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Bruselas, 17 de septiembre de 2008
Mariann Fischer Boel, Comisaria de Agricultura y Desarrollo Rural, ha declarado lo siguiente: «Así es como la Unión Europea puede ayudar concretamente al menos a parte de las personas menos afortunadas de nuestra sociedad. La reciente subida de los precios de los alimentos ha afectado muy duramente a algunas personas. Necesitamos ampliar este régimen muy acertado y aumentar su presupuesto de forma que podamos ayudar al mayor número posible de personas. Y ahora que las existencias de intervención son prácticamente cosa del pasado, debemos autorizar las compras de alimentos en el mercado según las preferencias nutricionales nacionales».
El régimen se estableció por primera vez en 1987 y permitía a los Estados miembros liberar las existencias públicas de alimentos excedentes para su uso como ayuda alimentaria. La situación ha cambiado desde entonces. Las existencias nunca han sido tan bajas, el número de personas necesitadas ha aumentado y los precios de los alimentos han subido mucho recientemente. Por ello, la Comisión cree fundamental aumentar el gasto en el régimen y autorizar las compras de alimentos en el mercado abierto de forma permanente.
La introducción de la cofinanciación contribuirá a mejorar la planificación y la gestión de los fondos y permitirá a los Estados miembros asumir mayores responsabilidades en el programa. Para mejorar la eficacia y garantizar la continuidad, debería fijarse un plan de distribución de tres años. Los productos ya no se limitarían a los sometidos a intervención. Por ejemplo, la fruta y las verduras y el aceite de cocina se incluirán por primera vez en el programa.
Las autoridades nacionales se encargarían de la elección de los alimentos según criterios nutricionales y de su reparto en cooperación con colaboradores de la sociedad civil, como ahora. La comida procedería de las existencias de intervención, de haberlas, o del mercado, dando prioridad al uso de las existencias de intervención cuando las haya. La distribución debe ser gratuita o a un precio no superior al justificado por los costes contraídos por la organización designada para repartir los alimentos.
Los Estados miembros pueden decidir participar o no en el programa. La ayuda se proporciona normalmente a una gran variedad de personas pobres, incluidas familias en dificultades, ancianos con recursos insuficientes, personas sin techo, minusválidos, niños en situación de riesgo, trabajadores pobres, emigrantes y solicitantes de asilo.
Los Estados miembros que deseen participar en el programa seleccionarían las organizaciones oportunas (en general, organizaciones benéficas o servicios sociales locales) para llevar a cabo el reparto de alimentos. Luego determinarían sus necesidades para el período de programación de tres años y cursarían su solicitud a la Comisión, que asigna el presupuesto. Esto se haría anualmente, para poder introducir ajustes si cambia la situación durante el período de programación.
Aunque la UE tenga, por término medio, uno de los niveles de vida más altos del mundo, algunas personas no están en condiciones de alimentarse adecuadamente. Se estima que 43 millones de personas en la UE corren el riesgo de sufrir pobreza alimentaria, lo que significa que no pueden permitirse una comida con carne, pollo o pescado cada dos días. Unos 19 Estados miembros participan actualmente en el programa.
Para obtener más información y documentos, véase:
http://ec.europa.eu/agriculture/markets/freefood/index_en.htm