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Siim Kallas se congratula de la firma del acuerdo UE-EE.UU. de segunda fase de «cielos abiertos»

European Commission - IP/10/818   24/06/2010

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IP/10/818

Luxemburgo, 24 de junio de 2010

Siim Kallas se congratula de la firma del acuerdo UE-EE.UU. de segunda fase de «cielos abiertos»

El Vicepresidente Kallas se ha congratulado hoy de la adopción del acuerdo aéreo de segunda fase de «cielos abiertos» con los Estados Unidos. Han firmado hoy el acuerdo en Luxemburgo el Vicepresidente Kallas, José Blanco, Ministro de Fomento de España, y Cynthia Stroum, Embajadora de los EE.UU. en Luxemburgo, así como los Ministros de Transportes de los Estados miembros. Se prevé que la plena aplicación de los acuerdos de primera y segunda fase dé a la economía un empujón de 12 000 millones de euros y que cree hasta 80 000 nuevos puestos de trabajo.

El Vicepresidente Kallas ha declarado: «Se trata de un gran paso adelante en nuestras relaciones aéreas con los EE.UU., mutuamente beneficiosas. Es una muy buena noticia para los pasajeros, los expedidores de mercancías, los aeropuertos y las compañías aéreas, ya que todos sacarán ventaja de las nuevas oportunidades de negocio y de la normativa consolidada que aporta este acuerdo, el cual ayudará al sector aéreo europeo a salir del reciente período de dificultades.».

El acuerdo de segunda fase aprovecha las ventajas del innovador acuerdo de cielos abiertos firmado por la UE y los EE.UU. en 2007. Crea nuevas oportunidades de negocio y consolida el marco de cooperación en asuntos tales como el medio ambiente, la protección social, la competencia y la seguridad. Además, abre la perspectiva de nuevas oportunidades de inversión y de acceso al mercado en el futuro.

Las negociaciones de segunda fase empezaron en mayo de 2008 con vistas a una mayor cooperación normativa y a nuevos nichos de mercado. Los negociadores han cumplido ahora el mandato aprobado en la cumbre de la UE y los EE.UU. de noviembre de 2009.

El Acuerdo tiene ventajas comerciales claras, incluido un mayor acceso de las compañías aéreas de la UE al programa «Fly America». Los Estados Unidos y Europa se han comprometido a perseguir el objetivo de eliminar todos los obstáculos al acceso restantes y evaluarán anualmente los progresos registrados al respecto. Se intercambiarán nuevos derechos comerciales de proseguirse el cambio legislativo. Véase a continuación:

  • Liberalización recíproca de la propiedad y control de las compañías aéreas. En la actualidad, la participación extranjera en las compañías aéreas de los EE.UU. se limita a un 25 % de los derechos de voto. Tras la modificación de la legislación norteamericana, la UE permitirá recíprocamente que ciudadanos de los EE.UU. posean una participación mayoritaria en compañías aéreas de la UE.

  • Restricciones en materia de ruido aeroportuario. A reserva de cambios en la legislación de la UE en relación con el proceso de introducción de restricciones en materia de ruido aeroportuario, las compañías aéreas de la UE adquirirán nuevos derechos de vuelo entre los EE.UU. y varios países no europeos. Además, se eliminarán varios obstáculos a las inversiones de la UE en compañías aéreas de terceros países. Las compañías aéreas de los EE.UU. tendrán derechos similares cuando las leyes de ese país autoricen la participación mayoritaria de la UE en compañías norteamericanas.

Los negociadores también han conseguido mejoras importantes en lo relativo a la cooperación normativa:

  • El acuerdo reforzará la cooperación en asuntos de medio ambiente al requerir la compatibilidad y la interacción de las medidas de mercado (por ejemplo, los regímenes de comercio de derechos de emisión) para prevenir los solapamientos, al fomentar una mayor transparencia en lo referido a las medidas sobre el ruido aeroportuario y al fomentar las tecnologías, los combustibles y la gestión de tráfico aéreo ecológicos. Esta cooperación es fundamental para hacer más sostenible el transporte aéreo internacional.

  • Por primera vez en la historia de la aviación, el acuerdo incluye un artículo dedicado a la dimensión social de las relaciones aéreas entre la UE y los EE.UU., lo que no solo garantizará el mantenimiento de los derechos jurídicos de los empleados de las compañías aéreas, sino también que la aplicación del acuerdo contribuirá a unas normas laborales de alta calidad.

  • El acuerdo intensificará el ya alto grado de cooperación en materia de protección para asignar mejor los recursos a las amenazas que pesan sobre el sistema aéreo mediante el fomento de la máxima confianza mutua en las medidas de protección de la otra parte, así como de unas respuestas prontas y coordinadas ante los nuevos peligros.

  • El acuerdo amplía la función del Comité Conjunto UE-EE.UU., el organismo que controla la aplicación del acuerdo y coordina las distintas líneas de cooperación normativa. Las nuevas normas agilizarán los trámites (por ejemplo, gracias al reconocimiento de las decisiones de regulación de la otra parte) y prevendrán la duplicación antieconómica de los recursos (por ejemplo, iniciativas conjuntas de seguridad, control de protección único, simplificación del viaje de los pasajeros).

La Unión Europea y los Estados Unidos son los mayores mercados aéreos del mundo. Suman aproximadamente el 60 % del sector aéreo mundial. Según estimaciones independientes, las ventajas económicas de la aplicación de este acuerdo de segunda fase equivaldrían a los beneficios transatlánticos previstos del buen éxito de la ronda de comercio de Doha. Tras la firma del acuerdo, su entrada en vigor oficial exigirá su aprobación por el Parlamento Europeo y su ratificación por todos los Estados miembros.

Los beneficios económicos potenciales de eliminar las barreras al mercado transatlántico entre la UE y los EE.UU. son muy importanrtes (Booz Allen Hamilton, enero de 2007):

  • En términos económicos, podría generar hasta 12 000 millones de euros en beneficios económicos y hasta 80 000 nuevos puestos de trabajo (repartidos aproximadamente por igual entre los EE.UU. y la UE).

  • Brindaría la posibilidad de 26 millones de pasajeros más en vuelos transatlánticos a lo largo de un período de cinco años respecto al tráfico anual actual ligeramente inferior a 50 millones (2007). Transcurridos cinco años, el mercado sería un 34 % mayor con el acuerdo que sin el mismo.

  • Al eliminar los acuerdos bilaterales y sus restricciones en materia de derechos de tráfico, podríamos prever una reducción del precio de los billetes para los clientes privados y de negocios, con un beneficio económico consolidado de entre 6 400 y 12 000 millones de euros en cinco años.

  • El mercado del transporte de mercancías podría crecer entre el 1 % y el 2 %.


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