La unión aduanera es una zona única de comercio en la que circulan libremente todas las mercancías, tanto las producidas en la UE como las importadas. Un teléfono móvil finlandés puede venderse en Hungría sin pagar derechos ni pasar controles aduaneros.
El derecho de importación de un producto fabricado fuera de la UE —por ejemplo, un televisor surcoreano— se paga cuando entra por primera vez en la Unión, sin que después haya que pagar nada ni pasar más inspecciones.

Productos falsificados.
Aún así, para la UE la actividad aduanera sigue siendo fundamental, aunque sólo sea por el volumen de mercancías que entran en su territorio. Los servicios aduaneros de la UE tramitan más de 2.000 millones de toneladas de mercancías al año, casi el 20% del total de importaciones mundiales. Eso supone más de 100 millones de declaraciones cada año.
Cómo protegen las aduanas a los ciudadanos de la UE
La lista es larga:
- garantizando que se cumplan las normas de protección del medio ambiente y la salud y seguridad de los consumidores: por ejemplo, impidiendo que entren alimentos contaminados o aparatos eléctricos que puedan ser peligrosos
- comprobando que se ajusten a la ley las exportaciones de tecnologías sensibles, que podrían utilizarse para fabricar armas químicas o nucleares
- luchando contra la falsificación y la piratería para proteger la salud y la seguridad, además de los puestos de trabajo en las empresas fabricantes que cumplen la ley
- comprobando que las personas que viajan con altos importes en efectivo o equivalente no lo hagan para blanquear dinero o evadir impuestos
- ayudando a la policía y los servicios de inmigración a combatir el tráfico de personas, drogas, pornografía y armas de fuego, fundamentales para la delincuencia organizada y el terrorismo
- protegiendo a las especies amenazadas, por ejemplo, supervisando el comercio de marfil y animales, aves y plantas protegidos
- protegiendo el patrimonio cultural europeo al impedir el contrabando de obras de arte.

Lucha contra el fraude
Otro gran cometido de las aduanas en la UE es combatir el fraude, sobre todo de tres tipos:
- la UE ha rebajado los aranceles sobre muchas importaciones de países pobres, y algunos fabricantes pueden sentirse tentados a falsificar certificados de origen para acogerse a la reducción haciendo pasar sus mercancías por procedentes de esos países
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declaraciones y pagos del IVA fraudulentos utilizados por comerciantes poco escrupulosos para notificar actividades comerciales ficticias
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evasiones de los impuestos especiales sobre artículos tales como los cigarrillos, que privan a las administraciones de los ingresos fiscales necesarios para partidas fundamentales del gasto público.
Al mismo tiempo, las aduanas deben respetar el derecho de todo consumidor a comprar en otro país de la UE. Todos tenemos derecho a traer a nuestro país cerveza o vino de regalo a los amigos o la familia, y hasta a venderlo, siempre que no saquemos beneficios, sin tener que pagar derechos adicionales.
Facilitar los negocios
La UE actualiza y automatiza continuamente los procedimientos aduaneros para agilizar el comercio a través de sus fronteras internas y externas.
En los próximos años, las empresas podrán deshacerse de todos los formularios aduaneros en papel, y las redes aduaneras de todos los países miembros estarán completamente integradas por vía electrónica: habrá un sistema de ventanilla única para que los comerciantes cumplan los trámites aduaneros en toda la UE.
Ayudar a formular políticas
Los aduaneros de la UE también llevan a cabo la vital función de recopilar estadísticas. Sus registros sirven para decidir posibles límites a determinadas mercancías por competencia desleal con los productos de la UE. Pero también recogen datos sobre flujos comerciales que ayudan a los responsables a detectar tendencias económicas.