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La finalidad de las normas de competencia de la UE es garantizar condiciones leales y equitativas a las empresas, dando cabida al mismo tiempo a la innovación, la unificación de las normas técnicas y el desarrollo de las pequeñas empresas.

Algunas empresas de mudanzas internacionales han sido multadas por ponerse de acuerdo para fijar los precios.
De acuerdo con las normas de la UE, las empresas no pueden:
La Comisión puede aceptar monopolios en determinadas circunstancias; por ejemplo, cuando se trate de infraestructuras costosas ("monopolios naturales") o deba garantizarse un servicio público. Sin embargo:
Las grandes empresas, en sus relaciones con sus competidoras más pequeñas, no pueden aprovechar su poder de negociación para imponer condiciones que dificulten sus relaciones con los proveedores o clientes. La Comisión puede multar, y multa, a las empresas que incurren en prácticas semejantes.
Cuando la UE investiga las prácticas que distorsionan la competencia, no solo se centra en los bienes, sino que también puede investigar a las profesiones liberales y los servicios, incluidos los financieros (por ejemplo, banca minorista o tarjetas de crédito).

Gracias a la UE la competencia es mayor en el sector de la reparación de vehículos.
La Comisión también vigila cuánta ayuda conceden a las empresas los gobiernos de los países de la UE ("ayudas estatales"), por ejemplo:
Los gobiernos no están autorizados a conceder ningún tipo de ayuda a las empresas en crisis que no tengan perspectivas de recuperar su viabilidad económica.
Estas normas generales admiten algunas excepciones, ya que se puede permitir:
El criterio fundamental es si el acuerdo beneficiará a los consumidores y si perjudicará a otras empresas. La Comisión suele permitir las ayudas a la investigación e innovación, al desarrollo regional o en favor de las PYME por servir a objetivos generales de la UE.
Entre los asuntos de competencia más conocidos en que haya intervenido la Comisión Europea figura el que le opuso al gigante informático Microsoft. El Ejecutivo europeo multó a la empresa estadounidense por vender juntos distintos tipos de programas en un paquete único, lo que limitaba las posibilidades de elección de los consumidores, mantenía los precios en un nivel artificialmente alto e impedía la innovación en la industria del software.
La Comisión también ha intervenido en el sector de la industria automovilística para aumentar la transparencia en la fijación de los precios, con lo que se han reducido considerablemente las diferencias de precios antes de impuestos en la UE.
Además, la Comisión ha intervenido despejando el camino para los concesionarios multimarca, permitiendo que los distribuidores puedan operar en más de un país miembro y facilitando a los distribuidores no oficiales la venta de piezas y las reparaciones homologadas.
Las amplias competencias de la Comisión para investigar y poner fin a infracciones a las normas de competencia de la UE están sujetas al control jurisdiccional del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Las empresas y los gobiernos de los Estados miembros recurren con cierta regularidad, y a veces con éxito, las decisiones de la Comisión.