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Es un hecho demostrado que el clima está cambiando. Lo vemos en Europa y otros lugares: aumentan las temperaturas, cambian los regímenes de precipitaciones, se derriten los glaciares y sube el nivel del mar. Sequías e inundaciones cada vez más frecuentes hacen estragos en todo el mundo.

Excursionista en un glaciar.
La actividad humana ha acelerado el cambio climático, pero nunca es tarde para ralentizar el proceso. La UE pone el máximo empeño en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de los países miembros y hacer que otros sigan su ejemplo. Al mismo tiempo, la UE está elaborando una estrategia para paliar los efectos del cambio climático.
Los líderes de la UE han fijado para 2020 una serie de metas que en conjunto se denominan "objetivo 20-20-20". Son las siguientes:
La UE ha planteado incluso reducir sus emisiones en un 30% si otras grandes economías se comprometen a reducirlas en niveles parecidos o hacen contribuciones adecuadas a ese objetivo. A este respecto se negocia en el marco de Naciones Unidas.
Además, en su documento "Hoja de ruta hacia una economía hipocarbónica competitiva en 2050", la Comisión Europea investiga nuevas formas de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 81% y un 95% para mediados de siglo.
Piedra angular de la estrategia europea sobre cambio climático, el RCDE UE, régimen europeo de comercio de emisiones, va reduciendo poco a poco y del modo económicamente más eficaz las emisiones de la industria.
Por cada tonelada de CO2 que emiten al año, las industrias con gran consumo energético, como la de generación de electricidad, la siderúrgica o la del cemento, deben devolver los derechos de emisión correspondientes. En principio se les entrega gratis un determinado número de derechos, pero si necesitan más deben comprarlos en el mercado de derechos de emisión, aunque también pueden compensar sus emisiones de CO2 si invierten en reducir las de los países en desarrollo.
Desde su creación en 2005 han ido incorporándose al RCDE UE cada vez más empresas. En 2012 lo harán las compañías aéreas. En el futuro se subastarán más derechos en lugar de asignarse gratis.
Aunque aún sea posible bajar su ritmo, el cambio climático no puede detenerse por completo. Habrá que adaptarse si queremos evitar o reducir al mínimo los daños. Para conseguirlo hay medidas que van desde modificar la normativa sobre construcción para que atienda a las circunstancias climáticas del mañana hasta crear defensas contra las inundaciones o desarrollar cultivos resistentes a las sequías.