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Bosques y desarrollo: la perspectiva de la CE

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La Comisión define los objetivos de la Unión Europea respecto a la cooperación al desarrollo para el sector forestal, delimita los ámbitos de diálogo y asistencia y expone las acciones previstas para cumplir estos objetivos, teniendo en cuenta la experiencia adquirida durante los últimos años.

ACTO

Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo, de 4 de noviembre de 1999, relativa a la posición de la CE en materia de bosques y desarrollo [COM (1999) 554 final - no publicada en el Diario Oficial].

SÍNTESIS

Para los países en vías de desarrollo, los bosques y los árboles constituyen una riqueza vital además de ser una fuente de beneficios económicos, sociales y medioambientales para las comunidades locales y las economías nacionales. Al mismo tiempo, los bosques desempeñan funciones medioambientales como la conservación de la biodiversidad y la protección de las tierras de cultivo.

Durante las últimas décadas, la comunidad internacional ha dedicado recursos considerables al desarrollo forestal. Los esfuerzos sobre conservación de la biodiversidad se han intensificado y han aumentado las zonas en las que se lleva a cabo la reforestación. A pesar de estas iniciativas, la superficie forestal sigue disminuyendo en la mayoría de los países.

La gestión sostenible de los bosques (GSB) constituye el objetivo primordial del desarrollo forestal. Este concepto hace referencia a todo el abanico de servicios que el bosque puede proporcionar a nivel medioambiental, económico o social. La ausencia de criterios e indicadores de GSB así como de sistemas de gestión aplicables y la escasa experiencia práctica, impiden la aplicación eficaz del GSB en los bosques naturales.

Otros factores importantes que tienen un impacto negativo en el sector forestal son:

  • las subvenciones a los sectores concurrentes que fomentan indirectamente la deforestación;
  • las políticas actuales de concesiones y precio de la madera que fomentan prácticas en contra de los principios de una gestión sostenible;
  • la ausencia de información adecuada y transparente relativa al estado de la utilización de los recursos forestales.

La certificación de los bosques y el etiquetado de los productos forestales procedente de fuentes certificadas podrían constituir un instrumento útil en la comercialización, ofreciendo al mismo tiempo al consumidor la posibilidad de contribuir a la gestión sostenible de los bosques.

Cada vez se aplican con más frecuencia métodos alternativos a la GSB, como es el caso de las plantaciones, con el fin de suministrar la madera y las fibras necesarias a los mercados nacionales e internacionales.

Funciones medioambientales

Los bosques tropicales albergan la mitad de todas las especies vegetales y animales conocidas y constituyen ecosistemas en los que los procesos biológicos y abióticos (donde está ausente o es imposible la vida) se encuentran estrechamente vinculados. La Comunidad internacional ya se comprometió en el marco del Convenio de las Naciones Unidas sobre la diversidad biológica (CDB) a preservar esta biodiversidad. Los bosques y los árboles impiden el deslizamiento del terreno y protegen los suelos contra la erosión filtrando al mismo tiempo las aguas. Los bosques contribuyen también a la estabilidad del medio ambiente a nivel planetario y al desempeñar a un tiempo el papel de fuente y de absorbente de CO2 pueden contribuir a las modificaciones climáticas y también reducirlas.

Funciones económicas

Los productos y los servicios del bosque constituyen alrededor de un 2 % del Producto Interior Bruto mundial y el 3 % de los flujos comerciales internacionales. La explotación de los bosques supone una contribución relativamente elevada del PIB de numerosos países en desarrollo, especialmente de África (6 %) y de América Latina (3 %).

Estas estimaciones no incluyen los servicios prestados por el bosque que no son mensurables como el almacenamiento del carbono, la conservación de la biodiversidad, etc. No incluyen tampoco la utilización no comercial de los productos forestales derivados de la madera o no madereros por las poblaciones locales.

El sistema de precios de la madera y los derechos de las concesiones en los países en desarrollo subestiman la madera y los bosques. Las rentas que el Estado recibe, como propietario del bosque, sólo ascienden al 10 o al 20% de lo que podría obtener en condiciones de mercado reales. Un sistema de precios más realista podría aumentar las rentas del Estado y retrasar el ritmo de la deforestación.

Por lo que se refiere a la comercialización de los productos forestales, el objetivo es alcanzar un equilibrio entre el comercio y las políticas medioambientales en favor de un desarrollo sostenible.

Aspectos sociales

Los bosques son importantes para un gran número de personas. Los responsables políticos, los grupos de presión de los agricultores, las poblaciones locales, la industria, todos tienen una vinculación directa o indirecta con el sector forestal. Los bosques tienen también un enorme significado cultural para las poblaciones indígenas además de una clara importancia para su existencia. Es, pues, primordial tener en cuenta los aspectos sociales en el marco de una acción en favor del bosque.

Aspectos institucionales

Las autoridades públicas son responsables de la aplicación de la política forestal. Ahora bien, en varios países en desarrollo los medios institucionales de control y la influencia del Estado parecen haber declinado estos últimos años.

El reto al que se enfrenta cualquier administración es la búsqueda de un equilibrio entre la necesidad de abordar los problemas específicos del bosque en numerosos sectores (forestal, medioambiental, agrícola, industrial, financiero, otros) conservando al mismo tiempo una competencia sectorial coherente.

Los compromisos

La necesidad de una acción concertada a escala internacional para proteger los bosques es reconocida desde hace tiempo a distintos niveles y de varias maneras.

