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PEOT

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1) OBJETIVO

Definir a escala de la Unión Europea objetivos políticos y principios generales de desarrollo espacial con el fin de garantizar un desarrollo sostenible equilibrado del territorio europeo y respetuoso de su diversidad.

2) ACTO

PEOT -Perspectiva europea de ordenación territorial. Hacia un desarrollo espacial equilibrado y sostenible del territorio de la Unión Europea.

3) SÍNTESIS

Las políticas de desarrollo espacial tienen por objeto garantizar un desarrollo equilibrado y sostenible del territorio de la Unión de acuerdo con los objetivos fundamentales de la política comunitaria, es decir: la cohesión económica y social, una competitividad económica basada en el conocimiento y conforme a los principios de desarrollo sostenible y la conservación de la diversidad de los recursos naturales y culturales.

2.Sin llegar a introducir nuevas competencias comunitarias en materia de ordenación del territorio, la Perspectiva europea de ordenación territorial (PEOT) constituye un marco de orientación política con el fin de mejorar la cooperación de las políticas sectoriales comunitarias con un impacto significativo en el territorio. Nace de la comprobación de que las intervenciones de los Estados miembros son más eficaces cuando se basan en objetivos de desarrollo espacial definidos conjuntamente. La PEOT constituye un documento de carácter intergubernamental, indicativo y no vinculante. De acuerdo con el principio de subsidiariedad, su aplicación se lleva a cabo en el nivel más apropiado y de acuerdo con la voluntad de los distintos participantes en el desarrollo espacial.

La PEOT es el resultado de un proceso de intensos debates. Las primeras propuestas referentes al desarrollo espacial datan de la década de los 60, con el Plan europeo de ordenación territorial, elaborado por el Parlamento Europeo. Los documentos "Europa 2000" [COM(90)544, no publicado en el DO] y "Europa 2000 +" [COM(94)354, no publicado en el DO] de la Comisión Europea dieron un impulso decisivo a la instauración de una política concertada. El Consejo de Lieja de 1993 fue el punto de partida para la elaboración de la Perspectiva europea de ordenación territorial propiamente dicha. Desde entonces, las Presidencias sucesivas, asistidas por el Comité de ordenación territorial compuesto por representantes de la Comisión y funcionarios nacionales, elaboraron varios proyectos hasta la adopción final de la PEOT en Potsdam en mayo de 1999, en el Consejo informal de los Ministros responsables de ordenación territorial.

La PEOT consta de 2 partes: I) la contribución de la política de ordenación territorial en su calidad de nueva dimensión de la política europea y II) las tendencias, perspectivas y retos del territorio de la Unión. La presente ficha se refiere solamente a la primera parte. En otras fichas Segundo Informe sobre la cohesión económica y social y primer informe intermedio se presentan datos más recientes sobre las principales tendencias del territorio comunitario.

EL ENFOQUE TERRITORIAL A ESCALA EUROPEA

La PEOT parte del supuesto de que el crecimiento económico y la convergencia de algunos indicadores económicos no bastan para lograr el objetivo de cohesión económica y social. Por lo tanto, es deseable una intervención concertada en el ámbito de la ordenación territorial con el fin de corregir las disparidades existentes. Tal intervención debe tener en cuenta los siguientes factores: una integración económica en constante progresión (UEM, realización del Mercado interior), la importancia creciente del papel de las colectividades locales y regionales, la próxima ampliación de la Unión Europea en Europa Central y Oriental y la evolución de las relaciones de los Quince con sus vecinos.

Con más de 370 millones de habitantes en un territorio de 3,2 millones de km 2 y un Producto Interior Bruto (PIB) de 6800 millardos de euros (1996), la Unión Europea es una de las zonas económicas más importantes del mundo. Sin embargo, presenta desequilibrios económicos considerables que comprometen la realización de un modelo de desarrollo equilibrado y duradero. El corazón de Europa, delimitado por las metrópolis de Londres, París, Milán, Munich y Hamburgo, sólo representa el 20 % de la superficie y el 40 % de la población comunitaria, pero aporta el 50 % del Producto Interior Bruto europeo. Por otra parte, aunque las divergencias económicas entre regiones "ricas" y regiones "pobres" se reducen ligeramente, aumentan las disparidades regionales dentro de la mayoría de los Estados. A finales de 1998, la tasa de desempleo era de aproximadamente el 10 % de la población activa (la mitad parados de larga duración y más de un 20 % de paro juvenil), con variaciones importantes según las regiones y los Estados miembros.

