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Consumidores

Protegemos sus derechos

Todo ciudadano es consumidor; de ahí que la Unión Europea vele al máximo por su salud, seguridad y bienestar económico, promueva sus derechos a la información y la educación, tome medidas para ayudarle a defender sus intereses y le anime a crear y gestionar sus propias organizaciones de consumidores.


Panorama

La UE está comprometida a mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. Además de medidas encaminadas a proteger directamente sus derechos, la Unión vela por que todas sus normativas contemplen los intereses del consumidor. Dada la apertura de las fronteras al comercio gracias al mercado único y la moneda única, y ante el creciente uso de Internet, el auge del comercio electrónico y la expansión del sector de servicios, es importante que los casi 500 millones de ciudadanos de una Unión de 27 Estados miembros gocen del mismo alto grado de protección.

De compras en el mercado © Shutterstock

Tanto si compra en el mercado como si lo hace por Internet, la UE protege sus derechos.

Necesidad de normas armonizadas

Un mercado interior eficaz necesita una política de consumidores europea. El buen funcionamiento del mercado estimula la confianza de los consumidores en las operaciones transfronterizas. Pero, antes de hacer compras, han de estar seguros de disponer de información suficiente y exacta y tener certeza de sus derechos en caso de problemas. Un conjunto de normas armonizadas garantiza a los ciudadanos el nivel de protección adecuado.

Progresos constantes

Hace años que la política de la UE viene garantizando a los consumidores un alto grado de seguridad en muchos campos. Hay medidas específicas sobre juguetes, equipos de protección individual, aparatos eléctricos, cosméticos, productos farmacéuticos, máquinas y embarcaciones de recreo.

En enero de 2004 la UE introdujo normas más estrictas sobre retirada de productos defectuosos. La Comisión Europea recibe al año más de 1 000 notificaciones de productos peligrosos o inseguros, sobre todo juguetes, aparatos eléctricos y dispositivos de alumbrado. Las nuevas normas establecen requisitos de seguridad para otros productos de consumo, tales como equipamientos para áreas deportivas y recreativas, artículos de puericultura, aparatos de gas y la mayoría de los productos domésticos tales como textiles y muebles.

A lo largo de los años se han ido introduciendo medidas que protegen los intereses generales del consumidor en ámbitos como los siguientes:

  • prácticas empresariales leales
  • publicidad engañosa y comparativa
  • indicadores y etiquetado de precios
  • cláusulas contractuales abusivas
  • venta a distancia y a domicilio
  • multipropiedad y vacaciones combinadas;
  • derechos de los viajeros.
Juguete © Bilderbox

Todo juguete debe cumplir las normas de seguridad europeas.

Un planteamiento global e integrado

La protección de los consumidores de la UE también se ha ido ampliando a medida que evolucionaban las necesidades y expectativas de sus ciudadanos. Las normas comunitarias en materia de salud y seguridad son cada vez más exigentes y armonizadas, para mayor tranquilidad de los consumidores.

En diciembre de 2006, la UE adoptó un nuevo programa de protección de los consumidores para el periodo 2007-2013, dotado con un presupuesto total de 157 millones de euros. Tiene dos grandes objetivos:

  • un alto nivel de protección de los consumidores gracias a una mejor información, consulta y representación de sus intereses
  • la aplicación efectiva de la normativa de protección de los consumidores mejorando la cooperación, la información, la educación y las vías de recurso.

Al aplicar el programa, la Comisión Europea se centra en perfeccionar la normativa vigente. Pero también impulsa actuaciones concretas que faciliten a los consumidores la obtención de créditos hipotecarios o el acceso a servicios bancarios en otros países miembros.

Un alto nivel común de protección

Ante el auge de los servicios financieros y el comercio electrónico, la Comisión ha presentado directrices sobre buenas prácticas de comercio electrónico y normas sobre todo lo relacionado con créditos al consumo y medios de pago distintos del efectivo. Los intereses y el beneficio de los consumidores ya se tienen en cuenta en la legislación que liberaliza servicios públicos clave tales como los transportes, la electricidad y el gas, las telecomunicaciones y los servicios postales. Gracias a la nueva normativa, los ciudadanos seguirán teniendo acceso universal a servicios de buena calidad y precio asequible.

Aplicación efectiva de las normas

Las normas europeas deben aplicarse correctamente, y los ciudadanos deben disponer de vías de recurso. Para ello es necesario asegurar una cooperación más estrecha entre los Estados miembros. Los procesos judiciales, sobre todo en otra jurisdicción, pueden ser largos y costosos. A fin de fomentar los acuerdos extrajudiciales, la Comisión Europea ha desarrollado mecanismos alternativos, baratos o gratuitos, de resolución de litigios.

En diciembre de 2007, la UE prohibió toda una serie de prácticas comerciales desleales, entre las que figuran la publicidad engañosa y las prácticas agresivas de venta mediante acoso, coacción o abuso de influencia. La incertidumbre sobre sus derechos y el temor a la estafa provocaban el recelo de los consumidores ante las compras transfronterizas. La nueva Directiva les garantiza el mismo grado de protección frente a las prácticas comerciales desleales y los profesionales deshonestos tanto si compran en la tienda de la esquina como si lo hacen en una web de otro país miembro.

Los consumidores disponen de nuevas vías de recurso, tales como la Red de Centros Europeos del Consumidor (Red CEC). Para saber cuál es su Centro más próximo, visite
http://ec.europa.eu/comm/consumers/redress/compl/.

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