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MEMO/11/171

Bruselas, 16 de marzo de 2011

Preguntas y respuestas sobre la BICCIS

¿Qué es la base imponible consolidada común del impuesto sobre sociedades (BICCIS)?

La base imponible consolidada común del impuesto sobre sociedades consiste en una serie unificada de normas que las sociedades que desarrollan su actividad en la UE podrían aplicar para calcular sus beneficios imponibles. En otras palabras, cualquier sociedad o grupo de sociedades tendría solo que atenerse a un único régimen para computar su renta imponible en la UE, en lugar de cumplir normas distintas en cada Estado miembro en el que opere. Además, con arreglo a la BICCIS, las sociedades que operen en varios Estados miembros de la UE se verían únicamente obligadas a presentar una sola declaración fiscal en relación con el conjunto de su actividad en la UE.

¿Cómo funcionaría la BICCIS en la práctica?

La BICCIS permitiría a las sociedades o los grupos de sociedades consolidar todas las pérdidas y ganancias que registren en el conjunto de la UE, reconociendo así su actividad transfronteriza. La declaración fiscal consolidada única serviría para determinar la base imponible de la sociedad, tras lo cual todos los Estados miembros en los que la sociedad desarrolle una actividad tendrían derecho a gravar una determinada fracción de esa base, calculada con arreglo a una fórmula específica basada en tres factores de igual ponderación (activos, mano de obra y ventas). Todo ello se haría a través de las autoridades tributarias del Estado miembro principal de la sociedad (es decir, mediante un sistema de «ventanilla única»).

La Directiva propuesta establece normas procedimentales claras sobre el ejercicio por parte de las sociedades de su derecho a optar por el régimen BICCIS, la presentación por dichas sociedades de sus declaraciones fiscales, la armonización de los formularios pertinentes y la coordinación de las auditorías. La declaración fiscal relativa al conjunto de actividades en la UE de una determinada sociedad o grupo se presentaría a las autoridades tributarias de su principal Estado miembro, y este mismo sería responsable de coordinar los oportunos controles y medidas de seguimiento de las declaraciones.

¿Qué significa cada elemento de la BICCIS?

El significado de los diversos elementos que componen la BICCIS es el siguiente:

Base imponible: El importe de los beneficios de una sociedad que se grava. La base imponible se calcula como sigue: ingresos de la sociedad, menos el importe de las exenciones y deducciones aplicables, por ejemplo, salarios y amortización. Cada Estado miembro aplica una serie de normas diferentes para calcular esta base imponible. Por ejemplo, el Estado miembro A puede permitir que la amortización del inmovilizado se realice en 10 años, en tanto que el Estado miembro B solo permite que se efectúe en 5 años. O el Estado miembro A permite que se deduzca de los beneficios la totalidad de los gastos de representación, mientras que el Estado miembro B no lo permite. Una base imponible única en la UE supone que las sociedades solo tengan que hacer sus cálculos de conformidad con un conjunto de normas.

Ejemplo: Una sociedad cuenta con 10 millones de euros de ingresos (p.ej., venta de mercancías)

Menos 3 millones de euros de gastos (p.ej., salarios y costes de las adquisiciones de mercancías para venta)

Menos 2 millones de euros en concepto de deducciones (p.ej., costes de amortización de los vehículos de reparto)

= Base imponible total de 5 millones de euros.

Consolidada: La consolidación supone que se agreguen todos los beneficios y las pérdidas de una sociedad o un grupo de sociedades en distintos Estados miembros, a fin de calcular el beneficio neto o la pérdida neta correspondiente al conjunto de su actividad en la UE. Este resultado serviría seguidamente para determinar la base imponible definitiva de la sociedad o grupo.

Ejemplo: Un grupo en régimen BICCIS está compuesto por las sociedades A, B, C y D. Las sociedades A y B registran, cada una, 10 millones de euros de beneficios. La sociedad C obtiene beneficios por importe de 5 millones de euros. La sociedad D registra una pérdida igual a 8 millones de euros.

