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La UE lleva desarrollando durante décadas algunas de las normas medioambientales más estrictas del mundo. Actualmente sus principales prioridades son proteger las especies y hábitats en peligro de extinción y utilizar los recursos naturales de manera más responsable, objetivos que también contribuyen al crecimiento de la economía al impulsar la innovación y la empresa.

La UE dispone de una estrategia para detener la desaparición de especies en peligro de extinción.
La UE dispone de una estrategia para detener la desaparición de especies y hábitats en peligro de extinción antes de 2020. La base de esa estrategia es la red Natura 2000
, a la que pertenecen 26.000 zonas naturales protegidas que cubren casi el 20% de su superficie terrestre.
No se trata de reservas naturales, sino de lugares donde pueden desarrollarse actividades humanas sostenibles sin poner en peligro especies y hábitats excepcionales y vulnerables.
Para evitar el desequilibrio de nuestros limitados recursos naturales es imprescindible introducir cambios radicales en nuestra economía. Además de legislar, la UE contribuye a prestar los servicios de educación pública, investigación y financiación pública necesarios.
Su respuesta es una mezcla de planes a largo plazo y cambios graduales, como la promoción de productos respetuosos del medio ambiente y el fomento de la utilización de etiquetas de eficiencia energética en electrodomésticos como las lavadoras.
Para proteger eficazmente los recursos hídricos y los ecosistemas europeos frente a la contaminación, el cambio climático y los desechos marinos es preciso que la UE actúe de manera concertada.
Los objetivos de la política del agua de la UE son:

El agua limpia refleja un medio ambiente sano.
La calidad del aire es un aspecto en el que la UE ha sido muy activa y ha establecido normas y objetivos ambiciosos y rentables con respecto a algunos contaminantes, como el dióxido de azufre, el dióxido y los óxidos de nitrógeno, las partículas y el plomo.
Aunque las perspectivas generales de la calidad del aire son halagüeñas, es preciso seguir trabajando.
Si, para empezar, reducimos el volumen de los residuos que generamos, será automáticamente más sencillo deshacernos después de ellos. La UE quiere conseguirlo mediante:
Cuando no se puedan evitar los residuos, se deberían recuperar los materiales, preferentemente reciclándolos. Por eso la UE pide que se mejoren los métodos de fabricación y solicita a los consumidores que exijan productos reciclados, más ecológicos y con menos envases.
El medio principal con que cuenta la UE para respaldar los proyectos de conservación y protección del medio ambiente es el programa LIFE
, que aporta fondos tanto a los países de la UE como a los candidatos potenciales y otros países vecinos.
Desde 1992, LIFE ha participado con alrededor de 2.000 millones de euros en más de 3.000 proyectos, como la reintroducción del quebrantahuesos en Andalucía, la conversión de materiales laminados en energía y aluminio y la recuperación de praderas litorales y humedales de las islas del Mar Báltico.