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Comisión Europea

Comunicado de prensa

Bruselas, 21 de diciembre de 2012

Un proyecto de investigación de la UE da esperanzas de unas fiestas más sanas

Los investigadores europeos han registrado progresos en su búsqueda de una alternativa a la adición de dióxido de azufre al vino tinto y otros productos alimenticios, como los frutos secos, dando así esperanzas de unas futuras fiestas más saludables para millones de personas.

El dióxido de azufre (SO2), que se etiqueta E220 en los paquetes de comida, se utiliza como conservante en determinados frutos secos y en la vinificación por ser una sustancia antimicrobiana y antioxidante. Las personas pueden tolerar en su mayoría una pequeña cantidad de SO2 en los alimentos que consumen, pero otras pueden sufrir reacciones alérgicas u otros efectos diferidos, como dolores de cabeza.

La Unión Europea ha subvencionado el proyecto so2say, dirigido por el centro de investigación aplicada sin ánimo de lucro ttz Bremerhaven (Alemania), el cual cree haber identificado una combinación de dos extractos que puede sustituir al dióxido de azufre. Ambos existen de forma natural en el vino. Según el proyecto, tal combinación podría reducir en más de un 95 % la presencia de SO2 en el vino, por ejemplo.

En el Reino Unido, España y Alemania ya se han probado vinos con el nuevo aditivo y se consideran tan buenos como las botellas de referencia con contenido de azufre. Un nuevo lote se embotelló en mayo de 2012 y nueve miembros del consorcio del proyecto abrirán estas botellas en enero de 2013. Se efectuarán pruebas adicionales cuatro meses más tarde. En caso de éxito, la viabilidad técnica del nuevo extracto habrá quedado demostrada y podrán ponerse en marcha los trámites de su autorización.

Contexto

La principal ventaja del SO2 es la combinación de su actividad antioxidante con su capacidad de impedir el pardeamiento enzimático de productos alimenticios tales como las manzanas cortadas frescas. Además, el dióxido de azufre actúa como conservante alimentario que impide el crecimiento microbiano. Sin embargo, el SO2 y los sulfitos reducen considerablemente la asimilación de la vitamina B1. Esta menor asimilación puede provocar problemas sanitarios tales como jaqueca crónica y pérdidas temporales de memoria. Las personas asmáticas son especialmente vulnerables. Para estos pacientes, una ingesta de menos de 10 mg de sulfito puede ser suficiente para provocar una crisis de asma.

El proyecto, de una duración de tres años, empezó en junio de 2009 con un presupuesto total de cuatro millones de euros, de los cuales tres millones de euros corresponden a una subvención del Séptimo Programa Marco de investigación y desarrollo tecnológico (7º PM) de la UE. Los nueve miembros del proyecto son los siguientes: ttz Bremerhaven, la Universidad de Bonn y Meyer Gemüsebearbeitung GmbH (Alemania); la Universidad de Wageningen y Frutarom Netherlands BV (Países Bajos); el organismo de investigación alimentaria con sede en el Reino Unido Campden BRI, y la bodega Biurko Gorri, la empresa de investigación aplicada Tecnalia y la compañía fabricante de alimentos ecológicos Ekolo Productos Ecológicos (España).

Para más información: www.so2say.eu

Personas de contacto:

Michael Jennings (+32 22963388)

Monika Wcislo (+32 22986595)


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