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Política espacial europea

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El espacio constituye desde hace tiempo para Europa una fuente de progreso que puede ponerse al servicio de numerosos objetivos y políticas, como el transporte y la movilidad, la sociedad de la información y la competitividad industrial, el medio ambiente, la agricultura y la pesca, la protección civil, etc. Lo que se pretende es hacer de la Unión Europea (UE) la sociedad basada en el conocimiento más avanzada del mundo.

ACTO

Libro Verde de la Comisión, de 21 de enero de 2003, sobre la Política espacial europea [COM (2003) 17 final - no publicado en el Diario Oficial].

SÍNTESIS

El proyecto Galileo (sistema civil de navegación y posicionamiento mediante satélite) y la iniciativa GMES (vigilancia global del medio ambiente y la seguridad) ilustran un nuevo planteamiento y subrayan la necesidad de una función más importante de la UE en la política espacial (EN).

El objetivo del Libro Verde es sensibilizar al conjunto de la sociedad europea sobre la importancia estratégica que reviste para la UE el espacio y la política espacial y hallar respuestas concretas a las cuestiones relacionadas con el acceso, la financiación y las normas institucionales.

El Libro Verde es el resultado de una cooperación estrecha y efectiva entre la Comisión Europea y la Agencia Espacial Europea (ESA).

LA EUROPA ESPACIAL EN UN CONTEXTO CAMBIANTE

Desde 1980, Europa dispone, con Ariane y el Centro Espacial de la Guyana Francesa, de un acceso independiente y fiable al espacio que le garantiza una amplia libertad de iniciativa en la realización de sus ambiciones espaciales. No obstante, la competitividad europea en el espacio descansa en nuevos avances técnicos y en la renovación del modo de ayuda pública a su explotación.

Actualmente, la cifra de negocios total de la industria espacial ronda los 5 500 millones de euros anuales. Paralelamente, el sector espacial europeo representa 30 000 puestos de trabajo directos distribuidos entre unas 2 000 sociedades.

Las prioridades futuras:

  • garantizar el acceso europeo al espacio y su financiación a largo plazo;
  • compartir las competencias entre interlocutores nacionales y europeos;
  • equilibrar la autonomía europea y la cooperación internacional: Europa debe tomar la iniciativa e intervenir con sus socios para desempeñar una función estratégica en los grandes proyectos espaciales realizados en cooperación;
  • disponer de un tejido industrial de calidad y de un acceso a las tecnologías clave: Europa debe determinar cuáles son los ámbitos de valor añadido y decidir si desea mantener una base industrial que abarque el conjunto del sector espacial;
  • garantizar una base tecnológica amplia y eficaz sostenida por programas de investigación y demostración: la UE, la ESA, los interlocutores nacionales y la industria han creado diversos instrumentos (el plan director de la tecnología espacial, el Séptimo Programa Marco de Investigación y los programas nacionales de investigación);
  • mantener el traspaso de conocimientos y de información entre las generaciones de científicos e ingenieros: se calcula que, en Europa, cerca del 30% de los empleados del sector espacial se jubilarán en los próximos diez años.

PONER MÁS EL ESPACIO AL SERVICIO DE EUROPA Y DE LOS CIUDADANOS

La gestión del potencial técnico de la comunidad espacial debe responder a las nuevas demandas de nuestra sociedad. Lo que se busca es crear una sociedad del conocimiento competitiva encaminada a garantizar que todos los ciudadanos europeos, en particular quienes tienen necesidades especiales, puedan tener acceso a la tecnología y los servicios avanzados.

Más allá de la amplísima utilización de los satélites de telecomunicaciones para el intercambio de información (telefonía, televisión y transmisión de datos digitales), la puesta en órbita de lanzaderas europeas ofrece a las empresas, a los poderes públicos y a los ciudadanos una amplia gama de servicios, como una movilidad más sostenible, previsiones meteorológicas, la vigilancia de los cambios climáticos, medios de reacción rápida frente a las catástrofes naturales, etc.

