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CES/14/3

22.1.2014

El consumo colaborativo: nuevas oportunidades para consumidores y empresas en el mercado europeo

Uso compartido de automóviles, trueque de libros, alquiler de habitaciones o comunidades digitales para aprender idiomas. Las diversas formas de consumo colaborativo son cada vez más populares y representan una buena alternativa a los mercados tradicionales en tiempos de crisis.

El 21 de enero, el CESE aprobó un nuevo dictamen sobre el consumo colaborativo o participativo1 y solicitó medidas adicionales a nivel de la UE. Dada la complejidad y trascendencia que acompañan a la emergencia del consumo colaborativo, el CESE desea:

  • regular las prácticas que se desarrollan con este tipo de consumo, de manera que puedan establecerse los derechos y responsabilidades de todas las partes interesadas;

  • detectar los obstáculos que puedan existir en el desarrollo de estas actividades;

  • crear una base de datos para poner en común la experiencia adquirida.

«Sin duda, es necesario informar y sensibilizar sobre el consumo colaborativo. Este tipo de consumo puede satisfacer las necesidades de la sociedad en situaciones en las que no entran en juego intereses comerciales y puede ayudar, en su vertiente lucrativa, a crear puestos de trabajo», señaló Bernardo Hernández Bataller, ponente y miembro del CESE.

Beneficios potenciales

Los consumidores suelen comprar herramientas y utensilios de los que nunca llegan a hacer un uso frecuente a pesar del precio pagado por ellos. El consumo colaborativo ofrece una alternativa a los excesos del hiperconsumo del pasado siglo y las importantes desigualdades que se ven reflejadas, por ejemplo, en la coexistencia contra natura del hambre y la obesidad, o el despilfarro y la precariedad. Sus efectos positivos son, entre otros:

  • un menor consumo de recursos y emisiones de CO2, una mayor demanda de productos de buena calidad, si los productos se van a prestar, arrendar o reparar;

  • el ecodiseño, que beneficia a diferentes usuarios;

  • la durabilidad y la repetición de personalización de productos compatibles;

  • la interacción social, el desarrollo comunitario y la confianza entre los ciudadanos;

  • el acceso a productos de alta calidad para los consumidores de más bajos ingresos.

Con esta orientación de un consumo más racional también se hace frente a disfunciones del mercado como la obsolescencia programada, ya que muchos diseñadores en el ámbito del consumo colaborativo basan su trabajo en la creación de productos duraderos y que puedan ser utilizados por varias personas o a lo largo de la vida de un mismo consumidor o usuario, con lo que además se convierte en un poderoso aliado en la lucha contra los residuos.

Si desea más información, puede ponerse en contacto con:

Unidad de Prensa del CESE

E-mail: press@eesc.europa.eu

Tel.: +32 2 546 8641

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El Comité Económico y Social Europeo garantiza la representación de los diferentes componentes de carácter económico y social de la sociedad civil organizada. Es un órgano institucional consultivo, creado por el Tratado de Roma en 1957. Su función consultiva hace posible que sus miembros –y, por tanto, las organizaciones a las que representan– participen en el proceso de decisión de la UE. El Comité cuenta con 353 miembros, procedentes de toda Europa, que son designados por el Consejo de la Unión Europea.

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1 :

El consumo colaborativo es un tipo de actividad económica según la cual las partes comparten el uso de bienes o servicios, en vez de ser propietarios individuales.


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