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Directrices para los programas del período 2000-2006

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La presente Comunicación fija las directrices de la Comisión necesarias para ayudar a los Estados miembros a redactar sus documentos de programación con vistas a la intervención financiera de los Fondos Estructurales y su coordinación con el Fondo de Cohesión durante el período 2000--2006.

ACTO

Comunicación de la Comisión, de 1 de julio de 1999, titulada «Los Fondos Estructurales y su coordinación con el Fondo de Cohesión: Directrices para los programas del período 2000-2006» [COM(1999)344 final - Diario Oficial C 267 de 22.9.1999].

SÍNTESIS

Las políticas estructurales y de cohesión de la Unión Europea tienen por finalidad reducir las disparidades económicas y sociales en el territorio comunitario. Acompañan las políticas nacionales y regionales en las regiones que sufren dificultades, así como su acción en el mercado laboral. Aunque la responsabilidad de fijar las prioridades de desarrollo incumbe a los Estados miembros, la Comunidad define las directrices que éstos deben seguir puesto que la Unión Europea, como contribuyente a la financiación de los programas, tiene un derecho de supervisión de las intervenciones y quiere fomentar la dimensión comunitaria de la cohesión económica y social.

Elaboradas en aplicación del reglamento que establece las disposiciones generales de los Fondos Estructurales, estas directrices indicativas de carácter general pretenden ayudar a las autoridades nacionales y regionales a definir y preparar sus estrategias de programación para los objetivos nº 1, 2 y 3 de los Fondos Estructurales y sus vínculos con el Fondo de Cohesión. Estas estrategias de desarrollo y de reconversión se denominan integradas por inscribirse en una visión de conjunto y establecer una cooperación descentralizada, eficaz y amplia, con objeto de implicar al mayor número posible de agentes nacionales, regionales y locales.

Las directrices se articulan en torno a tres prioridades fundamentales:

  • la competitividad regional,
  • la cohesión económica y social,
  • el desarrollo de las zonas urbanas y rurales, con inclusión de medidas específicas para las zonas dependientes de la pesca.

CONDICIONES PARA EL CRECIMIENTO Y EL EMPLEO: COMPETITIVIDAD REGIONAL

Crear las condiciones de base para la competitividad regional

Para lograr los objetivos de una mayor competitividad regional, deben fomentarse en las regiones las condiciones generales y un entorno que propicien la actividad empresarial. Las empresas tienen que poder disponer de todo tipo de ayudas indirectas, conforme a las normas comunitarias de competencia, en sectores tales como: a) los transportes, b) la energía, c) las telecomunicaciones, d) las tecnologías compatibles con la conservación del medio ambiente, y e) la investigación, el desarrollo y la innovación tecnológica. La referencia a las redes transeuropeas, la coordinación entre las intervenciones del Fondo de Cohesión, del FEDER (Fondo Europeo de Desarrollo Regional) o del Banco Europeo de Inversiones (BEI), el fomento de una cooperación entre los sectores público y privado son las condiciones que deben respetarse en la concesión de ayudas a estos sectores de actividad.

Mejorar las redes y los sistemas de transporte

Las redes y los sistemas de transporte son fundamentales para el desarrollo económico. Por consiguiente, los futuros programas de desarrollo regional deberían entrañar inversiones en el ámbito de los transportes orientadas a reducir los factores desfavorables para la competitividad (costes de transporte, congestión, duración de los viajes) y a mejorar la calidad de las prestaciones de esas infraestructuras (servicios conexos, seguridad).

Los programas deben atenerse a las prioridades siguientes para lograr un equilibrio entre modos de transporte, accesibilidad y sostenibilidad:

  • mejorar la eficacia de los sistemas de transporte mediante la modernización y la renovación de las infraestructuras, el fomento de una mejor gestión de los sistemas y de la interoperabilidad,
  • buscar un equilibrio entre los diferentes modos de transporte mediante un aumento de las inversiones en ámbitos distintos del transporte por carretera, el desarrollo de sistemas coherentes de transporte intermodal y combinado, incluido el desarrollo de nodos de transbordo,
  • mejorar la accesibilidad regional mediante la conexión de las grandes redes a los sistemas de transporte locales de pequeña escala,
  • reducir el impacto medioambiental del transporte, en cumplimiento de la normativa en la materia.

