Impulsan la revolución de las telecomunicaciones las fuerzas tecnológicas y del mercado. La Unión Europea ha desempeñado un papel central en este proceso al fijar el ritmo de apertura de los mercados, mantener la igualdad de oportunidades entre todos los participantes, defender los intereses de los consumidores e incluso definir normas técnicas. La competencia ha obligado a bajar los precios y ha mejorado la calidad.
Gracias a ello, los particulares y las empresas disfrutan de servicios más baratos, de mejor calidad y más fiables. Los consumidores gozan de una capacidad de elección mayor en lo que se refiere a sus proveedores y a los servicios que se les ofrecen. La demanda de teléfonos móviles y acceso a Internet se ha disparado. Hoy en día el 90% de los centros de enseñanza de la UE están conectados a la red, y un 67% cuenta con conexiones de banda ancha. Más de mitad de la población es usuaria habitual de Internet.

Uno de tantos: usuario asiduo de Internet.
La UE: una impulsora precoz
La UE liberalizó completamente su mercado de telecomunicaciones en 1998. Desde entonces, la convergencia de las telecomunicaciones y la radiodifusión gracias a la digitalización ha llevado a la UE a fijar de nuevo los límites normativos a fin de contemplar todas las «redes y servicios de telecomunicaciones electrónicas» en un nuevo marco normativo que entró en vigor en julio de 2003 y que, después de menos de cinco años, ya debe revisarse.
De la regulación a la competencia
Los objetivos principales del marco normativo de 2003 son:
- reducir la carga administrativa sobre las empresas que ofrecen servicios de la sociedad de la información, tras el seguimiento más acentuado necesario durante el proceso de liberalización
- velar por que todos los clientes, incluidas las personas con discapacidades, tengan derecho a una serie de servicios básicos a precios asequibles (teléfono, fax, acceso a Internet, llamadas de emergencia gratuitas)
- estimular la competencia, limitando la posición dominante que los antiguos monopolios de telecomunicaciones habían ejercido en determinados servicios, como el acceso a Internet de alta velocidad.
Si bien las autoridades de cada Estado miembro son autónomas a la hora de aplicar las normas, los reguladores coordinan sus políticas en la UE, en particular en el denominado «Grupo de Entidades Reguladoras Europeas».
La última revisión, iniciada por la Comisión Europea a finales de 2007, quiere seguir simplificando la normativa y transferir parte de la función de reglamentación a una agencia única europea.
Impedir la fractura digital
La UE se ha esforzado por que los ciudadanos y las empresas se beneficien de la sociedad de la información. En 2006, la Comisión tomó medidas para reducir los precios injustificadamente altos que pagaban los ciudadanos por usar su teléfono móvil en otros países de la UE. Los llamados «gastos de itinerancia» bajaron más del 60% en 2007 y deberán seguir bajando, aunque en menor grado, en 2008 y 2009.
Otra prioridad, más a largo plazo, es impedir una «fractura digital» entre las regiones más ricas de la UE y las más pobres, muchas de ellas periféricas y con menos acceso a Internet o a los nuevos servicios digitales, o entre los Estados miembros.
La UE ha tomado una serie de iniciativas a fin de llevar las comunicaciones de banda ancha a los hogares, ampliar los servicios de negocios electrónicos a las empresas y poner en línea los servicios públicos. Los servicios de telecomunicaciones de alta calidad potencian la eficacia y la competitividad de todos los sectores manufactureros y de servicios. Hay tres prioridades:
- las empresas y los ciudadanos deben tener acceso a una infraestructura de telecomunicaciones barata y de calidad mundial y a una amplia gama de servicios
- cada ciudadano debe estar capacitado para vivir y trabajar en la sociedad de la información
- el acceso a la formación permanente debe ser un elemento básico del modelo social europeo.
Mejor en línea que a la cola
La iniciativa actual, conocida como i2010, se centra en los próximos años. Un acceso de banda ancha a Internet que proporcione unas telecomunicaciones en línea rápidas, baratas y permanentes es la tecnología «instrumental» clave.. Alrededor del 30% de los hogares de la UE tienen acceso a la banda ancha, aunque las cifras correspondientes a los Estados miembros que han ingresado en la UE desde 2004 son inferiores.
Bajo el lema «mejor en línea que a la cola», más del 90% de los proveedores de servicios públicos de la Unión Europea están actualmente en línea. El objetivo es proporcionar un acceso electrónico fácil a 20 servicios públicos básicos (tramitación de declaraciones de renta o del IVA, matriculación de automóviles nuevos o cambios de propiedad del automóvil, etc.).
Además de los centros de enseñanza y las universidades, se avanza para que las bibliotecas, museos e instituciones afines se conecten a las redes de banda ancha. Asimismo, las administraciones de los Estados miembros de la UE deben prestar servicios sanitarios en línea a los ciudadanos, tales como información sobre la prevención de enfermedades, documentos sanitarios en línea, consultas a distancia y el reembolso electrónico de gastos médicos.