Las prioridades futuras:

  • ampliar el ámbito de la investigación espacial a otros interlocutores que no sean los de la industria espacial clásica: favorecer el paso de las actuaciones de investigación a otras aplicaciones industriales y servicios de valor añadido que superen el estricto sector espacial;
  • transferir las tecnologías del sector de la investigación al sector comercial: fomentar la inversión privada mediante compromisos a largo plazo de las autoridades públicas;
  • crear nueva aplicaciones explotando mejor las ventajas respectivas de las tecnologías terrestres y espaciales;
  • proteger los intereses de la Unión ampliada: todos los ciudadanos europeos, incluidos los de los nuevos Estados miembros, podrán disfrutar de servicios de alta calidad, si la UE crea, por ejemplo, nuevos sistemas espaciales de banda ancha;
  • respaldar el desarrollo sostenible: la tecnología espacial se utiliza para la observación de la tierra, en particular con fines meteorológicos y medioambientales para seguir la evolución del planeta (clima, meteorología, océanos, vegetación, recalentamiento mundial, vigilancia de las capas de hidrocarburos en el mar, etc.);
  • contribuir a la creación de sistemas de navegación mediante satélite que ofrezcan posibilidades a la navegación aérea, marítima y terrestre;
  • mejorar la seguridad de los ciudadanos: la gestión de las crisis tiene una relación directa con el control de las tecnologías espaciales, en particular en el ámbito espacial militar.

CREAR UNA ORGANIZACIÓN Y UNA NORMATIVA MÁS EFICAZ Y AMBICIOSA

La ESA, creada en 1975, ha cumplido satisfactoriamente el objetivo inicial de reunir los recursos y las competencias necesarias para la construcción de un programa integrado de ciencia espacial complementada por las agencias nacionales de determinados Estados miembros, los organismos con vocación operativa y las iniciativas espaciales.

Las prioridades futuras:

  • aprovechar al máximo la riqueza espacial europea, respetando el principio de subsidiariedad para fijar nuevos objetivos;
  • garantizar la convergencia de las contribuciones de diversos interlocutores institucionales hacia objetivos comunes;
  • definir las competencias de los interlocutores institucionales en materia espacial, sobre todo las agencias de desarrollo y las estructuras de explotación, así como sus relaciones con el sector privado;
  • hacer evolucionar la industria espacial en un marco normativo previsible y estable encaminado a motivar a los responsables políticos y a los inversores: se están haciendo esfuerzos con el fin de simplificar los procedimientos y de limitar las barreras normativas.

Contexto

La publicación del Libro Verde abrió un período de consulta oficial hasta el 30 de mayo de 2003. Las respuestas de las partes interesadas a las preguntas planteadas han permitido elaborar un plan de actuación (Libro Blanco de 11 de noviembre de 2003) (pdf ) para aplicar la política espacial europea. La Comunicación de la Comisión de mayo de 2005 (pdf ), por su parte, sienta las bases de un programa espacial europeo en el nuevo contexto institucional y tecnológico de la UE (desarrollo de Galileo y del GMES).

REFERENCIAS

ActoEntrada en vigorPlazo de transposición en los Estados miembrosDiario Oficial
COM (2003) 17 final---

ACTOS CONEXOS

Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo, de 23 de mayo de 2005, «Política espacial europea: elementos preliminares» [COM (2005) 208 final - no publicada en el Diario Oficial].

Decisión 2004/578/CE del Consejo, de 29 de abril de 2004, relativa a la celebración de un Acuerdo marco entre la Comunidad Europea y la Agencia Espacial Europea [Diario Oficial L 261 de 6.8.2004].

Libro Blanco de la Comisión, de 11 de noviembre de 2003, «El espacio: una nueva frontera europea para una Unión en expansión. Plan de Acción para la aplicación de la política espacial europea» [COM (2003) 673 final - no publicado en el Diario Oficial].

Este Libro Blanco surge tras el período de consulta que se abrió con el Libro Verde en enero de 2003. En él se propone un plan de actuación para una política espacial europea en favor de la competitividad y el desarrollo sostenible de la UE. Los programas Galileo y GMES son ejemplos concretos de tecnologías espaciales al servicio de los objetivos políticos de la UE.

Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones, «Un marco coherente para el sector aeroespacial: respuesta al informe STAR 21» [COM (2003) 600 final - no publicada en el Diario Oficial].

Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo, «Europa y el espacio: un nuevo capítulo» [COM (2000) 597 final - no publicada en el Diario Oficial].

La estrategia establecida en esta Comunicación propone que se respalden políticamente las iniciativas de los agentes públicos y privados con el fin de definir una perspectiva política y comunitaria para el espacio.

Así pues, la Comunicación propone los elementos y las grandes líneas de una estrategia espacial articuladas en torno a tres objetivos:

  • potenciar y proteger un acceso al espacio independiente y a un precio abordable;
  • aumentar los conocimientos científicos;
  • hacer que los mercados y la sociedad se beneficien de las capacidades técnicas de la comunidad espacial.
Última modificación: 18.07.2006
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