La base imponible consolidada del grupo es: A+B+C-D = 17 millones de euros.

Común: Un único conjunto de normas que podrían aplicarse en toda la UE.

Impuesto de sociedades: Tributación de las sociedades.

¿Por qué necesitamos la BICCIS en la UE?

La BICCIS supondrá una considerable simplificación y disminución de costes para las empresas, al crear un conjunto único de normas para el cálculo de la base imponible de una sociedad o un grupo y establecer un sistema de ventanilla única para la presentación de declaraciones fiscales. En la actualidad, las sociedades deben componérselas con 27 códigos normativos distintos para calcular sus beneficios imponibles y han de presentar declaraciones a las autoridades tributarias de cada Estado miembro en el que operan, lo que origina elevados costes de cumplimiento de la normativa, considerables trámites administrativos y complicados reajustes. El complejo sistema de precios de transferencia que actualmente se aplica a las operaciones intragrupo resulta particularmente caro y gravoso para las empresas que operan en la UE, y puede dar lugar a litigios entre las Administraciones de los Estados miembros y desembocar en una doble imposición de las sociedades.

Por otra parte, al posibilitar la consolidación de beneficios y pérdidas a escala de la UE, la BICCIS permitirá que se tengan plenamente en cuenta las actividades transfronterizas de las empresas y evitará la imposición excesiva.

¿Es la BICCIS un primer paso hacia la armonización de los tipos impositivos?

No. La BICCIS no guarda relación con los tipos impositivos, ni la Comisión tiene intención alguna de armonizar los tipos del impuesto de sociedades de los Estados miembros. Estos seguirán determinando sus propios tipos del impuesto sobre sociedades, pues ese es su derecho soberano. Siempre que no provoquen falseamientos, las diferencias entre los tipos impositivos permiten mantener cierto grado de competencia fiscal en el mercado interior. Lo que sí hará la BICCIS, en cambio, es crear más transparencia con respecto a la situación real de este impuesto en los Estados miembros, propiciando una competencia fiscal más leal en la UE . Asimismo, la BICCIS resultará mucho más eficaz, a la hora de impulsar la competitividad de la UE a nivel mundial, que cualquier medida relacionada con la uniformización de los tipos del impuesto de sociedades.

¿Hay cifras que avalen las ventajas que podría reportar la BICCIS?

Para las empresas que desarrollan una actividad transfronteriza en la UE, la BICCIS conlleva indiscutiblemente un ahorro de tiempo y costes dedicados al cumplimiento de la normativa. Se estima que los actuales costes de cumplimiento podrían reducirse en un 7 %, lo que equivale a un ahorro de 700 millones de euros en toda la UE.

El nuevo régimen aportará también ventajas concretas a las sociedades que deseen expandir su actividad a otros Estados miembros. En la actualidad, abrir una nueva filial en otro Estado miembro le cuesta a una empresa de grandes dimensiones más de 140 000 euros en gastos de carácter fiscal exclusivamente. La BICCIS reducirá esos costes en 87 000 euros, es decir, un 62 %. Las medianas empresas saldrán incluso más beneficiadas, ya que los costes fiscales medios derivados de su expansión en la UE descenderán de 127 000 euros a 42 000 euros (un 67 % menos). Aun suponiendo que tan solo el 5 % de las PYME decidieran expandir así su actividad, se obtendría un ahorro global del orden de 1 000 millones de euros.

Además, al permitir a las empresas compensar, a efectos fiscales, las pérdidas sufridas en un Estado miembro con beneficios registrados en otro lugar de la UE (consolidación), la propuesta podría generar un ahorro adicional para las sociedades de 1 300 millones de euros en el conjunto de la UE.

En resumen, las empresas podrían ahorrar con la BICCIS 700 millones de euros en concepto de reducción de los costes de cumplimiento, 1 000 millones de euros en concepto de reducción de los costes de expansión transfronteriza y 1 300 millones de euros a través de la consolidación.

