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IP/10/1353

Bruselas, 20 de octubre de 2010

La Comisión presenta sus planes para un nuevo marco de la UE de gestión de las crisis del sector financiero

La crisis ha demostrado claramente que cuando un banco tiene problemas éstos pueden extenderse a todo el sector financiero y más allá de las fronteras de un país. También ha mostrado la ausencia de sistemas para gestionar las instituciones financieras con dificultades. Existen pocas reglas que determinen las acciones que han de adoptar las autoridades en caso de de crisis bancaria. Por esta razón, el G-20 acordó la necesidad de establecer unos marcos de prevención y gestión de las crisis. Hoy, la Comisión Europea reacciona exponiendo sus planes acerca de un marco de la UE para la gestión de las crisis del sector financiero, sentando así las bases para las medidas previstas para la primavera de 2011, que crearán un amplio marco de gestión de las crisis para los bancos y las empresas de inversión.

En palabras de Michel Barnier, Comisario de Mercado Interior y Servicios: «En primer lugar, debemos procurar evitar crisis financieras en el futuro, de ahí la importancia de que trabajemos para fortalecer el sector bancario y crear un auténtico marco de supervisión. Sin embargo, los bancos seguirán afrontando dificultades en el futuro. Podrán incluso dar en quiebra, y deberá permitírseles hacerlo. Necesitamos garantizar que los bancos puedan quebrar sin amenazar a todo el sistema financiero, ni correr el riesgo de que el contribuyente deba soportar los costes. Ningún banco deberá ser demasiado grande o estar demasiado interconectado para quebrar. Por esta razón, necesitamos un marco claro que garantice que las autoridades de toda Europa estén bien preparadas para ocuparse de los bancos con dificultades y gestionar posibles quiebras bancarias de forma ordenada. Este es el objetivo de los planes que presentamos hoy».

La Comunicación de la Comisión establece los principales elementos de las propuestas legislativas que presentará el próximo año, y es el resultado de las amplias consultas realizadas en los últimos meses (véase IP/09/1549). Más allá de la prioridad inmediata de llegar a acuerdos eficaces de gestión de las crisis en todos los Estados miembros, la Comunicación también incluye una «hoja de ruta» que ofrece una visión a más largo plazo de algunos de los principales retos que habrá que superar con objeto de garantizar una gestión adecuada de las crisis.

El nuevo marco descrito en la Comunicación será amplio y tenderá a dotar a las autoridades de facultades e instrumentos comunes y eficaces que les permitan abordar las crisis lo más pronto posible y evitar los costes para el contribuyente. El conjunto de instrumentos incluirá:

  • Medidas preparatorias y preventivas, tales como la obligación de las instituciones y autoridades de preparar planes de recuperación (para el caso en que un banco deba enfrentarse a graves dificultades) y planes de resolución que permitan garantizar una adecuada programación para el caso de dificultades financieras o quiebras (tales planes se denominan «testamentos vitales»).

  • Facultades para actuar rápidamente a fin de atajar los problemas antes de que se agraven, tales como la facultad concedida a las autoridades de supervisión de exigir la sustitución de las instancias de dirección o exigir a una institución que aplique un plan de recuperación o se desprenda de actividades o ramas de actividad que planteen un excesivo riesgo para su solidez financiera.

  • Instrumentos resolutorios, tales como facultades para realizar la adquisición de una empresa o banco en quiebra por parte de una institución sólida, o transferir toda o una parte de su actividad a un «banco puente» temporal, lo que permitiría a las autoridades garantizar la continuidad de las actividades esenciales y gestionar la quiebra de forma ordenada.

Ninguna entidad deberá ser demasiado grande para quebrar. El objetivo principal deberá ser garantizar que los bancos puedan quebrar sin poner en peligro la estabilidad financiera global. Ello significa que los bancos puedan ser sujetos a mecanismos de resolución de crisis de forma que se minimicen los riesgos de contagio y se garantice la continuidad de los servicios financieros esenciales, manteniéndose, en particular, la posibilidad para los titulares de cuentas bancarias de seguir teniendo acceso a las mismas. El marco deberá proporcionar una alternativa creíble a los caros rescates de bancos que hemos observado en el último par de años.

Europa también afronta el hecho de que muchos bancos operan en toda Europa sin que exista sistema alguno para abordar las implicaciones transfronterizas de una quiebra a nivel europeo. Así pues, un reto esencial es establecer acuerdos eficaces que garanticen una máxima coordinación y cooperación de las autoridades, con objeto de minimizar los efectos perjudiciales de una quiebra bancaria transfronteriza. La Comisión propone apoyarse en los colegios de supervisión existentes (grupos de supervisores nacionales) para crear colegios con facultades de resolución (en los que se reúnan los supervisores y las autoridades nacionales con facultades de resolución) a fin de abordar y gestionar las crisis. La Comisión también propondrá que las nuevas Autoridades Europeas de Supervisión, (véase MEMO/10/434) y, en particular, la Autoridad Bancaria Europea, tengan funciones de coordinación y apoyo en situaciones de crisis, sin perjuicio de la responsabilidad fiscal de los Estados Miembros.

Como estableció previamente en su Comunicación relativa a los fondos para la resolución de crisis bancarias, de mayo de 2010, la Comisión también propone que se creen fondos nacionales (véase IP/10/610), sobre la base de las contribuciones pagadas por los bancos, para financiar el coste de futuras medidas de resolución, y hacer que la resolución de un banco constituya una opción creíble. Actualmente, el riesgo moral se extiende por todo el sistema al no haber alternativa al rescate público. La existencia de mecanismos comunes de financiación que eviten la utilización de los fondos del contribuyente deberá fomentar la cooperación transfronteriza y facilitar una planificación de la forma en que han de distribuirse los costes de resolución de una institución transfronteriza.

Por último, la Comunicación establece un programa de medidas que se considerarán a más largo plazo con vistas a proporcionar un marco de las crisis más integrado, particularmente más adecuado para los grupos bancarios europeos integrados (esto es, los bancos que operan a nivel europeo). La Comisión se propone examinar la necesidad de mayor armonización de los regímenes de insolvencia de los bancos con la publicación de un informe antes de que finalice 2012 y, paralelamente a la revisión de la Autoridad Bancaria Europea en 2014, valorará la forma en que puede lograrse un marco más integrado para la resolución de los grupos transfronterizos.

Antecedentes:

La crisis financiera ha demostrado claramente la necesidad de unos acuerdos de gestión de las crisis a nivel nacional más robustos, y de establecer acuerdos que permitan afrontar mejor las quiebras bancarias transfronterizas. Durante la crisis se han producido una serie de quiebras de bancos importantes (Fortis, Lehman Brothers, entidades bancarias islandesas, Anglo Irish Bank) que han revelado las graves deficiencias de los acuerdos existentes. En ausencia de mecanismos para organizar una liquidación ordenada, los Estados miembros de la UE no tienen otra alternativa que rescatar su sector bancario. La ayuda estatal en apoyo de los bancos ha ascendido al 13% del PIB. La Comisión ya ha publicado dos comunicaciones en las que define sus orientaciones al respecto (véase IP/09/1549 y IP/10/610).

Véase también MEMO/10/506.

Puede obtenerse más información consultando:

http://ec.europa.eu/internal_market/bank/crisis_management/index_en.htm


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