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Comunicado de prensa

ECA/14/15
Luxemburgo, 10 de abril de 2014

Según los auditores de la UE, el informe de la Comisión sobre la corrupción constituye un buen punto de partida, pero no contiene la información necesaria para sustentar una política de lucha contra el fraude y la corrupción

El Tribunal de Cuentas Europeo (TCE) critica en una carta publicada hoy con destino a los dirigentes de la UE que el informe de la Comisión sobre la corrupción es demasiado descriptivo y poco analítico y no se apoya en constataciones significativas, sino en los resultados de encuestas de percepción de la corrupción, cuya utilidad es limitada.

«A primera vista, el informe de la Comisión parece alarmante, pero sus conclusiones se basan primordialmente en percepciones de ciudadanos y empresas», afirmó Alex Brenninkmeijer, Miembro del TCE responsable del análisis, «La realidad puede que sea diferente y supone un desacierto que la Comisión haya excluido de su análisis a las instituciones y los órganos de la UE.»

Según los auditores de la UE, el fraude y la corrupción minan no solo la confianza en las instituciones públicas y la democracia, sino también el funcionamiento del mercado interior europeo. El TCE observa con satisfacción que el informe de la Comisión sobre la corrupción es un inicio prometedor de un debate provechoso, un debate que, en su calidad de órgano de fiscalización independiente, quiere alentar, pues contribuye de modo importante a la rendición de cuentas a los ciudadanos de la UE por parte de las instituciones públicas, tanto nacionales como europeas. Para que los ciudadanos confíen en estas instituciones es esencial promover la buena gobernanza, gracias a una mayor transparencia y rendición de cuentas, sobre todo en las medidas de lucha contra la corrupción. Una política de transparencia y de rendición de cuentas es, por esta razón, absolutamente necesaria para que estas instituciones cumplan sus obligaciones adecuadamente y garanticen la integridad de su personal. Transparencia e integridad son condiciones esenciales de la lucha contra el fraude y a la corrupción.

El TCE considera necesario seguir fomentando la obtención de datos exactos y puntuales y de evaluaciones independientes, tanto en el conjunto de la Unión como en sus Estados miembros, a fin de identificar: 1) los ámbitos de riesgo efectivos; 2) las razones de la corrupción y 3) las medidas que deban aprobarse y hayan sido eficaces. Si las medidas de lucha contra la corrupción se basan en percepciones y no en casos reales se exponen a ser innecesariamente gravosas y a no afrontar las auténticas causas de la corrupción.

El texto íntegro de la carta puede consultarse en http://www.eca.europa.eu/en/Pages/NewsItem.aspx?nid=4775.

Nota destinada a las redacciones:

El mecanismo anticorrupción de la UE de 2011, basado en el artículo 83 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, obliga a la Comisión a elaborar un informe cada dos años a partir de 2013.

El informe de la Comisión describe los cambios y tendencias de la corrupción y enumera una serie de medidas adoptadas con éxito por los Estados miembros para hacer frente a ese fenómeno. Con ello, el informe abarca una amplia serie de cuestiones y ámbitos específicos sujetos particularmente al riesgo de corrupción, si bien su naturaleza es principalmente descriptiva pues se basa en los resultados de mesas redondas, en los datos facilitados por el Eurobarómetro y en un análisis de las medidas de lucha contra la corrupción, y no contiene constataciones concretas.

Debido a ello, la Comisión no utiliza su primer informe anticorrupción para establecer una relación con la cuestión general del fraude y de la corrupción en la UE y en sus Estados miembros, aunque facilita argumentos en favor de la atención que presta a la contratación pública, un ámbito de gran impacto en el porcentaje de error estimado por el TCE y, por ello, de elevado riesgo. La estimación por el Tribunal del porcentaje de error no mide el fraude o la corrupción. Los errores en los procedimientos de contratación pública significan que no siempre se alcanzan los objetivos establecidos en sus normas reguladoras: promover la competencia y asegurar la adjudicación de los contratos al licitador con mejores condiciones. El TCE comunica los errores que pueden representar casos de presunto fraude y corrupción a la OLAF, que está dotada de facultades de investigación.

El informe anticorrupción presentado por la Comisión evalúa los resultados de las iniciativas nacionales, pero no explica de modo convincente por qué las instituciones y los órganos de la UE han sido excluidos del análisis. Esta exclusión supone un desacierto, según se desprende del propio informe y de las reacciones suscitadas, entre otras, en el Defensor del Pueblo y en los debates del Parlamento Europeo.

El informe de la Comisión sobre la corrupción puede consultarse en: http://ec.europa.eu/dgs/home-affairs/what-we-do/policies/organized-crime-and-human-trafficking/corruption/anti-corruption-report/index_en.htm


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