En los Estados miembros beneficiarios, las acciones del Fondo de Cohesión en el sector de transportes se concentrarán en la puesta en marcha de las redes de transporte transeuropeas. El FEDER, en su caso en coordinación con el BEI, se centraría en la accesibilidad regional, la interoperabilidad de las infraestructuras, la creación de nodos de transbordo, y la subvención de los sistemas de transporte público urbanos y regionales.

Energía: redes, eficacia y recursos renovables

El desarrollo regional sostenible depende de un sector energético eficaz y competitivo que refuerce la seguridad, flexibilidad y calidad del suministro de energía y reduzca los costes energéticos. En las regiones menos desarrolladas, las inversiones de los Fondos Estructurales deberían concentrarse en:

  • el desarrollo de infraestructuras de distribución de gas y electricidad eficaces que reduzcan la dependencia de un determinado proveedor externo y los efectos del aislamiento;
  • la utilización más eficaz de la energía por parte de las PYME, los hogares y los edificios públicos mediante tecnologías que permitan la reducción de los costes y del consumo;
  • las fuentes de energías renovables que favorezcan el empleo local, la reducción de la dependencia exterior y de la contaminación; las inversiones en este ámbito deberían suponer al menos el 12% del presupuesto global de los subprogramas de energía.

Hacia la sociedad de la información

La rápida evolución de la sociedad de la información ha abierto nuevas posibilidades de desarrollo económico. Pero la condición esencial para acceder a la sociedad de la información es contar con una eficaz infraestructura básica de telecomunicaciones. Los operadores de telecomunicación realizan en general ellos mismos las inversiones en este ámbito ya sea por medio de sus propios recursos, empréstitos o, en su caso, mediante préstamos del BEI. Cuando a pesar de todo se considere necesaria una ayuda pública, es indispensable observar las normas comunitarias.

Las medidas emprendidas en este ámbito e integradas en los programas de desarrollo deberán servir para:

  • fomentar nuevos servicios y aplicaciones innovadoras, en particular en el sector del comercio electrónico, el teletrabajo y la administración pública;
  • equipar y formar a los usuarios potenciales, para aumentar su nivel de cualificación.

Por un medio ambiente de calidad

El medio ambiente europeo sigue estando amenazado, principalmente en relación con la calidad del agua, del aire y del suelo. Por otra parte, es preciso fomentar medidas preventivas en zonas expuestas a catástrofes naturales como inundaciones. Las intervenciones de los Fondos Estructurales y del Fondo de Cohesión deben garantizar el respeto de las normas medioambientales que definen las directivas europeas en la materia (por ejemplo, principio de «quien contamina paga»).

Las prioridades específicas por sector son las siguientes:

  • Agua: garantizar un aprovisionamiento de calidad en cantidad suficiente y recoger, tratar y evacuar las aguas residuales urbanas (puntos de evacuación, eliminación de lodos).
  • Gestión de residuos: los planes obligatorios de gestión de residuos que cubren la totalidad del territorio de un Estado miembro deben servir para mejorar la gestión y eliminación de los residuos sólidos urbanos, industriales y peligrosos, así como favorecer su reciclaje, reutilización, valorización o eliminación definitiva y sin riesgo.

Investigación, desarrollo tecnológico e innovación (IDT)

El fomento de las actividades de IDT e innovación debe ser una prioridad creciente en las intervenciones estructurales en razón del impacto de estas actividades en el dinamismo de una región y de la cooperación que generan entre los entes públicos, las empresas, los centros de enseñanza superior y los organismos de ayuda a las empresas.

Las prioridades definidas en materia de inversiones en actividades de IDT se refieren a los ámbitos siguientes:

  • el fomento de la innovación mediante nuevas formas de financiación como el capital de riesgo, con el fin de ampliar la gama de las actividades financiadas y favorecer el inicio de actividades empresariales, las actividades innovadoras y los servicios especializados para empresas;
  • la conexión en red y la cooperación industrial que favorecen las transferencias de tecnología y la creación de agrupamientos industriales y comerciales;
  • el desarrollo de las capacidades humanas mediante el fomento de la interacción entre empresas, centros de enseñanza superior e institutos de investigación, la formación permanente y el reciclaje continuo de cualificaciones y capacidades.

