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Un mercado sin fronteras


En el mercado único de la UE (también llamado a veces “mercado interior”) las personas, los bienes, los servicios y los capitales pueden circular libremente como si estuvieran en un mismo país, sin verse obstaculizados por las fronteras y las barreras nacionales que existían en el pasado.

Los ciudadanos de la UE pueden estudiar, vivir, hacer compras, trabajar o jubilarse en cualquier Estado miembro, o disfrutar en sus países de una impresionante gama de productos de toda Europa.

Desaparición de las barreras nacionales

Electricista © Bilderbox

La mayoría de los hogares de Europa tienen libertad para elegir la compañía eléctrica que prefieran.

Para crear este mercado unificado, hubo que suprimir cientos de barreras técnicas, jurídicas y burocráticas que impedían la libertad de comercio y circulación entre los Estados miembros de la UE, generándose gracias a ello 2,77 millones de puestos de trabajo adicionales y un crecimiento del 2,1% entre 1992 y 2008.

Una vez libres para hacer negocios en el gran mercado de la Unión, las empresas expandieron sus actividades y la competencia resultante dio lugar al abaratamiento de los precios y a una mayor oferta para el consumidor.

Las llamadas telefónicas en Europa cuestan hoy una pequeña parte de lo que costaban hace diez años, muchas tarifas aéreas han disminuido sensiblemente y se han abierto nuevas rutas. Y son muchas las familias y las empresas que ahora pueden elegir su proveedor de gas y electricidad.

Pero al mismo tiempo, la UE, ayudada por las autoridades reguladoras y de competencia europeas, trabaja para garantizar que estas libertades más amplias no supongan un menoscabo para una competencia justa, la protección de los consumidores o la sostenibilidad del medio ambiente.

Una enorme oportunidad de negocio

Las empresas que venden en el mercado de la UE tienen acceso ilimitado a cerca de 500 millones de consumidores, lo que les proporciona una sólida base para mantener su competitividad en la economía mundial. Además, es innegable la atracción que un mercado unificado de semejantes dimensiones ejerce para los inversores extranjeros.

Y la integración económica puede ser un valioso instrumento defensivo contra las recesiones periódicas que permita a los países de la UE seguir comerciando entre ellos, en lugar de recurrir a medidas proteccionistas de miras estrechas que agraven la crisis.

Algunas barreras siguen en pie

Cirujanos © Shutterstock

Los profesionales cualificados pueden trabajar en cualquier país de la UE.

Sin embargo, todavía queda mucho potencial desaprovechado en ámbitos donde la integración progresa más lentamente:

  • La fragmentación de los sistemas fiscales nacionales dificulta la integración y eficiencia del mercado.
  • El sector de los servicios sigue rezagado en comparación con los mercados de bienes, a pesar de que desde 2006 las empresas pueden ofrecer toda una serie de servicios transfronterizos desde su sede central.
  • Sigue habiendo mercados nacionales aislados de servicios financieros, energía y transporte.
  • El comercio electrónico se ha desarrollado más lentamente entre los países de la UE que a nivel nacional y existen grandes diferencias entre las reglas, normas y prácticas vigentes en cada país.
  • Hay que simplificar las normas para el reconocimiento de las cualificaciones profesionales a fin de que los trabajadores puedan encontrar trabajo más fácilmente en otro país de la UE.

El mercado de los servicios financieros es un caso aparte. Para evitar una repetición de la crisis de 2009, la UE procura establecer un sector financiero sólido y seguro, mediante la supervisión de las entidades financieras, la regulación de los productos financieros complejos y el incremento de las exigencias de capital a los bancos.

Control en las fronteras exteriores

La zona Schengen es un espacio sin fronteras interiores integrado por 26 países: Noruega, Islandia, Suiza y Liechtenstein, más todos los Estados miembros de la UE excepto Reino Unido, Irlanda, Bulgaria, Rumanía, Chipre y Croacia.

Los países Schengen ya no realizan controles fronterizos interiores, pero han intensificado los controles en sus fronteras exteriores.

Para garantizar la seguridad dentro del espacio sin fronteras, estos países también han intensificado la cooperación policial, en particular mediante la persecución con cruce de fronteras y la vigilancia transfronteriza. Gracias al Sistema de Información de Schengen, las autoridades aduaneras, policiales y de control fronterizo pueden intercambiar alertas sobre personas buscadas o desaparecidas y vehículos o documentos robados.

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Mercado interior

Publicado en agosto de 2013

Esta publicación forma parte de la serie “Comprender las políticas de la Unión Europea”


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