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Directrices de la UE relativas a los diálogos sobre derechos humanos con países no europeos

Las presentes Directrices regulan el enfoque de la Unión Europea (UE) para poner en marcha y dirigir los diálogos sobre derechos humanos con países no europeos. El objetivo de dichos diálogos es integrar las cuestiones relativas a los derechos humanos en todos los aspectos de las políticas exteriores de la UE.

ACTO

Directrices de la UE sobre el diálogo en materia de derechos humanos con los terceros países – Actualización. Consejo de Agricultura y Pesca de 19 de enero de 2009 [no publicadas en el Diario Oficial].

SÍNTESIS

La Unión Europea (UE) se compromete a integrar en mayor medida los derechos humanos en todos los aspectos de su política exterior. Para ello, tiene intención de abordar la cuestión de los derechos humanos en todos sus diálogos y debates con países no europeos. La UE también puede decidir (por iniciativa propia o a petición de un país no europeo) entablar un diálogo específico sobre derechos humanos con un país particular.

Distintas clases de diálogos mantenidos por la UE con países no europeos abordan ya la cuestión de los derechos humanos. Se trata de los siguientes:

  • diálogos de tipo general basados en acuerdos, tratados o convenios, o asociaciones estratégicas;
  • diálogos estructurados centrados exclusivamente en los derechos humanos;
  • diálogos ad hoc que integran elementos relativos a la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC);
  • diálogos en el contexto de unas relaciones privilegiadas como resultado de una gran convergencia de puntos de vista.

Los diversos objetivos perseguidos por los diálogos sobre derechos humanos, que dependen de la situación particular de un país, pueden incluir:

  • tratar las cuestiones de interés común y lograr una mejor cooperación en los foros internacionales, como las Naciones Unidas (ONU);
  • analizar los problemas relativos a los derechos humanos en el país en cuestión, recabar información y procurar que la situación mejore.

Los temas que se tratan en el diálogo sobre derechos humanos se determinan caso por caso. Sin embargo, algunos temas de gran relevancia deben tocarse siempre, como:

  • la firma, la ratificación y la aplicación de los instrumentos internacionales en materia de derechos humanos;
  • la cooperación con los instrumentos internacionales del ámbito de los derechos humanos;
  • la lucha contra la pena de muerte, la tortura y toda forma de discriminación;
  • el respeto de los derechos de los niños, especialmente de aquellos en conflictos armados;
  • el respeto de los derechos de la mujer;
  • la libertad de expresión;
  • el papel de la sociedad civil;
  • la protección de los defensores de los derechos humanos;
  • la cooperación en materia de justicia internacional, especialmente con la Corte Penal Internacional;
  • la prevención de conflictos y el Estado de Derecho;
  • el fomento de la democracia y la buena gestión de los asuntos públicos.

Puesta en marcha y modalidades de diálogos

La decisión de iniciar un diálogo sobre derechos humanos con un país no europeo debe tomarla el Consejo de la UE, en el que el Grupo de Trabajo sobre Derechos Humanos (COHOM) desempeña un papel fundamental en este sentido. Tal decisión debe ir siempre precedida de una evaluación de la situación de los derechos humanos en el correspondiente país que se tiene en cuenta:

  • la actitud del gobierno con relación a los derechos humanos;
  • el compromiso del gobierno con respecto a los convenios internacionales relevantes;
  • la voluntad del gobierno de cooperar con los procedimientos de las Naciones Unidas;
  • la actitud del gobierno hacia la sociedad civil.
  • la evolución de la situación general del país en materia de derechos humanos.

La evaluación se basa en los informes sobre este tema elaborados por Organizaciones No Gubernamentales (ONG), las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales, el Parlamento Europeo y la Comisión Europea. Antes de tomar una decisión sobre la puesta en marcha del diálogo deben analizarse los objetivos que deben lograrse con la instauración de dicho diálogo, los avances posibles y el valor añadido de tal planteamiento.

El lugar, el nivel de los representantes y la frecuencia del diálogo se determinarán caso por caso. Sin embargo, el país no europeo correspondiente deberá estar, en la medida de lo posible, representado por miembros del gobierno responsables de los derechos humanos. Por su parte, la Troika representará a la UE. La sociedad civil podrá participar en todas las fases del diálogo. Las reuniones tendrán lugar, preferentemente, en el país en cuestión y durarán como mínimo un día entero. Si se trata de diálogos destinados a tratar cuestiones de interés común o la intensificación de la cooperación, tendrán lugar preferentemente en Bruselas. Durante el diálogo, la UE puede remitir determinados casos al país no europeo, junto con peticiones de respuesta y de puesta en libertad de las personas en cuestión. Al final del diálogo, la UE puede publicar un comunicado de prensa u organizar una rueda de prensa conjunta con el país en cuestión.

La UE debe velar por la coherencia entre los diálogos bilaterales de sus países con países no europeos, así como los diálogos que dirige. Para lograr este objetivo resultan esenciales los intercambios de información, idealmente mediante las reuniones informales ad hoc. También deberían intercambiarse puntos de vista para evaluar la coherencia de la asistencia de la UE, como el uso de fondos del Instrumento Europeo para la Democracia y los Derechos Humanos (IEDDH). Asimismo, la UE debe garantizar la coherencia entre sus resoluciones en los foros internacionales (como la Asamblea General y el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas) y los diálogos que la UE mantiene en materia de derechos humanos.

Evaluación y seguimiento de diálogos

Todo diálogo sobre derechos humanos con un país no europeo debe evaluarse, preferiblemente, una vez al año. La evaluación estará a cargo de la Presidencia de la UE en colaboración con la Secretaría del Consejo, concretamente con el COHOM. La sociedad civil también podrá participar en ella. En determinados casos, la Presidencia también podrá emplear los servicios de un consultor externo. La evaluación tendrá en cuenta los objetivos que la UE se había fijado antes del comienzo del diálogo, así como el valor añadido previsto. Deben analizarse los avances con relación a los temas prioritarios del diálogo y la contribución de las actividades de la UE a estos progresos. En función del resultado de la evaluación, la UE podrá precisar el diálogo, decidir mantenerlo tal cual o ponerle fin (si no se logran los objetivos de estas Directrices o si los resultados no son satisfactorios). Asimismo, un diálogo que haya logrado sus objetivos puede suspenderse por carecer de razón de ser.

Aplicación de diálogos

Es esencial garantizar una continuidad y reforzar las estructuras que ayudan a la Presidencia del Consejo en su trabajo preparatorio y de seguimiento, para gestionar los diálogos sobre derechos humanos. La UE podrá asociar una fundación o un organismo privado especializado en derechos humanos a uno o varios diálogos. Asimismo, la UE se compromete a incluir en cada una de sus delegaciones participantes en los diálogos a un experto en derechos humanos.

Última modificación: 05.10.2010
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