La PEOT abarca cuatro ámbitos importantes que interactúan entre sí y ejercen presiones importantes sobre el desarrollo espacial de la Unión Europea:

  • La evolución de las zonas urbanas:
    Cerca del 80 % de la población europea vive en ciudades. Continuamente se reestructuran o surgen nuevos centros urbanos y se crean redes de cooperación transfronteriza. Es necesario crear una nueva relación entre las ciudades y las zonas rurales para responder a los retos a los que se enfrentan los territorios.
  • La evolución de las zonas rurales:
    Las zonas rurales de la Unión Europea corren el riesgo de verse marginadas por la existencia de dificultades específicas, tales como el alejamiento de las grandes metrópolis, los rigores climáticos, la baja densidad de población, infraestructuras deficientes o falta de diversificación económica debido al peso excesivo de la agricultura. En lo que respecta al medio ambiente, se pone de manifiesto la necesidad de proteger los recursos naturales y ecosistemas y de aprovechar de forma distinta el potencial económico que ofrecen estas zonas (turismo rural y cultural, diversificación agrícola).
  • Los transportes:
    La realización del mercado interior implica el constante aumento del tráfico por carreteras y aéreo con las consiguientes presiones sobre el medio ambiente. La Unión Europea es uno de los principales responsables de las emisiones de dióxido de carbono en el mundo. Además, la desigual distribución de las infraestructuras en el territorio europeo puede originar desequilibrios importantes en términos de inversiones económicas y amenazar los principios de la cohesión territorial.
  • El patrimonio natural y cultural:
    La diversidad del patrimonio natural y cultural es una gran riqueza de Europa. Ahora bien, algunos procesos de modernización económica y social amenazan tal patrimonio. La fauna, la flora, el agua, los suelos y el paisaje se enfrentan a desequilibrios nacidos de una sobreexplotación del medio ambiente por el hombre. Para alcanzar un desarrollo sostenible, la política de ordenación del territorio en Europa debe frenar tales prácticas y promover una utilización razonable de los recursos.

IMPACTO DE LAS POLÍTICAS COMUNITARIAS EN EL TERRITORIO DE LA UNIÓN

A pesar de la presencia de un título específico sobre la cohesión económica y social en el Tratado de Amsterdam, las políticas sectoriales de la Unión carecen de objetivos de ordenación territorial claramente definidos. Sin embargo, algunas de estas políticas tienen una gran influencia en el territorio comunitario en su calidad de espacio geográfico de intervención. Tal impacto está en función de la naturaleza de las intervenciones, que sean de orden financiero (política agrícola común, política regional a través de los Fondos Estructurales, ayudas específicas a la investigación y a la innovación), de orden jurídico (política de la competencia del medio ambiente) o con fines de planificación (política de la energía y de transportes). Desde un punto de vista financiero, la política agrícola común (PAC) y los Fondos Estructurales representaron el 83 % del presupuesto comunitario en 1997.

Las políticas sectoriales con impacto territorial son las siguientes:

  • Los Fondos Estructurales:
    Los distintos informes sobre la cohesión ponen de manifiesto que las disparidades están desapareciendo en los Estados miembros pero tienden a aumentar entre las regiones.
    Los Fondos Estructurales persiguen el objetivo de cohesión económica y social. Se producen mayoritariamente en las zonas subvencionables (objetivo nº 1 para las regiones menos desarrolladas, objetivo nº 2 para las regiones en reconversión) y, en menor medida, según una tipología espacial que sirve de base a las Iniciativas comunitarias INTERREG III para las regiones fronterizas, URBAN II para las zonas urbanas y LEADER+ para las zonas rurales).
    El sistema de programación de los Fondos Estructurales ofrece la posibilidad de elaborar planes de desarrollo integrados que implican al conjunto de los agentes locales agrupados en una cooperación representativa y transparente.
  • La Política Agrícola Común:
    En sus inicios, el objetivo prioritario de la PAC fue un aumento de productividad. A lo largo de sus sucesivas reformas se fueron teniendo en cuenta los estrechos vínculos entre la agricultura y los espacios rurales. En la actualidad, prevalecen objetivos tales como la seguridad alimentaria y el respeto del medio ambiente.
    La ampliación de la Unión Europea y la evolución del comercio mundial enfrentan a las zonas rurales a grandes retos: la reestructuración del sector agrícola principalmente en los países candidatos, la diversificación económica, y el establecimiento de una nueva relación entre las zonas urbanas y rurales. Todos estos factores hacen necesario mejorar la coordinación de las diferentes políticas de desarrollo rural.
  • La política de competencia:
    Al actuar en favor de la integración de los mercados nacionales en el Mercado interior, la política de competencia impide, en particular, la celebración de alianzas entre empresas y los abusos de posición dominante, controla las fusiones y adquisiciones y encuadra las ayudas estatales. Estas medidas tienen efectos sobre la distribución geográfica de la economía.
    Por otra parte, la Comisión reconoce la necesidad de que las autoridades públicas intervengan para garantizar el equilibrio entre la competencia y la consecución de objetivos de interés general y un servicio universal mínimo y uniforme en el conjunto del territorio. Si bien considera las ayudas estatales de finalidad regional como incompatibles con el mercado común, las acepta en casos debidamente justificados: apoyo específico a las regiones menos desarrolladas, en proceso de reconversión o que se enfrentan a desventajas naturales (condiciones climáticas adversas o situación de alejamiento).
  • Las redes transeuropeas (RTE):
    La Comunidad participa en la creación de redes transeuropeas en los ámbitos del transporte, las telecomunicaciones y el suministro de energía. A través de sus repercusiones directas en la utilización del espacio, estas redes contribuyen a la realización del mercado interior y al fortalecimiento de la cohesión económica y social mejorando los vínculos entre zonas centrales y zonas insulares, enclavadas o periféricas.
    Las redes de transporte representan el 80 % del presupuesto comunitario dedicado a las RTE. El objetivo es la creación de un sistema eficaz y duradero respetuoso del medio ambiente: la descongestión de la red de carreteras por la creación de ferrocarriles de alta velocidad y la promoción de las vías navegables, así como la mejora del transporte público y la promoción de la bicicleta como medio de transporte urbano.
    A través del trabajo a domicilio o de la formación a distancia, las redes de telecomunicaciones contribuyen a superar las desventajas geográficas.
    En el sector energético (gas, electricidad), el impacto territorial se refleja en los efectos sobre la utilización del suelo y los cambios en los hábitos de consumo.
  • La política medioambiental:
    El Tratado de Amsterdam otorga un mayor peso a esta política a través de la integración de los requisitos medioambientales en el conjunto de las políticas comunitarias. Previamente a la ejecución de grandes proyectos de inversiones deberán realizarse los correspondientes estudios de impacto ambiental.
    El impacto territorial de la política medioambiental se refiere por otro lado a la definición de zonas protegidas (red « Natura 2000 ») para la fauna y la flora, la reducción de la utilización de sustancias nocivas (nitratos) en la agricultura, la normativa del tratamiento de residuos, la limitación de la contaminación atmosférica o sonora y la promoción de energías renovables (energía eólica).
  • Investigación, tecnología y desarrollo (IDT):
    La política comunitaria de IDT favorece la cooperación entre las empresas, los centros de investigación y las universidades. La elección de los proyectos no está sujeta a criterios de carácter regional. Siempre que sepan valorizar sus recursos territoriales específicos, incluso las regiones menos prósperas de la Unión pueden atraer las inversiones en este sector.
    El programa marco plurianual apoya los estudios de desarrollo territorial sobre cuestiones tales como "la ciudad del mañana y el patrimonio cultural", " la gestión sostenible de la agricultura" o " la gestión sostenible y calidad del agua").

Aunque no forma parte del presupuesto comunitario, la asistencia financiera del Banco Europeo de Inversiones (BEI)desempeña un importante papel en favor de las intervenciones estructurales de la Unión. Además de su efecto implícito de motivación, los préstamos se adaptan especialmente a las características de las regiones desfavorecidas. Con vistas a la próxima ampliación, este hecho resulta muy pertinente para la financiación de proyectos de larga duración, tales como las inversiones en infraestructuras.