¿Por qué ha propuesto la Comisión que la BICCIS sea facultativa para las sociedades?

Está previsto que la BICCIS sea facultativa: las sociedades que consideren que este régimen armonizado realmente les va a beneficiar pueden optar por acogerse a él; las demás sociedades podrán seguir estando sujetas a sus regímenes nacionales. Se trata de un planteamiento de sentido común, puesto que implica que aquellas sociedades que no tengan intención alguna de desarrollar actividades fuera del ámbito nacional, y que, por tanto, solo van a tener que cumplir un solo régimen, no deberán cambiar innecesariamente de régimen tributario. La Comisión estima, asimismo, que una BICCIS obligatoria no se ajustaría al principio de subsidiariedad, ya que supondría la adopción de medidas de la UE para regular actividades, no solo a escala de la UE, sino también de ámbito puramente nacional.

¿Por qué es la consolidación un elemento importante de este régimen?

La consolidación es un aspecto crucial de la BICCIS, ya que comporta el pleno reconocimiento de la actividad transfronteriza realizada por una sociedad dentro de la UE.

Por ejemplo, hoy en día, un grupo puede agregar los beneficios de una filial en el Estado miembro A y las pérdidas de otra filial en ese mismo Estado, para obtener los resultados netos. Sin embargo, el mismo grupo no puede tener en cuenta las pérdidas que pueda haber registrado en otro Estado miembro B. Ello significa que, aunque las pérdidas del grupo en un Estado miembro sean mayores que sus beneficios en todo el resto de la UE (es decir, que el resultado sea una pérdida neta), sigue teniendo que tributar en los Estados miembros en los que haya realizado algún beneficio. No existe ninguna posibilidad de compensación transfronteriza de pérdidas. Con la BICCIS, el grupo tendría derecho a agregar los beneficios y las pérdidas de todas sus filiales en la UE, a efectos de la obtención de un resultado neto. Así, el grupo tributaría por el beneficio neto obtenido en el conjunto de la UE, lo que refleja el verdadero espíritu de un mercado único.

Además, la consolidación eliminará la necesidad del complejo sistema de precios de transferencia que actualmente se aplica a las ventas intragrupo transfronterizas. Dado que los precios de transferencia son uno de los aspectos que más cargas y gastos origina dentro de la fiscalidad de las empresas, su eliminación lleva aparejadas importantes ventajas para las sociedades y los grupos de la UE.

¿Cómo llegó la Comisión a la fórmula de distribución?

en el marco En el marco de la BICCIS, una vez determinada la base imponible de la sociedad, esta se distribuye entre todos los Estados miembros en los que la sociedad opera con arreglo a una fórmula fija de distribución. Esta fórmula se basará en tres factores, de igual ponderación:

  • Activos: Engloban todo el inmovilizado material, incluidas construcciones, aeronaves y maquinaria. Se integrarán también los costes de I+D, marketing y publicidad en los seis años anteriores a la entrada de la sociedad en el régimen BICCIS, como valor representativo del inmovilizado intangible durante cinco años.

  • Mano de obra: Dentro de este apartado se tomarán en consideración dos factores a partes iguales, a saber, los salarios y el número de asalariados.

  • Ventas: Estas se calcularán basándose en el lugar al que se expidan o se destinen las mercancías transportadas. Cuando se trate de servicios, será el lugar en el que se presten materialmente.

Ejemplo:

Las sociedades A, B y C forman un grupo que ha optado por la BICCIS. La base imponible consolidada es de 900.

La sociedad A tiene un capital de 100, paga 100 en concepto de salarios, cuenta con 1 000 asalariados y vende en el Estado miembro A por valor de 10 000.

La sociedad B tiene un capital de 200, paga 200 en concepto de salarios, cuenta con 2 000 asalariados y vende en el Estado miembro B por valor de 20 000.

