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"Se ha  convertido casi en un  tópico decir que   las relaciones  con EEUU se
han deteriorado, que la UE  y EEUU han perdido  interés uno en el otro y  que
han encontrado perspetivas más atractivas en otra parte. En  mi opinión, esto
no es más que una exageración y una simplificación. Entre ambas partes  sigue
existiendo  una relación  internacional  de gran  importancia aun  cuando las
cambiantes  circunstancias   económicas  y   políticas  hagan   indispensable
redefinir  nuestros intereses  y las  políticas y  mecanismos  adecuados para
adaptar dicha relación a tales cambios".

En  una conferencia ante  el Club  Americano de  Bruselas, Sir  Leon Brittan,
Vicepresidente  de la  Comisión  Europea responsable  de las  relaciones  con
Norteamérica, trataba de  arrojar alguna luz sobre las sombras que obscurecen
las conversaciones sobre  como debería  Europa profundizar  en su  relaciones
con  los  Estados  Unidos.    Propone una  estrategia  que  descansa  en tres
vértices: construir  sobre la  base de  las relaciones  actuales, colmar  los
vacíos fomentando  contactos comerciales  y parlamentarios  y preparación  de
una posible  iniciativa futura  analizando cuidadosamente los  pros y contras
de diversas  ideas  propuestas recientemente  tales  como  la Zona  de  Libre
Cambio y un nuevo Tratado Transatlántico. 

Estas nuevas relaciones deben  incluir seguridad, relaciones económicas y  la
participación conjunta de Amércia  y Europa en el resto del mundo.  En cuanto
a la  seguridad, Sir Leon  manifestó: "Detecto  una comprensible  impaciencia
por parte de EEUU  respecto a la UE en su intento por alcanzar una coherencia
en  la política  exterior y de  seguridad que iguale  su unidad  de acción en
temas comerciales. Necesitamos  resolver en los próximos meses la cuestión de
cómo  relacionar  dicha política exterior, uno  de los pilares eurpeos,   con
los EEUU".

"Corresponde  a  EEUU  encontrar  soluciones  que  sean  aceptables  a  nivel
nacional. Pero tienen que ser asimismo operativamente creíbles para  nuestros
socios. Un viejo mito mantiene  que Estados  Unidos se opone a la creación de
una identidad  europea  en  temas  de  defensa.  Pero  como  dicha  identidad
seguiría utilizando la infraestructura  y la logística de la OTAN  aun cuando
actuase fuera  de  los auspicios  de la  OTAN,  los  EEUU tienen  un  interes
legítimo  en  nuestra capacidad  para  crear  un  pilar  europeo de  política
exterior  y  de  seguridad  que  pueda  tomar  auténticas  decisiones  y  con
estructuras militares, administrativas y políticas para ejecutarlas".

Sir  Leon  explica  que  las  relaciones  económicas irán  adquiriendo  mayor
protagonismo   y se situarán pronto  al mismo nivel que las viejas relaciones
en temas de  seguridad.De la misma  manera, las  relaciones se  caraterizarán
cada  vez más  por  un  deseo de  continuar  los  objetivos comunes  a  nivel
mundial: 

"Aquellos que  preven una  vuelta de  EEUU a  su  espíritu aislacionista  del
pasado  se equivocan.  Europa y  América del  Norte han  mostrado que  pueden
trabajar  muy bien juntos.  No se trata de  confabularse contra  el resto del
mundo para  obligar a  los  otros paises  a aceptar  algunos de  los  grandes
proyectos  de EEUU-UE.  Debemos  por el  contrario utilizar  nuestros mejores
recursos para  realizar una contribución conjunta  y más eficaz  frente a los
problemas más urgentes que afectan al mundo". 

 Hacia dónde nos dirigimos?

Debemos imbuir  nuestras  relaciones de  un  nuevo  objetivo y  de  un  nuevo
impulso, estimulandolas hasta conseguir definir un  nuevo objetivo más amplio
aunque se necesiten varios años para que se haga realidad, explica Sir  Leon.
De  no  ser así,  podríamos  encontrarnos  con un  peligroso  vacío hasta  el
momento de alcanzarlo.

Trabajar desde la  base: "Europa y EEUU  necesitan un mecanismo que   trabaje
entre Cumbres y  continúe y controle aspectos definidos principalmente por la
comunidad  empresarial. Debemos  considerar  si  tenemos o  no  las adecuadas
instituciones para avanzar  en las negociaciones. Por ejemplo, solíamos tener
reuniones  a  nivel ministerial  entre  ministros de  EEUU y  miembros  de la
Comisión Europea. Esta  práctica ha caído en  desuso. Sin duda ha  llegado el
momento de  darle un nuevo impulso.  Quizás necesitamos  representantes de la
UE que  se reúnan  con representantes  de EEUU regularmente  para tratar  una
amplia agenda común". 

