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MEMO/08/33

Bruselas, 23 de enero de 2008

Nota sobre el paquete de medidas adoptadas en el ámbito del cambio climático y las energías renovables

1. INTRODUCCIÓN

En los últimos decenios, nuestro estilo de vida y la riqueza creciente han afectado profundamente al sector de la energía, modificando de manera considerable el panorama energético. La mayor demanda de energía, el fuerte aumento de los precios del petróleo, la inseguridad del abastecimiento energético y el temor al calentamiento del planeta nos han abierto los ojos: la energía ya no puede considerarse un bien garantizado. Los dirigentes de la Unión Europea se han comprometido por tanto a aumentar el uso de las energías renovables, que pueden sustituir a los combustibles fósiles y permitirnos diversificar nuestro abastecimiento energético y reducir las emisiones de carbono. Impulsar la inversión en energías renovables, en eficiencia energética y en nuevas tecnologías contribuirá al desarrollo sostenible y a la seguridad del abastecimiento, favoreciendo la creación de nuevos empleos, el crecimiento económico, una mayor competitividad y el desarrollo rural. El fomento y la utilización de las energías renovables necesita un marco legislativo global. Sólo de esta forma se puede proporcionar a las empresas la estabilidad a largo plazo que necesitan para tomar decisiones razonables en cuanto a las inversiones en el sector de las energías renovables y poner a la Unión Europea en camino hacia el futuro con una energía más limpia, más segura y más competitiva.

2. CONTEXTO

En enero de 2007, la Comisión Europea presentó una propuesta integrada sobre energía y cambio climático en la que se abordaban los problemas del abastecimiento energético, el cambio climático y el desarrollo industrial. Dos meses después, los Jefes de Estado o de Gobierno europeos aprobaron el plan de acción y acordaron una política energética para Europa.

El plan proponía lo siguiente:

aumentar un 20 % la eficiencia energética
reducir un 20 % las emisiones de gases de efecto invernadero
alcanzar una cuota del 20 % de energías renovables en el consumo de energía global de la UE para 2020
alcanzar una cuota del 10 % de biocarburantes en el transporte para 2020

Estos objetivos son sumamente ambiciosos: actualmente sólo el 8,5 % de la energía procede de fuentes renovables. Para llegar a la cuota del 20 % de aquí a 2020 se requerirán esfuerzos considerables por parte de todos los sectores económicos y de todos los Estados miembros.

Es imprescindible un enfoque europeo para garantizar que estos esfuerzos en pos del objetivo del 20 % se repartan equitativamente entre los Estados miembros. Además, los inversores necesitan seguridad en cuanto a los objetivos y el camino a seguir para conseguirlos.

3. PROPUESTA DE LA COMISIÓN

Para lograr los objetivos de la estrategia en materia de energías renovables, la Comisión Europea ha propuesto una Directiva. Su finalidad es fijar objetivos nacionales en este ámbito que permitan alcanzar un objetivo global vinculante del 20 % como cuota de fuentes de energía renovables en el consumo total de energía para 2020 y un objetivo vinculante mínimo del 10 % para los biocarburantes utilizados en el transporte, que deberá cumplir cada Estado miembro.
Son tres los sectores afectados por las energías renovables: la electricidad, la calefacción y la refrigeración, y el transporte. Corresponde a los Estados miembros decidir la combinación de las contribuciones de estos sectores para alcanzar sus objetivos nacionales, eligiendo los medios que mejor se adapten a sus circunstancias nacionales. Asimismo, tendrán la posibilidad de lograr sus objetivos apoyando el desarrollo de las energías renovables en otros Estados miembros y en terceros países.

La cuota mínima del 10 % de biocarburantes en el transporte es aplicable en todos los Estados miembros. Los biocarburantes pueden representar una solución a la dependencia del petróleo del sector del transporte, que es uno de los problemas más graves a que se enfrenta la UE en materia de seguridad del abastecimiento energético.

Por último, la Directiva también pretende eliminar las barreras innecesarias que limitan el crecimiento de las energías renovables (por ejemplo, simplificando los procedimientos de autorización para las innovaciones en este ámbito) y fomentar el desarrollo de mejores tipos de energía renovable (estableciendo normas de sostenibilidad ambiental para los biocarburantes, etc.).

