Estimular el crecimiento en las industrias innovadoras y basadas en el conocimiento, que puedan impulsar la economía de la UE y crear empleo, requiere disponer de un buen tejido industrial y medios para dominar las nuevas tecnologías. Aunque el sector de servicios ha crecido rápidamente en las últimas décadas, la base de la economía europea sigue siendo la fabricación, que representa tres cuartas partes del total de exportaciones de la UE.

Las tecnologías de vanguardia, vitales para las empresas y la industria.
Crear el entorno adecuado
La política empresarial de la UE se basa en la creación de un entorno adecuado para invertir en competitividad e innovación; un entorno en el cual sectores de importancia estratégica, tales como el aeroespacial y el biotecnológico, pero también otros más tradicionales, como el textil y el del automóvil, puedan situarse en la vanguardia tecnológica con todos los beneficios que trae consigo.
Pero la innovación requiere una masa crítica. En la práctica, los centros educativos y de investigación a menudo carecen de relaciones con la empresa, que es lo que distingue a una idea buena en el laboratorio de un producto con éxito mundial. El Instituto Europeo de Innovación y Tecnología se ha creado para subsanar esta deficiencia y establecer Comunidades de Conocimiento e Innovación: redes con un alto grado de integración entre los sectores público y privado que reúnen a organismos de investigación y empresas, incluidas las PYME.
Pensar primero a pequeña escala
Dos tercios del total de puestos de trabajo en la UE corresponden a las PYME. El 99% de las empresas de la Unión son pequeñas o medianas. De ahí la divisa de la política empresarial de la Comisión: pensar primero a pequeña escala.
Existen fondos y programas especiales para fomentar el espíritu emprendedor y las cualificaciones, mejorar el acceso de las PYME a los mercados y aumentar su potencial de crecimiento (aumentando su capacidad de investigar e innovar). Las PYME son, por ejemplo, las principales beneficiarias del Programa Marco para la Innovación y la Competitividad (PIC), que les destina 3.600 millones de euros durante el periodo 2007-2013. El PIC financia inversiones en eficacia energética y energías renovables, tecnologías medioambientales y tecnologías de la información y la comunicación.
Pero las PYME merecen especial atención en el principal programa de financiación de la investigación científica: el Séptimo Programa Marco. Este programa, dotado con más de 7.000 millones de euros al año, hace de la UE una de las principales fuentes de financiación de la investigación y el desarrollo académicos e industriales.
Para su información y asesoramiento, las PYME pueden dirigirse a la Red Enterprise Europe, en parte financiada por la UE, que cuenta con 500 "ventanillas únicas" en toda la UE.

Reducir la burocracia sobre las empresas, prioridad de la UE.
Partir de una buena base
Una de las claves del éxito de estas políticas es garantizar el funcionamiento del mercado interior. Un mercado que, gracias, sobre todo, a la libre circulación de mercancías, permite a todas las empresas acceder a un número mayor de clientes y contribuye a una mayor competencia. El resultado son precios más bajos y más posibilidades de elección para los consumidores... además de un mayor crecimiento económico.
Pero la normativa del mercado único debe refinarse continuamente para adaptarla al progreso técnico. Hay que evitar que los Estados miembros recaigan en la tentación de proteger la industria nacional: todas las empresas de la UE deben recibir idéntico trato.
Queda mucho hasta la plena integración del mercado de servicios clave de apoyo a las empresas, tales como las comunicaciones, los transportes y el suministro de electricidad y gas. La competencia y el recorte de precios en este sector se traducen en precios también más bajos cuando las mercancías llegan al mercado.
Simplificar la legislación
Por último, es preciso dar con el equilibrio adecuado entre la necesidad de normas que garanticen la apertura de los mercados, protejan a los consumidores y mantengan niveles medioambientales y sociales altos, por un lado, y reduzcan la burocracia administrativa o "papeleo" que suelen acompañarlas. Ese equilibrio aún no se ha logrado; de ahí que la Comisión Europea tenga previsto reducir los trámites administrativos para las empresas en un 25% antes de 2012.
El sistema conocido como REACH (Registro, Evaluación y Autorización de Productos Químicos) ofrece un ejemplo de cómo es posible racionalizar procedimientos administrativos complejos cuando 27 países conjugan sus esfuerzos. La UE crea así una base de datos única de productos químicos registrados que será de gran utilidad tanto para las empresas como para los responsables de protección medioambiental.
Bienestar social y medio ambiente
No por insistir en el empleo y el crecimiento deben dejarse de lado los aspectos sociales y medioambientales. La UE muestra la misma voluntad de fomentar un espíritu emprendedor responsable y propicio al desarrollo de aptitudes, el respeto de los derechos sociales y humanos y un uso más racional de los recursos naturales.