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Las tecnologías modernas de la comunicación han transformado el modo como los europeos viven, trabajan y se relacionan entre sí, y el apoyo de la UE a este proceso ha sido vital.
Aunque el impulso a la revolución de la información –el teléfono móvil, internet o los sistemas digitales de alta velocidad– viene dado por la tecnología y las fuerzas del mercado, la UE ha desempeñado un papel central en el proceso:
Gracias a ello, los particulares y las empresas disfrutan de servicios más baratos, más fiables y de mejor calidad. Los consumidores tienen más proveedores y servicios donde elegir, y en respuesta a todo ello se ha disparado la demanda de teléfonos móviles y acceso a internet.

Uno de tantos: usuario asiduo de internet.
En 2003, ante la convergencia de las tecnologías de la comunicación y las telecomunicaciones a través de la digitalización, la UE tuvo que introducir normas que pudieran aplicarse a todas las redes y servicios de comunicaciones electrónicas.
Ahora estas normas se están revisando con vistas a:
Las administraciones de cada país de la UE tienen autonomía para aplicar las normas, y los responsables nacionales coordinan sus políticas a través de foros tales como el Organismo de Reguladores Europeos de las Comunicaciones Electrónicas (ORECE) (el antiguo GERT, Grupo de Entidades de Reglamentación Europeas de las Telecomunicaciones)
.
Lo que ahora se pretende es simplificar más aún las normas transfiriendo al ORECE parte de las competencias de regulación, de modo que haya un solo organismo para toda Europa.
Las tecnologías de la información ya son un capítulo parte fundamental de la estrategia europea para el crecimiento económico en forma de Agenda Digital
que incluye políticas y medidas para que la revolución digital nos beneficie al máximo a todos.
Para ello la Comisión trabaja en estrecha colaboración con los gobiernos nacionales y las organizaciones y empresas del sector. Una Asamblea de la Agenda Digital
reúne cada año a todas las partes para pasar revista a los avances y nuevos desafíos
.
Más de la mitad de los europeos navega con asiduidad por la red, y el uso del teléfono móvil está aún más extendido. Aun así, la UE quiere aumentar al máximo la utilización de tecnologías de la información.
Si la UE quiere tener una economía eficaz y competitiva:
Entre las medidas concretas que la UE aplica para alcanzar estos objetivos, cabe citar las siguientes:
Nada es posible sin una tecnología clave: el acceso de banda ancha a internet, que permite una comunicación online rápida, barata y permanente. Casi un 30% de los hogares de la UE tiene acceso a la banda ancha, aunque la cifra es inferior en los países incorporados a la UE desde 2004.
Ahora se trata de que también estén conectadas las escuelas, universidades, bibliotecas, museos e instituciones similares. Ya lo está el 96% de los centros educativos de la UE, un 67% con conexión de alta velocidad.
Las administraciones nacionales deben empezar a prestar a los ciudadanos servicios sanitarios online tales como información para prevenir enfermedades, historial médico, consulta a distancia y reembolso electrónico de gastos médicos.