4. CÁLCULO DE LOS OBJETIVOS

Para alcanzar de manera eficaz el objetivo global del 20 % de energías renovables, conviene determinar los objetivos individuales de cada Estado miembro de la forma más equitativa posible. Así pues, la Comisión ha presentado una estrategia sencilla con cinco etapas:

  • La cuota de energías renovables en 2005 (año de referencia para todos los cálculos del paquete de medidas) se modula a fin de reflejar los distintos puntos de partida nacionales y los esfuerzos ya realizados por los Estados miembros que consiguieron aumentar esta cuota más del 2 % entre 2001 y 2005.
  • Se añade un 5,5 % a este porcentaje modulado de 2005 para cada Estado miembro.
  • El esfuerzo restante (0,16 tep por habitante de la UE) se pondera en función de un índice PIB per cápita, para tener en cuenta los diferentes niveles de riqueza de los Estados miembros, y se multiplica después por la población de cada Estado miembro.
  • Sumando estos dos elementos se obtiene la cuota de energías renovables en el consumo de energía final total en 2020.
  • Por último, se aplica a cada Estado miembro un tope global en la cuota de energías renovables a alcanzar en 2020.

Este método de fijación de objetivos garantiza un reparto equitativo de los esfuerzos entre los Estados miembros. Al mismo tiempo, la creación de un sistema de garantías de origen negociables permite a los Estados miembros alcanzar sus objetivos de la manera más rentable posible: en vez de desarrollar fuentes de energía renovables a nivel local, los Estados miembros podrán comprar garantías de origen (con certificados que demuestran el origen renovable de la energía) a otros Estados miembros en los que la producción de estas energías resulte más barata.

5. BIOCARBURANTES

El objetivo del 10 % de energías renovables en el transporte se ha fijado al mismo nivel para todos los Estados miembros con el fin de garantizar la coherencia de las especificaciones y la disponibilidad del combustible destinado al transporte. Los Estados miembros con escasos recursos para producir biocarburantes podrán obtenerlos fácilmente en otra parte. Si bien para la Unión Europea sería técnicamente posible cubrir sus necesidades de biocarburantes recurriendo sólo a su producción interna, es a la vez probable y deseable que estas necesidades se cubran combinando la producción interna de la UE y las importaciones de terceros países.

Por otro lado, la sostenibilidad de la producción de biocarburantes es un aspecto que suscita preocupación. Aunque los biocarburantes constituyen una parte esencial de la política en el ámbito de las energías renovables y una solución clave al aumento de las emisiones en el sector del transporte, no debe fomentarse su uso a menos que se produzcan de manera sostenible. La preocupación a este respecto es legítima y debe abordarse, a pesar de que la mayoría de los biocarburantes que se consumen actualmente en la UE se producen de manera sostenible. Por tanto, la Directiva propone criterios rigurosos de sostenibilidad ambiental para garantizar que los biocarburantes que se tengan en cuenta a efectos de los objetivos europeos sean sostenibles y compatibles con nuestros objetivos medioambientales globales. Ello significa que deben permitir conseguir un nivel mínimo de reducción de los gases de efecto invernadero y respetar una serie de requisitos relacionados con la biodiversidad. Entre otras cosas, estas medidas permitirán evitar que tierras ricas en biodiversidad, como los bosques naturales y las zonas protegidas, se utilicen para la obtención de materias primas destinadas a la producción de biocarburantes.

Los biocarburantes tienen un coste superior al de otras formas de energía renovable y no se desarrollarían si no se fijara para ellos un objetivo mínimo específico. Esto es importante porque es en el sector del transporte donde las perspectivas de las emisiones de gases de efecto invernadero son más desalentadoras; además, los biocarburantes constituyen una de las pocas medidas -junto con el consumo eficiente de combustible- que realmente puede tener un impacto notable en las emisiones procedentes del transporte. Por otro lado, la dependencia de las importaciones de petróleo en este sector es el problema más grave en relación con la seguridad del abastecimiento. Y, por último, no hay que olvidar enviar una señal clara de cara al futuro: los coches antiguos de 2020 se están construyendo hoy. Por tanto, los fabricantes de automóviles deben saber qué tipo de combustible se utilizará.

6. ¿CUÁLES SON LAS VENTAJAS DE LAS ENERGÍAS RENOVABLES?