En el ámbito internacional, la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) adoptó en 1992 la Declaración de Río sobre medio ambiente y desarrollo, el Programa 21 y los Principios relativos al bosque. Dos instrumentos jurídicos se presentaron a la firma de los participantes de Río: el Convenio marco sobre los cambios climáticos (CMCC) y el Convenio sobre la diversidad biológica (CDB), mientras que en 1994 se adoptó el Convenio de la lucha contra la desertificación. Posteriormente, en 1995, se creó el Grupo Intergubernamental de expertos para el estudio de los bosques (GIEEB) bajo los auspicios de la Comisión para el desarrollo sostenible (CDS) de las Naciones Unidas, y en 1997 se firmó el protocolo de Kioto del Convenio marco sobre los cambios climáticos.

En el ámbito europeo, las cuestiones medioambientales fueron recogidas en las declaraciones de cooperación de la Comunidad a mediados de los años 80. En ese momento un capítulo sobre la sequía y la desertificación fue incorporado al Convenio de Lomé III. Posteriormente, la Comisión creó una línea presupuestaria para la conservación de los bosques tropicales durante el período 1996-1999, y se incorporó el problema de la deforestación al Convenio de Lomé IV. La Comunidad respeta asimismo los compromisos asumidos en el ámbito internacional.

Objetivo de la estrategia comunitaria

El objetivo general de la cooperación para el desarrollo forestal de la Comunidad Europea consiste «en mantener una cobertura forestal adecuada y mejorar la gestión forestal en los países en vías de desarrollo como contribución al medio ambiente local, regional y mundial y a un desarrollo sostenible en el ámbito mundial».

Sobre esta base, se pueden definir los objetivos consustanciales al sector de los bosques, objetivos que deben lograrse mediante los programas de ayuda de la UE:

  • reducir la deforestación no controlada y la degradación forestal;
  • aumentar la superficie de las zonas que se benefician de una gestión forestal duradera;
  • aumentar las rentas procedentes de los productos forestales y hacer su distribución más equitativa;
  • preservar los recursos genéticos y la biodiversidad;
  • desarrollar la investigación con el fin de aumentar los conocimientos vinculados a los bosques.

Medios que deben aplicarse

Las acciones de cooperación al desarrollo implicarán cuatro aspectos diferentes que tienen en cuenta las necesidades a nivel local, nacional, regional e internacional:

  • elaborar y aplicar un marco de política forestal a nivel nacional e internacional, con el fin de preservar el papel multifuncional de los bosques y reconciliar los usos dispares de los que son objeto;
  • mejorar, in situ, la durabilidad de las intervenciones en relación con la conservación y utilización del bosque, y promover la silvicultura rural y las otras formas duraderas y socialmente equitativas de asignación de los suelos que tienen un impacto positivo en los bosques;
  • mejorar la eficacia de la utilización y la transformación de los productos forestales sean madereros o no mediante enfoques equitativos y globales, asociando desarrollo económico e intereses de las poblaciones;
  • contribuir al desarrollo de la investigación, la información, la creación de competencias y la transferencia de tecnologías en apoyo a los elementos anteriores.

En el marco de la presente estrategia, la Comisión velará por la coordinación, la coherencia y la complementariedad con los programas de ayuda de la UE y garantizará su seguimiento.

Las intervenciones antes citadas contribuirán a un objetivo global destinado a permitir que los individuos y las comunidades que se ocupan de los bosques y de la silvicultura, y la sociedad en general, puedan aprovechar a largo plazo los beneficios económicos, sociales y medioambientales que obtienen de los bosques.

ACTOS CONEXOS

Comunicación de la Comisión, de 21 de mayo de 2003, «Aplicación de las leyes, gobernanza y comercio forestales (FLEGT):Propuesta de plan de acción de la Unión Europea» [COM (2003) 251 final - no publicada en el Diario Oficial].
La Comisión define un proceso y un conjunto de medidas para afrontar el creciente problema de las talas ilegales y el comercio asociado a esta práctica. El objetivo principal es mejorar la gobernanza de los países productores de madera y establecer asociaciones voluntarias con dichos países para conseguir que únicamente la madera legalmente talada entre en la Unión Europea (UE).

Fórum de las Naciones Unidas sobre los bosques - Primera sesión de fondo (junio de 2001) - Conclusiones del Consejo [Diario Oficial C 164 de 7.6.2001].

Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo, de 27 de marzo de 2001, «Plan de acción sobre biodiversidadpara la cooperación al desarrollo y cooperación económica (volumen V)» [COM (2001) 162 final - no publicada en el Diario Oficial].
La Comisión estudia cómo invertir el proceso de empobrecimiento de la biodiversidad y de degradación del medio ambiente en los países en vías de desarrollo, y reducir al mismo tiempo la pobreza.

Reglamento (CE) n° 2494/2000 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 7 de noviembre de 2000, por el que se establecenmedidas destinadas a promover la conservación y la gestión sostenible de los bosques tropicalesy de otro tipo en los países en desarrollo [Diario Oficial L 288 de 15.11.2000].
La Unión Europea proporciona su ayuda financiera a las medidas que tienen como finalidad contribuir a la conservación y la gestión sostenible de los bosques en los países en desarrollo, para que estos últimos puedan satisfacer las exigencias económicas, sociales y ambientales a las que se enfrentan los bosques.

Última modificación: 29.06.2007
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