Sin un necesario proceso de coordinación, las políticas comunitarias pueden agravar involuntariamente las disparidades de desarrollo regional ya que, al responder a objetivos sectoriales carentes de la dimensión territorial, sus efectos respectivos pueden llegar a anularse en ocasiones. Los Estados miembros y la Comisión conciben la PEOT como un instrumento que contribuye a mejorar la coordinación de las políticas comunitarias. En este contexto, es indispensable que los servicios de la Comisión refuercen su cooperación con el fin de garantizar la coherencia espacial y la evaluación del impacto territorial de las políticas correspondientes.

OBJETIVOS POLÍTICOS Y OPCIONES PARA EL TERRITORIO EUROPEO

La PEOT se dirige al conjunto de los protagonistas del desarrollo territorial a nivel europeo, nacional, regional y local y sus objetivos y opciones políticas son los siguientes: A) establecer un sistema urbano policéntrico y equilibrado, B) promover sistemas de transportes y comunicaciones integrados que favorezcan el acceso a las infraestructuras y al conocimiento en todo el territorio de la Unión, y C) conservar y valorizar del entorno natural y el patrimonio cultural.

A) Desarrollo territorial policéntrico y nueva relación entre zonas urbanas y rurales

Actualmente, el corazón de Europa -formado por las ciudades de Londres, París, Milán, Munich y Hamburgo -es la única zona dinámica de integración en la economía mundial. Ahora bien, en la Unión, las tendencias territoriales actuales se caracterizan por la concentración de funciones de gran calidad en dicho núcleo y en otras metrópolis (Barcelona, región del Øresund).

Ante las perspectivas de la ampliación y la integración creciente de las economías nacionales en el mercado interior y en la economía mundial, el modelo de desarrollo policéntrico evitaría una concentración excesiva de la población y del potencial económico, político y financiero en una única zona dinámica. El desarrollo de una estructura urbana relativamente descentralizada aumentaría el potencial de todas las regiones europeas y, por lo mismo, contribuiría a reducir las disparidades regionales.

En vez de limitarse a favorecer, como en el pasado, la simple unión de la periferia al centro mediante nuevas infraestructuras, el modelo de desarrollo territorial policéntrico propone las siguientes acciones:

  • creación de varias zonas de integración económica mundial;
  • fortalecimiento de un sistema equilibrado de regiones metropolitanas y agrupamientos de ciudades;
  • promoción de estrategias integradas de desarrollo urbano en los Estados miembros y que engloben a los espacios rurales próximos;
  • refuerzo de la cooperación temática (transportes locales, vínculos entre universidades y centros de investigación, gestión del patrimonio cultural, integración de los emigrantes) en redes transfronterizas y transnacionales en las que participen los países de Europa del Norte, de Europa Oriental y de la Cuenca mediterránea.

Con vistas a un desarrollo sostenible, las estrategias integradas de desarrollo de las ciudades y regiones urbanas deben responder a varios retos de importancia:

  • reforzar el papel estratégico de las regiones metropolitanas y de las "ciudades-puerta" que dan acceso al territorio de la Unión (grandes puertos, aeropuertos intercontinentales, ciudades de ferias y exposiciones internacionales, centros culturales de renombre mundial), prestando una atención especial a las regiones periféricas;
  • controlar la expansión urbana inspirándose en el concepto de "ciudad-compacta" (ciudad de distancias cortas), en particular en las regiones costeras;
  • mejorar la base económica, basándose en el potencial específico del territorio y mediante la creación de actividades innovadoras, diversificadas y generadoras de empleo;
  • favorecer la mezcla de funciones y grupos sociales, sobre todo en las grandes ciudades, con el fin de luchar contra la exclusión social de una parte de la población, reacondicionar las zonas urbanas en crisis y las instalaciones industriales abandonadas;
  • administrar inteligentemente recursos tales como el agua, el suelo, la energía y los residuos, salvaguardar la naturaleza y el patrimonio cultural y ampliar los espacios naturales;
  • mejorar los accesos por medio de transportes eficaces y no contaminantes.

Vivir y trabajar en las zonas rurales no es contrario a un desarrollo económico competitivo ni al crecimiento del empleo. Muy distintas entre sí, las zonas rurales han iniciado o llevado a cabo su reconversión para solucionar sus deficiencias estructurales y concentrarse en un desarrollo endógeno. Con una baja densidad de población y una utilización del suelo esencialmente agrícola, los territorios rurales deben diversificar sus actividades y basar sus estrategias en sus peculiaridades y necesidades propias. El redescubrimiento de la multifuncionalidad de una agricultura orientada hacia la calidad (seguridad alimentaria, productos de la tierra, turismo rural, valorización del patrimonio y el paisaje, utilización de energías renovables), el desarrollo de actividades vinculadas a las nuevas tecnologías de la información y el intercambio de experiencias sobre temas específicos les permitirán aprovechar al máximo su potencial de desarrollo.

