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Asociación reforzada con América Latina

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Con motivo de la Cuarta Cumbre Unión Europea-América Latina y Caribe, celebrada en Viena en mayo de 2006, la Comisión abrió la vía a un relanzamiento de la asociación con América Latina. Definiendo los nuevos retos que ponen a prueba la solidez de los lazos, propone una estrategia europea renovada frente a América Latina y, en concreto, presenta posibles acciones en los ámbitos del diálogo político, comercio e inversiones, estabilidad y prosperidad, cooperación y comprensión mutua.

ACTO

Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo, de 8 de diciembre de 2005, «Una asociación reforzada entre la Unión Europea y América Latina» [COM (2005) 636 final - no publicada en el Diario Oficial].

SÍNTESIS

La profundización de la asociación entre la Unión Europea y América Latina mediante una estrategia parece necesaria en el contexto de la evolución de ambas zonas desde la última Comunicación de política general (1995).

Esta asociación reforzada es un medio para la UE de reafirmar su interés y su apoyo a una región con la que comparte valores comunes (derechos humanos, democracia y multilateralismo). A este respecto, las organizaciones internacionales, como la ONU y la Organización Mundial del Comercio (OMC), ya constituyen marcos privilegiados que reflejan estos valores. La UE puede aportar su experiencia a América Latina para ayudarla a hacer frente a los cambios que ha experimentado la región y contribuir así a reforzar la estabilidad y la seguridad.

En el centro de esta estrategia (véase la versión detallada adjunta a la Comunicación), la Comisión se propone intensificar su intervención en numerosos sectores que van desde la lucha contra las desigualdades sociales hasta la economía, en aras de un desarrollo sostenible.

Se preconiza un enfoque general en el cual cada interesado de América Latina sea tanto un interlocutor como un socio. Entre estos protagonistas, se hace hincapié en subrregiones como el Mercosur, la Comunidad Andina (CAN) y América Central (AC). Las relaciones individualizadas con cada país deben profundizarse y adaptarse al mismo tiempo a las especificidades de cada uno de ellos. Estas relaciones individualizadas se organizan según una distinción entre los países en función de su producto interior bruto (PIB) y también del papel desempeñado en la escena internacional (por ejemplo, Brasil y México).

La asociación

La idea de una asociación estratégica birregional se remonta a la primera Cumbre UE-América Latina y Caribe, celebrada en Río en 1999 y que desde entonces se ha concretado en una fuerte relación en los ámbitos político, económico y cultural.

En este sentido, la Comisión se fijó varios objetivos a plazo más o menos largo:

  • instaurar una red de acuerdos de asociación, incluidos los de libre comercio, con el principal objetivo de profundizar en la integración de la región;
  • establecer diálogos políticos en apoyo de la influencia de los dos socios en la escena internacional;
  • desarrollar diálogos sectoriales destinados a reducir las desigualdades sociales y promover el desarrollo sostenible;
  • reforzar un marco que permita a los países de América Latina atraer aún más inversiones europeas en favor del desarrollo económico;
  • adaptar mejor la ayuda y la cooperación a las necesidades de los países;
  • mejorar la comprensión mutua por medio de la educación y la cultura.

Estrategia para relanzar la asociación

La estrategia de relanzamiento de la asociación tiene en cuenta las nuevas realidades políticas, sociales y económicas de ambos socios, que han evolucionado desde 1995 y permiten definir los ámbitos de acción prioritarios.

Un diálogo político intensificado y con objetivos específicos es esencial. En el marco de sus relaciones, ambas partes apoyan el multilateralismo pero necesitan aún más visibilidad, tanto en cada una de las regiones como a nivel internacional. Este diálogo político les permitirá desarrollar una asociación eficaz que ofrezca una representación real de sus respectivas capacidades.

Dicho diálogo deberá limitarse a una serie de temas, en particular los de interés común, como la reforma de la ONU, el mantenimiento de la paz, la prevención de crisis o las situaciones de crisis en algunos países de la zona.

Debe crearse un ambiente propicio al comercio y las inversiones entre ambas regiones para favorecer el acceso a los mercados e incrementar el comercio. La UE es el primer inversor extranjero en América Latina. No obstante, a pesar de los importantes flujos comerciales e inversiones, el potencial de crecimiento merece explotarse mejor.

Por ello, un ambiente propicio al comercio y las inversiones debe fundamentarse en el marco multilateral ofrecido por la OMC y basado en el reconocimiento de normas comunes, y completarse, por parte de la UE, con la negociación de acuerdos de asociación con cada país y de acuerdos de libre comercio con regiones suficientemente integradas como el Mercosur, y con la explotación del potencial existente en los acuerdos de asociación con México y Chile.

Las empresas de ambas regiones se ven directamente afectadas ya que las latinoamericanas pueden beneficiarse de un acceso facilitado al mercado europeo, en particular, por medio del Sistema de preferencias generalizadas. A este respecto se hace hincapié en la integración regional de América Latina, que queda así mejor armada para hacer frente a la competencia europea. Además, se precisa un diálogo entre los socios comerciales para suprimir los obstáculos al comercio.