Los múltiples beneficios de las energías renovables –desde el punto de vista de su incidencia en el cambio climático, la seguridad del abastecimiento energético y las ventajas económicas a largo plazo- cuentan con un amplio respaldo. El análisis de la Comisión muestra que conseguir nuestros objetivos en materia de energías renovables significará:

  • una reducción de las emisiones de CO2 del orden de 600 a 900 millones de toneladas al año, frenando el cambio climático e incitando a otros países a hacer lo mismo;
  • una reducción del consumo de combustibles fósiles –la mayoría importados– de 200 a 300 millones de toneladas al año, aumentando de esta forma la seguridad del abastecimiento energético para los ciudadanos europeos;
  • un acicate para las industrias de alta tecnología y nuevas oportunidades económicas y de empleo.

El coste global de las medidas se sitúa entre 13 000 y 18 000 millones de euros anuales aproximadamente. No obstante, estas inversiones permitirán abaratar el precio de las tecnologías de las energías renovables, que, en el futuro, representarán una parte cada vez mayor de nuestro abastecimiento energético.

Las energías renovables se justifican desde un punto de vista económico

Visto el nivel actual de los precios del petróleo, las energías renovables se consideran cada vez más una alternativa económicamente viable. Con un mayor despliegue de las fuentes de energía renovables, cabe esperar que su coste vaya reduciéndose con el tiempo, siguiendo una pauta similar a las tecnologías de la información. De hecho, los costes ya han disminuido notablemente estos últimos años.

El pasado año, las inversiones en energías sostenibles a nivel mundial aumentaron un 43 %. Se prevé que los ingresos del mercado de la energía solar, la energía eólica, los biocarburantes y las pilas de combustible se incrementarán hasta situarse en torno a los 150 000 millones de euros de aquí a 2016, mientras que los niveles récord de inversión en energía eólica, energía solar y biocarburantes reflejan la madurez tecnológica, el desarrollo de los incentivos y la mayor confianza de los inversores.

La continuación y expansión del despliegue garantizarán la continuación de este proceso. Por el contrario, el coste de los combustibles fósiles, en particular el petróleo, no ha cesado de aumentar desde 1998. La dinámica en juego es clara: precios a la baja en el caso de las energías renovables y al alza en las derivadas de combustibles fósiles.

Tampoco hay que olvidar que el uso de fuentes de energía renovables también contribuye a aumentar las posibilidades de empleo a nivel local y regional. El sector de las energías renovables de la UE tiene un volumen de negocios de 30 000 millones de euros y emplea a 350 000 trabajadores aproximadamente. Las posibilidades laborales son diversas: desde la fabricación de alta tecnología de componentes fotovoltaicos hasta trabajos de mantenimiento en las centrales eólicas o en el sector agrícola de producción de biomasa.

Las políticas proactivas de la UE en el ámbito de las energías renovables ofrecen una oportunidad industrial. Acelerar la transición a una economía «baja en carbono» reducirá la necesidad de proceder a un ajuste más repentino y radical. Se conseguirán ahorros en las importaciones de combustibles, y la mayor diversidad de fuentes energéticas garantizará a la Unión Europea una mejor protección contra las perturbaciones externas.

Las energías renovables se justifican desde un punto de vista medioambiental

El objetivo de las energías renovables está profundamente ligado a nuestro objetivo de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Si no aumenta notablemente la cuota de energías renovables en su combinación energética, a la UE le resultará prácticamente imposible alcanzar sus objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

No obstante, el término «energía limpia» no solamente se aplica a la reducción de estas emisiones; también se refiere a los agentes contaminantes tradicionales, como óxidos de nitrógeno, dióxidos de azufre y partículas, tan nocivos para nuestra salud como para el medio ambiente.

La energía procedente de combustibles fósiles tiene efectos en el medio ambiente a lo largo de toda la cadena: desde la fase de extracción y producción hasta la de transporte y utilización final. Las energías renovables permiten, si no suprimir completamente, al menos minimizar estos efectos negativos.

Pero es obvio que las energías renovables no siempre representan la solución perfecta y no puede negarse que suscitan alguna preocupación ambiental y estética; sin embargo, las nuevas soluciones tecnológicas contribuirán con el tiempo a mitigar estos problemas. Observando el contexto general, no cabe duda de que los efectos negativos del cambio climático son mucho más graves.

Las energías renovables, garantía del abastecimiento energético

Nuestra dependencia de un número limitado de fuentes de energía (petróleo y gas) preocupa cada vez más. El petróleo ya no es una materia prima barata e inagotable. El precio del petróleo fluctuaba entre los 25-30 dólares durante los primeros años de la presente década; hoy ronda los100 dólares por barril.