Por otra parte, la reflexión sobre una nueva cooperación entre zonas urbanas y rurales promoverá un enfoque integrado a escala regional y contribuirá a solucionar dificultades insuperables por separado. De esta cooperación surgirán opciones originales de desarrollo y se garantizará el mantenimiento de una oferta básica de servicios y transportes públicos así como una mejor planificación del suelo. Además, favorecerá el intercambio de experiencias a través de redes de cooperación en las que participarán autoridades locales y empresas urbanas y rurales.

B) Acceso equivalente a las infraestructuras y al conocimiento

Aunque por sí solas no pueden lograr los objetivos de la cohesión económica y social, las infraestructuras de transportes y telecomunicación desempeñan un importante papel en la consecución de tales objetivos. Permiten las interconexiones entre los territorios y, especialmente, entre zonas centrales y periféricas y centros urbanos y su entorno circundante.

La extensión futura de las redes transeuropeas debería ajustarse al concepto de desarrollo policéntrico. Conviene garantizar prioritariamente los servicios de comunicación de las zonas económicas de integración mundial y prestar una gran atención a las regiones con desventajas geográficas y a las conexiones secundarias internas. Además todas las regiones deben poder beneficiarse de un acceso equilibrado a los nudos intercontinentales (puertos y aeropuertos).

El aumento actual del tráfico de personas y mercancías amenaza cada vez más el medio ambiente y la eficacia de los sistemas de transporte. Mediante una política apropiada de desarrollo territorial (transporte público urbano, intermodalidad de los sistemas, etc.), pueden afrontarse de manera integrada las presiones sobre el medio ambiente debidas a la mayor movilidad, a la congestión del tráfico y a la utilización del suelo.

El acceso a los conocimientos y las infraestructuras es primordial en una sociedad basada en el conocimiento. Los mercados laborales y las empresas requieren sistemas dinámicos de innovación, una transferencia eficaz de las tecnologías e instituciones de educación y formación potentes. Ahora bien, el acceso al conocimiento y el potencial de innovación siguen estando mal distribuidos en la Unión Europea ya que se concentran en las regiones más dinámicas económicamente. El aumento del nivel educativo y de formación de la población en las regiones con dificultades, en particular, por la difusión de las nuevas tecnologías de la información (servicio básico, política de tarifas, formación y sensibilización), contribuirá a luchar contra los desequilibrios actuales.

C) Gestión prudente de la naturaleza y el patrimonio cultural

El desarrollo territorial puede desempeñar un papel motriz en favor del mantenimiento y la utilización sostenible de la biodiversidad a escala local y regional. Si bien en algunas ocasiones están justificadas medidas estrictas de protección, suele ser más prudente incluir la gestión de los lugares amenazados en estrategias de adaptación del territorio relativas a zonas más extensas. Respetadas y valorizadas, la naturaleza y la cultura constituyen un importante factor de desarrollo regional.

La riqueza del patrimonio y de los paisajes culturales de Europa es la expresión de su identidad y reviste una importancia universal. Para invertir las posibles tendencias al abandono y a la degradación y transmitir este patrimonio a las generaciones futuras en las mejores condiciones, se impone un enfoque creativo que pasa por la definición de estrategias integradas de conservación y rehabilitación y por campañas de sensibilización de la población acerca de la contribución de las políticas de ordenación territorial para la defensa de la herencia de las generaciones futuras.

