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Fiscalidad


La responsabilidad de recaudar impuestos y fijar los tipos impositivos recae en los gobiernos nacionales. Esto significa que quien decide la cuantía de los impuestos que usted paga es el gobierno de su país, y no la UE.

El papel de la UE consiste en supervisar las normas y decisiones fiscales de los gobiernos nacionales sobre los tipos impositivos (aplicables a los beneficios de las empresas o a las rentas, los ahorros y las plusvalías de los particulares) para garantizar que:

  • sean coherentes con los objetivos de creación de empleo de la UE
  • no obstaculicen la libre circulación por la UE de bienes, servicios y capitales
  • no favorezcan a las empresas de un país en detrimento de las de otro
  • no discriminen a los consumidores, trabajadores o empresas de otros países de la UE.

En el caso de determinados impuestos, como el impuesto sobre el valor añadido (IVA) o los impuestos sobre la gasolina, el tabaco y el alcohol, los 28 gobiernos nacionales han acordado establecer tipos impositivos mínimos para evitar la distorsión de la competencia entre los países de la UE.

La UE no puede tomar decisiones sobre cuestiones fiscales a menos que cuente con el acuerdo unánime de todos sus países miembros.

Surtidor de gasolina © Carofoto

Las normas comunes para los impuestos sobre los hidrocarburos garantizan un comercio justo e impiden la competencia fiscal perjudicial.

La UE tampoco tiene nada que objetar con respecto a la cuantía del gasto de cada país, siempre y cuando el equilibrio presupuestario y la deuda pública de cada uno de ellos se mantengan dentro de límites razonables.

Sin embargo, si los países rebasan esos límites y se endeudan en exceso, pueden poner en peligro el crecimiento económico en otros países de la UE y la estabilidad de la zona del euro.

Competencia fiscal justa entre países de la UE

La UE presta especial atención al impuesto de sociedades por el riesgo de que las exenciones fiscales o los regímenes especiales aplicados en un país puedan atraer deslealmente a las empresas a este y disuadirlas de establecerse en otros países competidores o erosionar de otra forma la base impositiva en otros países. Los países de la UE se han comprometido a seguir un código de conducta que les impide recurrir a estas prácticas.

Por razones similares, todos los países de la UE han acordado tipos mínimos aplicables al IVA y los impuestos especiales sobre la gasolina, el tabaco y el alcohol, y están obligados a cumplir estas normas que ellos mismos han concebido y acordado a escala europea.

¿Por qué interviene la UE en el IVA?

El IVA es fundamental para el correcto funcionamiento del mercado único y la competencia leal en toda la UE.

Por este motivo, la UE ha establecido:

  • normas aplicables en toda la UE sobre el funcionamiento del IVA, y
  • un tipo de IVA mínimo.

Sin embargo, los países conservan un margen de flexibilidad considerable a la hora de fijar los tipos del IVA, ya que no se han establecido tipos máximos. Además, aunque la norma general establece que debe aplicarse un único tipo normalizado a todas las ventas de bienes y servicios, los gobiernos son libres de aplicar tipos reducidos a una serie limitada de bienes y servicios y algunos países están temporalmente exentos de determinadas normas.

Gasolina, alcohol y tabaco: ¿por qué varían los precios?

Estos productos están sujetos a determinadas normas comunes porque las diferencias en los impuestos especiales que se les aplican pueden distorsionar muy fácilmente la competencia entre los países de la UE y desencadenar compras transfronterizas masivas a expensas de las empresas situadas en las regiones cuyos impuestos sean más elevados. Sin embargo, también en este caso las normas dejan un amplio margen para tener en cuenta:

  • las diferencias culturales (una de las razones por las que los precios de la cerveza y el vino varían tanto dentro de la UE)
  • las diferencias económicas (los países cuyas finanzas públicas están muy saneadas tienden a no aplicar unos impuestos tan elevados a estos productos).

Normas comunes sobre la fiscalidad de la energía

En la UE existen normas comunes sobre los impuestos aplicables a los productos energéticos, pues permiten utilizarlos de manera uniforme como incentivos a la eficiencia energética. Pero también en este caso hay flexibilidad suficiente para adaptarse a las circunstancias de cada país.

Pareja leyendo formularios de impuestos © Imageselect

El impuesto sobre la renta, competencia de los gobiernos nacionales.

Los impuestos que nos afectan directamente

Las normas y los tipos del impuesto sobre la renta de las personas físicas son competencia del gobierno de cada país, salvo en caso de que afecten a los derechos transfronterizos de un ciudadano. La finalidad de las normas de la UE es garantizar que no haya problemas impositivos o de transferencia de las pensiones y los derechos de pensión tales que disuadan a los ciudadanos de la UE de trabajar en otros países.

Pero la UE también contribuye a prevenir la evasión fiscal transfronteriza. Los gobiernos de la UE pierden ingresos legítimos si los residentes no declaran las rentas obtenidas con sus ahorros depositados en el extranjero.

Si bien los ciudadanos de la UE pueden depositar sus ahorros en el lugar en el que esperen obtener una mayor rentabilidad, no pueden hacerlo para evitar el pago de impuestos. Por eso, la mayoría de los países europeos han acordado intercambiar información sobre las cuentas de ahorro de los no residentes.

Los pocos países que constituyen una excepción (como Austria o Luxemburgo) aplican, en su lugar, una retención a cuenta y transfieren gran parte de su importe al país de residencia del titular de la cuenta. Se trata de un pago global que permite garantizar, sin perjuicio del anonimato del titular de la cuenta, que el impuesto se perciba en el país que corresponda.

Prevenir el fraude fiscal y la evasión de impuestos

Los países de la UE pierden cada año hasta un billón de euros en concepto de ingresos destinados a nutrir sus presupuestos a consecuencia del fraude fiscal, la evasión de impuestos y la economía sumergida. Esto equivale a aproximadamente un 20% del total de la recaudación fiscal. Si bien la lucha contra el fraude es competencia de cada uno de los países de la UE, es necesaria la actuación coordinada de todos ellos, ya que a menudo el fraude no conoce fronteras y las medidas antifraude adoptadas por un país pueden tener repercusiones negativas en el conjunto de Europa. La UE cuenta con un plan de acción para endurecer la lucha contra el fraude fiscal y la evasión de impuestos.

Impuesto sobre las transacciones financieras

La actuación del sector financiero, destinatario de importantes ayudas gubernamentales en los últimos años, fue una de las principales causas de la crisis económica. El impuesto sobre las transacciones financieras puede garantizar que este sector contribuya de manera justa y notable a cubrir el coste de la crisis, y remediar lo que se percibe como una deslealtad en el ámbito de la fiscalidad y los presupuestos públicos. En la actualidad 11 países de la UE están en proceso de desarrollar un sistema común con el que se pretende establecer un impuesto de este tipo, de base amplia e importante potencial de recaudación, a pesar de la elevada movilidad internacional de las transacciones financieras.

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