Empresas competitivas para la creación de empleo

las empresas competitivas contribuyen a la creación de empleo y al desarrollo económico de las regiones. El sector de servicios representa una fuente de empleos creciente, que es preciso reflejar en los programas comunitarios. La ayuda financiera y las ventajas de otro tipo concedidas a las empresas deben ajustarse a las normas comunitarias en materia de competencia.

Ayuda a las empresas: prioridad a las PYME

sin olvidar las necesidades de las grandes empresas, las intervenciones estructurales para estimular el sector productivo deben centrarse prioritariamente en las PYME con arreglo a las directrices siguientes:

  • moderar el recurso tradicional a las ayudas en capital para fomentar fuentes de financiación alternativas tales como anticipos reembolsables, capital de riesgo, capital en empréstitos y fondos rotatorios o para sistemas de garantía mutua;
  • mejorar los aspectos cualitativos y organizativos de la ayuda concedida aplicando los principios siguientes: focalización de las necesidades específicas de las PYME, acceso más fácil a los servicios de ayuda, formación e información destinados a las empresas, especialización de las competencias de los recursos humanos, instauración de redes, intercambio de experiencias;
  • participación del sector privado en la formulación de las estrategias en un contexto de cooperación.

Servicios de ayuda a las empresas

Los servicios de ayuda a las empresas no sólo permiten que las empresas acrecienten su competitividad y su capacidad para conquistar nuevos mercados sino que también representan una fuente importante de empleos (10% del empleo total de la Unión Europea). Las medidas de los Fondos Estructurales para financiar estos servicios deberán contribuir a las transferencias de tecnología, la internacionalización, la innovación en la organización y gestión, así como a la creación de instrumentos financieros (capital inicial, asociaciones de garantía mutua).

Las prioridades en este ámbito son las siguientes:

  • la identificación previa de las necesidades de las empresas a fin de responder mejor a sus expectativas;
  • la explotación de las sinergias entre los centros de servicios, centros de transferencia de tecnología, parques científicos, universidades y centros de investigación para, en particular, la difusión de las mejores prácticas;
  • el fortalecimiento de la cooperación internacional entre empresas;
  • un mejor reparto territorial de la oferta de servicios a las empresas.

Tres sectores con potencial especial

El medio ambiente, el turismo, la cultura y la economía social son sectores de fuerte potencial de creación de empleo pero infrautilizados hasta ahora:

  • Medio ambiente: la ayuda de los Fondos Estructurales debe favorecer las inversiones caracterizadas por un enfoque preventivo de los riesgos para al medio ambiente, que entrañen tecnologías limpias y principios de buena gestión y favorezcan la rehabilitación de emplazamientos industriales abandonados, así como la formación;
  • Turismo y cultura: estos dos ámbitos están estrechamente relacionados entre sí y albergan un gran potencial de creación de empleo, por lo cual la intervención de los Fondos Estructurales se esforzará en la modernización de las infraestructuras, la mejora de cualificación profesional mediante integración de las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías de la información, el fomento de la cooperación entre el sector público y el sector privado y la salvaguardia del patrimonio y de la identidad local;
  • Economía social: las organizaciones que trabajan en la economía social son de naturaleza muy diversa (cooperativas, mutualidades, asociaciones, fundaciones, empresas), actúan en ámbitos también muy variados (mercados competitivos, servicios de salud, de proximidad, actividades deportivas o recreativas, lucha por el empleo de los jóvenes y contra la exclusión) y representan en torno al 5% del empleo total en la Unión Europea.
    Las prioridades de ayuda en este sector serían las siguientes: apoyo activo a la creación y al desarrollo de prestadores de servicios a través de la información, la formación, el asesoramiento, la asistencia financiera y técnica y la ayuda a la durabilidad de las actividades de creación reciente.

LA ESTRATEGIA EUROPEA PARA EL EMPLEO: UNA PRIORIDAD CLAVE PARA LA COMUNIDAD

El Fondo Social Europeo (FSE) es el principal instrumento financiero que trabaja para mejorar las capacidades y la adaptabilidad de los recursos humanos. Las prioridades que se citan a continuación son aplicables a la totalidad del territorio de la Unión Europea, pero no impiden que se tengan en cuenta las especificidades regionales. La Comisión propone que el objetivo nº 3 de los Fondos Estructurales, que por un lado se refiere a la adaptación y modernización de los sistemas de educación y formación y, por otro, también actúa en el mercado del empleo, funcione a) como marco de referencia para todas las medidas destinadas a fomentar los recursos humanos en la totalidad de un territorio nacional, y b) como instrumento de programación mediante el cual el FSE pueda intervenir financieramente de manera horizontal.