En la Unión Europea, el desarrollo de los recursos naturales se basa también en la elaboración de estrategias integradas que garantizan una gestión duradera de los factores medioambientales (aire, agua, suelo) así como una protección específica de zonas concretas:

  • De acuerdo con los compromisos del Protocolo de Kioto, la reducción de las emisiones de CO 2 es indispensable para luchar contra «el efecto invernadero» a través de la promoción de estructuras de hábitat que consuman menos energía, generen menos tráfico y recurran más a las energías renovables.
  • El agua es un recurso vital. Aunque su presencia en Europa se suele considerar evidente, en el futuro estará amenazado tanto en términos de calidad como de cantidad debido a la mala utilización del recurso y a la contaminación. Por ello, es indispensable contar con políticas concertadas de gestión de las aguas de superficie, subterráneas y marinas. Los principales elementos de estas políticas deben ser la prevención, una mejor asignación de los suelos, la gestión de las crisis (inundaciones, sequía) y la sensibilización y cooperación transfronteriza.
  • La creación de la red «Natura 2000» de zonas protegidas constituye un enfoque pertinente de desarrollo sostenible. Otras zonas sensibles (montañas, zonas húmedas, islas) presentan una gran diversidad biológica que, por medio de una estrategia integrada adecuada, ofrecen grandes perspectivas de desarrollo. Una adaptación integrada de las zonas costeras debe responder a los múltiples retos a los que se enfrentan los aproximadamente 90000 kilómetros de litoral.

APLICACIÓN DE LA PEOT

Si bien la PEOT no tiene carácter vinculante, los Estados miembros desean que produzca resultados a largo plazo. La cooperación entre los distintos niveles de protagonistas que participarán en la ordenación territorial permitirá evitar las contradicciones o la neutralización mutua de las intervenciones.

Los Estados miembros han elaborado las siguientes recomendaciones:

  • A escala comunitaria:
    a) Se recomienda a la Comisión evaluar de manera sistemática y periódica los impactos territoriales de las políticas comunitarias.
    b)Con vistas a una aplicación coherente, se fomenta la cooperación en organizaciones e instituciones internacionales (Consejo de Europa, OCDE).
    c)Se promueve la adopción de medidas relativas a la obtención e intercambio de información, entre las que se incluyen el establecimiento de indicadores comparables (situación geográfica, potencial económico, integración social y territorial, riquezas naturales y culturales), la realización de estudios sobre las grandes tendencias espaciales en Europa (demografía, localización de las actividades y globalización de la economía, evolución tecnológica, ampliación y relaciones con terceros países) y el intercambio de experiencias innovadoras en el ámbito de la ordenación territorial.
    d) La creación de un "Observatorio en red de la ordenación del territorio europeo" ORATE(EN , FR ) debería iniciarse cuanto antes. Los centros de investigación de los Estados miembros acompañarán la cooperación política a través de la realización de estudios comunes sobre el desarrollo territorial.
  • Cooperación transnacional:
    En el marco de la Iniciativa comunitaria INTERREG III, se propone a los Estados miembros y a la Comisión proseguir la cooperación transnacional centrada en proyectos de desarrollo territorial. Con este objetivo, es importante contar con espacios apropiados de cooperación, fomentar la creación de estructuras administrativas comunes a pesar de los obstáculos jurídicos, reforzar la participación de las colectividades territoriales y fomentar la cooperación con los países no miembros, con vistas a la ampliación, a través de los instrumentos existentes (INTERREG III, programas Phare, TACIS, MEDA, CARDS)
  • En los Estados miembros:
    Se propone a los Quince tener aún más en cuenta la dimensión europea de la ordenación territorial en sus políticas nacionales e informar a los ciudadanos acerca de la cooperación europea en el ámbito del desarrollo territorial.
  • Cooperación transfronteriza e interregional:
    Se propone a los Estados miembros y a las colectividades territoriales regionales y locales proseguir la realización de proyectos de carácter transfronterizo, tales como la elaboración de planes de ordenación territorial y de utilización del suelo, una mejor articulación de los sistemas de transporte regionales con los nudos nacionales e internacionales, la aplicación de estrategias de desarrollo sostenible en el medio rural y de programas que valorizan el patrimonio natural y cultural, así como la creación de redes de ciudades sobre el tema del desarrollo urbano.

AMPLIACIÓN DE LA UNIÓN Y POLÍTICA EUROPEA DE ORDENACIÓN TERRITORIAL

Verdadero reto para la Unión Europea, la ampliación tendrá un impacto socioeconómico y territorial sin precedentes. Con la futura adhesión de los 10 países candidatos de Europa Central y Oriental (PECO) así como de Chipre y Malta, la población y superficie de la Unión van a aumentar aproximadamente en una tercera parte, mientras que el Producto Interior Bruto solamente va a experimentar un aumento del 5 %.

