El marco de la cooperación sobre política económica es la Unión Económica y Monetaria (UEM), de la que forman parte todos los países miembros de la UE. Es aquí donde los países acuerdan directrices comunes sobre cuestiones que afectan a la economía. El resultado global es más crecimiento, más empleo y un mayor grado de bienestar social en todos los sentidos. Pero además, esta cooperación permite a la UE reaccionar de manera coordinada ante desafíos económicos y financieros globales y la hace más resistente a las turbulencias externas.

Gracias a la UE, ahora es más barato enviar dinero a los hijos que estudian en el extranjero.
Afrontar juntos la crisis
Desde el principio de la actual crisis financiera y económica, en octubre de 2008, la UE ha respondido de manera coordinada. Los gobiernos nacionales, el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión han colaborado para proteger los ahorros, mantener un flujo de crédito asequible para las empresas y hogares e introducir un mecanismo mejor de gobernanza financiera. No solo se trata de recuperar la estabilidad, sino de crear las condiciones propicias para el crecimiento y la creación de empleo.
Los gobiernos de la UE han destinado hasta la fecha más de 2 billones de euros a los esfuerzos de rescate. Los líderes de la UE han coordinado las intervenciones apoyando a los bancos y autorizando garantías para préstamos. La Unión también ha elevado las garantías de los depósitos de particulares en los países miembros a un mínimo de 100.000 euros.
Por otra parte, en mayo de 2010 se introdujo un paquete de medidas europeas de estabilización encaminadas a ofrecer ayuda financiera a los Estados miembros en dificultad y mantener así la estabilidad financiera de la UE en un momento de graves tensiones en los mercados de deuda soberana de la zona del euro (o eurozona). Esta red de seguridad está formada por el Mecanismo Europeo de Estabilización Financiera (EFSM, por sus siglas en inglés) y el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF, por sus siglas en inglés), que junto con las contribuciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), constituyen un paquete de estabilidad financiera por valor de 750.000 millones de euros. A partir de mediados de 2013, se establecerá en la eurozona un nuevo mecanismo permanente de crisis: el Mecanismo Europeo de Estabilidad.
Ventajas del euro
Contar con el euro como moneda común de gran parte de Europa ha permitido a la UE reaccionar ante la contracción global del crédito de manera coordinada y garantizar mayor estabilidad de lo que hubiera sido posible de otro modo. Por ejemplo, como el BCE puede reducir los tipos de interés en toda la zona del euro (en lugar de que cada país fije su propio tipo de cambio), los bancos de toda la Unión están en igualdad de condiciones para prestar y tomar prestado entre sí.
Más del 60% de los ciudadanos de la UE utilizan el euro cada día. La moneda única beneficia a todos: en la eurozona han desaparecido las comisiones por cambio de moneda al viajar o hacer negocios, también se han eliminado o reducido mucho los costes de la mayoría de los pagos transfronterizos y tanto los consumidores como las empresas pueden comparar precios más fácilmente, lo que estimula la competencia.
Estar en la zona del euro es garantía de estabilidad de precios. El BCE fija los tipos de interés en niveles que permiten mantener la inflación en la eurozona por debajo del 2% a medio plazo. También gestiona las reservas de divisas de la UE y puede intervenir en los mercados para influir en los tipos de cambio del euro.
El euro para todos los europeos
Está previsto que todos los países miembros utilicen el euro, pero solo cuando esté preparada su economía. Así, los países que ingresaron en la UE en 2004 y 2007 van incorporándose poco a poco a la zona del euro, mientras que Dinamarca y el Reino Unido no utilizan la moneda única en virtud de una serie de acuerdos políticos especiales. Para pertenecer a la zona del euro, la antigua divisa del país debe haber mantenido un tipo de cambio estable durante dos años. También deben cumplirse otras condiciones relacionadas con los tipos de interés, el déficit presupuestario, la tasa de inflación y la deuda pública.
Pagos transfronterizos más baratos
El BCE no solo es responsable de mantener la estabilidad de los precios, sino también de garantizar que el coste de las transferencias transfronterizas en euros sea el menor posible para los bancos y sus clientes.
Para importes elevados ya existe un sistema de pago en tiempo real operado por el BCE y los bancos centrales nacionales. Este sistema, denominado TARGET2, ofrecerá en el futuro las mismas ventajas en el caso de las operaciones de valores.
El BCE y la Comisión Europea colaboran en la creación de un Espacio Único de Pagos en Euros (siglas en inglés: SEPA) que permitirá generalizar las ventajas de unos pagos más eficaces y baratos. En última instancia, todos los pagos en euros —ya sean por transferencia bancaria, por débito directo o por tarjeta— se tratarán exactamente igual, con independencia de que sean nacionales o transfronterizos. La UE ya está ampliando estas ventajas a los pagos por débito directo.