En cuanto a la seguridad del abastecimiento, las energías renovables comunitarias se generan sobre todo en la UE, lo que significa que son menos vulnerables a interrupciones del suministro y atenúan las subidas de precios de los combustibles. Es lógico, por tanto, que incrementemos la producción de energía propia, a partir de una variedad cada vez mayor de fuentes renovables. La diversificación del suministro de energía implica una mayor seguridad de abastecimiento.

Los ciudadanos de la UE son favorables a las energías renovables

El cambio de actitud de los consumidores respecto a la energía verde ya no pasa desapercibido. Las encuestas muestran que éstos valoran más las fuentes renovables, por sus beneficios ambientales, que las fuentes convencionales, más contaminantes, y que prefieren a las empresas eléctricas que producen al menos una parte de su electricidad a partir de tecnologías basadas en energías renovables[1].

Según una encuesta Eurobarómetro, realizada en enero de 2007, el 55 % de los ciudadanos europeos considera muy prometedor el uso de las energías renovables, mientras que el 60 % opina que la investigación en energía debe ser una prioridad para la Unión Europea.

Por otra parte, los ciudadanos se inclinan por modificar la estructura energética, reforzar la investigación y el desarrollo, y garantizar la estabilidad del ámbito energético.

Muchos de ellos estiman que para los gobiernos nacionales debe ser prioritario garantizar precios energéticos bajos y la continuidad del abastecimiento de energía; el 40 % está dispuesto a pagar más por la energía de origen renovable.

Estos datos muestran claramente la importancia de las energías renovables para los ciudadanos de Europa. Cada vez son más los que consideran que aumentar el uso de este tipo de energías es fundamental para vivir en un entorno limpio, sostenible y más seguro.

7. SITUACIÓN ACTUAL DE LAS ENERGÍAS RENOVABLES EN LA UNIÓN EUROPEA

La Unión Europea es ya líder mundial en el sector de las energías renovables, un sector cuya importancia económica a nivel mundial es enorme y no deja de aumentar. La ambición de la UE es permanecer en la vanguardia de este ámbito en rápida expansión. Hasta ahora, sin embargo, el desarrollo ha sido desigual en la UE y las energías renovables siguen representando solamente una pequeña parte de la combinación energética total, si se compara con el predominio del gas, el petróleo y el carbón.

Las diferentes energías renovables se encuentran en etapas distintas de desarrollo tecnológico y comercial. En algunas zonas y en ciertas condiciones, la energía eólica, la energía hidráulica, la biomasa y la energía térmica solar son ya económicamente viables. Pero otras, como la fotovoltaica, dependerán de una mayor demanda para mejorar las economías de escala y abaratar los costes.
Actualmente, hay dos Directivas de la UE en vigor en el campo de las energías renovables:
una en el sector de la electricidad y otra relativa a los biocarburantes.
Para el tercer sector (calefacción y refrigeración) no se ha legislado hasta ahora a nivel europeo. La fijación de un objetivo para 2020 ofrece la oportunidad de proponer una directiva global que regule los tres sectores de las energías renovables. Será posible de esta forma establecer medidas en los diferentes sectores y abordar las cuestiones horizontales (por ejemplo, los sistemas de apoyo y las barreras administrativas). Una directiva única y planes de acción nacionales únicos animarán a los Estados miembros a plantearse la política energética de una forma más integrada, concentrándose en la mejor distribución posible de los recursos.

La nueva Directiva de la Comisión Europea fija los objetivos en materia de energías renovables y pretende proporcionar para todas ellas un marco estable e integrado, lo que resulta indispensable para generar entre los inversores la confianza necesaria para conseguir que las energías renovables desempeñen el papel que se espera de ellas. Al mismo tiempo, este marco es suficientemente flexible para tener en cuenta las situaciones específicas de los Estados miembros y dejarles cierto margen de maniobra que les permita cumplir sus objetivos de manera rentable, en particular mejorando el régimen de transferencias de las garantías de origen. Además, la Directiva contiene medidas específicas destinadas a eliminar las barreras que limitan el desarrollo de las energías renovables, por ejemplo controles administrativos excesivos, y a fomentar una mayor utilización de las fuentes de energía renovables más eficientes.


[1] Union of Concerned Scientists, www.ucsusa.org


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