Marco de referencia favorable para el desarrollo de los recursos humanos

El FSE es el principal instrumento financiero comunitario para ayudar a los Estados miembros a desarrollar y aplicar las directrices para el empleo en virtud de la estrategia europea para el empleo (DE) (EN) (FR). Es indispensable que exista una coherencia entre la estrategia de los planes nacionales y las prioridades del FSE en este ámbito.

En la actuación del FSE destacan tres elementos de especial importancia:

  • la consideración del principio de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres;
  • la explotación del potencial de empleo de la sociedad de la información;
  • el fomento del desarrollo local mediante los pactos territoriales para el empleo.

Políticas laborales activas para fomentar el empleo

Los Estados miembros deben concretar las estrategias activas y preventivas que preconizan las Directrices para el empleo. En primer lugar es necesario determinar cuáles son las personas en situación de riesgo. Las medidas previstas comprenderán, entre otras, entrevistas de evaluación, formaciones, asesoramiento sobre la carrera profesional y la asistencia en la búsqueda de trabajo. Los parados deben tener la oportunidad de formarse y los jóvenes, de demostrar su aptitud para ocupar un empleo, en particular a través del aprendizaje. Además, es preciso ayudar a estas dos categorías a adaptarse a los cambios tecnológicos y económicos.

Los servicios de empleo regionales y locales desempeñan un papel fundamental en la adaptación de los recursos humanos a los cambios estructurales, la verificación de sus capacidades y el nivel de cualificación de los jóvenes, la determinación de las necesidades de formación o de reconversión. De este modo, estarán en condiciones de adaptar la oferta de formación a las necesidades de las empresas locales o regionales.

Una sociedad sin exclusiones, abierta a todos

Un mercado laboral abierto a todos es una prioridad para los Estados miembros en la estrategia europea para el empleo. En el desarrollo de las políticas preventivas o activas debe prestarse atención particular a las necesidades de las personas con discapacidades, minorías étnicas y otros grupos desfavorecidos.

Fomento de las posibilidades de empleo, de las cualificaciones y de la movilidad mediante la formación permanente

Para el desarrollo de una mano de obra cualificada es primordial mejorar la calidad de la enseñanza y de la formación, por lo que resulta indispensable aumentar la dotación de los sistemas de enseñanza y de formación. Debe reservarse prioridad absoluta a los jóvenes con problemas de aprendizaje. Por otra parte, también deben mejorarse las posibilidades de educación permanente, especialmente en las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación.

Desarrollo de la adaptabilidad y del espíritu de empresa

En colaboración con los interlocutores sociales, los Estados miembros deben esforzarse por modernizar la organización y las formas de trabajo y permitir a los trabajadores adaptarse a los cambios económicos. El fomento del espíritu de empresa y la ampliación de la oferta de formación son dos condiciones importantes para alcanzar este objetivo.

en las regiones sujetas a reconversión estructural, deben encontrarse las sinergias entre las medidas de integración, formación profesional y recualificación por un lado, y las medidas en favor del desarrollo económico y de la reconversión, por otro.

Con el fin de fomentar el espíritu de empresa, deberá adoptarse una combinación de medidas que estimulen la demanda (ayudas para la creación de empresa) y medidas que estimulen la oferta (información y formación específicas, tutorías).

Atención particular para las mujeres

Un análisis de las disparidades entre hombres y mujeres deberá dar lugar a la fijación de objetivos para corregir los desequilibrios e instaurar indicadores que permitan observar la aplicación de los programas. El objetivo de la participación equilibrada de hombres y mujeres en todos los niveles de la sociedad podría alcanzarse con medidas que mejoren la progresión de la carrera profesional, y fomenten el acceso de las mujeres a los puestos de responsabilidad y su espíritu de empresa.

Acciones específicas en las regiones de los objetivos nos 1 y 2

Las colectividades territoriales desempeñan un papel creciente en la aplicación de las Directrices para el empleo dentro de su ámbito de competencia. Por lo tanto, existe espacio para una clara dimensión regional en la aplicación de dichas Directrices, que pueden traducirse en medidas concretas mediante programas regionales en virtud de los objetivos nos 1 y 2.

