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Bruselas, 30 de enero de 2008
Markos Kyprianou, Comisario responsable de Sanidad, ha declarado que «las etiquetas de los productos alimenticios pueden tener una influencia enorme sobre las decisiones de los consumidores a la hora de comprar. Unas etiquetas confusas, sobrecargadas o engañosas pueden ser más obstáculo que ayuda. Esta propuesta se propone garantizar que las etiquetas de los alimentos contengan la información fundamental de manera clara y legible, para que los ciudadanos europeos puedan tomar decisiones equilibradas en materia de nutrición.»
Normas modernas para un mercado moderno
Hoy en día los consumidores sufren un bombardeo de información sobre los alimentos que compran. Por otra parte, esta información se presenta de una forma cada vez más diversa y compleja y la calidad de las etiquetas de los productos alimenticios varía mucho entre los distintos productos y entre los Estados miembros. La investigación muestra que numerosos consumidores se sienten confundidos o desbordados con las modernas etiquetas de los alimentos y les cuesta identificar la información básica. El objetivo de la propuesta de la Comisión es que los consumidores tengan un acceso fácil a la información más importante que aparece en las etiquetas y que su presentación tenga cierto nivel de uniformidad en los veintisiete Estados miembros.
Al mismo tiempo, las nuevas medidas propuestas son flexibles en relación con los cambios del mercado y pretenden fomentar la innovación de la industria alimentaria.
Facilitar una elección más sana
Una de las prioridades de la Comisión en materia de salud pública es promover una alimentación más saludable entre los ciudadanos europeos. Parte de esta campaña consiste en proporcionar a los consumidores los instrumentos necesarios para que estén informados a la hora de tomar sus decisiones en materia de nutrición. Una información clara, exacta y pertinente en las etiquetas de los productos alimenticios puede servir para que los consumidores identifiquen exactamente lo que compran y lo que comen. La presente propuesta exige que el contenido de energía, grasas, grasas saturadas, carbohidratos con referencia específica a la sal y los azúcares, por porción o por 100 ml/g del producto se exponga con claridad en la parte frontal del envase. Además, deberá indicarse la proporción de esos elementos de la ingesta de referencia (por ejemplo, cantidad diaria recomendada).
Una información clara y comprensible
De lo que más se quejan los consumidores en relación con las etiquetas de los productos alimenticios es de que no consiguen encontrar o leer la información que buscan. Con frecuencia, la información fundamental aparece con letra muy pequeña, está escondida o se confunde en medio de lemas publicitarios. Por consiguiente, el proyecto de Reglamento sienta los principios generales sobre etiquetado de los productos alimenticios que debe respetar la industria. Se exige, entre otras cosas, que la etiqueta sea legible (con un tamaño de letra de 3 mm por lo menos), clara y exacta y que la presentación de la información voluntaria no desvirtúe la presentación de la información obligatoria.
Una mayor protección contra los alergenos
Dados los graves riesgos que pueden presentar los alergenos para la salud, el
proyecto de Reglamento propone que se etiqueten todos los alimentos que
contengan sustancias alergénicas (como cacahuetes, leche, mostaza o
pescado) o que se indique claramente la presencia del alergeno de otra forma.
Esto constituye una nueva etapa frente a los actuales requisitos en materia de
etiquetado de alergenos, que sólo hacen referencia a los alimentos
preenvasados. Con arreglo a la nueva normativa, los alimentos sin envasar y la
comida servida en restaurantes u otros establecimientos de restauración
también deberán indicar la presencia de alergenos, para proteger mejor
a quienes son susceptibles de sufrir reacciones ante dichos productos.
Para
más información, véase:
http://ec.europa.eu/food/food/labellingnutrition/foodlabelling/index_en.htm