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Utilización prudente de los agentes antimicrobianos en la medicina humana

Esta Recomendación invita a los Estados miembros a aplicar estrategias específicas sobre la utilización prudente de los agentes antimicrobianos en la medicina humana. Su objetivo es contener la propagación de la resistencia a los antimicrobianos y, de esta manera, preservar la eficacia de estos agentes.

ACTO

Recomendación del Consejo, de 15 de noviembre de 2001, sobre la utilización prudente de los agentes antimicrobianos en la medicina humana [COM (2001) 333 final, volumen II - no publicada en el Diario Oficial].

SÍNTESIS

Contexto

La propuesta se realiza a raíz de la Comunicación adoptada por la Comisión con el fin de establecer una estrategia para hacer frente al preocupante fenómeno de la resistencia a los agentes antimicrobianos.

La Recomendación se pondrá en práctica en estrecha colaboración con la Red de vigilancia epidemiológica y de control de las enfermedades transmisibles en la Comunidad creada en 1999. Esta Red facilita importante información sobre la propagación de las enfermedades transmisibles, tratadas principalmente con agentes antimicrobianos.

Aspectos principales

La Recomendación gira en torno a seis ejes principales:

  • la vigilancia;
  • el control;
  • la prevención;
  • la educación;
  • la información;
  • la investigación.

Las acciones correrán a cargo principalmente de un organismo nacional en cada Estado miembro, que deberá elaborar una estrategia general al efecto. En el plazo de un año después de la adopción de la Recomendación debe transmitirse un plan estratégico a la Comisión, plan que habrá de ponerse en práctica gradualmente en un período de tiempo no superior a cuatro años. Los Estados miembros deben presentar en el plazo de un año, y después con periodicidad anual, un informe sobre la aplicación de las acciones.

Vigilancia

Se trata de establecer o reforzar los sistemas de vigilancia de la resistencia a los agentes antimicrobianos y su consumo a fin de recopilar datos fiables y comparables sobre la sensibilidad de los patógenos a los agentes antimicrobianos y sobre la prescripción y el consumo de estos agentes. Esta información permitirá en principio analizar la evolución del problema y establecer, en su caso, una relación entre prescripción y consumo de agentes antimicrobianos y la aparición de patógenos resistentes.

Prevención y control

Conviene elaborar principios y directrices sobre buenas prácticas de gestión de las enfermedades. Ello afecta, en particular, al control de los agentes y la prevención de las enfermedades.

Es fundamental aplicar las medidas de control de la utilización prudente de los agentes antimicrobianos. El principal objetivo es garantizar que los agentes antimicrobianos sólo puedan obtenerse con receta médica. En un primer momento, pues, habría que establecer normas de utilización de los agentes antimicrobianos que no requieren receta médica. Conviene examinar también la necesidad de aplicar dichas normas a todos los agentes antimicrobianos como medida de precaución. La Comisión y los Estados miembros establecerán conjuntamente indicadores de seguimiento de las prácticas de prescripción.

La prevención de las enfermedades y la limitación del uso de los agentes antimicrobianos son dos aspectos importantes de la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos. Debe optimizarse la elección del medicamento, la dosificación y la duración del tratamiento. Por lo que respecta a la prevención de las enfermedades transmisibles, han de fomentarse y reforzarse los programas de vacunación y las medidas en materia de higiene y control de las infecciones en las instituciones (hospitales, guarderías, centros de cuidados, etc.).

Educación e información

La educación de los profesionales de la sanidad es fundamental para poner en práctica las acciones destinadas a resolver este problema. Habría que enseñar en concreto los principios y las directrices sobre la utilización adecuada de agentes antimicrobianos e insistir en la formación sobre las normas de higiene y de control de las infecciones y los programas de vacunación.

También es importante sensibilizar a la población consumidora de agentes antimicrobianos, mediante campañas de información.

Investigación

Los Estados miembros informarán a la Comisión y a los demás Estados miembros sobre las iniciativas nacionales de investigación en este ámbito.

Es importante hacer hincapié en la investigación sobre:

  • los mecanismos de aparición y propagación de la resistencia;
  • el desarrollo de nuevas formas de prevención y tratamiento de las infecciones;
  • el desarrollo de soluciones alternativas a los agentes antimicrobianos.

Disposiciones sobre los productos

La Recomendación prevé disposiciones relativas a los propios productos, que consisten en el establecimiento, en el plazo de dos años, de sistemas de control de la comercialización de los agentes antimicrobianos para garantizar su conformidad con los principios de buena gestión de las enfermedades transmisibles.

Además, la Comisión y los Estados miembros iniciarán actividades encaminadas a armonizar y actualizar la información sobre los productos.

Papel de la Comisión

La Comisión asumirá un papel de coordinación para facilitar la información, la consulta y la cooperación. Será también responsable de la elaboración de los principios y las orientaciones sobre buenas prácticas en materia de utilización prudente de los agentes antimicrobianos. Se prevé que la Comisión cree un sistema de información comunitario que ponga en contacto a los médicos, los farmacéuticos, etc., y la población. Debe reforzarse también la participación de los países candidatos en el marco de la Red de vigilancia epidemiológica y de control de las enfermedades transmisibles en la Comunidad.

ACTOS CONEXOS

Informe de la Comisión al Consejo basado en los informes de los Estados miembros, de 22 de diciembre de 2005, relativos a la aplicación de la Recomendación 2002/77/CE del Consejo, sobre la utilización prudente de los agentes antimicrobianos en la medicina humana [COM (2005) 684 final - no publicado en el Diario Oficial].

El informe destaca que los Estados miembros sólo han aplicado parcialmente las diferentes acciones propuestas en la Recomendación. Por ello, la Comisión les insta a cumplir todas las disposiciones de la Recomendación, en particular a:

  • proceder a una rápida elaboración y una aplicación eficaz de las estrategias nacionales y de los planes nacionales de acción;
  • combatir el problema de la automedicación con antibióticos, en particular, informando al público en general de los riesgos que conlleva;
  • formular directrices en las que se recomienden tratamientos antibióticos adecuados;
  • ampliar las actividades de vigilancia para incluir datos sobre medicamentos antivirales y agentes antiparasitarios;
  • promover el intercambio de las mejores prácticas a escala europea.
Última modificación: 14.07.2006
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