El Tratado de Lisboa entró en vigor el 1 de diciembre de 2009. El Tratado dota a la UE de instituciones modernas y perfecciona sus métodos de trabajo para poder afrontar con eficacia los desafíos del mundo de hoy. En un planeta que cambia con rapidez, los europeos vuelven su mirada a la UE para resolver problemas como la globalización, el cambio climático, la evolución demográfica, la seguridad y la energía. El Tratado de Lisboa refuerza la democracia en la UE y mejora su capacidad de defender día a día los intereses de sus ciudadanos. más
El Tratado aumenta el poder legislativo del Parlamento Europeo y, de este modo, le confiere más capacidad que nunca para modelar Europa. El Parlamento queda así en pie de igualdad con el Consejo en el procedimiento de codecisión, que se ha ampliado a ámbitos como la inmigración, el presupuesto y la energía. La finalidad de ello es incrementar la responsabilidad de la UE ante sus ciudadanos.
01/12/2009 - El Tratado de Lisboa, nuevo punto de partida para la UE
El nuevo Tratado europeo, recibido con fuegos artificiales en la ciudad donde vio la luz.