente las preferencias del SPG. Ambos aspectos salen reforzados con el nuevo SPG, de varias formas:

    1. El nuevo sistema durará diez años, frente al actual marco trienal. El TMA no tiene fecha de expiración.

    2. Habrá períodos transitorios de un año como mínimo en relación con los cambios en la lista original de beneficiarios.

    3. Solo se retirará un país de las listas de beneficiarios si figura como país de renta alta o media-alta durante tres años seguidos.

    4. Existen muchos procedimientos (retiradas temporales, salvaguardias, etc.) que afectan a los operadores y, sin embargo, el actual Reglamento a menudo guarda silencio sobre cómo funcionan y sobre cómo pueden los operadores defender sus derechos. El nuevo SPG los ha hecho más detallados y transparentes.

    5. Las nuevas preferencias serán aplicables a partir del 1 de enero de 2014, pero los textos legislativos y las normas del nuevo SPG se han publicado más de un año antes. Esto da a los operadores económicos un amplio margen de tiempo para adaptarse.

¿Qué más se ha cambiado?

El nuevo SPG introduce también mejoras equilibradas en las condiciones para la retirada del conjunto del SPG, en concreto explicitando que entre las prácticas comerciales desleales se incluyen las relacionadas con el suministro de materias primas.

Asimismo, se han clarificado los procedimientos que activan la cláusula general de salvaguardia y se han ampliado salvaguardias especiales para que incluyan todos los productos textiles y el etanol.

Adaptaciones institucionales

En el nuevo SPG queda plasmado el nuevo marco institucional del Tratado de Lisboa, con el papel potenciado del Parlamento Europeo en la política comercial. El SPG es una herramienta dinámica que permite a los países, en su caso, entrar y salir de las listas de beneficiarios. Esto implica que los distintos umbrales previstos en el Reglamento y relacionados con el conjunto de beneficiarios (graduación o vulnerabilidad), así como las diferentes listas de beneficiarios, tendrán que modificarse con un procedimiento rápido. En particular, el texto del nuevo SPG prevé que todos estos elementos, incluidos en distintos anexos, puedan ser modificados por la Comisión mediante actos delegados, y no por el procedimiento legislativo ordinario, que sería mucho más largo.

¿Y a partir de ahora?

El hecho de que las nuevas preferencias no sean aplicables hasta el 1 de enero de 2014, es decir, más de un año después de publicarse el nuevo SPG, ofrece a los operadores un amplio margen de tiempo para adaptarse. Hasta entonces serán aplicables las actuales preferencias con arreglo al Reglamento (CE) nº 732/2008, ampliado por el Reglamento (UE) nº 512/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo.

En 2013 la UE publicará actos legislativos relativos, entre otros, a los siguientes aspectos:

  • procedimientos sobre la entrada en el SPG+ y sobre retiradas y salvaguardias;

  • lista de sectores graduados;

  • ajustes en la lista de beneficiarios del SPG debidos a cambios en la clasificación del Banco Mundial o a la aplicación provisional de acuerdos de acceso al mercado, como son los acuerdos de libre comercio;

  • países beneficiarios del SPG+.

Más información:

Para más información, visite nuestro sitio web:

http://ec.europa.eu/trade/wider-agenda/development/generalised-system-of-preferences/


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