Las características esenciales de dicha programación son las siguientes:

  • una programación que sea el resultado de un planteamiento ascendente (bottom-up) y de una evaluación de las necesidades locales o regionales;
  • en el contexto de reconversión estructural, adaptación de la formación en función de las necesidades cambiantes de las empresas locales y regionales;
  • en una iniciativa de innovación, desarrollo de nuevas actividades, nuevos productos o nuevos procedimientos.

EL DESARROLLO URBANO Y RURAL: SU CONTRIBUCIÓN A UNA ORDENACIÓN TERRITORIAL EQUILIBRADA

Una ordenación territorial armoniosa se inscribe en el marco de una mayor integración económica y monetaria, la mundialización de los mercados y de un enfoque integrado de la intervención de los Fondos Estructurales. Además, las orientaciones a largo plazo de la Perspectiva Europea de Ordenación del Territorio (PEOT) (DE) (EN) (FR) pretenden favorecer la aparición de varias zonas de integración económica mejor repartidas en la Unión Europea, en un afán de desarrollo policéntrico del espacio europeo.

Desarrollo urbano y política regional integrada

Las zonas urbanas desempeñan un papel fundamental en la economía europea. Las ciudades de tamaño mediano, en particular, también ejercen una influencia considerable en las zonas rurales. Las estrategias integradas de desarrollo o de reconversión regional deberán dirigirse al cumplimiento de los cuatro objetivos siguientes:

  • la prosperidad y el crecimiento del empleo en las zonas urbanas;
  • el apoyo de la integración social;
  • la protección del medio ambiente y de los ecosistemas urbanos, así como de la salud humana;
  • un esfuerzo de mejor gestión urbana y local (transportes, energía, hábitat).

En las zonas subvencionables en virtud de los objetivos nos 1 y 2, los documentos de programación deberán integrar medidas de desarrollo urbano que incluyan estos objetivos. La rehabilitación de las zonas urbanas desfavorecidas podría ser objeto de una iniciativa específica e integrada parecida a la que desarrolla la iniciativa URBAN II. Las medidas subvencionadas con cargo al FSE en el marco del objetivo nº 3 deben tener un impacto importante en la cohesión económica y social, incluso en las zonas no subvencionables en virtud de los objetivos nos 1 y 2.

El desarrollo rural, fuente de modernización, diversificación y protección del medio ambiente

Los problemas de las zonas rurales a menudo van unidos a su evolución estructural como el declive del empleo agrario (aproximadamente tres de cada cuatro agricultores europeos trabajan hoy a tiempo parcial y necesitan recursos complementarios).

Aumenta el reconocimiento de la importancia de las funciones múltiples del sector agrario. La agricultura, la silvicultura y las demás actividades productivas desempeñan en la actualidad una importante función social (calidad de los productos, oferta de ocio a las poblaciones urbanas), medioambiental (protección de paisajes y ecosistemas) y cultural (patrimonio e identidad). Como segundo pilar de la Política Agrícola Común (PAC), el desarrollo rural tiene por objeto garantizar el mantenimiento del modelo agrícola europeo.

En las zonas de los objetivos nos 1 y 2, los Fondos Estructurales y la Sección de Garantía del FEOGA deben apoyar la diversificación de un tejido económico rural basado en la promoción de nuevas actividades en atención a las prioridades siguientes:

  • fortalecer la competitividad del sector agrícola mediante ayudas a las inversiones para modernizar, reducir costes, mejorar la calidad de los productos y asegurar el mantenimiento de las explotaciones agrícolas;
  • mejorar el atractivo y la competitividad de las zonas rurales mediante la mejora de su accesibilidad y su diversificación hacia nuevas actividades (turismo), la ayuda a las PYME y a sectores innovadores como el de las energías renovables;
  • la conservación del medio ambiente y del patrimonio rural europeo mediante la protección del paisaje, de los recursos naturales, de los espacios rurales tradicionales, el fomento del turismo rural y la rehabilitación de pueblos.

La nueva iniciativa de desarrollo rural LEADER+ completará las intervenciones estructurales para afrontar de manera global los problemas que atraviesan las zonas rurales y contribuir a la definición de nuevos modelos de desarrollo rural con el fomento de la puesta en red y la cooperación entre los agentes rurales.