La ampliación tendrá amplias repercusiones en la ordenación territorial en distintos ámbitos:

  • La población:
    Los Estados Bálticos, Eslovenia y Chipre tienen menos de 4 millones de habitantes, solamente Polonia y Rumania son grandes países en términos de población y superficie. En los países candidatos, la urbanización está más concentrada que en los Estados miembros. El 60 % de los habitantes de los países candidatos viven en regiones fronterizas por lo que la cooperación transfronteriza se convierte en una herramienta privilegiada de integración europea.
  • La economía:
    La prosperidad económica de los países candidatos (cifras de 1995) es desde todos los puntos de vista inferior a la de los Estados miembros y varía mucho de un país al otro. El país candidato más rico, Eslovenia, tiene el nivel de Grecia que es el Estado miembro más pobre, y los Estados Bálticos, Bulgaria y Rumania, son los menos prósperos. En el ámbito interno, las capitales y las regiones transfronterizas son las más dinámicas. En cuanto a las disparidades regionales, los países candidatos son comparables a los países de la cohesión y las divergencias regionales corren el riesgo de agravarse.
    Caracterizado por fuertes disparidades regionales, el empleo está sujeto a fuertes reestructuraciones -siempre en curso -en la industria y la agricultura.
  • Los transportes:
    En este ámbito se han producido cambios espectaculares en los países candidatos: la orientación geográfica se ha desplazado hacia el Oeste, el modo de transporte del ferrocarril a la carretera y la economía del sector público al sector privado.
    A pesar de la falta de recursos, el desarrollo equilibrado y sostenible de los transportes, junto con la modernización de las infraestructuras, representan el gran reto del futuro.
  • El medio ambiente:
    La situación del medio ambiente es ambivalente. La mayoría de los países candidatos cuentan con paisajes culturales y ecosistemas relativamente intactos. Sin embargo, en las regiones más industriales se concentra una fuerte contaminación del aire y el agua.

Los PECO consideran una cuestión de importancia nacional el poder responder a los retos derivados del proceso de transformación económica. Las políticas regionales y de ordenación territorial tienen escasa tradición, lo que se traduce en una serie de deficiencias de instrumentos y estructuras y con frecuencia en la ausencia de un nivel regional autónomo en el reparto administrativo territorial. Polonia, Eslovenia y Hungría son los países más avanzados en el proceso de reformas hacia una política regional que responda al modelo comunitario actual (estrategia regional, programación, cooperación, aplicación, seguimiento y evaluación). Véanse las orientaciones complementarias para los futuros Estados miembros y sus preparativos para la aplicación de la política regional 2004-2006.

La ampliación exige una reforma de las políticas regional y agrícola actuales. La Comisión ya presentó sus propuestas al respecto en la Agenda 2000 y asimismo ha comenzado el debate sobre el futuro de la política regional. No obstante, la experiencia de las anteriores ampliaciones nos enseña que el aumento del número de países menos prósperos en la Unión tiende a reducir el margen de maniobra en cuanto a política regional. ¿Cuáles serán pues las prioridades de la futura política de cohesión? En espera, es necesario elaborar estudios detallados sobre el impacto territorial de la ampliación. Por otra parte, conviene implicar lo antes posible a los países candidatos y sus colectividades territoriales en la gestión de los fondos comunitarios. Con este fin, los instrumentos financieros de política regional (INTERREG III) y de política exterior (Programa PHARE, TACIS, MEDA, CARDS) apoyan la formación de los funcionarios nacionales y territoriales de los países candidatos, así como la creación de redes temáticas en espacios transnacionales de cooperación.

32.Para más información, consúltese el texto íntegro de la SDEC (DE) (EN) (FR)en el sitio INFOREGIO de la Dirección General de Política Regional.

4) MEDIDAS DE APLICACIÓN

5) TRABAJOS POSTERIORES

Resolución del Parlamento Europeo relativo a la ordenación del territorio y a la Perspectiva europea de ordenación territorial [Diario Oficial C226 de 20.07.1998].

Dictamen del Comité Económico y Social sobre la Perspectiva europea de ordenación territorial (PEOT) - primer proyecto oficial" [Diario Oficial C407 de 28.12.1998].

Dictamen del Comité de las Regiones sobre la Perspectiva europea de ordenación del territorial [Diario Oficial C93 de 06.04.1999].

Última modificación: 05.01.2004
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