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IP/10/984

Bruselas, 20 de julio de 2010

Ayudas estatales: la Comisión presenta una propuesta de Reglamento del Consejo en materia de ayudas estatales con objeto de cerrar las minas de carbón que no sean competitivas

La Comisión Europea ha aprobado una propuesta de Reglamento del Consejo en materia de ayudas estatales para facilitar el cierre de las minas de hulla deficitarias de la UE antes del 1 de octubre de 2014. La concesión de cualquier ayuda de funcionamiento adicional al sector quedará supeditada a la presentación de un plan de cierre para las minas deficitarias. Los Estados miembros interesados podrán colaborar en la orientación y la formación de los trabajadores afectados y garantizar que los yacimientos mineros son seguros y se limpian correctamente.

«El objetivo de la propuesta es garantizar el cierre definitivo de las minas no competitivas antes del 1 de octubre de 2014. No debe haber ninguna duda al respecto. Las empresas tienen que ser viables sin subvenciones. No solo es una cuestión de justicia para los competidores que operan sin ayudas estatales, sino que también revierte en interés de los contribuyentes y de unas finanzas públicas que se encuentran en un contexto de austeridad. La Comisión sólo autorizará ayudas de funcionamiento a aquellas empresas mineras que dispongan de un plan de cierre y las subvenciones deben dirigirse de forma creciente a sufragar los costes sociales y ambientales del cierre», ha declarado Joaquín Almunia, Vicepresidente de la Comisión responsable de la política de competencia. Y agregó: «El camino a seguir es el de las energías renovables y limpias, pero no podemos ignorar las terribles consecuencias económicas y sociales a escala regional que tendría un cierre repentino de las minas deficitarias en este momento de crecimiento escaso o cero y de desempleo elevado».

La Comisión Europea ha adoptado una propuesta de Reglamento del Consejo que permitiría a los Estados miembros afectados conceder ayudas de funcionamiento a las minas de carbón solo en el contexto de un plan de cierre definitivo, cuya aplicación sería objeto de un seguimiento estricto. En el marco del Reglamento propuesto, las subvenciones de funcionamiento tendrían que ser claramente decrecientes en el tiempo, con una reducción de al menos el 33 % por un período de 15 meses y, en caso de que la mina deficitaria no haya sido cerrada a 1 de octubre de 2014, el beneficiario tendría que devolverlas al Estado. Cualquier ayuda al cierre debe estar supeditada a la presentación por parte del Estado miembro de un plan de medidas apropiadas, por ejemplo en el ámbito de la eficiencia energética, las energías renovables o la captura y el almacenamiento de carbono, para mitigar los efectos ambientales negativos de las ayudas al carbón.

La propuesta de Reglamento se dirige al Consejo de Ministros de la UE.

El objetivo de la propuesta es poner fin a las subvenciones de funcionamiento concedidas a las minas no competitivas, algo muy parecido a lo que se ha hecho en el caso de los sectores siderúrgico y de la construcción naval. Por el contrario, las subvenciones estatales deben dirigirse de forma creciente a financiar las implicaciones sociales y ambientales del cierre de estas minas deficitarias. El Reglamento propuesto se refiere a la hulla. El lignito es un tipo diferente de carbón, que no pueden recibir subvenciones de funcionamiento.

En la UE la producción de hulla es pequeña en relación con la demanda y no deja de descender (147 millones de toneladas en 2008 o el 2,5 % de la producción mundial). De hecho, la UE importa más de la mitad del combustible que utiliza en sus centrales eléctricas de carbón.

La ayuda total concedida al sector hullero ha quedado reducida a la mitad, es decir, de los 6 400 millones de euros de 2003 se ha pasado a los 2 900 millones de 2008. Las ayudas a la producción han descendido en un 62 % hasta los 1 288 millones del total en el mismo periodo, a medida que se ha ido destinando una proporción cada vez mayor a cubrir los costes sociales y ambientales del cierre de las explotaciones (véase el cuadro).

El Reglamento propuesto seguirá ofreciendo a los Estados miembros un marco jurídico común para abordar los costes de asesoría y formación de los trabajadores de las minas deficitarias para que encuentren otros puestos de trabajo, los costes de las jubilaciones anticipadas para aquellos que dejen de formar parte de la población activa y la incidencia en sectores afines como los de la tecnología minera, la geología o las tecnologías ambientales. Además de los costes sociales, también hay que contar los costes ambientales en que se incurre con la limpieza de las explotaciones, la eliminación de aguas residuales, las tareas de seguridad subterránea y otros costes de rehabilitación.

Prohibir las ayudas de funcionamiento a partir de finales de 2010, cuando expira el Reglamento actualmente en vigor, tendría terribles consecuencias sociales y económicas para una serie de regiones en las que el empleo en las minas de carbón sigue siendo importante, en un momento en que los países se encuentran sumidos en una recesión o a penas saliendo de ella. También podría producir un incremento de las emisiones climáticas al tener que transportarse una mayor cantidad de carbón desde fuera de la UE para compensar por el descenso de la producción europea.

El sector da trabajo a unas 100 000 personas en Europa: 42 000 en el sector hullero propiamente dicho y más de 55 000 en industrias afines. Las minas que dependen de las subvenciones de funcionamiento están situadas principalmente, aunque no exclusivamente, en la región alemana del Ruhr, en el noroeste de España y en el valle del Jiu en Rumanía. Más del 40 % de la electricidad de Alemania se produce a partir de la combustión del carbón, casi la mitad a partir de la hulla. En Rumanía la proporción de la producción eléctrica que procede del carbón se sitúa en torno al 40 %, la mayor parte a partir de la hulla. En España la proporción es de aproximadamente un 25 %, también casi la mitad a partir de la hulla.

La UE se orienta con rapidez hacia fuentes de energía más limpias y renovables, un objetivo en el que ocupa un puesto de liderazgo en el mundo, tanto por razones ambientales como de seguridad de suministro. Como puso de manifiesto el reciente informe publicado por el Centro Común de investigación Europeo (véase IP/10/886 de 5 de julio), las energías renovables (hidroeléctrica en primer lugar, seguida de la eólica, la biomasa y la solar) supusieron el 62 % de la nueva capacidad de generación eléctrica instalada en la UE en 2009, frente al 57 % de 2008. Si se mantiene la tendencia actual, aproximadamente entre el 35 % y el 40 % de toda la energía que se consuma en la UE procederá de fuentes renovables, netamente por encima del objetivo del 20 % que se ha fijado la propia UE. Este porcentaje es del 15,4 % y del 20,6 %, respectivamente, en Alemania y España.

Información de contexto

El Reglamento (CE) n° 1407/2002 del Consejo, de 23 de julio de 2002, sobre las ayudas estatales a la industria del carbón expira el 31 de diciembre de 2010.

Polonia produce más de la mitad de la hulla de la UE, mientras que la otra mitad se extrae principalmente en Alemania, el Reino Unido, la República Checa y España. China, los Estados Unidos, la India, Australia y Rusia son los principales productores mundiales. China produce 2 761 millones de toneladas al año (el 47 % de la producción mundial), los EE.UU., 1 006 Mt (17 %) y Rusia 247 Mt (4 %). La UE importa 180 Mt de hulla, principalmente de Rusia (30 %), Colombia (17,8 %), Suráfrica (15,9 %) y los EE.UU. (12,8 %).


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