La sociedad C tiene un capital de 300, paga 300 en concepto de salarios, cuenta con 3 000 asalariados y vende en el Estado miembro C por valor de 30 000.

El cálculo es el siguiente:

Una tercera parte de 900 corresponde al capital: 100/600 para A, 200/600 para B y 300/600 para C

La mitad de una tercera parte de 900 corresponde a los salarios: 100/600 para A, 200/600 para B y 300/600 para C

La otra mitad de esa tercera parte de 900 corresponde a los asalariados: 1 000/6 000 para A, 2 000/6 000 para B y 3 000/6 000 para C

Una tercera parte de 900 corresponde a las ventas: 10 000/60 000 para A, 20 000/60 000 para B y 30 000/60 000 para C

Base imponible de A = 50 + 25 + 25 + 50 = 150 – gravada en el Estado A al tipo impositivo nacional

Base imponible de B = 100 + 50 + 50 + 100 = 300 – gravada en el Estado B al tipo impositivo nacional

Base imponible de C = 150 + 75 + 75 + 150 = 450 – gravada en el Estado C al tipo impositivo nacional

Los beneficios de las sociedades se derivan de sus ventas, mano de obra y activos, razón por la cual estos tres criterios conforman la fórmula de distribución. Merced a estos tres factores, la fórmula se basa en datos fácilmente disponibles, será difícilmente manipulable y reflejará adecuadamente el lugar en que se generan realmente los beneficios en una empresa.

¿Cómo se refleja la amortización al calcular la base imponible? ¿Está prevista su armonización con arreglo a la BICCIS? ¿De qué manera?

La amortización corresponde a la depreciación de un activo a lo largo del tiempo, que se tiene en cuenta a efectos fiscales a través de una deducción. Por ejemplo, si compramos una máquina por 100 000 euros y, cinco años después, la vendemos por 20 000 euros, la máquina se habrá «depreciado» en 80 000 euros. Este hecho no se producirá el quinto año, sino que la máquina se depreciará un poco cada año. Cuando una sociedad adquiere un activo, por ejemplo, un edificio o un automóvil, su base imponible equivale cada año a sus rentas, a las que se restan sus gastos y una determinada cantidad en concepto de amortización del activo. La amortización estimada del activo se reparte a lo largo del período durante el cual la sociedad lo utilizará y, basándose en ello, se concede cada año una deducción de la base imponible.

Cada Estado miembro tiene sus propias normas de amortización. Algunos pueden optar por repartir la deducción a lo largo de un período más dilatado (p.ej., el 5 % durante 20 años), en tanto que otros condensarán quizá las deducciones en un lapso de tiempo más breve (p.ej., el 20 % durante 5 años). La finalidad es distribuir los costes del inmovilizado durante el número de años adecuado y no falsear los beneficios, por ejemplo, permitiendo que todos los costes se deduzcan el primer año.

Las sociedades que opten por el régimen BICCIS estarán sujetas a un solo conjunto de normas de amortización (el 25 % durante 4 años). En el caso de aquellas que no opten por dicho régimen, seguirán aplicándose las normas nacionales.

¿En qué beneficiará la BICCIS a las PYME?

La BICCIS abre la posibilidad de ampliar su actividad en la UE para las PYME que, hasta ahora, tal vez lo consideraban demasiado costoso y complicado. Como las PYME no suelen disponer de los mismos recursos (abogados y expertos fiscalistas; consultores y asesores) que las grandes empresas, tener que manejar normas divergentes para calcular la base imponible en otros Estados miembros es, con frecuencia, un obstáculo insuperable. La BICCIS permitiría a las PYME seguir aplicando un solo régimen y tratando con una sola Administración tributaria, al igual que lo hacen ya, aun en el supuesto de que opten por expandirse a otros Estados miembros. Se estima que los costes fiscales que tiene que soportar una empresa de medianas dimensiones al ampliar su actividad dentro de la UE se reducirán en un 67 % con la BICCIS. La Comisión se ha esforzado por lograr que las nuevas normas propuestas sean suficientemente accesibles para que tanto las PYME como las grandes empresas las puedan entender y aplicar.