Rellenando huecos:  "Tambien  necesitamos un  nuevo  foro  en el  que  puedan
reunirse representantes  del Congreso de  EEUU, parlamentarios nacionales  de
la  UE  y del  Parlamento  Europeo  para  tratar  diversos  aspectos  de  las
relaciones  entre  ambos  lados  del  atlántico.   Ello  no  modificaría  las
relaciones  actualmente existentes.  Puede  adoptar  resoluciones que  serían
posteriormente recogidas por las políticas nacionales  y europeas respectivas
y los mecanismos legislativos".

"Del  mismo  modo,  estamos  considerando  realizar   un  estudio  del  mundo
empresarial  a ambos  lados del  atlántico para  valorar las reacciones  a la
idea de establecer  un Diálogo   Empresarial Transatlántico.  No se trata  de
establecer una agenda de  negociación sino de  centrarse en las cuestiones  a
largo  plazo.Puede  incluir nuevas  areas  de  la cooperación  industrial  en
aspectos  de  la legislación  mercantil,  la  industria,  el  comercio y  las
inversiones  en la Europa del Este".

Trabajando  en una nueva iniciativa: "Entre las principales ideas que con más
frecuencia  se   mencionan  cabe   destacar  una   zona  de  libre   comercio
transátlántica,  un espacio  económico  y  un nuevo  tratado  transatlántico.
Tengo una postura  flexible  respecto a  estas ideas. No es  demasiado pronto
para comprobar esas ideas y empezar  a considerar los pros y contras. Pero no
debemos crear  falsas expectativas  ni dejarnos  llevar por ideas  seductoras
que no pueden hacerse ralidad".

"En los próximos meses, la  Comisión considerará seriamente la  viabilidad de
una  Zona de  Libre Cambio  EEUU-UE.   Acabamos  de concluir  con éxito  unas
negociaciones  sobre  una  ambiciosa reducción  de  aranceles  y  necesitamos
considerar  si existen  perspectivas realistas  para  nuevas reducciones.  La
Zona de  Libre Cambio tendrá  que ser compatible  con la  OMC, que les  exige
cubrir  "basicamente  todo el  comercio".  La  agricultura  es una  actividad
sensible para ambas  partes y otros  sectores, como  los textiles,  continúan
manteniendo aranceles altos  en los EEUU. No  creo que la UE  acepte eliminar
todos  los aranceles en  su comercio de productos  agrícolas con  los EEUU en
virtud de un  acuerdo de libre comercio. Un  acuerdo de tales características
debería prever determinadas excepciones que  necesitarían, por su parte,  ser
compatibles con la OMC".

" Qué preferímos,  una zona de libre cambio con EEUU o con el conjunto de los
paises  del  NAFTA?  En   el  último  caso,  traería   mayores  posibilidades
económicas  pero es  políticamente más  difícil negociar  con  tres gobiernos
distintos que con uno". 

"La idea de ir  más allá de   una mera reducción  arancelaria y conseguir  la
eliminación de todas  las barreras y  obstáculos al  desarrollo comercial  es
atractiva.  Un espacio  económico  UE-EEUU supondría  ir  más allá  del libre
comecio  para  incluir   el  reconocimiento  mutuo  de  normas  y  una  mayor
cooperación en políticas de competencia y otras areas". 

"Por último,  necesitamos considerar seriamente la  idea de  un Tratado EEUU-
UE. Puede  ofecernos una vía  de integración de los  distintos componentes de
nuestras relaciones  a las  que me  he referido  hoy: cuestiones  económicas,
políticas y  de seguridad. Sin embargo, hasta que la UE no haya realizado una
conferencia intergubernamental y la  OTAN y la UE no hayan diseñado  el nuevo
marco de seguridad europeo ni la UE ni EEUU están en condiciones  de negociar
un  importante Tratado  sobre las  relaciones transatlánticas.  Cuando eso se
haya producido estaremos en condiciones de  apreciar   si la incorporación de
otros  elementos  de  las  relaciones  en  un  nuevo  Tratado  sería  lo  más
conveniente".

"El objetivo inmediato es que,  al final de la presidencia francesa,  podamos
anunciar  nuestro   último  objetivo,   al  menos   en  términos   generales.
Entretanto, hay mucho que trabajo que hacer".

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