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Las necesidades de movilidad de nuestra sociedad son cada vez mayores. Por ello, la política europea de transportes se ocupa de problemas concretos que afectan a todos los Estados miembros, como la congestión del tráfico aéreo y por carretera, la dependencia del petróleo y las emisiones de gases de efecto invernadero. La UE, que aplica una estrategia (y proporciona financiación) para dotar a todas sus infraestructuras de transportes de unos determinados niveles de calidad, también explora medidas para promover la competitividad del sector europeo del transporte en un mercado mundial en rápida expansión.
A medida que crecen las necesidades de movilidad de nuestra sociedad, la UE trata de contribuir con sus políticas a que los sistemas de transporte superen los principales retos de cara al futuro:

Las nuevas líneas de alta velocidad de la UE ofrecen a los europeos un medio de transporte seguro, rápido, confortable y ecológico.
Principales estadísticas de transporte:
Conectarse para competir: infográficos de transporte
Transporte 2050: 50 datos y cifras
Durante los últimos 20 años, la UE ha contribuido con sus políticas a muchos de los avances del sector de los transportes:
20 años de logros en transporte (folleto)
Transporte por carretera: ahora los camiones pueden prestar servicios en otros países y ya no vuelven de vacío en los viajes internacionales. Esta nueva flexibilidad fomenta la competencia, aumenta la calidad de los servicios de mercancías y de pasajeros, reduce costes e incrementa la eficiencia de los desplazamientos, reduciendo con ello la contaminación. Además, la adopción de normas técnicas comunes ha permitido mejorar los niveles de seguridad.
Transporte aéreo: viajar en avión es cada vez más sencillo y barato, pues surgen nuevas compañías aéreas, aumenta el número de rutas y se prestan cientos de servicios de conexión entre gran número de aeropuertos europeos. La UE contribuirá a mantener esa evolución a través de su iniciativa de Cielo Único Europeo
. Los acuerdos de “cielos abiertos
” hacen posible que las compañías aéreas de la Unión Europea vuelen desde cualquier aeropuerto de la UE a cualquier destino de otros países. Ya se han celebrado varios acuerdos de este tipo (con EE.UU., los Balcanes Occidentales, Marruecos, Georgia, Jordania y Moldavia) y seguirán otros más.
Transporte ferroviario: cualquier empresa que cuente con una licencia puede prestar ya servicios ferroviarios en toda la UE. La red de alta velocidad se ha desarrollado enormemente en los últimos años, lo que permite a los pasajeros ahorrar tiempo y dinero. Otras mejoras están en camino.
El futuro del ferrocarril en Europa (vídeo)
Transporte marítimo: el 75% del comercio europeo con otros países y el 40% del transporte europeo de mercancías se hace por vía marítima. Además, unos 400 millones de pasajeros utilizan cada año las vías navegables europeas. La apertura del mercado marítimo ha hecho posible que las compañías del sector operen libremente en otros países.
Al viajar por la UE, sus intereses están protegidos por una amplia gama de derechos de los pasajeros.
Derechos de los pasajeros: aplicación para teléfono móvil

Londres fue la primera capital que impuso un peaje para acceder al centro urbano.
La UE apoya la investigación y el despliegue eficaz de nuevas tecnologías ecológicas de transporte. La nueva legislación europea limitará las emisiones de carbono de los automóviles, fomentará la eficiencia del consumo y favorecerá el uso de combustibles alternativos.
La sección de infraestructuras de transporte de la política de redes transeuropeas tiene como objetivo crear una “red básica” multimodal entre las principales ciudades que conecte los extremos oriental y occidental de la UE. Con su enfoque general en materia de infraestructuras de transporte la UE también desea contribuir a otros objetivos, como la cohesión social o la limitación del cambio climático.
Las infraestructuras de transporte reciben financiación del Mecanismo “Conectar Europa”
, dotado de un presupuesto de hasta 50.000 millones de euros durante el periodo 2014-2020 para respaldar el despliegue de redes transeuropeas sostenibles, articuladas y de alto rendimiento en los ámbitos del transporte, la energía y los servicios digitales y de banda ancha.
Se necesita un nuevo planteamiento sobre tarifas de transporte que, combinado a la financiación pública, permita crear un entorno financiero equitativo adaptado a los principios de “quien contamina paga” y “el usuario paga”.