¿Ayudará la BICCIS a estimular la I+D y las empresas innovadoras?

El tratamiento de los gastos de I+D en el régimen BICCIS viene determinado por normas generosas y propicias a la innovación: por ejemplo, los salarios de los investigadores son íntegramente deducibles el año en que se abonen (con independencia del momento en que el resultado de la investigación pase a estar disponible) y se autoriza una deducción íntegra inmediata de los gastos en edificios dedicados a la investigación. Además, la norma general de amortización presupone un progreso técnico sumamente rápido y permite deducir prácticamente el 60 % de los costes en los tres primeros años. Este método refleja mejor el rápido descenso del valor económico o técnico del inmovilizado. Globalmente, la BICCIS ofrece un entorno más favorable para la investigación y el desarrollo que los actuales regímenes del impuesto de sociedades vigentes en la mayoría de los Estados miembros.

¿Se imponen condiciones para optar por el régimen BICCIS o abandonarlo?

Sí. Las sociedades tendrían que acogerse al régimen BICCIS por un mínimo de cinco años (a fin de evitar que lo adopten y lo abandonen por motivos de planificación fiscal). Asimismo, en un anexo de la propuesta, se enumeran diversos requisitos que una sociedad debe cumplir para poder optar por el régimen BICCIS (p.ej., tipo de normas en materia de impuesto de sociedades a las que ha de estar sujeta en la actualidad; forma societaria, etc.).

¿Podrán optar por la BICCIS sociedades no residentes en la UE establecidas en Europa?

Sí. Las sociedades no residentes en la UE con sucursales o filiales en un Estado miembro podrán optar por la BICCIS en relación con sus actividades en la UE, siempre que cumplan los mismos requisitos que los exigidos a las sociedades residentes (véase más arriba).

¿Ayudará la BICCIS a atraer inversión extranjera directa?

La BICCIS puede convertir a la UE en un mercado mucho más atractivo para los inversores extranjeros. Por ejemplo, en la actualidad, las sociedades que operan en terceros países como Estados Unidos o China únicamente tienen que atenerse a un solo régimen tributario nacional. En cambio, el sistema europeo consta de 27 conjuntos de normas diferentes, lo que aumenta considerablemente la complejidad y los costes. Con un único conjunto de normas para calcular la base imponible del impuesto de sociedades y un sistema de ventanilla única para presentar las declaraciones tributarias, la UE sería un lugar en el que las empresas extranjeras podrían invertir mucho más fácilmente. Numerosos terceros países han indicado ya a la Comisión que la BICCIS contribuirá a incrementar el interés del mercado de la UE para la inversión extranjera.

¿Se aplicará a la BICCIS un tipo impositivo distinto del previsto en el régimen nacional?

Los Estados miembros seguirán decidiendo sobre sus propios tipos de gravamen en el impuesto de sociedades, incluso con respecto a las sociedades que hagan uso de la BICCIS (dado que la BICCIS se refiere exclusivamente a la base imponible, y no al tipo impositivo). Todo Estado miembro podría optar por aplicar a la BICCIS un tipo impositivo diferente, si su propia base imponible nacional es muy distinta y desea mantener el mismo tipo efectivo (es decir, el nivel real de tributación una vez tomados en consideración el tipo de gravamen, la base y los diversos elementos deducibles). Por ejemplo, si la BICCIS es más amplia que la base nacional, el Estado miembro puede decidir fijar un tipo impositivo más bajo para la primera, a fin de mantener el mismo tipo impositivo efectivo. Otra posibilidad es que los Estados miembros adapten sus bases nacionales para aproximarlas suficientemente a la BICCIS y evitar aplicar tipos diferentes a ambas. Corresponderá a cada Estado miembro decidir el enfoque que juzga más adecuado a sus propias necesidades.