Sinergias entre las zonas urbanas y las zonas rurales

Las ciudades y las zonas rurales deben desarrollarse de forma complementaria si se desea alcanzar un desarrollo óptimo de la Unión Europea. Las sinergias se traducirán en la consideración de un contexto de desarrollo territorial policéntrico y, por tanto, más equilibrado del espacio comunitario. El desarrollo de los centros urbanos de dimensión media también es particularmente importante para las zonas escasamente pobladas.

La dimensión geográfica de las regiones incluidas en los objetivos nos 1 y 2 proporciona un marco adecuado para responder a la necesidad de un enfoque global y complementario entre las zonas urbanas y las rurales. Las programaciones deberán adoptar un planteamiento integrado y contribuir a la creación de zonas de integración dinámica de envergadura internacional gracias a infraestructuras eficientes a escala transnacional, nacional y regional. La iniciativa INTERREG III deberá completar este proceso mediante su apoyo a la cooperación transeuropea, y, en particular, transfronteriza.

Medidas específicas para las zonas dependientes de la pesca

La política estructural del sector de la pesca (incluida la acuicultura y la transformación y comercialización de sus productos) es un componente esencial de la política pesquera común. Su objetivo es responder a las dificultades socioeconómicas de las regiones litorales orientando y acelerando la reestructuración del sector mediante la racionalización y modernización de los medios de producción.

Los programas deben tener en cuenta las prioridades siguientes:

  • las orientaciones contenidas en los Programas de Orientación Plurianuales (POP IV hasta 2001 y después POP V) seguirán siendo la base de referencia de las medidas;
  • la lucha contra los posibles efectos indeseados debidos a una intervención o a la falta de intervención (envejecimiento de la flota, agotamiento de los recursos pesqueros);
  • utilización de artes y métodos de pesca más selectivos;
  • mejora de la calidad de los productos y de las condiciones laborales y de seguridad.

ACTOS CONEXOS

Comunicación de la Comisión, de 12 de marzo de 2003, titulada «Directrices indicativas complementarias para los países candidatos a la adhesión» [COM (2003) 110 final - no publicada en el Diario Oficial].

Esta Comunicación tiene como objetivo definir las directrices estratégicas complementarias para los países candidatos en el marco de su primera programación estructural respectiva.

En vista de la situación especial de las regiones de los diez nuevos Estados miembros, la Comisión ha decidido no publicar más que «orientaciones indicativas complementarias». En el caso de estos países, el primer período de programación será muy breve, ya que cubrirá como máximo los años 2004-2006 en vez del período de siete años correspondiente a los antiguos Estados miembros. Así pues, en la primera fase de la estrategia de desarrollo, los países candidatos no deberían intentar abordar y resolver todas las dificultades que se planteen en esos tres años, sino más bien establecer una serie de prioridades que permitan concentrar el impacto de los Fondos en las necesidades más acuciantes.

Además, pese a los importantes progresos registrados, la capacidad administrativa, de programación, de gestión y de seguimiento de los diez nuevos países es aún limitada, por lo que resultará todavía muy difícil cumplir las normas comunitarias, especialmente las relativas a la contratación pública y el medio ambiente.

La práctica totalidad de las regiones de los diez países figura entre el 25% de las regiones con el PIB per cápita más bajo. El principal desafío consiste pues en promover condiciones y factores de crecimiento favorables a una convergencia real y substancial de todas las regiones y garantizar que la estrategia adoptada se centre en el desarrollo de las inversiones propicias al aumento de la competitividad, allanando al mismo tiempo el camino hacia una mayor creación de empleo y un desarrollo sostenible.

Así pues, el éxito de la primera programación (2004-2006) en los nuevos Estados miembros radica en el cumplimiento de tres requisitos básicos:

  • la anticipación: preparar y negociar, en la medida de lo posible, los documentos de programación con la Comisión antes de la adhesión, para que el período de aplicación sea lo más extenso posible;
  • la simplificación, que ha impulsado a la Comisión y a los Estados miembros a proponer a esos países que sigan un enfoque realista y pragmático en la aplicación de los Fondos durante ese primer período de programación;
  • la limitación del número de intervenciones, prioridades y medidas, optando resueltamente por concentrar los Fondos Estructurales en las necesidades prioritarias. Este planteamiento facilitará seguramente la gestión financiera de los futuros programas y permitirá responder de forma más flexible a las dificultades de absorción que se planteen y que puedan afectar a la aplicación de determinadas medidas.
Última modificación: 14.07.2005
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