En paralelo, las empresas europeas deberían beneficiarse de un ambiente jurídico favorable en América Latina que pasa por reforzar un diálogo sobre la normativa vigente que conduzca a la adopción de marcos legislativos y normas comunes, así como por un diálogo macroeconómico destinado a estimular el crecimiento y las inversiones en un contexto de estabilidad económica. El papel de las empresas europeas pertenecientes a los sectores de punta debe destacarse especialmente como medio de contribuir al desarrollo de la región.

La UE desea prestar su apoyo a los esfuerzos de la región para garantizar la estabilidad y la prosperidad, especialmente en materia de buena gobernanza y gestión democrática. La reducción de las desigualdades sociales, en particular de la pobreza y la exclusión, la lucha contra la droga y la delincuencia organizada son desafíos que debilitan a la democracia y fragmentan a las sociedades. Las propias sociedades deben alcanzar un mayor compromiso con la gobernanza democrática; asimismo, la preocupación por la protección del medio ambiente debe tenerse en cuenta sistemáticamente debido a la rica biodiversidad que caracteriza a América Latina.

La cohesión social es un objetivo que debe asociarse a todas las acciones emprendidas en el marco de la asociación con América Latina. Considerada como un ámbito de interés común en las Cumbres de Guadalajara (2004) y Viena (2006) (EN), la promoción de la cohesión social es el medio de luchar contra la pobreza y las desigualdades y de favorecer la integración social combinando crecimiento económico y empleo, justicia y solidaridad, y adaptándose siempre a las especificidades de cada país y subrregión. En este ámbito, la Comisión propone lanzar un diálogo birregional y establecer un Foro de la Cohesión Social que se reúna cada dos años, en el que estén asociados estrechamente las organizaciones internacionales y los interesados públicos y privados de la región; la Comisión desea que éste sea uno de los temas prioritarios en el marco de la política de ayuda y cooperación al desarrollo para el período 2007-2013.

El apoyo a la gobernanza democrática contribuye a la modernización del Estado. La Comisión propone reforzar las medidas de cooperación, aumentar la participación de las organizaciones sociales y los ciudadanos en la vida política y crear, a propuesta del Parlamento Europeo, una asamblea transatlántica Europa-América Latina.

El refuerzo de la seguridad es otro ámbito al que la UE desea prestar su apoyo. Se refiere esencialmente a la lucha contra la droga, en la cual conviene proseguir el enfoque de la responsabilidad compartida, y la lucha contra la delincuencia (blanqueo de dinero, corrupción, etc.), y se basa en la transparencia, que debe conseguirse por medio de una buena gobernanza financiera, fiscal y judicial.

La integración regional y subrregional reviste también una importancia fundamental para la UE, que apoya su profundización, especialmente mediante la celebración de acuerdos de asociación y libre comercio. Una mayor integración regional debería favorecer el desarrollo económico e inversiones. Esto va unido a una mejor integración territorial debido a la configuración geográfica de la región; así, debe desarrollarse una mejor red de infraestructuras e interconexiones en sectores como el transporte, el agua o la energía. El lanzamiento de un «Mecanismo para América Latina» debería permitir apoyar, gracias a los préstamos del Banco Europeo de Inversiones (DE) (EN) (FR), el desarrollo y el refuerzo de estas redes.

El desarrollo sostenible de las economías depende esencialmente de una buena gestión de los recursos naturales con el fin de garantizar una prosperidad a largo plazo para los países de la región. Por ello la Comisión propone reforzar la cooperación y la concertación sobre la dimensión medioambiental del desarrollo sostenible concentrándose esencialmente en el cambio climático, la energía, el agua, la biodiversidad y los bosques. La Comisión propone igualmente organizar reuniones de los ministros de medio ambiente antes de cada cumbre UE-América Latina-Caribe y promover esta concertación en el seno de la ONU.

La prevención de conflictos y la gestión de crisis podrían ser objeto de un diálogo político entre ambas regiones, dados los lazos que las unen.

Con el fin de reforzar la cooperación al desarrollo y la comprensión mutua entre la UE y América Latina, la Comisión propone varias medidas concretas destinadas a:

  • concentrarse en temas prioritarios como la cohesión social y la integración regional y concentrar la ayuda y la cooperación 2007-2013 en sectores concretos, siendo el principal de ellos la lucha contra la pobreza. Además, se garantiza una mayor coordinación de la ayuda europea de conformidad con el consenso europeo en materia de política de desarrollo;
  • tener en cuenta el papel específico de determinados países de la región, como Brasil y México, estableciendo diálogos políticos y explotando aún más el potencial de los acuerdos de asociación;
  • construir un espacio común de enseñanza superior UE-América Latina-Caribe, en particular gracias al desarrollo de intercambios universitarios mediante los programas Alban, Alfa y Erasmus Mundus;
  • mejorar la visibilidad de ambas regiones y la comunicación con el fin de reforzar la comprensión mutua, especialmente en el ámbito de la cooperación cultural. La organización de una semana de Europa en los países de América Latina contribuiría también a este objetivo.

ACTOS CONEXOS

Declaración de Viena (pdf ), de 12 de mayo de 2006, Cuarta Cumbre Unión Europea-América Latina/Caribe.

Declaración conjunta, de 27 de febrero de 2006, sobre la ejecución de la Asociación estratégica de Latinoamérica y la Unión Europea en materia de recursos hídricos y saneamiento (pdf ).

Última modificación: 02.07.2007
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