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Armonización técnica global de vehículos

La armonización técnica mundial de los vehículos se enmarca en dos Acuerdos, suscritos por la Unión Europea (UE), destinados a establecer, a escala planetaria, normas que garanticen un alto nivel de seguridad, protección del medio ambiente, eficacia energética y protección contra robos.

ACTOS

Decisión 97/836/CE del Consejo, de 27 de noviembre de 1997, relativa a la adhesión de la Comunidad Europea al Acuerdo de la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas sobre la adopción de prescripciones técnicas uniformes aplicables a los vehículos de ruedas y los equipos y piezas que puedan montarse o utilizarse en éstos, y sobre las condiciones de reconocimiento recíproco de las homologaciones concedidas conforme a dichas prescripciones («Acuerdo revisado de 1958») [Diario Oficial L 346 de 17.12.1997].

Decisión 2000/125/CE del Consejo, de 31 de enero de 2000, relativa a la celebración del Acuerdo sobre el establecimiento de reglamentos técnicos mundiales aplicables a los vehículos de ruedas y a los equipos y piezas que puedan montarse o utilizarse en dichos vehículos («Acuerdo paralelo») [Diario Oficial L 35 de 10.2.2000].

SÍNTESIS

Para facilitar el reconocimiento mutuo de las disposiciones técnicas y limitar así los obstáculos al libre comercio, la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas (CEPE) (EN) (FR) sirvió de marco para la elaboración de un acuerdo de armonización técnica de vehículos (pdf) (EN ) (FR ), denominado «Acuerdo de 1958». La Comunidad Europea se convirtió en Parte contratante del mismo el 24 de marzo de 1998.

La UE también participó activamente en la negociación de un segundo Acuerdo internacional, el denominado Acuerdo «paralelo» de 1998 (pdf) (EN ) (FR ), que entró en vigor el 25 de agosto de 2000. Este Acuerdo presenta la particularidad de incluir a determinados países que no pueden aceptar los principios de reconocimiento mutuo del Acuerdo de 1958.

Ambos Acuerdos tienen por objetivo la elaboración de reglamentos técnicos armonizados relativos a la seguridad, la protección del medio ambiente, el abastecimiento energético y la protección contra robos. Utilizan los mismos grupos de trabajo y los mismos medios. Así, los proyectos de reglamentos técnicos elaborados por los grupos de trabajo deben someterse a votación en el órgano rector que administra ambos Acuerdos.

La celebración de estos Acuerdos obedece a los objetivos de la política comercial común: contribuyen, en efecto, a eliminar los obstáculos técnicos que dificultan el comercio de vehículos y de sus equipos y componentes, así como a evitar la aparición de nuevos obstáculos. El compromiso de la Comunidad permite mantener los esfuerzos de armonización que ya se llevan a cabo, y facilita el acceso a los mercados de terceros países. Además, la adhesión de la Comunidad a estos Acuerdos permite establecer un marco institucional específico, al organizar procedimientos de cooperación entre las Partes contratantes.

El Acuerdo de 1958

Según el Acuerdo de 1958, una Parte contratante que haya adoptado un reglamento de la CEPE está habilitada para conceder homologaciones de tipo de los vehículos, así como de sus equipos y sus componentes, contemplados en dicho reglamento. También debe aceptar las homologaciones de tipo de cualquier otra Parte contratante que haya adoptado ese mismo reglamento. Hasta ahora se han elaborado más de 120 reglamentos en el marco de este Acuerdo.

El Acuerdo de 1958 cuenta con 47 Partes contratantes. En él se establece que, para adoptar los nuevos reglamentos y las modificaciones de los reglamentos en vigor, se requieren dos tercios de los votos de las Partes contratantes presentes y votantes. El nuevo reglamento entra en vigor para todas las Partes contratantes que no hayan manifestado su desacuerdo en los seis meses posteriores a la notificación, excepto si más de un tercio de las Partes contratantes hubiera presentado objeciones, en cuyo caso el reglamento no entraría en vigor.

El reconocimiento recíproco de las homologaciones de tipo entre las Partes contratantes que aplican los reglamentos ha facilitado el comercio de vehículos en toda Europa.

El Acuerdo «paralelo» de 1998

En contraposición al Acuerdo de 1958, el Acuerdo paralelo no incluye disposiciones sobre reconocimiento recíproco de las homologaciones, lo que permite que los países que no están dispuestos a asumir las obligaciones inherentes al reconocimiento recíproco participen concretamente en la elaboración de reglamentos técnicos mundiales.

El Acuerdo prevé dos procedimientos diferentes para elaborar nuevos reglamentos técnicos mundiales. El primero consiste en armonizar los reglamentos o las normas vigentes; el segundo, en elaborar un nuevo reglamento técnico mundial, en caso de que no exista.

El Acuerdo prevé que los reglamentos vigentes de las Partes contratantes susceptibles de armonización se inscriban en el compendio de reglamentos técnicos mundiales propuestos para facilitar su transformación en reglamentos mundiales. Un reglamento se inscribe en el compendio si obtiene los votos favorables de, al menos, un tercio de las Partes contratantes presentes y votantes, entre ellas la Comunidad Europea, Japón o los Estados Unidos.

La inscripción de un reglamento técnico mundial en el registro mundial debe adoptarse por consenso de las Partes contratantes presentes y votantes. Por tanto, un reglamento técnico mundial recomendado no se inscribirá si una de las Partes contratantes vota en contra. Los reglamentos técnicos mundiales se inscriben en un registro mundial que ejerce de depositario de los reglamentos técnicos susceptibles de ser adoptados posteriormente por países de todo el mundo.

El hecho de que se haya establecido un reglamento técnico mundial no obliga a las Partes contratantes a darle fuerza de ley. En cambio, las Partes contratantes deben notificar su decisión de adoptar o no un reglamento técnico mundial y su fecha efectiva de aplicación. Además, toda Parte contratante que vote a favor del establecimiento de un reglamento técnico debe someter dicho reglamento al procedimiento que utilice para conferirle fuerza de ley.

La Comisión procede, en nombre de la Comunidad, a todas las notificaciones previstas, entre ellas:

  • la adopción y notificación de reglamentos técnicos mundiales;
  • la participación en la solución de litigios;
  • la capacidad para modificar el Acuerdo.
Última modificación: 05.07.2007
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