Retos de futuro
A medida que crecen las necesidades de movilidad de nuestra sociedad, la UE debe contribuir con sus políticas a que los sistemas de transporte superen estos retos de futuro:

Las nuevas líneas de alta velocidad de la UE ofrecen a los europeos un medio de transporte seguro, rápido, confortable y ecológico.
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Congestión de las carreteras y las rutas aéreas: Ya le cuesta a Europa cerca del 1% de su PIB anual. Sin embargo, el transporte de mercancías sigue en aumento: se prevé que en 2030 habrá crecido un 40% en relación con 2005 y que en 2050 el aumento será del 80%. El transporte de pasajeros también crecerá en relación con las cifras de 2005: un 34% más en 2030 y un 51% más en 2050.
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Dependencia del petróleo: Aunque el transporte ya es más eficiente desde el punto de vista energético, todavía depende del petróleo para cubrir el 96% de sus necesidades de energía. El petróleo procede cada vez más de regiones inestables del mundo y escaseará en las próximas décadas. Según las previsiones, en 2050 su precio superará en más del doble el nivel de 2005 (59 dólares el barril).
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Gases de efecto invernadero: De aquí a 2050 la UE tiene que reducir las emisiones del sector del transporte un 60% en comparación con los niveles de 1990, si se quiere que el calentamiento global no supere los 2 grados. Para alcanzar ese objetivo, la UE debe lograr en 2050 una reducción total de emisiones del 80-95% en comparación con los niveles de 1990.
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Infraestructuras: Presentan un desarrollo desigual en la UE. Los países situados al este suelen carecer de líneas de ferrocarril especialmente construidas para la alta velocidad, a lo que se añaden unas redes convencionales a menudo en mal estado.
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Competencia: El sector de los transportes de la UE se enfrenta a una competencia creciente en los mercados de transporte de otras regiones del mundo, en rápido crecimiento.
Principales estadísticas del transporte: Transporte 2050, 50 datos y cifras
Transportes eficaces, integrados y sostenibles
Competencia y “normativa inteligente”
Para aumentar la eficiencia de los sistemas europeos de transporte, la UE ha abierto los mercados nacionales a la competencia. Esto afecta sobre todo al transporte por carretera y al transporte aéreo, pero también en parte al transporte ferroviario.
Transporte por carretera: Ahora los camiones pueden prestar servicios en otros países y ya no vuelven de vacío en los viajes internacionales.
Transporte ferroviario: En 2003, el primer paquete de liberalización abrió a la competencia el 70-80% del tráfico de mercancías de larga distancia. Ahora la Comisión propone que también se abran a la competencia las redes ferroviarias de transporte de pasajeros. Además, deben eliminarse todos los obstáculos reglamentarios y administrativos, por lo que respecta tanto al ferrocarril como a otros modos de transporte
Transporte aéreo: Su liberalización ha traído más competencia, precios más bajos y nuevas conexiones entre los países de la UE. La iniciativa Cielo Único Europeo
de la UE contribuirá a mantener esa evolución. El tráfico transatlántico también está más liberalizado: gracias al acuerdo de “cielos abiertos” con los EE. UU., las compañías aéreas de la Unión Europea pueden volar desde todos los aeropuertos de la UE a cualquier destino de ese país.
Derechos de los pasajeros
Los derechos de los pasajeros protegen los intereses de quienes viajan por la UE, en particular cuando se produce algún problema.
Seguridad
La UE:
- Colabora con las autoridades nacionales y regionales para mejorar la seguridad vial y reducir a la mitad en diez años el número de víctimas mortales en accidentes de carretera.
- Ha prohibido en Europa las compañías aéreas poco seguras.
- Está reforzando la normativa de seguridad marítima, que ahora prevé inspecciones de buques más rigurosas, sanciones para la contaminación causada por negligencia grave y una aceleración de la retirada progresiva de los petroleros monocasco.
- Establece normas de seguridad y protección, financiando exclusivamente los nuevos proyectos de infraestructuras que las respetan.
- Promueve las normas de seguridad y protección en el resto del mundo, a través de la cooperación y de la firma de acuerdos (por ejemplo, con la Organización de Aviación Civil Internacional
y la Organización Marítima Internacional
).
Transporte ecológico

Londres, primera capital que impuso un peaje a la entrada en el centro urbano.
El sector de los transportes (vehículos de carretera, principalmente) genera el 28% de las emisiones de CO2 de la UE. La Comisión prepara nueva legislación para limitar las emisiones de carbono de los automóviles, mejorar la eficiencia del consumo de combustible y promover el uso de combustibles alternativos.
La Comisión también apoya la investigación y el despliegue eficaz de nuevas tecnologías ecológicas de transporte. Su Plan Estratégico sobre Tecnología del Transporte (PETT) prevé una importante reagrupación y reorientación de los esfuerzos europeos de I+D en este campo.
En el marco del PETT, la Comisión publicará en 2012 una estrategia sobre sistemas de transporte limpios. Incluirá medidas concretas para promover los vehículos limpios y formular normas válidas para toda la UE, por ejemplo sobre la interoperabilidad de las infraestructuras de recarga o reabastecimiento.
Infraestructuras
La liberalización no basta para resolver problemas profundos como las emisiones, la falta de enlaces con las regiones periféricas o las malas conexiones entre redes nacionales.
La UE está revisando su política de Red Transeuropea de Transporte (RTE-T) con el fin de crear una "red básica" entre grandes ciudades que comunique el territorio de la Unión de este a oeste. La política de infraestructuras también debe contribuir a otros objetivos, como la cohesión social o la limitación del cambio climático.
Paralelamente a la importancia de la financiación pública para el sector, destaca la necesidad de adoptar un nuevo planteamiento sobre las tarifas de transporte que permita crear un entorno financiero equitativo, mediante una mayor aplicación de los principios de “el que contamina paga” y “el usuario paga”.