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Sostenibilidad de las finanzas públicas: reto para el futuro y condición de una recuperación sostenida

European Commission - IP/09/1510   14/10/2009

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IP/09/1510

Bruselas , 14 de octubre de 2009

Sostenibilidad de las finanzas públicas : reto para el futuro y condición de una recuperación sostenida

Según una Comunicación de la Comisión sobre la «Sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas en un contexto de recuperación de la economía», durante el último año, la política fiscal de la UE se ha centrado, urgentemente y de forma fructífera, en el objetivo de sacar a la economía de la recesión. Las medidas discrecionales y los estímulos fiscales automáticos han atenuado la disminución de la actividad económica y han sido uno de los factores de la mejora observada recientemente. Sin embargo, ello también ha llevado a un deterioro de las finanzas públicas, el cual, añadiéndose al envejecimiento de la población previsto, ha hecho de la sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas un reto acuciante. Los gobiernos deben seguir apoyando la economía, evitando dar al traste con la recuperación incipiente. Ahora bien, ya les ha llegado el momento de empezar a definir sus estrategias de saneamiento y de evaluar la medida en que la crisis ha afectado a sus condiciones de sostenibilidad.

En palabras de Joaquín Almunia, Comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios: «Abordar la sostenibilidad a largo plazo de nuestras finanzas públicas constituye uno de los principales factores impulsores de nuestra estrategia de salida de la recesión. Necesitamos seguir apoyando la recuperación, pero en un contexto de gran deterioro de la hacienda pública, las medidas encaminadas a aumentar la confianza y fomentar la demanda sólo podrán ser fructíferas si los mercados y la opinión pública las consideran temporales y compatibles con la sostenibilidad a largo plazo. Definiendo estrategias claras para el periodo posterior a la crisis reforzaremos la eficacia de las medidas de apoyo a corto plazo y crearemos las condiciones para un crecimiento económico sostenido y equilibrado en el futuro».

La Comunicación de hoy y el «Informe de sostenibilidad 2009», que la acompaña, evalúan la sostenibilidad de las finanzas públicas de la UE teniendo en cuenta los efectos de la crisis.

La sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas constituye una preocupación para todos los países de la UE, aunque la magnitud de dicha preocupación varía considerablemente entre Estados miembros. Basándose en una serie de indicadores detallados y análisis de sensibilidad, la Comunicación y el informe técnico realizan una evaluación global de los riesgos para la sostenibilidad que afrontan los distintos Estados miembros. Las brechas de sostenibilidad se han ampliado en la mayoría de los países como consecuencia de la crisis económica, y varios países se encuentran actualmente en una categoría de riesgo a largo plazo superior.

Los gobiernos de la UE han progresado en la última década con relación al reto que plantea el envejecimiento de la población adhiriéndose a la estrategia definida en el Consejo Europeo celebrado en Estocolmo en 2001. En 2007 habían alcanzado la mejor situación presupuestaria agregada en 30 años, con un déficit equivalente al 0,8% del PIB para la UE en su conjunto. Esto dio a muchos Estados miembros el margen de maniobra necesario para poder ayudar a sus economías durante la crisis. Los niveles de empleo aumentaron y para algunas categorías de trabajadores —particularmente los trabajadores de más edad y las mujeres— alcanzaron el objetivo establecido en la Estrategia de Lisboa. Las reformas de las pensiones llevadas a cabo en algunos países también contribuyeron a preservar los sistemas de pensiones para las futuras generaciones, haciéndolos al mismo tiempo más sostenibles.

Aunque la crisis ha anulado una parte de estos avances, sigue siendo válida la estrategia de tres componentes, encaminada a: una reducción de los niveles de déficit y deuda, un aumento de las tasas de empleo y una reforma de los sistemas de protección social. Sin embargo, mientras que inicialmente los diferentes componentes de la estrategia eran opciones entre las que se podía elegir, los tres componentes son ahora indispensables para la mayoría de Estados miembros.

Debemos evitar a toda costa el arraigo del desempleo. Por ello, es fundamental proseguir la reforma en materia de flexibilidad y seguridad y otras reformas estructurales que contribuyeron en el pasado a elevar las tasas de empleo.

También es necesario aumentar la edad de jubilación efectiva en función del aumento de la esperanza de vida. Varios países están contemplando medidas en este sentido. Ahora la gente vive más y con mejor salud que antes. Si no se modifican las políticas actuales, de aquí a 2060 la edad media a la que los trabajadores salen del mercado laboral en la UE sólo aumentará en un año, de 62 a 63 años (véanse las edades de jubilación efectiva en la página 60 del informe). En cambio, la esperanza de vida a los 62 años se prevé que aumente en seis años durante el mismo periodo (de 20,2 años a 26,2 años).

La Comunicación de la Comisión también subraya la necesidad de considerar reformas de la asistencia sanitaria, mientras que un aumento de la calidad de las finanzas públicas es indispensable con objeto de reducir los gastos no productivos y reorientar los recursos hacia la educación y la investigación y hacia otros objetivos (sociales, medioambientales, sanitarios). El saneamiento fiscal, que deberá obtenerse aumentando los ingresos en caso necesario, también deberá tener en cuenta los efectos de incentivo, la eficiencia y la competitividad, y centrarse en las medidas con menos efectos distorsionadores.

La Comunicación señala que una política fiscal expansionista fructífera que tienda a combatir la recesión no es incompatible con el objetivo de sostenibilidad a largo plazo.

Ahora deben diseñarse estrategias presupuestarias de salida de la crisis encaminadas a alcanzar objetivos ambiciosos y realistas a medio plazo, y deberán aplicarse de forma coordinada tan pronto como se confirme la recuperación, teniendo en cuenta la situación específica de los distintos países. A fin de apoyar las reformas necesarias y fomentar la credibilidad del ajuste presupuestario —que inevitablemente durará varios años—, los Estados miembros podrían también tener que desarrollar sus propios marcos presupuestarios. En el contexto del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, la sostenibilidad de la deuda deberá desempeñar un papel prominente y explícito en los procedimientos de supervisión.


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