¿Están previstas medidas de salvaguarda para proteger a los Estados miembros frente a la posibilidad de que las sociedades transfieran activos para sacar mayor partido a la fórmula?

La propuesta relativa a la BICCIS contiene normas muy rigurosas contra la evasión fiscal, con objeto de que los grupos no puedan transferir artificialmente sus beneficios de un Estados miembro a otro. No obstante, las sociedades aún podrán ejercer su derecho de libre circulación y establecimiento por motivos comerciales legítimos (p.ej., construir una nueva fábrica en otro Estado miembro), al igual que en la actualidad.

¿Qué medidas antifraude incluye la propuesta?

La propuesta contiene una cláusula general antifraude, que se ajusta a las disposiciones que están ya vigentes en numerosos Estados miembros. Además, incluye medidas antifraude específicas, como una restricción de la deducibilidad de los intereses en determinados casos y una excepción a la exención de que disfrutan las rentas extranjeras en otros casos.

¿Podría la BICCIS contribuir a intensificar la competencia fiscal?

Al crear una base uniforme, la BICCIS ofrecerá mayor transparencia y garantizará, por tanto, según cabe esperar, que la competencia gire en torno al tipo impositivo efectivo, y no en torno a elementos que pueden quedar ocultos en las diferentes bases. De ello se derivará, previsiblemente, una competencia fiscal más leal y abierta. Los Estados miembros seguirán fijando los tipos del impuesto de sociedades en su respectivo territorio. Corresponderá a cada Estado miembro decidir el enfoque que juzga más adecuado a sus propias necesidades presupuestarias y a su política fiscal.

¿Llevaría la BICCIS a una ampliación de la base imponible en la mayoría de los Estados miembros?

Para la mayor parte de los Estados miembros1, la BICCIS sería más amplia que la actual base imponible nacional. En promedio, la base imponible común es un 7,9 % más amplia. Esta mayor amplitud de la base significa que los Estados miembros no tienen que preocuparse por la sostenibilidad de sus sistemas tributarios en el contexto del saneamiento presupuestario (dado que, al ser la base imponible más amplia, se reduce el riesgo de pérdidas presupuestarias).

¿Puede llevar la BICCIS a una situación en la que las sociedades tengan que tributar más si los beneficios corresponden a mercados con mayor presión fiscal?

La BICCIS tendrá carácter facultativo. Si las sociedades consideran que no les aportará ninguna ventaja, no están obligadas a optar por el régimen. Ahora bien, la gran mayoría de las empresas (80 %) ha manifestado su apoyo a la BICCIS, atendiendo a las ventajas que ofrece en términos de reducción de la carga administrativa y los costes de cumplimiento y de evitación de litigios provocados por los precios de transferencia (estudio KPMG de 2007, Harmonised corporate tax base – are European business for or against it? Pan-EU survey results investigating reactions to proposed Common Consolidated Corporate Tax base, Jeff Wagland).

¿Se ajusta la propuesta al principio de subsidiariedad?

Sí. La finalidad de la BICCIS es eliminar trabas al mercado interior, de modo que resulte más fácil y menos costoso para las empresas operar en otros Estados miembros. Solo puede instrumentarse adecuadamente a escala de la UE. Se necesita un enfoque a nivel de la UE con objeto de establecer normas comunes y un sistema de ventanilla única para las empresas que operan en un plano transfronterizo; paralelamente, algunos de los principales elementos de la propuesta (p.ej., compensación transfronteriza de pérdidas, distribución de la base imponible mediante una fórmula común) serían imposibles de alcanzar en un ámbito puramente nacional.

¿Cuáles son los siguientes pasos?

La propuesta debe ahora ser debatida y consensuada por los Estados miembros en el Consejo, una vez que el Parlamento Europeo haya emitido su dictamen.

See also IP/11/319

1 :

No se incluye a Estonia, ya que este país solo aplica un impuesto sobre los dividendos distribuidos y no es necesaria una definición de la base imponible.


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