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Bruselas, 20 de mayo de 2008
José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión ha declarado: "La Unión Europea ha reaccionado rápidamente al alza repentina de los precios de los alimentos. Estamos ante un problema cuyo origen es múltiple y cuyas consecuencias son numerosas. Hay que actuar, pues, simultáneamente en varios frentes para abordarlo. Las posibles respuestas políticas que ponemos hoy encima de la mesa complementan las medidas que ya hemos adoptado. La Comisión invita a los Estados miembros a dar una respuesta europea conjunta a este reto mundial. Coordinaremos nuestra respuesta con nuestros socios internacionales en el marco de la ONU y del G8".
¿Por qué han subido los precios de los alimentos?
En la Comunicación se examinan las razones que subyacen a la reciente alza de los precios de los productos alimenticios tanto en la UE, como a escala internacional. El aumento se ha producido tras treinta años de tendencia a la baja de los precios agrícolas. Los últimos datos muestran una disminución de los precios máximos de la mayor parte de las mercancías experimentados a principios de 2008. Entre los desencadenantes estructurales de la subida de precios de los productos alimenticios cabe citar un aumento constante de la demanda tanto de los alimentos básicos, como de los alimentos de mayor valor añadido, particularmente en numerosas economías emergentes, así como un crecimiento general de la población mundial. El alza de los costes energéticos está teniendo un fuerte efecto en el precio de los productos alimenticios, particularmente al aumentar el coste de los insumos, como los fertilizantes nitrogenados, cuyo coste se ha incrementado un 350% desde 1999, así como los costes del transporte cada vez mayores. El crecimiento del rendimiento de las cosechas ha experimentado una desaceleración y han surgido nuevos mercados de productos agrícolas. Entre los factores coyunturales cabe citar cosechas más bien escasas en diversas regiones del mundo, un nivel de existencias históricamente bajo, la depreciación del dólar americano y restricciones a la exportación para diversos proveedores tradicionales del mercado mundial. La especulación ha amplificado la volatilidad de los precios subyacentes.
Efectos en la UE
En la UE, el alza de precios de los productos básicos ha contribuido al aumento de los precios de los productos alimenticios y a la inflación general, aunque sus efectos en los precios al por menor se han visto limitados por la apreciación del euro, la disminución del porcentaje de las materias primas en los costes de fabricación de los productos alimenticios en comparación con la energía y la mano de obra, y el escaso porcentaje que suponen los productos alimenticios en el gasto medio de las economías domésticas. Sin embargo, los efectos se han sentido con más fuerza en unos Estados miembros que en otros, y han sido más graves en las economías domésticas de renta más baja. Mientras que los agricultores se han beneficiado, los ganaderos se han visto afectados por la subida de precios de los piensos.
Efectos mundiales
Los países en vías de desarrollo que son importadores netos de productos alimenticios han recibido el golpe más duro, mientras que los exportadores netos se han beneficiado en líneas generales. Si bien es cierto que la subida de precios no ha acarreado aún una escasez de productos alimenticios, no lo es menos que dicha subida ha provocado en los más pobres del mundo mayor pobreza, desnutrición y vulnerabilidad frente a nuevas perturbaciones exteriores. Sin embargo, a medio y largo plazo, la subida de precios podría ofrecer nuevas oportunidades de obtención de ingresos a los agricultores de los países en vías de desarrollo y podría favorecer la contribución de la agricultura al crecimiento económico.
Tendencia futura
En relación con los precios máximos alcanzados recientemente, éstos han comenzado a disminuir, por lo que la Comisión espera que se mantenga esta tendencia y los mercados se estabilicen. Sin embargo, esta Institución no espera que se vuelva a la situación de bajos precios del pasado.
La respuesta política
La respuesta política de tres puntos que la Comisión propone hoy se compone de las siguientes medidas:
En líneas generales, la Comisión continuará supervisando activamente la situación y seguirá adaptando las políticas en función de las nuevas circunstancias que vayan surgiendo.
¿Debería la UE renunciar a sus objetivos en materia de biocombustibles ante el alza de precios en el sector alimentario?
En 2007, el Consejo Europeo fijó un objetivo en materia de biocombustibles en el sector del transporte, y en enero de 2008 la Comisión presentó una serie de propuestas para llevar a la práctica dicho objetivo. Nunca se ha pretendido alcanzar un 10% de biocombustibles a cualquier precio. El objetivo es lograr un 10% de biocombustibles bajo condiciones estrictas. Estas condiciones se refieren a un proyecto de sostenibilidad realizable y sólido, así como a la viabilidad comercial de los biocombustibles de segunda generación. Este proyecto de sostenibilidad de la UE se está debatiendo actualmente en el Consejo y el Parlamento Europeo. Será el primero de este tipo en el mundo. El proyecto, que deberá ser sólido y viable, habrá de garantizar una producción carente de efectos secundarios perjudiciales. Con independencia de que se alcance o no el objetivo de la Unión del 10%, la producción mundial de biocombustibles seguirá incrementándose. La mayor contribución que puede hacer Europa es hacer todo lo posible por demostrar la posibilidad de funcionamiento de un proyecto de sostenibilidad y por asegurar una rápida transición a la nueva generación de biocombustibles. En el sector del transporte la única alternativa existente hoy en día a los combustibles fósiles no sostenibles son los biocombustibles. El objetivo de la UE en materia de biocombustibles sostenibles desempeña un papel decisivo a la hora de permitir a la UE reducir sus emisiones de CO2 en un 20% para 2020.